No hay nada como despertarte un sábado en la mañana, ir a la cocina por algo de comer, encender la televisión y poner las caricaturas. Es algo que todo niño puede disfrutar, pero también los adultos.
Durante mucho tiempo, existió la creencia de que los dibujos animados únicamente servían para entretener a los espectadores de edades más pequeñas. Sin embargo, conforme pasaron los años, la industria del entretenimiento se dio cuenta de que los adultos también podían disfrutarlos. Esto ha derivado no solo en la creación de contenido animado dirigido a un público más maduro, sino también en que los propios estudios enfocados principalmente en series “infantiles” comiencen a tomar en cuenta a sus bases de fanáticos de edades más grandes.
Hoy en día, un gran sector de la animación está dedicado a un público adulto. Para darnos cuenta, solo hay que voltear a ver las ya icónicas sitcoms animadas como Los Simpson, Padre de Familia y South Park. Aunque el contenido animado maduro ha tomado distintas vertientes; ya no solo se trata de sitcoms que parodian a la familia estadounidense. También podemos encontrar historias que involucran la ciencia-ficción como Rick & Morty y Futurama, programas que parodian series y películas como Robot Chicken o tramas con temáticas mucho más profundas como BoJack Horseman.

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El valor de la animación para adultos ha crecido tanto que existe un segmento en Cartoon Network enfocado específicamente a un público maduro, Adult Swim. Aquí se muestran series animadas de todos los géneros; puedes ver la típica comedia ácida de programas como Aqua Teen Hunger Force o encontrarte con la profundidad de Samurai Jack. Incluso hay series cuya popularidad creció tanto que terminaron adaptándose para un público más joven como Un show más, la cual hoy en día se considera apta para mayores de 12 años.
Históricamente, quien ha sabido darle su lugar de mejor manera al público adulto es la industria de la animación japonesa, el anime. Desde siempre ha creado contenido enfocado a una audiencia más madura. Podemos partir del seinen, que es un género que toma elementos del shonen y los combina con temáticas mucho más crudas. Para quien no esté familiarizado con los términos, es como ver Dragon Ball con violencia excesiva o a un Goku con depresión. Algunos ejemplos de seinen son Berserk, Baki e incluso Attack On Titan. Aunque el anime tampoco le tiene miedo a introducirse en otros géneros como el terror o el suspenso, los cuales se prestan para desarrollar historias que no podría ver un niño.
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El anime también ha incursionado en el mundo del cine con historias sumamente crudas. No todo son los largometrajes de Hayao Miyazaki como Mi vecino Totoro y El viaje de Chihiro, también se pueden encontrar cintas como Akira, caracterizada por sus momentos grotescos, y Ghost in the Shell, que destaca por su temática compleja y atmósfera cyberpunk.
El cine también ha explorado temáticas maduras utilizando la animación. Esto ha permitido contar otro tipo de historias utilizando esta herramienta. Un ejemplo es Persépolis, película francesa que retrata la vida de una mujer que huye de Irán después de que se impone la ley sharía. Un caso similar es el de The Breadwinner, una cinta sobre una niña musulmana que debe fingir ser hombre para mantener a su familia.
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La animación es un recurso narrativo que permite a los creadores retratar escenas que de otra forma serían imposibles o sumamente complicadas. Este recurso no tiene por qué ser exclusivo para niños, ya que las historias maduras también pueden aprovechar la ventaja principal de la animación, que es poder crear mundos que van más allá de las leyes de la física. ¿De qué otra forma hubiéramos podido ser capturados por la estética cyberpunk de Ghost in the Shell o por la absurdez de Un show más?
Muchos consideran que la animación no es un género, sino un medio completamente independiente y pueden tener razón. A través de la animación no solo se cuenta un tipo de historia, sino que se presta para explorar diversas tramas con todo tipo de temáticas;. desde el romance hasta el horror. Esa sensación de asombro que siente un niño al ver a un superhéroe utilizar algún poder o al ver cómo el protagonista de su anime favorito se transforma no tiene porque olvidarse con el paso del tiempo, así como tampoco tiene que necesariamente suceder con los mismos contenidos.
El mismo pequeño que gritó de emoción al ver la primera vez que Goku se convirtió en súper saiyajin puede quedar destrozado por el triste final de BoJack Horseman o conmovido por el enternecedor cierre de The Midnight Gospel unos años después. ¿Por qué? Porque al final del día son historias que se cuentan siguiendo estructuras narrativas que no están necesariamente apegadas a la animación porque la animación no tiene estructuras narrativas propias, sino que sigue aquellas que la industria del entretenimiento ha establecido para la gran mayoría de su contenido.

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La animación no tiene por qué únicamente contar historias enfocadas a públicos infantiles, así como la animación para adultos no tiene por qué ser solamente para desarrollar sitcoms. La animación tiene la capacidad de retratar toda clase de historias que pueden conectar con chicos y grandes al mismo tiempo. Las películas de Disney son un claro ejemplo de esto, ya que, a la fecha, son vistas por personas de todas las edades. ¿Qué nos impide hacer lo mismo con Naruto, Ben 10 o Steven Universe? Realmente nada. Más allá de un gusto personal, lo único que te detiene de poder conectar con un dibujo animado es un estigma que te dice que eso es solo para niños o que eres menos maduro porque te interesa o te gusta un contenido hecho con “dibujitos”.
Esta idea errónea de que la animación es algo infantil se ha ido borrando cada vez más conforme pasa el tiempo y comienzan a surgir historias que utilizan esta herramienta de manera distinta. Hoy en día, hay series o películas animadas para todos los gustos. Esto no solo se trata de géneros, sino también de formatos. Series, películas, cortometrajes, miniseries, hay un sinfín de productos audiovisuales animados que están listos para conectar contigo si los dejas hacerlo. Al igual que el cine y la televisión, la animación tiene contenido para todo el mundo y para todas las edades.