En Deir Al-Balah, Gaza se llevó a cabo una iniciativa tan conmovedora como desgarradora: un campamento de cine improvisado diseñado para distraer, aunque sea por un momento, a los niños palestinos de los estruendos ocasionados por la guerra.
En sus redes sociales, el canal de televisión Al Jazeera documentó un poco del suceso, donde el cineasta Yahia Al-Sholi, creador del campamento, explicó su deseo por que los niños puedan experimentar lo que se han perdido. “Me sorprendió descubrir que algunos de estos niños ni siquiera conocen el cine […] Nacieron en una vida de guerra”.
Sus organizadores sostienen que las infancias están pagando el precio más alto durante el conflicto, por eso decidieron traer, desde sus trincheras, un poco de alegría a los que lo perdieron todo.
El impacto en las vidas de estos niños palestinos ha sido consolador, incluso Malek Baker, una de las niñas que asistieron, se lo ha dicho a Al Jazeera: “Cuando vengo al campamento de cine siento que me olvido del mundo y dejo de escuchar el sonido de los drones porque estoy viendo películas. Me pierdo en ellas, pero en cuanto nos vamos, recordamos al mundo y sentimos el bombardeo de nuevo”.
Dicha iniciativa funciona como un acercamiento más íntegro a la realidad que se está viviendo en Gaza actualmente, la cual se va nombrando cada vez más. El primero de septiembre la Asociación Internacional de Académicos sobre el Genocidio (IAGS, por sus siglas en inglés), después de dos años de conflicto, confirmó que la conducta de Israel se ajusta a la definición legal, según la Convención de las Naciones Unidas, de ser un genocidio disfrazado de ofensiva militar.
En un informe con una extensión de tres páginas, la asociación presentó los abusos perpetrados por parte de Israel a la población gazatí, incluidas las declaraciones de miembros del Gobierno de Benjamin Netanyahu donde, de manera explícita, manifestaron sus intenciones por “destruir” a los palestinos, tachándolos incluso de “animales” y prometiendo convertir Gaza en un “infierno”.
En respuesta, el Ministerio de Exteriores israelí aseguró que la declaración de la IAGS representa “una vergüenza para la profesión” académica y jurista, ya que, en palabras del portavoz Oren Marmorstein, se están dejando llevar por “la campaña de mentiras de Hamás”. “La IAGS ha sentado un precedente histórico. Por primera vez, ‘académicos del genocidio’ acusan a la víctima del genocidio”, ha lamentado Marmorstein, que ha utilizado dicho término para cargar contra Hamás y advertir de que son los miembros de este grupo quienes quieren “matar a todos los judíos”.
La declaración del gobierno israelí generó bastante contradictoria, más tomando en cuenta que la cifra en números es abismal: más de 63,000 muertos en Gaza frente a 1,139 en Israel. Además, la mayoría de las víctimas en Gaza son civiles, mientras que en Israel, la mayoría de las víctimas son militares.
Por su parte, Hamás ha señalado estar teniendo lugar “ante los ojos del mundo” y ha vuelto a recriminar a la comunidad internacional su “inacción” durante estos años. “Instamos a la comunidad internacional, a Naciones Unidas y a todas las partes implicadas a que adopten acciones urgentes para frenar el genocidio, el desplazamiento y la limpieza étnica perpetrados por el Ejército ocupante”. También, recalcó su espera por que “los líderes terroristas” israelíes “sean castigados por sus crímenes”.