“Es inevitable no relacionar la historia de Las muertas con nuestra realidad”: Sofía Espinosa

La actriz mexicana comparte con The Hollywood Reporter en Español su experiencia durante el rodaje de la primera serie de Luis Estrada, basada en la novela de Jorge Ibargüengoitia

Por KARLA LEÓN |

septiembre 15, 2025

11:38 am

Cortesía

Sofía Espinosa, actriz mexicana ganadora del Ariel y la Diosa de Plata, regresó a la pantalla con Las muertas, la primera serie de Luis Estrada, basada en la novela homónima de Jorge Ibargüengoitia. A lo largo de seis capítulos, el cineasta construye una crónica —con un tono satírico y una marcada crítica sociopolítica— sobre el ascenso y la caída de Arcángela y Serafina Baladro, operadoras de una red de burdeles en Mezcala y Plan de Abajo. 

La historia de las hermanas Baladro —personajes inspirados en “Las Poquianchis”— no podría contarse sin las jóvenes que transitaron por la Casa del Molino, el México Lindo o el Casino del Danzón y que, de una u otra forma, lograron sobrevivir a los castigos y a la crueldad desatada por una serie de eventos desafortunados. Sofía, quien ha participado en producciones como La Puerta Verde, Los Bañistas, Gloria y Supertitlán, le da vida a María del Carmen, una de las prostitutas que inician una rebelión en contra del encierro y los maltratos. En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, la actriz comparte algunos detalles sobre el rodaje de Las Muertas, la impronta que dejan las temáticas de la serie en la actualidad, así como los aprendizajes derivados de la colaboración y dirección de Luis Estrada.

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¿Cómo llegó a ti la oportunidad de interpretar a María del Carmen en Las Muertas?

Hace tiempo que quería trabajar con Luis Estrada. En algún momento lo conocí y surgió un interés mutuo por colaborar. Conozco la novela de Ibargüengoitia y me encanta, así que hice la audición para el proyecto. Él es un gran director: sabe lo que quiere y cómo conformar equipos maravillosos. Me reencontré con personas con las que ya había trabajado, como Arcelia Ramírez, Kristyan Ferrer y Mauricio Isaac; y también conocí a Joaquín Cosío, a quien admiro mucho.

El cine de Luis Estrada está cargado de sátira y crítica sociopolítica. ¿Cómo lograste abordar la dualidad de una historia tan lúgubre, que al mismo tiempo ofrece ciertos toques humorísticos?

La novela de Ibargüengoitia tiene esos tintes del absurdo y ese humor que la hace más accesible. Creo que Luis comparte esa característica. Nos contó que buscó hacer este proyecto durante muchos años, porque, para él, se trata de una combinación muy atinada entre la obra y este caso tan perturbador y terrible. Para mí, como actriz, el tono que le dio Luis fue muy interesante y distinto, en comparación con otras cintas mucho más intimistas que he hecho. 

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¿Cómo es María del Carmen?

Es una de las chicas del Cielito Lindo. Llegó con las hermanas Baladro desde muy joven y tiene la ventaja de que, una vez al año, puede regresar a su pueblo para visitar a su mamá, quien no sabe que se dedica a la prostitución. Cuando las cosas comienzan a complicarse, le impiden salir y se da cuenta de que las están encerrando, aunque solo algunas personas tienen permiso para salir. Empieza a comentarlo con sus compañeras, así que planea escaparse y rebelarse.

¿Tuviste una preparación especial para este papel?

Nos proporcionaron mucho material relacionado con la época y el caso de “Las Poquianchis”, desde fotografías, hasta copias de los titulares del ALARMA!, el periodico que se popularizó en esa época por sus noticias amarillistas y exageradas. Por otro lado, también recibimos clases de danzón y chachachá, porque teníamos que bailar en el salón.

Trabajamos mucho en equipo. Somos muchas chicas, porque, claro, las Baladro contrataron a muchas jóvenes, y a la mayoría las llevaron con engaños para trabajar en el burdel. En la serie se forma una familia, y en la vida real también nos conocimos, nos hicimos amigas y generamos complicidades. En mi caso, fuimos cuatro colegas las que llevamos una trama a lo largo de la historia, así que hubo mucha interacción e investigación. Entre todas discutimos cómo sería ser una prostituta en ese tiempo, qué ventajas y desventajas había. 

Lo que sucede a lo largo de los episodios es que, cuando empieza a caer el imperio de Arcángela y Serafina e inicia toda esa historia trágica, las chicas también se vuelven conscientes de las condiciones tan tremendas en las que están viviendo, y por eso empiezan a organizarse. 

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¿Hubo escenas particularmente difíciles por su carga física o emocional?

Las mass scenes siempre son un reto. Las muertas es una serie muy grande y ambiciosa. De pronto, había bailes y celebraciones, también hubo momentos más violentos, así que tuvimos que prepararnos físicamente y ser muy precisas para actuar ciertas escenas, pero la verdad es que fue muy disfrutable. Aprendí muchísimo de mis compañeros, hice buenos amigos y entendí el modo en el que Luis dirige a sus actores.

¿Cómo es trabajar con Luis Estrada?

Le encantan los actores. Es muy consciente del potencial de un gran ensamble y eso se agradece mucho, porque sabe qué es lo que quiere obtener de cada personaje. Es muy apasionado y, en ese sentido, le gusta involucrarte para contar la historia; busca que todos seamos parte del barco. Desde el principio nos explicó por qué eligió esta historia y por qué Ibargüengoitia. Es un director muy entusiasta, lleno de energía. Si te guía y algo no le gusta, te lo dirá y te llevará a donde debes llegar. Con Luis tienes que estudiar y estar preparado, pero ese es nuestro trabajo. Trabajar con él es muy interesante.

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Las muertas ayuda a visibilizar temas cruciales y actuales, como los derechos, el reconocimiento y la protección de las trabajadoras sexuales. 

Es inevitable no relacionar una historia como esta con nuestra realidad. Lamentablemente, seguimos viviendo en un país muy violento, donde hay una gran cantidad de feminicidios y donde las condiciones de las trabajadoras, específicamente de las trabajadoras sexuales, son muy poco dignas. Sin duda, hay una crítica social y creo que eso, como espectador, te invita a reflexionar. Por eso me parece importante seguir abordando estos temas, porque nos hacen regresar a este caso tan particular y preguntarnos: ¿Qué podemos hacer, como mujeres, para unirnos y exigir más seguridad en los distintos ámbitos laborales?

¿Qué aprendizaje te dejó Las muertas?

Fue una experiencia muy particular, porque tuvimos tiempo para la producción. Generalmente, siempre hay mucha prisa; es una carrera contrarreloj. Filmamos los seis capítulos de Las muertas durante seis meses. Sucedían muchas cosas al mismo tiempo y no tenías que imaginarlo todo, gracias al equipo creativo y de producción. Las locaciones y los sets que se construyeron eran espectaculares. Veíamos a toda la gente vestida y entrábamos a otra época, a otro lugar. 

Al ser una historia muy coral, con un ensamble de ese nivel, aprendí a trabajar en equipo de otra forma. Fue muy distinto a proyectos más pequeños en los que vas llevando todo el tiempo el hilo conductor. Se generó un universo muy especial. Yo crecí en el cine de autor y lo seguiré haciendo siempre, pero me gustó cambiar de formato e involucrarme en nuevos retos. Las muertas es un proyecto muy particular por la época, los personajes y el director. 

KARLA LEÓN

Redactora de Cine y Televisión

Karla León es redactora de cine y televisión en The Hollywood Reporter en Español. Su labor periodística se distingue por entrelazar los procesos creativos, el contexto sociopolítico y el futuro de la industria.

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