
Desde Toy Story, Pixar ha demostrado que las mejores historias nunca parten de una tecnología o de una idea fantástica, sino de una emoción profundamente humana. Hoppers continúa esa tradición desde un lugar inesperado. Lo que comienza como una divertida variación sobre el intercambio de cuerpos termina convirtiéndose en una reflexión sobre la empatía, la convivencia y nuestra relación con el mundo natural. Daniel Chong, creador de We Bare Bears, debuta como director de un largometraje del estudio con una película que mezcla espionaje, ciencia ficción, etología y humor para preguntarse qué ocurriría si realmente pudiéramos comprender cómo viven y sienten otras especies. Chong, la productora Nicole Paradis Grindle y los actores Piper Curda y Bobby Moynihan hablaron sobre el origen de esta historia, el trabajo de interpretación y el mensaje que esperan dejar en varias generaciones de espectadores.

El concepto de Hoppers es divertido, pero también profundamente filosófico. ¿Cuál fue la primera idea o pregunta que dio origen a la película?
Daniel Chong: Todo comenzó desde algo muy simple: quería partir de algo que me resultara divertido. Había visto documentales donde utilizan animales robóticos para infiltrarse en grupos de animales reales y me pareció una idea fascinante. Después pensé: “¿Qué pasaría si mezcláramos eso con Avatar y con las películas de espionaje?”. La película nació desde ese lugar de juego y de comedia. Solo después empezamos a preguntarnos qué significaba realmente esa historia y qué queríamos decir con ella. Para mí siempre es importante comenzar desde algo que sea divertido y luego descubrir el corazón de la película.
¿Qué fue lo que te convenció de que esta historia tenía el potencial para convertirse en una película de Pixar?
Nicole Paradis Grindle: La premisa era fantástica, pero además Daniel es una persona extraordinariamente divertida. Eso ya lo había demostrado en We Bare Bears, pero también durante todo el proceso de desarrollo. Cada vez que presentaba la historia hacía reír a todo el mundo. Y lograr que una película sea realmente graciosa suele ser una de las cosas más difíciles. Muchas veces uno tiene un gran mensaje y después intenta agregar el humor al final. Aquí ocurrió exactamente lo contrario: primero teníamos una historia que entretenía muchísimo y luego nos preguntamos cuáles eran los temas importantes que queríamos desarrollar. Creo que todos hemos soñado alguna vez con hablar con los animales. Yo quisiera poder preguntarle a mi perro qué piensa realmente de mí. Esa fantasía conecta inmediatamente con cualquier persona.
Mabel experimenta el mundo literalmente desde otra especie. ¿Cómo influyó esa experiencia en la manera en que la interpretaste emocionalmente?
Piper Curda: Es curioso porque mi propia experiencia terminó pareciéndose mucho a la de Mabel. Había hecho doblaje anteriormente, pero nunca en un proyecto de esta magnitud. La primera vez que entré al estudio pensé que no pertenecía a ese lugar, que probablemente me despedirían porque no sabía hacerlo lo suficientemente bien. Me sentía completamente perdida. Y, de alguna manera, eso terminó ayudando al personaje. Mabel llega a un mundo nuevo sabiendo cuál es su objetivo, pero sin tener idea de cómo conseguirlo. Yo estaba viviendo exactamente esa sensación mientras grababa. Su recorrido emocional terminó siendo muy parecido al mío y creo que, sin proponérmelo, eso hizo que la interpretación resultara mucho más auténtica.

El rey George comienza la historia con una visión muy clara del mundo, pero esa seguridad cambia por completo durante la película. ¿Qué fue lo que más te interesó de esa evolución?
Bobby Moynihan: Me encanta que George sea lo suficientemente inteligente como para aceptar que alguien puede enseñarle algo, incluso si esa persona es un pequeño castor que aparece de la nada y cambia por completo su manera de ver las cosas. Creo que todos deberíamos conservar esa capacidad para aprender. Yo crecí con un padre bastante terco y reconozco que heredé parte de esa personalidad. Por eso disfruto tanto ver cómo George acepta cambiar. Descubre que escuchar a los demás no es una señal de debilidad, sino una oportunidad para crecer. Creo que todos podríamos beneficiarnos de algo así.
La película invita al público a observar el mundo desde una perspectiva completamente distinta. ¿Por qué era importante hablar hoy sobre la empatía?
Daniel Chong: Creo que la empatía es una de las cosas que más necesitamos como sociedad. Muchas de las desconexiones que vivimos, tanto entre las personas como con el mundo que nos rodea, nacen precisamente de la incapacidad para entender al otro. Si podemos fomentar esa capacidad, ya sea poniéndonos en el lugar de otro ser humano o incluso de un animal, creo que estaremos construyendo un mundo mejor. Esa es la razón por la que sentí que valía la pena contar esta historia y, quizás, también la razón por la que la película conecta tanto con el momento que estamos viviendo.

En una película con tanta comedia y aventura, ¿cómo consiguieron que el corazón emocional nunca se perdiera?
Nicole Paradis Grindle: Ese trabajo nunca depende de una sola persona. En Pixar tenemos la fortuna de contar con un equipo extraordinario de realizadores que aportan perspectivas muy distintas. En este caso, por ejemplo, muchas de las integrantes más jóvenes del equipo de historia se identificaban profundamente con Mabel. Entendían esa sensación de tener grandes ideas, grandes emociones y sentir que nadie te escucha. Ese sentimiento atraviesa toda la película, aunque nunca aparezca de manera explícita. El humor nunca fue un problema porque Daniel lo llevaba de forma natural. Nuestra responsabilidad consistía en asegurarnos de que, debajo de todas esas risas, siempre permaneciera claro cuál era el viaje emocional de Mabel, qué deseaba, qué necesitaba aprender y hacia dónde debía llegar al final de la historia.

El viaje de Mabel está impulsado tanto por la curiosidad como por el coraje. ¿Con qué aspecto de su personalidad conectaste más?
Piper Curda: Me gustaría decir que fue con su valentía, pero creo que conecté mucho más con sus partes menos ordenadas. Mabel puede obsesionarse fácilmente con una idea cuando cree que está haciendo lo correcto. Esa determinación tiene cosas muy positivas, pero también la mete en problemas constantemente. Yo me reconozco bastante en eso. Justamente fueron esas imperfecciones las que hicieron que terminara queriéndola todavía más. Pensaba: “Sí, comete errores, pero sigue siendo una gran persona”. Eso también me permitió tener mucha más empatía hacia ella. Claro que es valiente, pero creo que sus defectos la hacen todavía más humana.
Detrás del humor, la historia del rey George también habla de confianza. ¿Qué descubriste sobre el liderazgo y la amistad?
Bobby Moynihan: Creo que George descubre que ha confiado demasiado fácilmente durante buena parte de su vida. Hay un momento en el que Mabel intenta advertirle del peligro y él simplemente responde: “Te equivocas”. Ahí entendemos que todavía tiene mucho por aprender, aunque ya sea un adulto. Me gusta esa idea porque nos recuerda que crecer nunca termina. Muchas personas llegan a cierta edad convencidas de que ya lo saben todo, cuando en realidad seguimos siendo niños en muchos aspectos. La diferencia está en decidir si seguimos aprendiendo o si dejamos de escuchar. George entiende que un buen líder también debe saber cambiar de opinión cuando alguien le demuestra que estaba equivocado.
¿Qué esperas que espectadores de distintas generaciones se lleven de Hoppers después de verla juntos?
Daniel Chong: Espero que sea una película a la que la gente quiera volver una y otra vez. Me gustaría que salieran del cine con una sensación de esperanza, de conexión con los demás y, ojalá, con ganas de salir al aire libre. También deseo que tenga esa cualidad que poseen muchas películas de Pixar: que un niño la vea hoy y, diez años después, descubra cosas completamente distintas. Somos adultos haciendo películas para públicos de todas las edades, así que inevitablemente incorporamos ideas que quizá los más pequeños no perciban ahora, pero que podrán comprender cuando crezcan. Si eso ocurre, significará que la película sigue viva. Pero, por encima de todo, espero que sea una historia que les produzca alegría y que esa alegría permanezca cada vez que regresen a ella.
Después de escuchar sus respuestas, queda claro que Hoppers habla de empatía en muchos niveles: hacia los animales, hacia quienes piensan diferente y también hacia nosotros mismos.
Daniel Chong: Exactamente. Creo que esa es la idea.
Nicole Paradis Grindle: Sí, esperamos que la gente salga con esa sensación.
Ha sido un verdadero placer conversar con ustedes. Me encantó la película. Muchas gracias por su tiempo.
Nicole Paradis Grindle: Muchas gracias.
Bobby Moynihan: Gracias. Nos alegra mucho que la hayas disfrutado.