El melodrama latinoamericano vuelve a apostar por sus grandes temas: pasión, traición y secretos familiares. Mi rival, la nueva producción de Carmen Armendáriz para Televisa Univisión, explora uno de los conflictos más provocadores del género: la rivalidad entre una madre y su hija enamoradas del mismo hombre.
La historia gira en torno a Paloma (Alejandra Barros) y Bárbara (Ela Velden), cuya relación se fractura cuando ambas se enamoran de Renato Tirado (Sebastián Rulli). Lo que comienza como un vínculo amoroso se convierte en una batalla emocional marcada por resentimientos del pasado, heridas familiares y un deseo de reconocimiento que va más allá del romance. La producción, filmada completamente en San Luis Potosí, combina el drama clásico del melodrama con una puesta en escena que aprovecha los paisajes naturales de la región.
Conversamos con sus protagonistas Sebastián Rulli, Alejandra Barros y Ela Velden sobre los puntos de quiebre de sus personajes, la rivalidad emocional que define la historia y lo que esta trama dice sobre el amor, la maternidad y los límites del deseo.

¿En qué momento sienten que sus personajes cruzan un punto de no retorno y cómo trabajaron ese quiebre desde la actuación?
ALEJANDRA BARROS: Esta historia se cuenta en 52 capítulos, así que todo sucede muy rápido. En el caso de Paloma, el punto de no retorno llega desde el capítulo uno. A partir de ahí se desata todo. Como actriz es muy enriquecedor que el personaje comience a transformarse desde el principio y no en los últimos capítulos. Por eso el primer episodio es clave.
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SEBASTIÁN RULLI: Sí, el primer capítulo presenta el conflicto de forma muy fuerte. Para Renato, desde el momento en que llega a la hacienda su vida cambia radicalmente. Es como una bola de nieve que va creciendo y chocando con distintos conflictos. Es una avalancha de emociones.
ELA VELDEN: La temática es muy universal. Todos hemos vivido ese desequilibrio entre amor y odio que se convierte en rivalidad. La situación de una madre y una hija peleando por el mismo hombre puede trasladarse a muchas otras relaciones: dos amigas, dos hombres, cualquier vínculo donde el deseo genera conflicto. Para Bárbara el punto de no retorno llega cuando descubre que su madre también está enamorada del mismo hombre.
Paloma y Bárbara no solo compiten por un hombre, también por identidad y poder. Alejandra, Ela, ¿cómo construyeron esa rivalidad para que no fuera solo celos sino una herida emocional más profunda?
ALEJANDRA BARROS: Para mí fue complicado, porque soy mamá y me costaba entender cómo una madre puede pelear con su hija por un hombre. Empecé a analizar el personaje desde dos lugares: la madre y la mujer. Cuando me conecté con la mujer entendí que ella también quiere ser feliz y que ese deseo puede entrar en conflicto con su rol de madre.
ELA VELDEN: Bárbara creció lejos de su mamá. Tiene muchos mommy issues. Cuando se reencuentran, ya no existe esa conexión maternal. Entonces la rivalidad no es solo por Renato; también hay un reclamo emocional profundo, una necesidad de resolver lo que quedó pendiente entre ellas.

Sebastián, Renato es el eje del conflicto. ¿Desde dónde lo interpretaste?
SEBASTIÁN RULLI: Renato es una persona que tuvo que madurar a la fuerza. No conoce lo que es una familia, nunca tuvo un núcleo estable. Cuando descubre el amor verdadero, su vida cambia completamente. Trata de actuar con honestidad y proteger lo que para él es más valioso: la posibilidad de tener un hogar.
La serie pone en tensión el amor maternal frente al deseo personal. ¿Paloma traiciona a su hija o Bárbara cruza un límite?
ALEJANDRA BARROS: Es muy difícil responder. El amor de madre y el amor de mujer coexisten. Paloma fue madre muy joven y se perdió muchas experiencias de vida. En algún momento intenta recuperar eso, pero nunca deja de ser madre. Ese conflicto es lo que sostiene la historia.
Como actores, ¿qué tan difícil fue evitar juzgar a sus personajes?
SEBASTIÁN RULLI: Muy difícil, pero el actor no está para juzgar. Está para comprender y defender al personaje. Los seres humanos somos contradictorios, y los personajes también.

Después de interpretar una historia marcada por la pasión, la culpa y la venganza, ¿qué reflexión personal se llevan sobre el amor?
ELA VELDEN: Creo que debemos replantear la idea del amor romántico. Primero hay que aprender a amarnos a nosotros mismos. Si no existe amor propio, es muy difícil amar a los demás.
SEBASTIÁN RULLI: Yo soy muy romántico, pero creo que el amor necesita honestidad, inteligencia y comunicación. Cuando eso falta, los conflictos se vuelven muy difíciles de resolver.
ALEJANDRA BARROS: Muchas veces confundimos amor, enamoramiento y pasión. No son lo mismo. El amor verdadero no debería doler ni destruirte. Debería ser paz.