Crítica: Hoppers

Pixar vuelve a su mejor forma con una comedia de acción divertida que defiende el equilibrio de la naturaleza

Por DAVID ROONEY |

marzo 10, 2026

2:23 pm

Cortesía de Disney

Recuperándose del tibio recibimiento de su aventura sci-fi juvenil Elio, que terminó siendo un tropiezo en taquilla, Pixar vuelve a su mejor forma con Hoppers, la cautivadora historia de una joven defensora del medio ambiente que usa tecnología robótica para integrarse a una comunidad de animales cuando su hábitat natural se ve amenazado.

Ingeniosa, divertida y muy atractiva en lo visual, la alocada comedia de acción de Daniel Chong avanza a toda velocidad, impulsada por una energía desbordada y por la vibrante música de Mark Mothersbaugh. Su tenaz protagonista está acompañada por un grupo de criaturas antropomorfizadas muy simpáticas que encantarán al público infantil, sin dejar de mantener entretenidos a los adultos.

Jesse Andrews fue uno de los guionistas de Luca, la encantadora fábula ambientada en la Riviera italiana de Pixar, una película ligera y entrañable que terminó siendo una de las víctimas de la pandemia en 2021, cuando se saltó su estreno en cines para llegar directamente a Disney+. Aquí vuelve a colaborar con el director Daniel Chong, creador de la serie We Bare Bears de Cartoon Network, y juntos le imprimen energía e imaginación a una historia que por momentos parece a punto de desbordarse en el caos, pero que mantiene un impulso despreocupado que la hace seguir avanzando.

Hoppers

La conclusión: La vida en el estanque manda.

Estreno: Viernes 6 de marzo

Elenco de voces: Piper Curda, Bobby Moynihan, Jon Hamm, Kathy Najimy, Dave Franco, Eduardo Franco, Aparna Nancherla, Tom Law, Sam Richardson, Melissa Villaseñor, Isiah Whitlock Jr., Steve Purcell, Ego Nwodim, Nichole Sakura, Meryl Streep, Karen Hule, Vanessa Bayer

Dirección: Daniel Chong

Guión: Jesse Andrews

Clasificación: PG

Duración: 1 hora con 45 minutos

Hay muchísimo pasando. Un ecosistema lleno de vida con todo tipo de fauna, un experimento de robótica en un laboratorio científico, un alcalde bastante turbio que busca reelegirse mientras impulsa un proyecto inmobiliario perjudicial para el medio ambiente, un irritable consejo de monarcas que representan a distintas comunidades animales, y una estudiante de primer año de universidad cuya querida abuela le heredó un profundo aprecio por la calma y el refugio que ofrece la naturaleza.

No parecería que todos esos elementos fueran a encajar tan bien, pero la forma desenfadada en que la película va armando su historia resulta muy emocionante. Más aún cuando una persecución frenética acelera la acción e introduce, entre otras sorpresas, a un enorme tiburón volador llamado Diane, con la voz de Vanessa Bayer. Ella es la depredadora alfa convocada por el consejo real, por si quedaba duda. Sobre el papel podría sonar como una acumulación de ideas disparatadas, pero en el orgullosamente alocado universo de Hoppers, Diane encaja perfectamente.

Mabel Tanaka, con la voz de Piper Curda, es una chica de carácter fuerte que aparece por primera vez intentando liberar a todos los animales del laboratorio de ciencias de su escuela en Beaverton, y enfurece cuando la descubren. Para enseñarle a soltar ese enojo, su abuela, interpretada por Karen Huie, la lleva a un hermoso claro donde suele ir a encontrar tranquilidad. Mientras observan un estanque, la abuela le pide que se quede quieta, que mire y escuche. Le dice que es difícil seguir enojada cuando sientes que formas parte de algo mucho más grande.

Años después, la abuela de Mabel ya falleció, pero el estanque sigue siendo su refugio para encontrar calma. Mabel conserva ese temperamento combativo y vive en constante choque con el alcalde del pueblo, el pulido y bastante arrogante Jerry Generazzo, con la voz de Jon Hamm. El conflicto se intensifica cuando él empieza a construir una autopista de circunvalación que atravesará directamente el claro. Las regulaciones estatales prohíben intervenir en hábitats animales, así que Mabel sospecha cuando descubre que la fauna que antes abundaba en la zona se ha ido de manera misteriosa.

Mientras busca la forma de hacer que los animales regresen y detener la demolición con explosivos de la presa al borde de su estanque, Mabel presencia cómo capturan a un castor y lo avientan en la parte trasera de una camioneta para llevárselo a la Universidad de Beaverton. Pero lo que descubre ahí resulta inesperado. Su profesora de biología, la doctora Sam, con la voz de Kathy Najimy, y su equipo han logrado avances importantes en un proyecto secreto de robótica que permite transferir temporalmente la mente de una persona y comunicarse con los animales.

Eso es justo el empujón que Mabel necesitaba para conectarse a un castor robótico e investigar por qué todas las criaturas se han mudado del lugar. Pero apenas logra infiltrarse en el reino animal cuando ya está metida en problemas, después de intervenir para salvar a un castor algo torpe llamado Loaf, con la voz de Eduardo Franco, de un oso hambriento llamado Ellen, interpretado por Melissa Villaseñor.

Tras romper las sagradas “Reglas del Estanque” al interferir con la naturaleza, Mabel debe enfrentar medidas disciplinarias por parte del castor jefe, el rey George, con la voz de Bobby Moynihan, quien también interpretó al Panda en We Bare Bears de Daniel Chong. Este alegre monarca mamífero aparece por primera vez dirigiendo una sesión de aeróbics para animales desde lo alto de una nueva madriguera. ¿Ya había mencionado que pasan muchísimas cosas?

George resulta ser bastante blando y de inmediato le toma cariño a Mabel. Pero cuando ella descubre qué provocó el éxodo de los animales del claro, insiste en convocar al todopoderoso consejo real para resolver la situación.

Ese grupo está formado por un taciturno sapo gigante conocido como el Rey Anfibio, con la voz de Steve Purcell, la altiva Reina de los Peces interpretada por Ego Nwodim, el irritable Rey de las Aves con la voz de Isiah Whitlock Jr. y tres hermanas serpiente tan intimidantes como torpes que actúan como Reinas de los Reptiles, interpretadas por Nichole Sakura. Por encima de todos preside la implacable Reina de los Insectos, una mariposa de hierro con la voz de Meryl Streep. (Yo le habría puesto Butterfly McQueen, pero quizá eso ya es cuestión generacional). Su hijo Titus, interpretado por Dave Franco, ansía heredar el trono y pasar de larva a soberano alado, algo que Mabel termina facilitando sin darse cuenta.

Cuando el consejo decide no solo detener a Jerry sino “aplastarlo”, Mabel y George quedan en la paradójica posición de tener que proteger al alcalde, quien termina aprendiendo varias lecciones durante la peligrosa aventura que sigue. Esas y otras enseñanzas están integradas al guion con mucho humor, invitando a los niños a respetar y comprender la naturaleza, involucrarse en su comunidad y proteger a los más vulnerables, incluso si se trata de un político resbaloso.

​​Daniel Chong y Jesse Andrews le sacan mucho jugo a las interacciones entre el mundo humano y el animal, sobre todo gracias a que Mabel, en su versión castor, puede comunicarse con las criaturas del estanque. ¿El objetivo del ambicioso experimento de la doctora Sam queda completamente claro en algún momento? Tal vez no del todo, pero eso pasa a segundo plano cuando aparecen chistes buenísimos, como los que involucran el reconocimiento facial del celular o a los animales descubriendo la emoción de usar emojis.

El diseño de los personajes es encantador, la manera en que se mueven los animales genera momentos muy divertidos y los fondos verdes y frondosos del entorno boscoso hacen que Hoppers resulte un verdadero deleite visual.

La decisión de reunir a tantos comediantes en el elenco de voces funciona muy bien y da lugar a una galería de personajes con personalidades muy peculiares. Ojalá Mabel tuviera algo más, además de su nombre, que subrayara su identidad japonesa-estadounidense, pero al menos tiene un cabello increíble y Piper Curda, ex-estrella de Disney Channel, le aporta un carisma y una determinación muy entrañables.

No es una película que se sienta pulida hasta el cansancio en juntas de estudio. Hay una lógica narrativa alocada, casi anárquica, que la hace moverse de manera impredecible, pasando de una persecución a toda velocidad por peligrosas carreteras de montaña a la tensión del casi desastre en el clímax, cuando la naturaleza se enfurece, hasta llegar a la solución ecológica triunfal que termina salvando el día. Que una película enseñe a los niños que todos formamos parte de un universo complejo, donde cada quien aporta algo y merece respeto, suena como una lección bastante valiosa.

DAVID ROONEY

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