¿Qué hace al público conectar con Mirreyes contra godínez: Las Vegas?

Regina Blandón, Daniel Tovar, Alejandro de Marino y Roberto Aguirre nos cuentan cómo creen que evolucionado esta franquicia a ocho años de su inicio

Por HARETH PERAZA |

agosto 14, 2025

11:35 am

Cortesía Videocine

La saga de Mirreyes contra godínez ha sido uno de los fenómenos cinematográficos más intrigantes de los últimos años en la escena mexicana. La cinta tiene los tropos de los largometrajes comerciales que normalmente llegan a la mayoría de salas de cine, lo que genera una pregunta inevitable: ¿qué es lo que hace que el público conecte con estas películas? A simple vista, la respuesta podría ser el contraste entre los mirreyes y los godínez. Sin embargo, conforme fue avanzando esta historia a lo largo de tres entregas, esta barrera entre los grupos se fue cayendo. Si desde la segunda película el grupo ya no estaba dividido por clases sociales, en Mirreyes contra godínez: Las Vegas se siente una unificación casi total. 

Han pasado ocho años desde que comenzó la producción de esta franquicia y después de todo este tiempo el público no es el único que se percata de estos cambios, sino que también lo hacen los protagonistas. Ya sea por la evolución que han tenido los personajes o por la forma en la que el guion de cada nueva película está escrito, es notable que cada producción se ha enfrentado a retos diferentes, fue hecha de manera distinta y resultará en anécdotas únicas tanto delante como detrás de la pantalla. 

De cara al estreno de Mirreyes contra godínez: Las Vegas, Regina Blandón, Daniel Tovar, Alejandro de Marino y Roberto Aguirre se reunieron con THE HOLLYWOOD REPORTER en Español para compartir cómo sienten que ha evolucionado la franquicia con cada nueva entrega desde el punto de vista actoral. 

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Conforme ha avanzado la saga, parece que la línea entre los mirreyes y los godínez se ha ido difuminando. ¿Con esto en mente, qué es lo que creen que hará que la gente conecte con esta nueva entrega?

Regina Blandón: Yo creo que desde la primera película estaban muy marcados los bandos y cómo se peleaban, pero también te das cuenta de que el mensaje es que unidos somos más fuertes. Si bien es un cliché, por algo lo es. Justo en esta época que estamos viviendo y con lo violento que está el mundo, creo que a través de una película como esta tenemos el mensaje de que lo que hace falta es sentarnos un poco enfrente de las demás personas y escucharlas. Por mucho que creamos que sean diferentes a nosotros, nos podremos dar cuenta de que las diferencias no son tantas y que nada más necesitamos información y contexto de la otra persona. 

Nosotros ya tenemos ocho años de conocernos y de hacer esto. Cuando hicimos la primera película, no sabíamos que íbamos a estar presentando una película filmada en Las Vegas y creo que justamente esa camaradería y amistad que hay detrás de cámaras traspasa la pantalla y eso se siente y es parte del éxito de la franquicia. Eso hace que las personas conecten tanto con los personajes porque también tienen mucho de nosotros y de esta unión o hermandad. 

Particularmente creo que hay dos personajes en esta tercera entrega que remarcan mucho la idea de unión entre los dos mundos. Uno de ellos es Mich que desde la primera película se mostró como este punto medio entre los mirreyes y los godínez. ¿Regina, tú qué crees que llevó a que el personaje se desarrollara de esta forma?

Regina Blandón: Desde el principio son dos bandos que, si bien son diferentes y tienen sus preguntas sobre las otras personas, creo que nunca juzgan al otro o lo hacen menos, sino que se dan cuenta que justamente vienen de un contexto específico y a Michel como personaje le faltaba reconocimiento propio y reconocimiento de su padre para saber que era capaz de hacer muchas cosas. Cuando estamos inseguros de quiénes somos o dudamos de nuestra capacidad, miramos al otro con ojos de juicio o criticamos lo que hace la otra persona y creo que a lo largo de estas películas el arco de Mich ha sido ese: de verdad sentarse a escuchar y tener más confianza en sí misma. 

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El otro personaje que tiene esta fusión entre ambos mundos creo que es Rich. A diferencia de Michel que puede tener elementos de los dos en todo momento, siento que Rich brinca de un extremo al otro en esta película. ¿Roberto, tú qué crees que lo llevó a dar el salto en esta entrega y que él fuera el personaje con el que se buscara contar este lado de la historia?

Roberto Aguirre: Siento que siempre existe esta tendencia de llevar a los personajes a donde se sientan más incómodos y en esta película Rich es llevado a lo más lejano de sí mismo, que es la crisis de identidad donde ya no sabe si lo mirrey resuena con él o no. Llega a Las Vegas pensando que es su casa y ya se las sabe. Lo ves cuando llega al Caesar’s Palace así como, “¡Ay, gracias, diosito, que llegué aquí!”, y de repente se ve retado por este grupo de reggaetoneros que lo hacen entrar en crisis. Siento que con esto hay una exploración muy divertida de lo que te hace ser tú. ¿Rich es mirrey por la ropa que usa o porque siempre está lanzando su tarjeta de crédito? ¿Qué es lo que hace mirrey a Rich? Creo que como esta franquicia nos ha dado el regalo de tres películas, cuatro proyectos en total, los escritores se pueden dar el lujo de hacer este tipo de preguntas porque ya la gente conoce a Rich más allá de lo mirrey y pueden hacerse más cuestionamientos dentro del desarrollo emocional del personaje. Rich pasa esta película preguntándose quién es, dónde es su lugar, y una de las cosas más bonitas es ver que encuentra apoyo dentro de la hermandad que tiene con Conan (Christian Vázquez), que es de los más godínez de los godínez y con el que ha creado un vínculo suficientemente fuerte como para darle a Rich un lugar donde poder cuestionarse, reencontrarse y salir adelante. 

Los demás personajes también han visto cambios significativos entre cada entrega. En esta ocasión Shimón se enfrenta al reto de ser papá. ¿Cómo fue para ti, Alejandro, construir esta nueva faceta de Shimón que tal vez es un poco más madura, pero sigue teniendo tintes del niño que vimos en la primera entrega?

Alejandro de Marino: Creo que al igual que todos los personajes y la película en sí misma, la evolución sucede en realidad porque la vida no frena y siguen creciendo las responsabilidades de cada quien. Sin embargo, siento que parte del éxito de los personajes en general, no solo de Shimón, es que siempre nos mostramos defectuosos; siempre mostramos estas cosas que uno normalmente buscaría ocultar. ¿Cómo no voy a ser mejor padre? ¿Cómo no voy a ser la empresaria que tiene todo súper claro y que nunca fracasa? Acá nos damos cuenta de que solos no sabemos hacer nada muy bien. 

En alguna entrega el personaje de Regina ha intentado solucionar las cosas por sí sola y no funcionó. En otro momento el personaje de Daniel también intenta llegar a un buen puerto, pero el único buen puerto es entender que todos dependemos de todos para sacar esto adelante. Puntualmente en Shimón, creo que eso mismo sucede con su rol como padre. Quiere ser un buen padre, pero no deja de ser Shimón y con eso tiene también un lado lo bueno, que es esta idea de que es un hombre noble que de cierta manera está a la disposición de que también Nancy (Diana Bovio) pueda desarrollarse en su máximo potencial y eso es algo padrísimo para él.

Mirreyes contra godínez es definitivamente un juego de perder y de ahí ganamos. Estoy feliz de ser un padre espantoso, pero a la vez un gran padre. 

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Genaro también ha evolucionado mucho a lo largo de la saga. ¿Tú, Daniel, cómo sientes que ha cambiado la forma en la que lo construyes?

Daniel Tovar: Creo que sí ha cambiado, pero sigue teniendo un poco los mismos defectos de carácter. Obviamente los problemas son más grandes; Genaro la sigue cagando en muchas cosas y sigue siendo un muy mal empresario, pero también creo que en el fondo sigue teniendo esta aspiración de querer ser y pertenecer. Eso también es lo que lo traiciona en esta tercera entrega porque no se siente suficiente para Mich. Necesita darse cuenta de que sí lo es y de que todos son cuates. Justo creo que eso es lo que tiene esta película: en un principio pareciera que son muy distintos todos y que de verdad no hablan el mismo idioma; que el hecho de ser mirreyes y el hecho de ser godínez hace que no puedan entenderse, pero la verdad es que están más cerca de lo que se imaginan. Pienso que Genaro representa un poco eso y hasta cierto punto le tiene miedo al éxito. 

¿Ahora que hablas de Mich, cómo sienten ustedes que ha cambiado la dinámica de la relación entre los personajes?

Regina Blandón: Ha madurado como nosotros hemos madurado también. En 2017 fue nuestro primer llamado y es muy raro que te toque hacer a un mismo personaje en distintas etapas de la vida a menos de que se trate de una serie. En una película no sueles tener eso. 

Todos los personajes de Mirreyes contra godínez están nutridos por experiencias de todos en conjunto. De verdad todos están nutridos por verdades de todos y nuestras experiencias en pareja, en la oficina o en el trabajo y lo mismo pasa con la relación de Mich y Genaro. De repente en la primera película la puedes ver un poco más infantil y se siente como una especie de noviazgo adolescente con él llevándome flores a la oficina en forma de oso y ahora están a un paso de dar el gran paso (comprometerse). Creo que nuestra madurez emocional termina impactando a los personajes y estas conversaciones o capitas empiezan a ser un poco más profundas. Si bien sigue siendo una comedia, empiezas a ver estos problemas de una pareja que claramente lleva más tiempo y que están en otro lugar. 

Daniel Tovar: Además creo que es lindo que a lo largo de esta franquicia se ha visto una evolución en los personajes, a veces queriendo y a veces sin querer, porque recuerdo que cuando hicimos lo de Home Office había unas cosas que me costaba mucho entender por qué estaban ahí. Fue raro regresar a hacer el personaje, pero lo que ayudó mucho fue hacer el Home Office porque de cierta forma ablandó el terreno para hacer el retiro de la segunda entrega y que se entendiera mejor la evolución de los personajes. 

Esta tercera parte se pensó mucho. Los productores la venían pensando desde un año antes y creo que eso hizo que fuera un poco más a propósito el que la relación tuviera ese arco y que se viera como algo lindo sin dejar de lado la estupidez de los personajes que al final es lo que los mete en problemas y lo divertido. 

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Tanto dentro como fuera de cámara me imagino que hay una evolución también en la dinámica del grupo completo. ¿Cómo sienten que ha cambiado la forma en la que el elenco funciona para crear esta historia?

Roberto Aguirre: Llevamos ocho años haciendo esto, así que creo que lo que más ha cambiado es que nos sentimos como una familia. Cuando nos juntamos parece una reunión de primos y nos divertimos muchísimo. Creo que parte de la magia de poder compartir nuestras vidas es que cuando llegamos al set la interacción entre los personajes es mucho más profunda; la improvisación que llegamos a tener dentro de una escena es mucho más dinámica y muchos más activa porque uno ya sabe que si lanzas un chiste otro lo va a agarrar y lo va a devolver y luego otro lo va a seguir creciendo y así sucesivamente. 

Lo bueno es que tenemos a alguien como Chava Cartas, nuestro director, que tiene una capacidad y un talento para mantener el tono de la película muy preciso, lo que hace que nosotros podamos ir muy lejos. Siento que esa energía canalizada se transmite en la película. Se siente que la estamos pasando bien y por eso el público también se la pasa bien. 

Alejandro de Marino: Hablando de Chava Cartas, platicábamos el otro día que nosotros nos sentamos a —manteniendo la estructura y el sentido de la escena— buscar cambiar algunas cosas porque al final, como bien lo explica Chava, cuando los guionistas están escribiendo, pues son solamente ellos. Es la misma pluma aunque esté escribiendo diferentes personajes y nadie mejor que cada uno de nosotros (el elenco) para saber qué diría y cómo lo diría alguno de nuestros personajes. Esos ajustes que hacemos rompen completamente con los pies que nos damos. Eso significa que cuando hacemos esta reescritura colectiva de los personajes en realidad tiene mucho estudio detrás porque nadie de nosotros se atrevería a improvisar si no sabe que alguien más lo va a cachar porque ya no estamos siguiendo un guion con una pauta muy clara, sino que de lo que leímos buscamos con qué quedarnos y cómo articularlo. 

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Ahora que mencionaron a los guionistas, es interesante como el equipo de escritores ha cambiado en cada entrega. ¿Ustedes cómo han sentido estos cambios desde la parte actoral?

Daniel Tovar: Las películas han tenido muchas reescrituras. 

Regina Blandón: Y todas han sido como por sorpresa. Nada está planeado nunca. 

Daniel Tovar: Inclusive la primera versión del guion de la primera película de Mirreyes contra godínez que nunca se vio fue escrita por Carolina Rivera. Ella metió pluma y después de eso pasó María Hinojos, pero también Chava Cartas le ha metido mano a todos los guiones y luego todos nosotros.

Creo que lo que decía Alejandro de Marino es eso. Primero Chava Cartas nos juntó y nos dio mucha confianza a nosotros. Él tiene esta idea de que el guion es meramente una guía y después de leerlo dice, “Bueno, ya. Ahora sí vamos a ver qué hacer”. Eso hace que cada día sea un misterio porque a veces llegas con ideas brillantes y a veces no tanto. Los guiones tienen la esencia y la han captado muy bien, pero mucho del resultado tiene que ver con Chava y la dinámica que propone en el set. 

Regina Blandón: El proceso ha sido muy colaborativo desde el principio. Los personajes tienen cosas de todos y en el set salen muchas cosas. Primero ensayamos lo que está escrito, luego le empezamos a poner de nuestra crema a los tacos y después salen otras cosas porque empiezas a ver lo que hay alrededor. Sí cambia todo el tiempo, pero porque está vivo. Siento que gran parte de la saga es improvisada de cierta forma por la cantidad de tonterías que empezamos a decir.

HARETH PERAZA

Redactor / Community Manager

Redactor y community manager para The Hollywood Reporter en Español. Con una mirada objetiva hacia el entretenimiento, busca desentrañar los procesos creativos y el impacto de cada obra que retrata en sus textos.

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