A lo largo de su trayectoria, Marcus Ornellas ha dado vida a personajes tan diversos como las historias que ha llevado a la pantalla. Con Dark Horse, el actor asume uno de los desafíos cinematográficos más relevantes de su carrera al formar parte de la película biográfica del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, en la que interpreta a su hijo, Flávio Bolsonaro.
El filme, dirigido por Cyrus Nowrasteh y protagonizado por Jim Caviezel, recorrerá la trayectoria política del exmandatario brasileño, desde su formación militar y su salto a la vida pública como diputado federal, hasta su llegada a la presidencia en 2019.
En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, Marcus Ornellas habla sobre los retos de interpretar a un personaje activo en el ámbito público, así como de los aprendizajes que le dejó una producción que implicó un breve cambio de idioma y residencia. El actor también aborda el impacto de Dark Horse en tiempos de polarización política y su próximo desafío actoral: una serie junto a Adriana Barraza, en la que interpreta a un ludópata.

¿Cómo llega a ti el personaje de Flávio Bolsonaro y el proyecto de Dark Horse?
Me propusieron para uno de los villanos de la historia, un personaje con una buena participación dentro de la película. Envié el casting y, a la semana, me dijeron que a Cyrus Nowrasteh, el director, le había gustado mucho. Después me probó para otros dos personajes que tenían un peso mucho más importante: Flávio y Eduardo, los hijos del protagonista.
Finalmente, me quedé con el papel de Flávio. Es un personaje que, como me comentó el director, era difícil de encontrar, y cuando me vio encontró el tono que estaba buscando. Yo estaba grabando una novela en ese momento y fue, incluso, complicado hacer el casting durante los fines de semana.
Cuando recibí la noticia de que me quedé me dio mucha alegría. Estaba en un corte a comer, tomando un café con una amiga. Salí del lugar y grité de alegría en la calle; la gente me volteaba a ver con cara de: “¿Y a este que le pasa?”. Fue una noticia muy emocionante.
¿Qué es lo que más te interesó de este personaje?
En primer lugar, lo que más llamó mi atención, incluso antes de saber de qué se trataba la historia, fue la posibilidad de trabajar con Cyrus Nowrasteh. Después me enteré más o menos de la trama, de que el protagonista era Jim Caviezel y de que se trataba de un proyecto en inglés. Todo me pareció muy interesante y quise estar ahí, formar parte de ello.
Finalmente, me interesó poder explorar los conflictos internos del personaje. Cuando hablé con el director, le pregunté si quería que me inspirara en la persona real y en sus ademanes. Me respondió que no, que no buscaba imitaciones en la película, y me pidió que construyera al personaje a partir de elementos básicos: es un padre de familia, es senador y tiene a su papá en el hospital.
Me enfoqué en esos aspectos y me dio mucha paz poder crear un personaje desde cero, porque muchas veces ya existe una guía muy clara o una dirección marcada. También me emocionó mucho el reto de actuar en otro idioma y trabajar con un equipo mixto, conformado por norteamericanos y brasileños. La filmación se llevó a cabo en Brasil, donde la forma de trabajar es muy distinta, y eso representó un gran aprendizaje para mí.
Interpretas a una persona muy activa en el ámbito político. ¿Te preocupa que el público no pueda separar tu trabajo actoral del personaje?
No. Al final, soy actor y me dedico a interpretar personajes. Para poder crearlos, no puedo juzgarlos. Confío plenamente en la madurez y en la inteligencia del público para discernir, sobre todo hoy, cuando existe una oferta tan amplia de contenidos.
Nunca he expresado una postura política porque mi labor es la actuación. Sé que se trata de una historia delicada y de un tema sensible, pero mi trabajo es interpretar personajes y encontrar la profundidad emocional de cada uno de ellos.
La película narra diferentes momentos en la vida de Jair Bolsonaro. Considerando que los últimos años han sido particularmente turbulentos, ¿te representó un reto algún aspecto de la filmación?
Fue un reto interesante. Trabajé con gente muy talentosa a la que admiro, como Jim y otros actores que conocí en el set. Con el tiempo, me di cuenta de que ya los había visto en producciones como Breaking Bad y Fast & Furious. Convivir con ellos y, de cierta manera, formar una amistad, fue algo maravilloso para mí. Lo que más rescato de este proyecto es el crecimiento que tuve al interpretar a este personaje.
Carlos Bolsonaro se ha mantenido muy cerca de este proyecto. En tu caso, ¿tuviste algún acercamiento con Flávio para ajustar el desarrollo del personaje?
Me lo encontré un día en el set. Lo vi por cinco minutos y, la verdad, hablamos de la familia y de los hijos. No tuve la fortuna de platicar más tiempo con él; digo fortuna porque, en ocasiones, es difícil conocer a la persona que interpretas en la vida real y yo pude conocerlo, verlo y entender la forma en la que se mueve. Aunque, de cierta manera, eso ya lo había analizado. Fue la única vez que lo vi y no tuve otros encuentros con él.
Cyrus Nowrasteh te pidió que buscaras tu propia interpretación. ¿No recurriste, por curiosidad, al estudio o la investigación de cómo se desenvuelve Flávio en actos públicos?
Me basé en la interpretación a partir del texto. Cuando hice el casting del personaje, busqué ciertas referencias, pero cuando el director me dijo que no quería que imitara o copiara, ya había hecho ese acercamiento. En realidad, fue como interpretar a alguien que ya conocía, por la forma en la que lo analicé.

Tu personaje asume gran parte del peso emocional de la trama. ¿Qué rasgos hacen único a Flávio Bolsonaro frente a otros papeles que has hecho?
El proyecto y el personaje representan algo muy importante y, de cierta manera, único para mí. Nunca había trabajado en inglés, más allá de los múltiples castings que había hecho, pero esta fue la primera vez que actué oficialmente en ese idioma, y fue una experiencia maravillosa.
El personaje de Flávio también me regaló la oportunidad de trabajar en Brasil con un equipo multinacional, algo que marcó mi carrera y mi vida personal. Pasé casi dos meses en el país y estuve prácticamente encerrado en un cuarto de hotel, enfocado al cien por ciento en trabajar el personaje y mis diálogos con mi equipo de coaching. Nunca había tenido la oportunidad de adentrarme tanto en un proyecto, y me entregué por completo.
No es que no lo hubiera hecho antes, pero al estar, por ejemplo, en casa, atiendo a mi familia, voy al supermercado, llevo y recojo a mi hijo; tengo muchas actividades cotidianas. Para este proyecto, en cambio, busqué hacer otras cosas que me permitieran desconectarme un poco y concentrarme plenamente en el trabajo.
En estos momentos, en los que la polarización social y política está tan presente en Latinoamérica, ¿cuál será el impacto de Dark Horse en el ámbito público y cinematográfico?
Es una cuestión cinematográfica. Lo demás quedará en manos del público: decidir e interpretar. Nosotros, como actores y como producción, trabajamos en un proyecto y damos lo mejor de nosotros. En mi caso, trato de desmenuzar el personaje y ofrecer lo mejor para este papel. El juicio final siempre será del público; la apreciación de lo que hacemos está en sus manos.
Estamos cada vez más acostumbrados a proyectos de calidad y, como creadores, actores, productores o directores, debemos buscar la excelencia en todo lo que hacemos, para atender a una audiencia cada vez más exigente.
Flávio Bolsonaro se postulará a la presidencia de Brasil. ¿Ese aspecto pesa tras interpretar este papel?
Te voy a ser muy honesto, llevo más de 20 años fuera de Brasil y no voto, por lo que no tengo una postura política sobre el país. Interpreté a un personaje que forma parte de una historia. Coincidentemente, está inspirado en una figura real, pero finalmente se trata de una ficción que se basa en ciertos hechos reales y en otros no. El personaje está interpretado por mí, pero no tengo participación alguna en la cuestión política.
Además de Dark Horse, uno de tus próximos proyectos es una serie junto a Adriana Barrza, en la que interpretas a un ludópata. ¿Qué nos puedes contar sobre esta producción?
Así es, la serie se estrena en el segundo semestre de este año. Se trata de un proyecto para ViX, una tragicomedia de humor negro que narra la historia de una familia. La serie se titula Una familia complicada. Interpreto al hijo mayor: un hombre alcohólico, ludópata, adicto al juego y con una autoestima muy baja. Esa condición lo lleva a tomar decisiones que jamás habría imaginado y termina cometiendo actos muy graves con tal de seguir apostando.
Aunque tiene tintes de comedia, es una realidad que vivimos hoy en día. Veo que cada vez es más fácil apostar, ya no es necesario acudir a una casa de apuestas, basta con hacerlo desde el celular, lo que resulta cada vez más peligroso. Conozco personas que han llegado a tocar fondo por esta situación y por todo lo que implican las adicciones. En ese mundo, una cosa inevitablemente arrastra a la otra.
A lo largo de tu carrera, has optado por personajes que parten de historias complejas, profundas y también muy humanas. ¿Qué personajes te gustaría interpretar en el futuro?
Me gustaría interpretar personajes que estén alejados de mi personalidad, como el de la serie junto a la maestra Barraza. Es un hombre completamente distinto a mí. Me encantaría seguir llevándolos a la pantalla, asumir cambios físicos y encontrar la profundidad emocional que cada uno requiere. Para mí, esos retos son regalos que nos da esta carrera.
¿Qué significa Dark Horse en tu carrera? ¿Por qué consideras que las personas deben conocer la historia de esta película?
Representa muchas cosas: salir de mi zona de confort, filmar en Brasil, relacionarme en portugués, pensar en español y actuar en inglés. Toda esa combinación de retos me permitió reconocerme como artista y me ayudó a refrescar, reforzar y entender que puedo lograr lo que me proponga, siempre y cuando mantenga la disciplina.
Espero que el público nos reciba con los brazos abiertos para conocer esta historia. El juicio y la opinión final siempre estarán en manos del público, y confío en que mi trabajo esté a la altura y tenga una calidad que le guste a la audiencia.
