Crítica: Chicas Tristes

La cinta aborda de una forma íntima la importancia de los vínculos femeninos durante el proceso de entendimiento de un trauma

Por JULIETA CHÁVEZ |

marzo 3, 2026

2:51 pm

Colectivo Colmena

En la historia del cine existen innumerables historias que exploran el abuso sexual de distintas maneras, ya sea desde las recopilaciones casi documentales de los hechos hasta las narrativas más sensacionalistas. Es aquí cuando Chicas Tristes de la mexicana Fernanda Tovar llega a romper ese molde para presentar el trauma como un proceso colectivo de entendimiento que altera sutilmente la realidad de dos chicas adolescentes. 

Presentada en la sección Generation 14plus de la edición número 76 del Festival Internacional de Cine de Berlín y ganadora del Oso de Cristal a la Mejor Película y el Gran Prix del Jurado Internacional, el largometraje debut de Tovar muestra la dinámica de dos mejores amigas adolescentes —La Maestra (Rocío Guzmán) y Paula (Darana Álvarez)—, quienes son dos de las mejores nadadoras del equipo de su escuela y quienes están preparándose para una competencia que tomará lugar en Brasil. Unidas por el deporte y la calidez de los vínculos femeninos, su dinámica se ve afectada después de que la segunda fuera abusada sexualmente en una fiesta por uno de sus compañeros del equipo. 

A primera lectura, puede entenderse como una trama cruda que señala una especie de viaje del héroe, como lo vimos en La Caída de Lucía Puenzo, pero no. De hecho, es todo lo contrario, ya que el enfoque principal no está en la intimidad del proceso de Paula por darle nombre al hecho o en su búsqueda de justicia, sino en cómo el suceso impacta el imaginario de la adolescente, tanto en su deporte, relaciones, dinámicas y desempeño.

Inicialmente, se muestra cómo es el vínculo de ambas chicas. Honesto, divertido, amoroso y lleno de soporte. Aunque existen más mujeres alrededor de ellas, con las que parecen tener también una buena relación, lo que tienen ellas parece ser más fuerte. Ejemplo de esto es un diálogo ocurrido en aquella fiesta, el cual acompaña a La Maestra el resto de la cinta. Al saber que Paula gusta de Daniel (Lucio Lemus), pero es demasiado tímida para acercarse a él, decide intervenir para ayudar a su amiga. “¡Le gustas! No es que se muera por ti, pero de gustarle gustarle, pues sí”, le confiesa a espaldas de Paula. Eso anima a Daniel a dar el primer paso, y posteriormente a que ambos se encierren en un baño por un buen rato.

Después de eso se establece una idea predeterminada del hecho: Paula y Daniel habían tenido relaciones sexuales, pero nunca se desarrolló más en el tema. Conforme avanzaban los días y la competencia se acercaba, La Maestra descubre que su amiga compró pastillas anticonceptivas porque no usó condón durante el acto. Sumando la poca habla por parte de Paula, así como su rechazo inmediato al sexo, hace que ella sospeche de lo que realmente pasó ese día.

En realidad, no se muestra un trabajo detectivesco profundo por parte de La Maestra; más bien le da su espacio y continúan con su rutina de todos los días. Se ven, salen, se ríen, filosofan y van a clases de baile juntas, hasta que un día Paula le confiesa que ella nunca le dio a Daniel su consentimiento. “Le dije que no quería y que no tenía ganas. Primero me dijo que estaba bien y que no pasaba nada”, le dice mientras bailan. “Ya se iba a salir y luego se regresó y yo le volví a decir que no, pero pues pasó.” Siendo ambas adolescentes, le cuentan la situación a una inteligencia artificial, la cual les responde que, sin importar que haya sido una pareja, un conocido o un extraño; si verbalmente o mediante su lenguaje corporal ella dijo que no quería y aun así sucedió, es una violación. 

A partir de ahí, Paula comienza a faltar a sus entrenamientos, poniendo en riesgo su participación en la competencia de Río de Janeiro. Daniel, quien parece “no ser consciente” de lo que hizo, la sigue invitando a salir y preguntando por ella, lo cual molesta a La Maestra y hace que tengan un pequeño altercado físico donde el chico se muestra desconcertado por su reacción. Eso trae consecuencias para La Mestra, a quien le advierte su entrenadora que el equipo es un espacio libre de violencia. Con su carácter tan propio, ella evade el tema de conversación y le pregunta que, si en caso de que uno de sus compañeros fuera un abusador sexual, habría posibilidad de sacarlo del equipo. La entrenadora responde que está hablando de una acusación muy grave, que cae en ser un delito, la cual lleva un proceso judicial, investigaciones y muchas cosas técnicas para poder llegar a un veredicto final. Evidentemente, esa no es la respuesta que La Maestra buscaba, frustrándose todavía más cuando, al contarle a Paula, esta le recalca que no quiere que nadie más se entere de lo que le sucedió.

Festival de Cine de Morelia

La Mestra es un personaje que es la definición de “hacer cosas buenas, que parecen malas”, ya que su imprudencia y soberbia la llevan a pasar por encima de las demás personas bajo la bandera de “creer que es lo correcto”. La vimos hacer esto al inicio, cuando por querer ayudar a Paula con Daniel, traiciona su confianza y cuando le revela al padre de su amiga que su hija había sido violentada sexualmente en la dichosa fiesta, ignorando por completo el proceso de su amiga. Esa decisión enfurece a Paula, quien con justa razón se molesta y le dice que no quiere volverla a ver nunca. 

Lo importante de ella es que no lo hace desde un papel villano, sino desde el lugar de una adolescente que no es experta en la situación y también está aprendiendo a lidiar con ella, a darle un significado, lo que naturalmente la hace querer hacer lo mejor para su amiga, aunque sus decisiones no siempre sean las correctas. Es donde la historia demuestra que no va de una narrativa donde se plasma  la violencia sexual como una forma de redención, justicia o venganza. La situación existe en el imaginario de las chicas, pero el verdadero centro de la historia es la amistad entre dos mujeres.

Tovar lo deja claro con escenas como la del baño, donde muestra la puerta del baño cerrándose y corta directamente al día siguiente, nunca mostrando nada de la situación. No se revelan nunca detalles de cómo fue, qué pasó después o cómo se siente explícitamente Paula. Se conoce la interacción previa, pero nada más allá de eso. Además, el espectador va descubriendo el porqué del actuar de Paula, al mismo tiempo que La Maestra. A diferencia de muchas otras producciones cinematográficas en las que se aborda el trauma como una especie de espectáculo moral, la cinta mantiene su enfoque en el proceso de entendimiento, significado y lo incómoda que se vuelve toda nuestra realidad después de vivir algo así. 

Chicas Tristes retrata el peso de la cotidianeidad después de una violación, mostrándola como una historia que se comparte entre dos amigas. Ambas intentan hacer lo mejor que pueden, con lo que saben y con lo que tienen. Usan la amistad como instrumento principal de cuidado para evitar derrumbarse, pues son dos personas que deciden mantenerse unidas, aunque al final del día sean seres individuales con su propia historia, límites y viaje de sanación. No es que intente quitarle seriedad y dolor a la situación; de hecho, en una de las escenas finales se ve cómo Paula es la ganadora para viajar a competir, compartiendo el triunfo justamente con Daniel, y con su corporalidad se muestra lo incómoda que se encuentra con los resultados finales.

Sin embargo, no se explica más. Solo se pasa a otra escena y se mira a La Maestra desde su azotea, acompañada de más amistades, intentando llamar la atención de Paula (quien se da a entender que ya está volando en el avión) con el reflejo del sol en un espejo. Esa seña en particular, después de la gran pelea, representa un soporte incondicional y vital en su vínculo que les dará fuerza para salir adelante. Tal vez no como una salida única y definitiva, pero sí como un espacio que ayudará a aligerar sus vidas. 

Póster ‘Chicas Tristes’

JULIETA CHÁVEZ

Redactora

Redactora editorial en The Hollywood Reporter en Español. Ha entrevistado a directores, actores y líderes de opinión, con un foco especial en mujeres, arte contemporáneo y temáticas de género.

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