Con el estreno de El otro padre, Paola Núñez se encuentra en un momento particularmente significativo de su trayectoria.
La nueva serie de Netflix, protagonizada por Silvia Navarro, parte de una emergencia médica que obliga a una familia a confrontar un secreto cuidadosamente guardado durante dos décadas. Lo que comienza como una carrera contrarreloj para salvar la vida de una adolescente pronto se convierte en un complejo drama familiar atravesado por dilemas éticos, secretos y las consecuencias de las decisiones que, con el tiempo, pueden transformar por completo una familia.
Núñez, quien interpreta a Yolanda Martínez, regresa al melodrama después de varios años, aunque desde una perspectiva más compleja y multidimensional. Desde que se dio a conocer como Bárbara “Barbie” Bazterrica en Amor en custodia, la actriz mexicana ha construido una trayectoria que se extiende de las telenovelas y el cine nacional a importantes producciones internacionales. Su trabajo en títulos como Resident Evil y La caída de la casa Usher consolidó su presencia en la televisión estadounidense, mientras que su participación constante en proyectos mexicanos le ha permitido transitar entre distintas industrias y formas de contar historias.
Hoy, sin embargo, su carrera comienza a encontrarse con nuevas prioridades. En una conversación con The Hollywood Reporter en Español, a dos días del estreno de la serie, Paola Núñez nos habló sobre la complejidad de interpretar a una mujer que se siente invisible dentro de su propia familia, sobre las relaciones entre madres e hijas y sobre el lugar que hoy ocupa la actuación en su vida y el compromiso que ha asumido con su fundación.
Ya se estrena en dos días El otro padre. Cuéntanos un poco sobre quién es Yolanda Martínez. ¿Qué es lo que la hace especial dentro de este caos familiar?
Es una mujer que viene de una familia de abolengo. Para ella son muy importantes las apariencias sociales. Tiene dos hijas a las que ama muchísimo, un esposo con el que alguna vez hubo amor, pero ahora tiene un matrimonio un poco resquebrajado. Es una mujer que se siente muy sola, que siente que no es vista, que no es amada y que no es comprendida ni por su esposo ni por sus hijas. Yo le tengo muchísima compasión, honestamente, porque sé lo que se siente sentirse así. En algún momento creo que he estado en una relación en donde me siento no vista, en donde alguna vez me he sentido rechazada.
También es una mujer desesperada. Cuando explota el secreto, creo que ella siente unas ganas de controlar la situación y hace lo que sea por proteger a sus hijas y su matrimonio.
Claro. ¿Y cómo fue este proceso para ti de entender al personaje? Supongo que siempre hay una diferencia obvia ntre el humano y el personaje que estás interpretando. ¿Qué fue lo que te hizo conectarte directamente con ella, aparte de esta situación en la que dices que te viste reflejada?
Tenerle empatía. Porque todos hemos tenido alguna sensación de rechazo o estado en una relación en donde sabes que ya no hay amor, pero te quedas porque sientes que puedes salvar la relación. Y, sobre todo, la parte que a mí más me llamó la atención es la relación madre-hija. Creo que es una de las relaciones más complejas y más interesantes de la condición humana. Y como tengo una madre, sé lo compleja que es esa relación. Creo que es lo que más me llamó la atención de ella.
Y, además, es regresar a hacer melodrama. Yo tengo muchos años sin hacer melodrama. La última vez que hice melodrama fue en el 2015. Si yo regresaba al melodrama, quería hacerlo con Netflix porque me gusta mucho el tipo de melodrama que hacen, que es un poquito más complejo, con personajes más raros o más multidimensionales. Entonces quería regresar porque lo extrañaba, pero tenía ganas de hacerlo con esa plataforma con la que, además, he trabajado ya mucho. Hice Resident Evil, La caída de la casa Usher, luego hice Fuga de reinas y ahora El otro padre. Ya tengo muchos proyectos con Netflix, tanto en Estados Unidos como en México, como en casa para regresar.

Sí, 100 %. Es justo una de mis preguntas. Vienes de una carrera impresionante, tanto aquí en México como internacionalmente. ¿Cómo crees que se integra El otro padre al momento que estás viviendo como actriz mexicana actualmente?
Llega en un momento de mi vida en donde considero que estoy en paz. Realmente me acabo de casar apenas por primera vez este año. Empecé mi fundación Patitas en Custodia este año, en donde también nos enfocamos en proteger los derechos de los perritos y también en responsabilizar y concientizar a los mexicanos sobre UNA problemática gravísima del país, que son los casi 30 millones de perritos abandonados en situación de calle. Damos pláticas de conciencia animal, hacemos rescate y recolección, hacemos operativos de refugio, tenemos refugios y albergues temporales, hacemos campañas de esterilización y todo este tipo de cosas. Mi fundación ahorita es mi prioridad, estoy muy enfocada en eso.
Mi segunda prioridad es mi matrimonio, obviamente, y mi vida personal, que siempre las he guardado. Toda mi vida personal siempre ha sido sagrada para mí y por eso nunca comparto nada. Lo único que compartí es que me había casado, pero eso es algo muy sagrado para mí. Para mí siempre ha sido bien importante mantener mi anonimato. Creo que lo he logrado. Y luego, en tercer lugar, todavía está mi carrera como actriz. Lo que ha cambiado es que antes estaba en primer lugar y ahora está en tercer lugar. De repente trato de hacer un proyecto al año en México: hago uno en México, hago uno en Estados Unidos, hago uno en México, uno en Estados Unidos, y el resto del tiempo me lo dedico a mí, a mi relación y a mi fundación.

¡Qué importante! Y ya casi para cerrar, ¿hay algo que te gustaría que el público conociera o descubriera de ti como actriz que quizás no hayamos visto en otros proyectos?
No, yo creo que, al contrario, van a ver a la actriz que ya conocemos. Creo que lo único que hace mi trabajo como actriz es entretener y hacerlo verosímil. Nuestro trabajo como actrices y actores es plantear un proyecto y hacer que sea verosímil, crear empatía con este personaje. Espero que la gente también logre crear empatía con Yolanda. Es una historia sumamente compleja, sumamente interesante, donde todos los personajes están llenos de errores, y eso es lo bueno de este tipo de melodrama. Todos los personajes, de alguna manera, se han corrompido, se corrompen, y muchos se reivindican y muchos no. Eso es un reflejo de la naturaleza humana y de lo que somos todos, porque ni yo me considero ni buena ni mala persona; simplemente me considero llena de experiencias, y creo que todos somos así. Yolanda es un reflejo de eso.
Perfecto. ¿Hay algo más que quieras agregar, Paola?
Hablarte de mi próximo proyecto, que acabo de regresar de hacer una serie en Nuevo México, que se llama Dark Winds, es la temporada 5. Estoy muy contenta de regresar a trabajar con Zahn [McClarnon], que es con quien hice mi primera serie en Estados Unidos hace muchos, muchos años.
Lo de la fundación me parece increíblemente admirable. Muchas felicidades, Paola, de verdad, y gracias por tu tiempo.