Crítica Jackass: Best and Last: Johnny Knoxville y su pandilla se reúnen para una última (crucemos los dedos) aventura de alto riesgo

En esta película —que se presenta como la definitiva de una franquicia de larga trayectoria— se incluyen nuevas y peligrosas acrobacias, así como momentos destacados de entregas anteriores

Por FRANK SCHECK |

junio 26, 2026

3:17 pm

Paramount

Un hombre muy sabio —concretamente, el personaje Noah Cross de la película Chinatown— dijo una vez: “Los políticos, los edificios feos y las putas acaban siendo respetables si duran lo suficiente”. Lo mismo podría decirse de la franquicia Jackass, que de algún modo ha cosechado más elogios de la crítica a medida que ha perdurado en el tiempo. Pero todo llega a su fin, y así sucede con esta serie que ha durado más de un cuarto de siglo y alcanza su supuesta conclusión con Jackass: Best and Last.

Con escenas de acrobacias peligrosas realizadas por hombres adultos (y un par de mujeres), la serie ha sido elogiada por su retrato de la amistad y la camaradería. También por la alegría desenfrenada con la que sus participantes se maltratan a sí mismos y entre ellos, y por la naturaleza anárquica —casi surrealista— de unos números que hacen parecer unos debiluchos a legendarios temerarios del cine, desde Buster Keaton hasta Jackie Chan.

Jackass: Best and Last

Conclusión: Si puedes leer esto, eres demasiado listo para esta película.

Fecha de estreno: Viernes 26 de junio

Elenco: Johnny Knoxville, Steve-O, Chris Pontius, Jason “Wee Man” Acuna, Dave England, Danger Ehren, Preston Lacy, Rachel Wolfson, Jasper Dolphin, Zach Holmes

Director: Jeff Tremaine

Clasificación: R (C) 

Duración: 1 hora 32 minutos

Si logras apreciar las películas por esas cualidades, o te parecen divertidísimas, perfecto. Pero, sinceramente, dejemos de fingir que son otra cosa que una absoluta estupidez. Es cierto que Johnny Knoxville, el cabecilla de este grupo de descerebrados, es un intérprete carismático (y un actor competente, como ha demostrado en numerosas ocasiones). Además, algunos de los miembros de su variopinto equipo son plenamente conscientes de la tremenda insensatez de lo que hacen.

Si bien estas películas tienen momentos ocasionalmente graciosos, son un símbolo del embrutecimiento de Estados Unidos. (Aunque no me refiero a la estupidez de sus creadores, ya que las primeras cinco películas de la saga han recaudado casi 560 millones de dólares en todo el mundo). En lugar de enviar selecciones musicales o mensajes de bienvenida en varios idiomas al espacio exterior, deberíamos enviar estas películas. Eso garantizaría que los extraterrestres consideraran que el planeta no merece la pena ser invadido.

Esta entrega final no es más que un montaje de fragmentos glorificado: más de la mitad de su metraje consiste en momentos destacados —o, más bien, “momentos lamentables”— de la serie de televisión de MTV y de las películas posteriores. Así que, si sientes nostalgia por volver a ver a Steve-O atado dentro de un baño portátil y lanzado por los aires, solo para acabar cubierto de excrementos, estás de suerte.

También hay imágenes inéditas, incluida la acrobacia que dio origen a todo: Knoxville poniéndose un chaleco de kevlar y disparándose a sí mismo en el pecho a quemarropa. La diferencia es que necesitó seis intentos para que la bala saliera. En otra acrobacia nunca antes vista, aparece encerrado en una caja de cartón que es lanzada por una escalera. Aquello nunca se emitió porque se consideró que era demasiado fácil de imitar. Por supuesto, a lo largo de los años se han registrado numerosos casos de niños y adolescentes que sufrieron lesiones al intentar recrear las acrobacias más elaboradas.

Otro segmento clásico, que MTV también se negó a emitir, muestra a Knoxville —vestido con un uniforme naranja de prisionero y esposado— entrando en una ferretería para pedir una sierra para metales. Durante la intervención policial subsiguiente, una agente estuvo a punto de perder el control de su patrulla.

Knoxville —quien se emociona hasta el punto de ahogarse en lágrimas más de una vez en pantalla ante la idea de que su “gallina de los huevos de oro” (perdón, su “obra de amor”) llegue a su fin— explica que ya es demasiado mayor para seguir sufriendo el tipo de daños físicos a los que se ha expuesto. Y, en cierto modo, le crees, sobre todo al ver las imágenes de Jackass Forever (2022), donde sufrió una conmoción cerebral grave, una hemorragia cerebral y varias fracturas óseas tras un encuentro imprudente con un toro.

Él actúa más como observador que como participante en las nuevas acrobacias ideadas para la película, entre las que se incluye una en la que Steve-O recibe un examen rectal realizado por un robot que utiliza mantequilla de maní como lubricante. El robot, apodado IW Larry, cuenta con la voz del comediante Adam Ray, quien pronuncia algunas de las frases más divertidas.

Todos los intérpretes parecen disfrutar de la oportunidad de sufrir maltrato físico, aunque algunos expresan cierto arrepentimiento de vez en cuando. “¡A la mierda este trabajo!”, exclama uno tras recibir una descarga de taser mientras está suspendido en el aire como una marioneta. Otro, al introducir un coche de juguete en su ano, admite: “Realmente me estoy cuestionando las cosas en este momento”.

Como de costumbre, hay una gran cantidad de escenas escatológicas, incluida una partida de Twister para la cual los participantes —ataviados con pantalones de plástico transparente— se han preparado ingiriendo laxantes de gran potencia.

Hay que reconocer que existen momentos en los que las ideas conceptuales resultan realmente divertidas, como el clásico fragmento de la serie en el que el grupo finge secuestrar a Brad Pitt mientras este hace cola para comprar un perrito caliente en Pink’s. Asimismo, una escena que muestra una pelea de bar entre personas de baja estatura —interrumpida por policías y paramédicos de dimensiones igualmente reducidas— parece algo que podría haber ideado Buñuel.

Aunque la calidad visual es decididamente rudimentaria en todo momento, las impactantes secuencias inicial y final reflejan el estilo visual distintivo de Spike Jonze, quien ejerció como productor. La película termina tal como empezó la serie: con el equipo de Jackass montado en un carrito de supermercado gigante; la diferencia es que, en esta ocasión, se dirigen hacia el olvido al ritmo de la canción “My Way”. Por supuesto, el siguiente tema que escuchamos es “We’ll Meet Again”, por lo que parece poco probable que esta sea realmente la última entrega.

FRANK SCHECK

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