Diego Luna fue el primer mexicano en conducir Jimmy Kimmel Live este lunes en Los Ángeles, y su participación destacó por el mensaje que compartió en un momento clave. En medio de las recientes redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), que han generado miedo en la comunidad hispana, el actor aprovechó para hablar sobre la crisis migratoria que enfrenta Estados Unidos.
Desde el inicio reconoció que el inglés no es su lengua materna y bromeó sobre la posibilidad de ser deportado, pero dejó claro que su intención iba más allá del entretenimiento. Señaló que “con todo lo que está pasando en este país respecto a la inmigración y las políticas autoritarias de Donald Trump, no es poca cosa que un mexicano esté presentando un programa tan importante”.
Durante más de doce minutos compartió una visión personal sobre la migración basada en su experiencia en Los Ángeles, una ciudad que definió como ejemplo de mestizaje y convivencia cultural. Destacó que nadie abandona su tierra por gusto “si no es porque su supervivencia depende de ello”. También relató historias que ilustran la riqueza cultural del lugar, como la de una pareja coreano-mexicana que abrió un restaurante que mezcla tacos con kimchi, símbolo de la diversidad cultural de la ciudad.
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Hizo notoria su preocupación por el miedo que sufren millones de inmigrantes hoy en Estados Unidos y dijo que “mucha gente se siente perseguida; demasiada gente vive con miedo. Miedo a llevar a sus hijos al colegio o ir a los lugares donde se ganan la vida honradamente”. Además, destacó la importante contribución económica que hacen estas personas, recordando que “con o sin papeles, los inmigrantes pagan miles de millones en impuestos”, señalando que solo en 2022 esa cifra alcanzó cerca de 96 mil 700 millones de dólares.
En un llamado a la acción, afirmó que “esto no se trata de discursos vacíos. Se trata de tomar el teléfono y llamar al Congreso. De exigir una vía hacia la legalización para estas personas. De dejar de vivir con miedo”. Además hizo una crítica abierta respecto a la separación de familias como práctica inaceptable y aseguró que “la violencia y el terror no pueden ser la norma”. También destacó el trabajo de organizaciones como Public Counsel y Kids in Need of Defense, que brindan apoyo legal y humanitario a quienes más lo necesitan.
En conclusión, su participación no solo marcó un momento histórico por ser el primer mexicano en conducir el programa, sino que también demostró valentía al utilizar sus trincheras para luchar y alzar la voz por los suyos. Puso en el centro la realidad que enfrentan millones de inmigrantes en Estados Unidos y su discurso se convirtió en un recordatorio urgente de la importancia de dar voz a quienes viven con miedo, así como de impulsar cambios reales para garantizar derechos y seguridad a toda la comunidad migrante.
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