Escrita hace casi tres mil años y atribuida a Homero, la epopeya del rey de Ítaca no solo cambió para siempre la literatura occidental, sino que inventó una manera de entender el viaje como transformación. Antes de que existieran las novelas modernas como Ulises de james Joyce, las road movies como Paris Texas o las películas de acción y venganza como John Wick, Odiseo ya recorría un mundo donde cada peligro y criatura fantástica era también un espejo de sus propios miedos.
Curiosamente, el poema nunca ha resultado sencillo de adaptar. Su estructura episódica, la mezcla constante entre realidad y mitología, y la enorme cantidad de personajes obligan a cada director a decidir qué conservar y qué sacrificar. Algunos privilegian el espectáculo; otros prefieren la introspección. Hay quienes convierten a Odiseo en un héroe clásico y quienes apenas utilizan la arquitectura del poema para hablar de guerras contemporáneas, crisis familiares o búsquedas espirituales.
Lo fascinante es comprobar que casi todas las grandes adaptaciones terminan diciendo más sobre la época en la que fueron realizadas que sobre la Grecia antigua. El péplum italiano de los años sesenta necesitaba héroes musculosos; los hermanos Coen encontraron en la Gran Depresión estadounidense el equivalente perfecto del Mediterráneo homérico; Theo Angelopoulos convirtió el regreso a casa en una reflexión sobre la memoria europea tras la Guerra Fría; y Christopher Nolan utiliza el mito para hablar del trauma, la culpa y el costo humano de toda guerra.
Esta lista, organizada en orden cronológico, reúne diez adaptaciones para cine y televisión de La Odisea, obras que comprendieron que Homero nunca escribió solamente sobre monstruos, dioses o aventuras marítimas. Escribió sobre un hombre que intenta volver a ser quien era antes de que la guerra lo cambiara para siempre. Y esa, tres mil años después, sigue siendo una de las historias más arquetípicas que existen.
10. Ulises y el gran Polifemo (1905)
Director: Georges Méliès
Mucho antes de que Hollywood descubriera los grandes espectáculos mitológicos, Georges Méliès ya había comprendido que La Odisea era el escenario perfecto para demostrar que el cine podía hacer visible lo imposible. En Ulises y el gran Polifemo, el ilusionista francés no pretende adaptar el poema completo de Homero (la tecnología y los recursos de la época no lo permitían), escoge uno de sus episodios más célebres: el enfrentamiento entre Odiseo y el cíclope.
Con cuatro minutos de duración, la premisa permanece intacta: el héroe y sus hombres quedan atrapados en la cueva del gigante y solo logran escapar cegándolo después de embriagarlo. Sin embargo, el verdadero protagonista es el propio lenguaje cinematográfico. Méliès utiliza sustituciones, sobreimpresiones, escenografías pintadas y trucos ópticos para convertir al monstruo en una criatura colosal cuando los efectos especiales apenas estaban naciendo. Más que una adaptación literaria, la película es una demostración de cómo el cine descubrió muy pronto que la mitología podía convertirse en un laboratorio para la imaginación. La cinta conserva ese encanto artesanal que recuerda que antes del CGI existían cineastas capaces de crear mundos enteros con pintura, humo y pura inventiva.
9. La Odisea de Homero (1911)
Directores: Francesco Bertolini, Adolfo Padovan y Giuseppe De Liguoro
Seis años después de la cinta de Méliès, el cine italiano decidió ir mucho más lejos. Mientras la mayoría de las producciones apenas adaptaban episodios aislados del poema, se intentó condensar toda la travesía de Odiseo en una única película de 44 minutos. El resultado conserva inevitablemente la teatralidad y la síntesis propia del cine mudo, pero también sorprende por la ambición de su puesta en escena.
Aquí aparecen casi todos los personajes esenciales del relato homérico. Odiseo enfrenta al cíclope Polifemo, resiste los cantos de las sirenas, desafía a Circe, sobrevive a los dioses y finalmente regresa a Ítaca para reencontrarse con Penélope y Telémaco. Naturalmente, la duración obliga a simplificar numerosos episodios, pero se consigue que el viaje mantenga una notable coherencia dramática.
La película, filmada en el contexto de los cincuenta años de la unificación italiana, bebe de la pintura neoclásica y del teatro histórico. Cada plano parece una ilustración victoriana puesta en movimiento, donde los decorados monumentales y los vestuarios buscan transmitir solemnidad antes que realismo. Esa decisión convierte a los dioses y héroes en figuras casi escultóricas, alejadas de cualquier psicología moderna.
Más que una adaptación definitiva, La Odisea de Homero representa uno de los primeros grandes intentos del cine por demostrar que podía dialogar con los clásicos de la literatura sin perder su propia identidad. Un siglo después, la cinta alabada por la crítica y el público en su tiempo, sigue siendo una pieza fundamental para entender cómo el séptimo arte comenzó a construir sus propios mitos a partir de los de Homero.
8. Ulysses (1964)
Director: Mario Camerini
Si existe una versión que resume el espíritu del gran péplum italiano, probablemente sea Ulysses. Mario Camerini comprendió que el público de los años sesenta buscaba aventura, romance y espectáculo, y adaptó el poema de Homero privilegiando justamente esos elementos. El resultado es una película que sacrifica parte de la complejidad psicológica de Odiseo para convertirlo en un héroe clásico de carne y hueso.
Kirk Douglas interpreta a un Ulises impulsivo, astuto y físicamente imponente, muy distinto del estratega melancólico que propondrían versiones posteriores. A su lado aparece una extraordinaria Silvana Mangano en un doble papel como Penélope y Circe, estableciendo un interesante juego entre la fidelidad doméstica y la tentación sobrenatural. Anthony Quinn, por su parte, aporta toda su fuerza interpretativa como Antínoo, convirtiendo al principal pretendiente de Penélope en un antagonista mucho más corpóreo y amenazante que en otras adaptaciones.
La película conserva algunos de los episodios más célebres del poema (Polifemo, las sirenas, Circe, el regreso a Ítaca), aunque reorganiza el relato para favorecer el ritmo aventurero y la espectacularidad visual. El componente filosófico queda relegado a un segundo plano, mientras el viaje se convierte en una sucesión de desafíos físicos donde el heroísmo prevalece sobre la introspección.
Puede que hoy algunos de sus efectos especiales resulten ingenuos y que su visión de la mitología responda claramente al cine italiano de la época que derivó en los grandes épicos de Hollywood de la postguerra. Sin embargo, sigue siendo una adaptación enormemente disfrutable, responsable de fijar durante décadas el imaginario cinematográfico de Odiseo y una de las grandes representantes del género que hizo de Grecia y Roma el escenario favorito del cine épico europeo.
7. Odissea (1968)
Directores: Franco Rossi, Mario Bava, Piero Schivazappa
Mucho antes de que las plataformas descubrieran el potencial de adaptar grandes clásicos en formato serial, la televisión italiana produjo la que sigue siendo, para muchos, la versión más fiel de La Odisea. Franco Rossi entendió que el poema de Homero necesitaba tiempo para desarrollar a sus personajes y permitió que cada uno de los ocho episodios funcionara sin sacrificar las grandes etapas del viaje.
El yugoslavo Bekim Fehmiu interpreta a un Ulises menos heroico que profundamente humano, cuya inteligencia pesa más que la fuerza física. Frente a él, Irene Papas construye una Penélope memorable, convertida en el verdadero sostén político y emocional de Ítaca (la actriz griega interpretaría a Electra, la hija de Agamenón, en una cinta clásica de 1962; a Helena, la esposa del rey Menelao en Las mujeres troyanas de 1971; y en Ifigenia de 1977, encarnaría a Clitemnestra, la esposa de Agamenón). Por su parte, Renaud Verley dota a Telémaco de un desarrollo que pocas adaptaciones conservan. Circe, Nausícaa, Polifemo, las Sirenas y el descenso al Hades reciben aquí el espacio narrativo que el cine rara vez les concede. Cuando se presentó por televisión, el poeta Giuseppe Ungaretti introducía la serie, leyendo unas cuantas líneas del texto homérico, pero estos segmentos se perdieron en las bodegas de la RAI.
Más que una superproducción televisiva, Odissea sigue siendo la demostración de que la mejor manera de adaptar a Homero consiste en dejar que el viaje se tome su tiempo.
6. Ulysses’ Gaze (1995)
Director: Theo Angelopoulos
Pocas películas han comprendido el espíritu de La Odisea con tanta profundidad como esta obra maestra de Theo Angelopoulos. El director griego adapta el poema de Homero y la reimagina a través de un cineasta conocido simplemente como “A” (un extraordinario Harvey Keitel), quien emprende un viaje por los Balcanes en busca de unos rollos de película perdidos de los hermanos Manakis, pioneros del cine griego. Como Odiseo, atraviesa un territorio devastado por la guerra, la memoria y la pérdida, encontrando en cada parada un reflejo de su propio pasado.
El viaje ya no está poblado por cíclopes, sirenas o dioses, sino por fronteras, ciudades destruidas y pueblos fracturados por los conflictos de la antigua Yugoslavia. La Penélope homérica se fragmenta en varios personajes femeninos, todos interpretados por Maia Morgenstern, mientras que la Ítaca soñada deja de ser un lugar físico para convertirse en una búsqueda de identidad, de memoria y del propio cine. Angelopoulos transforma la epopeya clásica en una meditación hipnótica sobre Europa, el exilio y el poder de las imágenes. Considerada por muchos como una de las mejores películas de todos los tiempos, puede que no sea la adaptación más fiel de La Odisea, pero sí una de las que mejor entiende que el verdadero viaje de Ulises siempre ocurrió en el interior del ser humano.
5. The Odyssey (1997)
Director: Andrei Konchalovsky
En esta miniserie dividida en dos partes y producida por Hallmark, el director ruso Andrei Konchalovsky (Tango & Cash, Runaway Train, Paradise) encontró el equilibrio entre el respeto por el texto clásico y el espectáculo televisivo, convirtiendo el largo viaje de Odiseo en una aventura épica accesible para el gran público.
Armand Assante compone un Odiseo astuto, orgulloso y humano, mientras que Greta Scacchi ofrece una Penélope que sostiene el reino con paciencia e inteligencia. Alan Stenson interpreta a Telémaco en su propio viaje hacia la madurez, acompañado por una elegante Isabella Rossellini como Atenea. La serie también da un lugar destacado a Vanessa Williams como Calipso y Bernadette Peters como una seductora y peligrosa Circe. Polifemo, las Sirenas, Escila y Caribdis, el descenso al Hades y la venganza contra los pretendientes aparecen representados con una fidelidad poco común para una producción televisiva. Aunque hoy algunos efectos especiales revelan el paso del tiempo, sigue siendo una de las mejores puertas de entrada al universo de Homero.
4. O Brother, Where Art Thou? (2000)
Directores: Joel y Ethan Coen
Los hermanos Coen realizaron una de las adaptaciones más ingeniosas y libres de La Odisea al trasladar el viaje de Homero al Mississippi de la Gran Depresión. George Clooney interpreta a Ulysses Everett McGill, un preso tan elocuente como vanidoso que escapa junto a dos compañeros (John Turturro y Tim Blake Nelson) para regresar con su esposa Penny (Holly Hunter), una clara reinterpretación de Penélope. En el camino aparecen equivalentes contemporáneos del poema: John Goodman encarna a Big Dan Teague, un vendedor ambulante tuerto que funciona como el cíclope Polifemo; tres seductoras lavanderas sustituyen a las Sirenas; un anciano ciego (Lee Weaver) anticipa el destino de los protagonistas como un nuevo Tiresias, y el gobernador Pappy O’Daniel (Charles Durning) ocupa el lugar de las fuerzas divinas que parecen mover los hilos del relato.
Sin haberse leído previamente La Odisea (¡!), y con un título que hace referencia al clásico de Preston Sturges Sullivan’s Travels, (1941), los Coen capturan su verdadero espíritu, el de un hombre que atraviesa un mundo lleno de tentaciones, peligros y encuentros extraordinarios para regresar al hogar profundamente transformado. Con una fotografía extraordinaria de Roger Deakins y una banda sonora que revitalizó el folk y el bluegrass estadounidenses, la película demuestra que los grandes mitos no necesitan repetirse literalmente para seguir siendo inmortales. Es, probablemente, la reinterpretación más brillante y divertida que ha tenido el poema de Homero en el cine.
3. Keyhole (2011)
Director: Guy Maddin
Si Homero hubiera escrito La Odisea después de ver a Luis Buñuel, David Lynch y el expresionismo alemán, probablemente el resultado se parecería a esta cinta delirante. Maddin realiza una de las reinterpretaciones más radicales del poema al transformar el regreso de Odiseo en un viaje por una casa laberíntica donde los recuerdos, los fantasmas y los deseos reprimidos sustituyen a monstruos y dioses.
Jason Patric interpreta a Ulysses Pick, un gánster que regresa a su hogar acompañado por un grupo de delincuentes tras un violento robo. Su esposa Hyacinth (Isabella Rossellini) funciona como una Penélope espectral que parece atrapada entre el resentimiento y la espera, mientras los distintos habitantes de la casa representan ecos deformados de personajes homéricos. El viaje ya no ocurre por el Mediterráneo sino por habitaciones, pasillos y escaleras que funcionan como niveles del inconsciente.
Maddin conserva la esencia del poema (el regreso, la culpa, el hogar perdido, la identidad fracturada), pero elimina toda lectura literal para construir una experiencia profundamente surrealista. Rodada con una estética que mezcla cine mudo, noir, melodrama y horror psicológico, la película exige un espectador dispuesto a abandonar cualquier expectativa de realismo.
No es una adaptación para todos los públicos. Pero precisamente por eso resulta tan fascinante. Keyhole demuestra que La Odisea no necesita barcos ni cíclopes para seguir hablando del mismo viaje: el intento desesperado de regresar a uno mismo después de haber atravesado el infierno.
2. The Return (2024)
Director: Uberto Pasolini
Mientras Christopher Nolan convierte La Odisea en una epopeya monumental de monstruos, dioses y batallas, Uberto Pasolini hace exactamente lo contrario. The Return elimina casi por completo el componente fantástico para preguntarse qué ocurre cuando un hombre vuelve a casa después de veinte años de guerra y descubre que ya no pertenece al lugar que recordaba. El viaje ha terminado; ahora comienza la verdadera odisea.
Ralph Fiennes interpreta a un Odiseo envejecido, física y emocionalmente devastado por la guerra de Troya. Lejos del estratega invencible, es un hombre roto que debe recuperar no solo su reino, sino también su identidad. Frente a él, Juliette Binoche construye una Penélope extraordinariamente inteligente y resiliente, atrapada entre los pretendientes que buscan arrebatarle el trono y la incertidumbre de un esposo cuya muerte parece inevitable. Charlie Plummer aporta vulnerabilidad a Telémaco, mientras Marwan Kenzari convierte a Antínoo en una amenaza constante dentro de un relato donde la violencia siempre parece a punto de estallar.
Pasolini adapta únicamente la última parte del poema homérico. Desaparecen Polifemo, las Sirenas, Circe, Escila, Caribdis e incluso la intervención de los dioses. En su lugar aparece un drama profundamente humano sobre el trauma, el desgaste psicológico de la guerra y la dificultad de volver a ser quien uno era antes del conflicto. Es una decisión arriesgada que transforma el mito en una reflexión contemporánea sobre el estrés postraumático, la memoria y la reconstrucción emocional. Más que una película de aventuras, The Return es un íntimo estudio de personajes que demuestra que, incluso sin monstruos ni prodigios, el regreso de Odiseo sigue siendo una de las historias más conmovedoras jamás escritas.
1. The Odyssey (2026)
Director: Christopher Nolan
El director de la trilogía de Batman demuestra que algunos relatos nunca envejecen porque hablan de las obsesiones permanentes de la humanidad. Su adaptación de La Odisea no solo convierte el poema de Homero en una superproducción monumental, sino que dialoga también con La Ilíada y La Eneida, incorporando el episodio del caballo de Troya para convertir la guerra en el verdadero origen del viaje de Odiseo. Más que narrar el regreso de un héroe, Nolan construye el retrato de un hombre consumido por la culpa, convencido de que ninguna victoria justifica el costo humano de un conflicto.
Matt Damon encuentra el equilibrio entre el estratega brillante y el guerrero traumatizado, mientras Anne Hathaway ofrece una Penélope de enorme fortaleza emocional que evoca a Irene Papas y Tom Holland convierte a Telémaco en un auténtico protagonista de su propio viaje hacia la madurez. Robert Pattinson compone un Antínoo venenoso y manipulador, Charlize Theron dota a Calipso de una melancólica ambigüedad, Zendaya aporta serenidad divina a Atenea y Lupita Nyong’o asume el reto de interpretar tanto a Helena como a Clitemnestra. Las apariciones de Polifemo, Circe, las Sirenas y Escila recuperan el asombro del cine fantástico clásico, mientras la extraordinaria música de Ludwig Göransson y una puesta en escena que combina el espíritu del viejo péplum con la intensidad del cine de acción contemporáneo convierten a The Odyssey en una experiencia tan épica como humana. Nolan demuestra por qué, tres mil años después, seguimos necesitando aprender del cantor ciego.
Mención especial: Ulises 31 (1981)
Esta curiosa coproducción animada franco-japonesa traslada La Odisea al siglo XXXI y convierte a Ulises en el comandante de la gigantesca nave Odiseus, condenado por Zeus a vagar por el espacio después de destruir al cíclope para salvar a un grupo de niños, entre ellos su hijo Telémaco. Acompañado por Temis, la pequeña extraterrestre de piel azul, el entrañable robot Nono y la computadora Shirka, emprende un viaje por el llamado Laberinto Galáctico en busca del reino de Hades para despertar a su tripulación.
La serie reimagina utilizando la estética y las fórmulas de los dibujos animados ochenteros a Polifemo, Circe, las Sirenas, Escila, Caribdis, los Lotófagos, el Minotauro o Calipso como amenazas de ciencia ficción sin perder la esencia del poema de Homero. Con una animación precaria, una particular banda sonora electrónica (atención fanáticos de Daft Punk) y un diseño visual tendiente al anime, Ulises 31 sigue siendo una de las adaptaciones más raras (con el perdón de Maddin) que ha inspirado el largo viaje del rey de Ítaca.