Michael Jackson vuelve a enfrentar acusaciones de abuso sexual infantil, ahora a partir de una demanda presentada por cuatro integrantes de la familia Cascio, quienes durante décadas fue parte de su entorno más cercano y que públicamente defendió su inocencia.
La relación entre Jackson y los Cascio comenzó en los años 80, cuando el cantante conoció al padre de la familia en un hotel de Nueva York. Con el tiempo, el vínculo se volvió estrecho, pues Jackson visitaba su casa en Nueva Jersey, convivía con los hijos, los llevaba a viajes y giras, y pasaba varias temporadas con ellos. Eso provocó que la familia fuera vista como su “segunda familia” y que su testimonio tuviera relevancia cuando surgieron acusaciones en su contra.
Durante años, los hermanos Cascio negaron cualquier conducta inapropiada, e incluso, después de la muerte del cantante en 2009, mantuvieron esa versión en entrevistas públicas. Pero durante los últimos días se reveló que la familia presentó una demanda en contra de Jackson, donde los hermanos Eddie, Dominic, Aldo y Marie Nicole aseguran que el ahora fallecido cantante abusó de ellos de manera reiterada cuando eran menores de edad.
Según sus testimonios, los hechos ocurrieron durante varios años y en distintos contextos, incluyendo la casa del cantante, la casa familiar y viajes. Describen situaciones en las que, aseguran, hubo contacto sexual, exposición a conductas inapropiadas y dinámicas que, en ese momento, no lograron identificar completamente como abuso.
Además de los hechos, los denunciantes explicaron que Jackson utilizó su cercanía emocional, su fama y su posición de poder para integrarse en la familia y generar un entorno de confianza. Según su versión, esto le permitió aislarlos progresivamente y mantener en secreto lo que ocurría. También afirman que fueron condicionados para defenderlo públicamente frente a otras acusaciones, lo que explicaría por qué durante años negaron cualquier irregularidad.
Los hermanos sostienen que el proceso para entender lo que habían vivido fue tardío, ya que algunos comenzaron a reconocerlo como abuso hasta años después, y mencionan como punto de quiebre el documental Leaving Neverland, en el que otros hombres relatan experiencias similares. A partir de ahí, comenzaron a hablar entre ellos y a reconstruir lo ocurrido.
Es proceso derivó en un conflicto legal que surgió en 2020, en el que tanto los representantes del patrimonio de Jackson, como la familia Cascio, pactaron un acuerdo confidencial por aproximadamente 16 millones de dólares, distribuidos en pagos que se realizaron durante los últimos cinco años. Ese acuerdo evitó que las acusaciones se hicieran públicas en ese momento y cerró el caso de forma privada.
Sin embargo, cuando los pagos terminaron en 2025, los hermanos buscaron una compensación adicional. Las negociaciones no prosperaron y el conflicto escaló nuevamente, esta vez con una demanda formal en la que solicitan indemnizaciones mayores.
De acuerdo con The New York Times, los responsables legales del legado de Michael Jackson rechazaron rotundamente las acusaciones. Sostienen que se trata de un intento de obtener dinero y argumenta que los denunciantes defendieron al cantante durante más de dos décadas, lo que (según su postura) resta credibilidad a las nuevas declaraciones. También han señalado que en negociaciones previas se habrían solicitado sumas mucho más altas, lo que refuerza su argumento de una motivación económica.
Por otra parte, el acuerdo firmado en 2020 incluye una cláusula que podría obligar a que cualquier nuevo conflicto se resuelva mediante arbitraje. Esto significa que, en lugar de ir a un juicio público, el caso se analizaría de forma privada ante un árbitro, que es una figura similar a un juez, y la decisión se tomaría fuera de tribunales.
A diferencia de un juicio común, el arbitraje no ocurre en tribunales públicos ni forma parte del sistema judicial del Estado. No hay audiencias abiertas ni el mismo nivel de exposición. Además, las posibilidades de apelar la decisión son mucho más limitadas. Por lo que, si el caso se mantiene en esa vía, gran parte del proceso quedaría fuera del alcance público y podría limitar la exposición del caso en tribunales, aunque eso no detiene el conflicto legal entre ambas partes.