Días antes de su paso por el prestigioso Festival Internacional de Cine de Gotemburgo, la directora de cine mexicana, Lorena Villarreal, nos compartió su emoción y sentimientos por su nueva cinta, La Vida Es.
Protagonizada por Natalia Plasencia y Naian Norvind, la cinta explorá la intimidad de la mente de varias mujeres de una familia. Entre problemas, relaciones, miedos y pérdidas, Villarreal logra capturar la experiencia femenina (y locura) que conlleva transicionar de una etapa adulta a otra.
En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, la cineasta habla sobre el amor y satisfacción de obtener las reacciones del público y expertos tras pasar por festivales como el Mar de Plata, sus próximos proyectos y el papel que el elenco y crew tuvieron en el desarrollo de la narrativa.
En La Vida Es hay una mirada muy íntima sobre la vida de mujeres complejas. ¿Cómo crees que esto se refleja en la película, comparado con otros trabajos que has hecho, como Las Lloronas?
Bueno, lo conecto mucho con ese proyecto porque fue mi primero. Las Lloronas trata principalmente de una familia de mujeres, de distintas generaciones. Eso me atrae mucho porque en México la institución de la familia es muy importante. Vengo de una familia grande, con muchos primos de ambos lados, y hay mucha complejidad. Hablar de mujeres es como abrir una caja de Pandora para mí. Esta película me llevó a reflexionar sobre cómo se vive la experiencia de una mujer mexicana hoy, pasando por esa etapa de la vida, lo que es la mediana edad. Lo vi como un reto porque las mujeres somos complejas y al mismo tiempo quería que se sintiera algo honesto y real. Quería hablar de temas de mujeres de una forma más cruda en el sentido de lo que estamos exponiendo, pero de una manera diluida, porque la vida para mí en esta historia representa los contrastes. La vida obviamente duele, pero también es bella y tiene lo contrario, el lado opuesto de eso. Entonces tienes los dos lados cuando te vas enfrentando a distintas experiencias en la vida y quise ponerme en los pies de esa mujer en específico que nos lleva en la historia. Tomé de base experiencias propias, pero también de mujeres que yo conozco, que yo quiero, que han estado en mi vida o que han pasado en algún momento dado por mi vida. Entonces, al trabajar esta historia, había muchas mujeres dentro de mi equipo y vi que todas se sentían identificadas. Hablar de estos temas era algo nuevo para ellas, todos le pusimos un poquito de corazón a la historia y de lo nuestro. Ese fue el proceso un poco colaborativo, creativo, que me tocó a mí armar y tratar de introducir más, no solo de lo mío, sino de los demás, incluso de los actores. Me pregunté: ¿Qué vivencias en lo personal han tenido que pudieran ellos incluir en estos personajes? Para que pudieran sentirse auténticos, reales. Y, bueno, estamos hablando un poco de lo que es la experiencia de la vida. Lo bueno, lo malo, lo agrio, lo dulce, todo.
Aparte tienes en tu elenco a Naian y tienes a Natalia. Ya me dijiste que obviamente es una experiencia que se fue construyendo tanto con el crew como con el elenco, pero ¿cómo crees que la participación de tus actrices influyó en la química de los personajes, en el desarrollo de la historia y en el resultado final?
Empecé porque tenemos un elenco muy grande. Es una historia coral en donde es como un ensamble, en donde todos son importantes, todos tienen su peso en la historia. Obviamente el punto principal que nos lleva en la historia es el personaje que Natalia Plascencia interpreta, principalmente ella y el de Naian, que son dos mujeres que están transitando más o menos por esta etapa, este cambio de etapa, este cambio en las vivencias que tienen. Tuvimos un proceso de casting muy largo. Yo empecé con mucho tiempo porque no tenía en mi mente quién iba a ser algún personaje u otro, sino que los fui buscando y descubriendo en el proceso. Entonces tuvimos un proceso de casting amplio. La primera con quien hablé sobre este proyecto fue con Paulina García, que fue la primera en sumarse al proyecto. Y dije bueno, empiezo por la figura matriarcal de esta familia y de ahí construyo el resto. Con Naian tenía ganas de trabajar desde que la vi en Leona, porque me tocó ver esa película hace muchos años y me llamó mucho la atención su trabajo. Me dio mucho gusto cuando la conocí y sentí que encajó perfecto. No vas a creer que yo me imaginé a la actriz con el pelo corto. Tenía la referencia de una película francesa de Godard en donde salía una actriz rubia con el pelo corto y cuando la conozco, tenía el pelo corto. Se dieron muchas cosas en el camino, muchas cosas que ni te puedo explicar. Y dije bueno, es cuestión del universo que me está trayendo a este grupo de personas para juntarlos. Porque la química entre ellas, en cuanto conocí a Natalia, le vi esa cualidad. No conocía a Natalia ni tampoco su trabajo previo porque no me había tocado ver nada, pero cuando me llegó el video del casting, vi al personaje de Nora en ella. Así fue como se fueron sumando los actores.
Qué interesante. Casi como anillo al dedo.
Sí, pero tenía que cuidar que tuvieran química entre ellos y que se diera. También al empezar el trabajo nos tocaron circunstancias que permitieron que tuvieran más tiempo entre ellos de conocerse, de formar más intimidad, de que se sintiera realmente un lazo de familia más íntimo entre ellas y entre, por ejemplo, la pareja. O sea, Nora y su pareja. Hubo una situación en la que quedaron ellas atoradas en Tijuana por tres días en el hotel porque hubo una inundación por la tormenta que cayó y nosotros estábamos en Ensenada. Fueron unos días que les sirvieron para conectar, conocerse de forma personal. Cuando llegaron a Ensenada, tuvimos varios ejercicios que se sintieron más íntimos en mi trabajo con ellas. A diferencia de mis otras películas, en esta sí dio tiempo de eso, ya sea por desastre natural, o porque sí habíamos planeado un poco de tiempo, y eso ayudó a que ellas pudieran formar un lazo auténtico, personal, que lo tradujimos y lo metimos dentro de la película. Metí mucho de ellas en lo personal. Agarrábamos, construíamos el personaje y lo moldeábamos en conjunto. Como son tantos personajes, sí fue un trabajo distinto a como he trabajado en mis otras películas. Este lo trabajé de una forma coral y con una relación más íntima mía también con ellas y explorativa. Ahorita ya estoy trabajando mi siguiente película con los mismos miembros del crew, porque hubo algo muy especial. Los quiero en mi vida por el resto de la vida.

Sí, congeniaron bien y aparte, como dices, todo se fue acomodando conforme a la marcha. Y bueno, ¿hay algo que nos puedas compartir de este nuevo proyecto que estás haciendo?
Va a ser mi primer proyecto fuera de México y es completamente en inglés. Apenas estamos seleccionando la locación. Estará rodándose en Europa en septiembre, es lo que tenemos planeado hasta ahorita. El nombre del proyecto es Ofelia, de Hamlet de Shakespeare porque trae algo de influencia de eso. Básicamente trata de una mujer de 60 años que está buscando su libertad y en la historia de la película están haciendo una película dentro de la película. A mí me encanta, es la primera vez que voy a trabajar en Europa. Es un reto también trabajar fuera del país. Estoy ahorita justo haciendo las últimas modificaciones en el guión, porque lo que quiero es tener apertura como directora y la libertad de poder no trabajar solo con actores del país en donde vamos a rodar la película, sino de poder tener la opción de distintos países europeos.
Qué emoción. Estuvo La vida es en el Festival de Mar del Plata y próximamente sucederá Gotemburgo. ¿Qué reacciones has visto del público que te hayan impactado sobre el recibimiento de la película?
Fue muy especial, te lo digo porque estuve en Mar del Plata y en Buenos Aires, que tuvimos la oportunidad de mostrar la película. Lo que nos dimos cuenta es que conecta con cada persona de una forma distinta y única. Como toca tantos elementos dentro de lo que son experiencias de vida, la gente conecta a cada quien quizá por lo que esté pasando o por lo que haya ocurrido en su vida recientemente. Te pongo un ejemplo, porque eran tan lindos y tan íntimos los comentario. Gente compartiendo cosas muy personales de ellos en toda la sala para charlar en conjunto. Fue un intercambio, así como yo siento que es la experiencia de ver la película en un cine, es muy diferente. Son experiencias distintas. Un hombre me compartió que acaba de tener la pérdida de su padre y, como nosotros tocamos el tema de la pérdida dentro de esta película, esos temas tocaron fibras personales de la gente. Una mujer levantaba la mano y decía “no podía dejar de llorar los primeros 10 minutos de la película”. Tenemos una joya de película en nuestras manos que es bella y que logra conectar con el corazón de las personas. Eso me alimenta mucho como creadora, obviamente, recibir la apreciación o la experiencia que fue esta historia para alguien y que se traduzca diferente en la audiencia. Me pareció muy especial porque depende de lo que esté viviendo cada quien, la experiencia que van a tener viendo esta película va a ser muy distinta.
Sí, claro.
Un público muy conocedor de cine nos mencionaban todos los valores técnicos que tenemos importantes en la película, que destacan por su nivel de complejidad técnica. Vi mucha apreciación y mucho conocimiento. Se me hizo muy del corazón estar ahí con ellos y por eso estoy encantada. Ahorita vamos a Gothenburg, que es uno de los festivales que admiro mucho porque es el más progresista, uno de los más prestigiosos en Europa. Yo nunca he ido, es la primera vez que me va a tocar participar. Los programadores que seleccionaron la película nos hablaron tan lindo de ella también porque conectan con los personajes, no los quieren dejar ir. Al final esa es la experiencia de vivir una película, que para cada quien es distinto. Eso es lo especial.
Qué lindo, siempre la convivencia del público con el cine es divina. Muchas gracias, Lorena, por tu tiempo y por esta convivencia. Mucho éxito en el festival.
Gracias. Ahí te contamos cómo nos fue.