Los retos del cine mexicano en 2026: entre estímulos fiscales y una crisis de exhibición

Tras la aprobación de la Ley Federal de Cine y el Audiovisual, el cine mexicano se debate entre el impulso a la producción y una crisis persistente en su acceso a las pantallas

Por KARLA LEÓN |

abril 7, 2026

10:57 am

Caleb Oquendo / Pexels

Hace unos días, el gobierno mexicano aprobó la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, con la que se busca regular la producción, distribución, promoción, comercialización, exhibición y preservación de las obras cinematográficas y audiovisuales del país. La iniciativa fue impulsada por Claudia Sheinbaum, quien también implementó un plan de estímulos fiscales, que consiste en un 30% de descuento en el ISR de las producciones cinematográficas que se realizan en México.

El plan busca emular los programas de otros países, orientados no solo a la atracción de producciones cinematográficas, sino también a incentivar la inversión privada y fortalecer las cadenas de valor del sector. Uno de los requisitos indispensables de esta estrategia es que el beneficio sea para, al menos, 70% de los trabajadores o proveedores nacionales, lo que favorece el crecimiento de distintas empresas dedicadas a la posproducción, la renta de equipo o los servicios de transporte, alimentación y seguridad.

“Esto va a crear más empleos y, por supuesto, a promover a México en todo el mundo”, señaló la mandataria a través de un video en redes sociales. Si bien, figuras como Mauricio Durán, presidente de Canacine, ha detallado que este proyecto podrá generar una derrama económica superior a los mil 300 millones de pesos, otros sectores de la industria plantean que, posiblemente, los únicos beneficiados serán los grandes estudios y productoras. 

Para acceder a este estímulo fiscal, cada producción cinematográfica deberá contar con una inversión mínima. En el caso de los largometrajes de ficción o animación y los capítulos de serie será de al menos 40 millones de pesos, para los documentales (largometraje o serie) de 20 millones, mientras que para los procesos de animación, efectos visuales y postproducción de 5 millones. En México, las producciones independientes oscilan entre los 2 y 5 millones de pesos. Por otro lado, no podrán aplicar aquellos que se hayan postulado a EFICINE.

En su mensaje, Sheinbaum también recalcó que ha impulsado la distribución de cine nacional: “10% de lo que se ve en los cines deben ser producciones mexicanas, en buenos horarios”. En 2025, de acuerdo con datos de Directores Audiovisuales en México, una sociedad de gestión colectiva que representa legalmente a las y los directores de obras audiovisuales en México, de las 539 películas estrenadas, 110 fueron producciones mexicanas. 

“En conjunto, el cine nacional generó 637 millones de pesos y convocó a 9.2 millones de espectadores, lo que equivale apenas al 4.5% de la taquilla total y al 4.8% de la asistencia anual”, destaca el informe, que analiza una brecha persistente entre la producción de cine mexicano y su capacidad real de permanencia y competitividad en salas comerciales, una problemática que, aseguran, atraviesa tanto a producciones independientes como a títulos respaldados por grandes distribuidoras.

El año pasado, diversos títulos concretaron su paso por salas, pero no se consolidaron comercialmente. El organismo informó que, pese a que Tormento, de Olallo Rubio, recaudó 16 millones, perdió presencia rápidamente tras su estreno en más de mil salas. Por su parte, Borrón y Vida Nueva, dirigida por Chava Cartas, cerró su exhibición con casi 7 millones de pesos. Otros estrenos de perfil independiente, como Itu Ninu: Cumbres de Maíz, de Itandehui Jansen, debutó en cuatro salas, con 10 mil pesos en taquilla. El diablo en el camino (Carlos Armella), una coproducción entre México y Francia, acumuló 50 mil pesos.

La colectiva enfatiza que “producir más no garantiza visibilidad ni sostenibilidad comercial. Para el cine mexicano, el desafío no solo está en el financiamiento o la producción, sino en el acceso real a las pantallas, la duración de la exhibición y la construcción de audiencias”. 

Aunque la iniciativa de distribución, también planteada en la Ley Federal de Cine y el Audiovisual, representa un paso significativo, distintas figuras invitan a repensar los modelos para fortalecer, de manera concreta, la presencia del cine nacional en un mercado cada vez más competitivo. Sin una estrategia efectiva de exhibición, el crecimiento en la producción cinematográfica difícilmente se traducirá en una industria sostenible.

KARLA LEÓN

Redactora de Cine y Televisión

Karla León es redactora de cine y televisión en The Hollywood Reporter en Español. Su labor periodística se distingue por entrelazar los procesos creativos, el contexto sociopolítico y el futuro de la industria.

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