Una película que algunos odiaron cuando se estrenó en Cannes, pero que muchos otros (quienes tenemos un gusto excelente) adoramos desde que la vimos en 2006, Marie Antoinette ha envejecido excepcionalmente bien. Es como uno de esos niños desgarbados que, para cuando llegan a la universidad, resultan ser tanto guapos como brillantes. Y dado que uno de sus subtemas es la paternidad, y en particular las relaciones entre madres e hijas, resulta conmovedor ver cómo el tercer largometraje de Sofia Coppola finalmente da pie, tantos años después, a un documental sobre su realización, dirigido por su propia madre, Eleanor Coppola, quien grabó 80 horas de imágenes detrás de cámaras en 2006.
Es cierto que el resultado final quizá no tenga la envergadura del documental más conocido de Eleanor, Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse (1993), su aguda crónica del rodaje de Apocalypse Now por parte de su esposo (y padre de Sofia), Francis Ford Coppola. Pero Hearts of Darkness no tenía ni de cerca tantos macarons, pugs o vaporosos vestidos de seda y satén como Making Marie Antoinette, así que quién sabe cuál de las dos terminarán viendo más las futuras generaciones.
Making Marie Antoinette
La conclusión: Tan deliciosa como un macaron preparado perfectamente
Sede: Festival de Cine de Telluride
Con: Diane Lane, Sofia Coppola, Eleanor Coppola, Christophe Cheysson, Kirsten Dunst, Jason Schwartzman, Ross Katz, Aurore Clément, Lance Acord, K.K. Barrett, Steve Coogan, Judy Davis, Francis Ford Coppola, Asia Argento
Directora: Eleanor Coppola
1 hora 26 minutos
Como explican los intertítulos del comienzo, el material crudo de esta película permaneció guardado durante años después del rodaje, y en aquel momento solo se utilizaron algunas partes para la campaña de promoción de Marie Antoinette. Durante el confinamiento de 2020, Eleanor y Sofia pasaron tiempo juntas y comenzaron a organizar el material con la intención de terminar finalmente el proyecto. Después de que Eleanor muriera en 2024, Sofia continuó trabajando para concluirlo en homenaje a su madre. Eleonor tiene todo el crédito de dirección (Sofia aparece como una de las productoras).
Los espectadores quizá se pregunten hasta qué punto cada una de las cineastas dio forma al resultado final. Pero claramente se puso especial cuidado en garantizar que la voz de Eleanor fuera la dominante, aunque la voz que literalmente escuchamos al leer las entradas de su diario de aquella época sea la de la actriz Diane Lane. Un montaje temprano de imágenes en las que Eleanor aparece reflejada en los numerosos espejos de Versalles, con la cámara frente al rostro, también ayuda a recuperar su presencia en la película.
Mientras tanto, su sello visual como artista se hace palpable a lo largo de todo el documental, en la atención que presta a detalles que la divertían o fascinaban, como un plano secuencia que captura a decenas de extras mientras les peinan y maquillan en uno de los largos pasillos de Versalles, o primeros planos de los tenis de los actores asomándose bajo vestidos perfectamente fieles a la época. Como madre de la directora de Marie Antoinette, tía de una de las principales estrellas de la película (Jason Schwartzman) y conocida de Kirsten Dunst desde hacía años, Eleanor tenía un acceso privilegiado que otros documentalistas de making-of solo podrían envidiar. Podía ver lo agotada y abrumada que estaba Sofia por el proyecto de 40 millones de dólares, una ansiedad que ella se esforzaba por ocultar, pero que una madre podía detectar en la postura encorvada de sus hombros o en el fugaz gesto de molestia en su rostro.
En un momento, la voz en off de Lane menciona casi de pasada que Sofia y Eleanor tuvieron una etapa difícil durante la adolescencia de Sofia, pero sea lo que sea que haya ocurrido, parece haber quedado atrás. Lo que queda aquí es una intimidad, un vínculo tanto familiar como artístico, bastante hermoso. A diferencia de cualquier otra persona que haya intentado entrevistar a la notoriamente reservada Sofia, cuyo estilo verbal, aparentemente sencillo y propio de una chica californiana, oculta una gran inteligencia, Eleanor no parece intimidada ni duda en decirle a su hija a la cara cosas que otros no se atreverían a mencionar. Por ejemplo, señala que hasta ese momento todas las películas de Sofia habían girado en torno a chicas solitarias y privilegiadas, una observación que Sofia despacha con un parpadeo y el más mínimo rastro de irritación.
Dicho esto, en un momento Eleanor captura a Sofia dándole indicaciones a Dunst sobre la escena en la que Marie Antoinette es reprendida por su embajador (interpretado por Steve Coogan) por prestar más atención al largo de las mangas que a una inminente crisis diplomática. Sofia compara ese momento con las ocasiones en las que ella misma ha tenido que hacerles saber a los productores que “no es una idiota”, una rara revelación de cómo la directora se sintió menospreciada en ocasiones por sus colegas y tuvo que luchar para que la tomaran en serio. Por supuesto, ese tipo de condescendencia ha desaparecido por completo de la industria cinematográfica en todo el mundo, y hoy ninguna directora tiene que lidiar con algo así, ¿verdad?
Más adelante, Sofia le hace a su madre una de las quejas más delicadas que se puedan imaginar sobre cómo tiene que seguir discutiendo con las personas más cercanas a ella, como su propio padre o su director de fotografía, Lance Acord, para impedir que se dé mayor protagonismo a los hombres de la historia. En el caso de su desacuerdo con Acord, se trata literalmente de defender que no haya un plano subjetivo del que sería el amante de Marie Antoinette (un Jamie Dornan apenas conocido por entonces) durante la escena del baile de máscaras.
Francis Ford Coppola, por su parte, tuvo la osadía de sugerir durante la etapa de desarrollo que quizá el guión podría prestar más atención a lo que ocurría con el esposo, Louis. Sofia tenía toda la razón al oponerse, pues el implacable enfoque de la película en la mirada ingenua, frívola hasta la locura y limitada de Marie Antoinette es precisamente una de las cualidades que la hacen tan fascinante. Qué apropiado, entonces, que aquí se revele que la última escena que se rodó fue la de Dunst en la bañera, sugiriendo sensualmente que el campesinado hambriento debería comer pastel.
Lo anterior podría dar la impresión de que Making Marie Antoinette está obsesionada con la equidad de género y los desacuerdos en el set, cuando en realidad, la mayor parte del tiempo, es ligera, vaporosa y rosada como una peonía de mayo. Hay mucho tiempo, por ejemplo, para ver a Schwartzman hacer el tonto entre tomas mientras toca canciones pop en el clavicémbalo, a Asia Argento presumir de sus habilidades para leer la palma de la mano y disfrutar algunos de los 72 vestidos absolutamente deslumbrantes que la diseñadora de vestuario Milena Canonero confeccionó especialmente para la Marie Antoinette de Dunst. Eso sí, algunos de los cineastas entrevistados aquí por Eleanor se quejan del perfeccionismo de Canonero y su departamento, que terminó costándoles varios días de un rodaje cuyo calendario era muy ajustado.
Al final de la producción, la pobre Sofia luce, de la manera más soignée posible, completamente exhausta, y le confiesa a la cámara de su madre que ha sido divertido hacer esta gran producción, pero que ya está harta de ella y que, de ahora en adelante, quiere hacer obras más pequeñas y sencillas y no volver a hacer nunca otra película de época. Los fans de The Beguiled y Priscilla estarán encantados de que no haya cumplido su palabra porque, como demuestra Making Marie Antoinette, el uso distintivo, reflexivo e irreverente que Sofia Coppola hace de los escenarios de época es uno de sus grandes talentos como directora. Es un filtro a través del cual procesa historias protagonizadas por mujeres de una manera verdaderamente única, del mismo modo que Eleanor Coppola procesaba sus propias fascinaciones mediante la observación documental de artistas en pleno trabajo. Qué apropiado que Making Marie Antoinette capture a ambas: madre e hija en su mejor momento.
Créditos completos
Sede: Festival de Cine de Telluride
Productoras: Mubi, Our Films, Important Flowers, American Zoetrope
Con: Diane Lane (solo voz), Sofia Coppola, Eleanor Coppola, Christophe Cheysson, Kirsten Dunst, Jason Schwartzman, Ross Katz, Aurore Clément, Lance Acord, K.K. Barrett, Steve Coogan, Judy Davis, Eva Cabrera, Jacques Charles-Gaffiot, Corinne Devaux, Roman Coppola, Milena Canonero, Francis Ford Coppola, Asia Argento, Thierry Boutemy, Molly Shannon, Rip Torn, Paul Fortune, Paul Jasmin, Susan Graham, Brian Reitzell, Thomas Mars, Marianne Faithfull, Gia Coppola, Odile Gilbert
Directora: Eleanor Coppola
Productores: Sofia Coppola, Rachel Dengiz, Youree Henley, Lorenzo Mieli, Mario Gianani
Productores ejecutivos: Nicola Lusuardi, Maria Chiara Ventura, Roman Coppola
Coproductora ejecutiva: Liz Destro
Coproductora: Liz Bird
Consultora creativa: Davia Nelson
Directora de fotografía: Eleanor Coppola
Montaje: Aaron Matthews
Diseñador de sonido: Stephen Barden
Música: Aaron Maine (Porches)
1 hora 26 minutos