Milena Smit: ¿elección o destino?

Después de un momento de introspección y de haber sido parte de la nueva película de Pedro Almodóvar, la actriz española nos regala una íntima conversación sobre sus inicios, sus dificultades y su meteórico ascenso

Por HARETH PERAZA |

abril 23, 2026

8:00 am

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

Algunas personas tienen la fortuna de decidir a qué se quieren dedicar, pero hay muy pocas a quienes la carrera es la que los escoge. Uno de esos casos extraños es el de Milena Smit, actriz española que pasó de ser una recepcionista en un hotel a convertirse en uno de los rostros más importantes de la industria del entretenimiento hispanohablante. 

Originaria de Elche, pero murciana de corazón, Milena Smit parece ser una prueba viviente de que el destino existe. El camino de la hoy estrella comenzó con pequeños trabajos de fotografía y participando en algunos cortometrajes. Al principio no se trataba más que de un hobby, pero, sin saberlo, estaba dando los primeros pasos de lo que hoy es una carrera exitosa tanto en el cine como en la televisión. 

Después de dos años haciendo cortometrajes, llegó la primera gran oportunidad para Milena: protagonizar la cinta No matarás. Allí dio vida a Mila, una joven intrigante que poco a poco se fue convirtiendo en una verdadera pesadilla. Lo más curioso es que ella nunca buscó ser parte de esta historia. Fue el propio equipo de producción el que, tras ver sus redes sociales, pensó que sería un buen perfil para encarnar al personaje, y así lo fue. Su interpretación le valió una nominación al Premio Goya como Mejor Actriz Revelación. Si bien no salió victoriosa, dejó una primera impresión difícil de olvidar. 

Tras el gran papel que tuvo en su debut como actriz en un largometraje, los ojos estaban puestos sobre ella, tal vez de forma abrumadora. “¿Qué hará después?”, “¿De qué forma va a consolidar su carrera?”. Pero la respuesta no tardó en llegar, ya que tan solo un año después se estrenó Madres paralelas, la vigésimo segunda película del aclamado director Pedro Almodóvar

No matarás puso los reflectores sobre Milena, pero Madres paralelas la colocó sobre un cohete del que hasta la fecha no se ha querido bajar. La cinta la vio interpretando a Ana, una madre soltera que ha quedado embarazada tras haber sufrido una violación. Una vez más, su actuación fue aclamada por la crítica, consiguiendo su segunda nominación al Goya, esta vez como Mejor Actriz de Reparto. A pesar de nuevamente haberse ido con las manos vacías, su papel en esta cinta le dio algo aún más valioso: su consolidación en la industria del entretenimiento hispanohablante. 

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

Desde entonces, la intérprete española ha tenido la oportunidad de participar en proyectos que han llegado a todo el mundo; desde la secuela de El hoyo hasta series como Los sin nombre. Para su más reciente interpretación, la actriz volvió a trabajar con Almodóvar, esta vez para dar vida a Natalia en Amarga Navidad, una cinta cuyo enfoque radica en figuras femeninas complejas y que aborda un concepto importante pero que nadie quiere experimentar: el duelo. 

Tras el estreno de Amarga Navidad en España y a tan solo semanas de que llegue a Latinoamérica, Milena Smit vive los resultados de un proceso de introspección y autodescubrimiento que no solo trajo cambios en su persona, sino que se traspasó a su desempeño en la gran pantalla. En esta conversación, la actriz reflexiona sobre los inicios de su carrera, su rápido ascenso en la industria del entretenimiento y sus complicaciones, su experiencia colaborando con Pedro Almodóvar y mucho más. 

Me quiero ir al principio de tu carrera. Empezaste como modelo y luego diste el salto a la actuación.  ¿Cómo se da esta transición? 

A ver, realmente yo no empecé como modelo. Era más bien un hobby, como algo extra que estaba en mi día a día, pero realmente no tenía grandes trabajos como modelo, era algo más pequeñito. Estaba trabajando por aquel entonces en un hotel como recepcionista cuando me llegó la propuesta de hacer un casting para mi primera película [No matarás] y fui, de alguna manera, pasando todas esas pruebas y al final me escogieron. 

Nunca había hecho una película ni había pensado en ser actriz ni siquiera. Ahí sí que es verdad que empezó mi salto en la profesión y, con el paso del tiempo, también iban llegando proyectos que suponían cosas muy interesantes a nivel creativo para mí como actriz y fueron llegando oportunidades desde el mundo de la moda también; se fue encajando esta carrera paralela en el mundo de la moda. 

La verdad es que no me considero modelo, pero sí que he trabajado mucho con mi imagen y con la moda, y sí, creo que hay una carrera ahí, pero la verdad siento que mi profesión es ser actriz.

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

Hablabas hace un momento que la actuación no era algo que tú tenías planeado, que fue algo que se dio. ¿Tienes claro en qué momento te detuviste a pensar, “A esto me quiero dedicar”? 

Creo que fue nada más terminar el rodaje [de No matarás]. Había dejado mi anterior trabajo para poder hacer esa película y sí que durante el rodaje yo no me planteaba que luego me iba a seguir dedicando a eso. Simplemente pensaba que estaba haciendo algo que era nuevo para mí y que me estaba gustando, y ya cuando terminé de rodar y salí un poco de la rutina del rodaje, eché mucho de menos esa dinámica. Ahí fue cuando dije, “Yo quiero hacer esto más veces”. 

Empecé a formarme, empecé a hacer castings, y de repente empecé a hacer una serie en Netflix en la que era un personaje secundario pero bueno. A la vez hice el casting para mi primera película con Pedro [Almodóvar], sin saber que estaba haciendo un casting para una película con él. Fue un poco sin querer todo. Llegó de esa manera y fue alucinante, la verdad.

Hablando de tu formación y de tu preparación como actriz, uno de tus maestros fue Bernard Hiller, quien también ha trabajado con grandes figuras del cine internacional, como Leonardo DiCaprio, Jeff Goldblum y Cameron Diaz, ¿cómo fue aprender de él y tomar sus enseñanzas conociendo su trayectoria en el mundo de la actuación? 

Cuando me enteré que él iba a estar haciendo una pequeña formación en Madrid y vi ese recorrido del que hablas, pues sí que dije, “Esto tiene que ser interesante”. Recuerdo que cogí muchos apuntes al momento de preparar escenas, pues se ensayaban para la película, pero nunca me había visto preparando un personaje o algo fuera de esa experiencia, así que fue interesante ver a los compañeros y ver lo que él compartía, y sí recuerdo varias cosas que me han servido para mi trabajo. 

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

¿Hay alguna enseñanza en particular que te haya quedado muy marcada de esa experiencia? 

Pues sí, es una frase que él decía mucho y a mí se me quedó muy en la cabeza y decía, “No hables a menos que puedas mejorar el silencio”. 

Qué profundo.

Claro. En la escena te jugabas todo. De hecho, es algo que pongo muy en práctica en mis personajes porque el texto al final da información, pero la magia de poder transmitir sin palabras es increíble. Y lo que a día de hoy para mí también representa el silencio en sí es como, “¡Guau!”. Se me ha quedado muy marcado eso.

Y creo que es algo que también ayuda a romper barreras dentro de la actuación, ¿no? Porque a través del silencio alguien que no habla español puede entender lo que estás queriendo transmitir con tu actuación.

Sí, sí, por supuesto.

Me gustaría hablar del éxito que has visto en esta industria en tan poco tiempo. Comenzaste con tus primeros cortometrajes a finales de la década pasada y en 2020 fue el estreno de No matarás. Viendo lo que has logrado, muchos podrían decir que tu ascenso ha sido meteórico, ¿tú lo consideras así? 

Sí que soy consciente de que en el poco tiempo que llevo he hecho muchos proyectos, y eso ha sido suerte porque soy muy consciente de que es muy difícil esta industria y esta profesión, y es muy difícil que te den un hueco. La verdad es que a mí la profesión me ha cogido con los brazos abiertos —ojalá siga siendo así— y me ha dado la oportunidad de hacer muchos personajes que han sido importantes; que me han hecho aprender no solamente como actriz, sino también como persona. También he aprendido de la gente con la que he trabajado.

La verdad es que sí que ha sido muy rápido. Eso tuvo su parte buena y obviamente tuvo su parte mala, como todo en la vida. Quizá el que todo fuera tan rápido no me dio tiempo de saborear tanto el dulzor de ese momento. También sentía un poco de presión, pues sabía que se estaba generando mucha expectativa conmigo. También estaba el miedo de que un día se iba a esfumar, quizá por el no tener mucho espacio para asimilar la grandilocuencia de la situación: que tu segunda película haya sido con Pedro Almodóvar cuando nunca has querido trabajar como actriz y que hacía meses estaba trabajando en un hotel. Era muy difícil de entender que mi vida ahora era diferente porque yo seguía teniendo un poco el mismo pensamiento puesto en que quizá algún día iba a explotar la burbuja y volvía a mi realidad. Era un poco desconcertante. Pero la verdad es que me ha dado mucho gusto el poder tener la oportunidad de seguir trabajando en algo que nunca pensé que podía gustarme tanto, y entenderme también a través de mi oficio y sentirme en mi sitio. Es decir, hay cosas en las que quizá no me siento tan parte de, pero a mí me gusta cómo me llevo con mi oficio. Eso me hace estar muy cómoda y muy enamorada de mi profesión.

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

Y viéndolo en retrospectiva ¿te hubiera gustado que fuera un proceso más pausado, más calmado? 

Pues no lo sé, nunca lo he pensado la verdad. Supongo que eso también hubiera tenido sus dificultades. Conozco tanta gente que lleva mucho tiempo intentándolo y hay gente que le ha salido y a día de hoy está trabajando, y hay gente que se queda ahí en la frustración de querer hacer algo y que no sea posible. Así que supongo que, en ese caso, hubiese sido otra cosa. Pero para nada me quejo de cómo ha sido mi introducción a este mundo, aunque ha tenido, como todo en la vida, su lado bueno y su lado malo. 

Supongo que el empezar con esa vocación y tener tan claro a qué quieres dedicarte desde pequeño también tiene que ser algo muy bueno, y las complejidades y los obstáculos de que salga o no salga también tiene que ser difícil. No sé si lo cambiaría o no, pero entiendo que  ese ha sido mi camino y no podía ser de otra manera.

¿Vives mucho en el presente? ¿Enfocada en el ahora? 

Estoy intentándolo porque he pasado mucho tiempo de mi vida con ansiedad por el futuro y mucha tristeza por el pasado. Lo que más práctico es vivir en el presente, que no siempre lo consigo, pero lo trato de implementar en mi filosofía de vida.

Es muy difícil intentar vivir en lo que está pasando ahora, para cualquier persona. ¿Qué le dirías a alguien que esté teniendo problemas para lograrlo? 

Le hablaría un poco de mi experiencia, que es de lo único que yo pienso que realmente puedo hablar, porque es lo único que sé. Puedo empatizar con otra persona, pero no puedo ponerme en sus pies si no estoy en su situación. En mi caso, lo que me ha ayudado mucho es hacer muchísima terapia para poder realmente entender cómo funciona el cerebro, cómo funciona el cuerpo, entender que la ansiedad es esto que te hace premonizar las cosas y estar sufriendo por algo que puede pasar y que realmente no hay una certeza sobre ello, o con el pasado lo mismo, que hay que entender cómo se puede generar una depresión. En terapia se habla mucho de que la ansiedad es exceso de futuro y la depresión es exceso de pasado, y yo creo que cuando entiendes un poco más cómo funcionas tú y tu cerebro también puedes bajar todas esas alertas que hacen que tu sistema nervioso se encuentre a la defensiva y esperando que algo pueda pasar.

Cuando puedes calmar todo eso con herramientas con las que no nacemos —que es por eso que  es tan importante trabajarlo— ahí es cuando puedes salir de esos pensamientos intrusivos y hacerte cargo de cómo estás, en dónde estás, qué estás haciendo en este momento de la vida y preguntarte, “¿Puedo realmente hacer algo para estar mejor?”, “¿Qué está en mis manos?”, “¿Cómo puedo encargarme de mi alimentación o de mi autocuidado?”. Es bueno lidiar con este ruido mental, eso es lo que a mí más me ha funcionado. Y que a día de hoy cada vez que se me va, que es lógico, somos personas y es normal estar ahí con esa batalla con el ego, la ansiedad y la depresión, pero cuando obtienes esa herramienta y puedes parar, a mí me parece muy útil. Me ha ayudado mucho a vivir las cosas con más calma y disfrutar de ellas, porque después pasa el tiempo y dices, “Ese momento ya no lo voy a vivir nunca más y podría haberlo hecho de otra manera”.

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

Quiero regresar a las grabaciones de No matarás. ¿Cómo recuerdas los momentos de estar en el set de un largometraje por primera vez? 

Recuerdo estar un poco como una niña, viéndolo todo, intentando entender cómo funciona, ves muchísima gente. Recuerdo que me impactó mucho. No sabía absolutamente nada, así que estuve preguntando un montón y me iban contando. La verdad es que el equipo era majísimo y me iban explicando todo y lo recuerdo como algo muy bonito. Me gustó mucho. 

Leí que el equipo te encontró gracias a Instagram. ¿Crees que eso habla de lo importantes que son las redes sociales para toda clase de artistas, ya sean actores, músicos, etc.?

Hay una realidad en lo que he vivido y es que sí que ha sido importante. En mi caso, por ejemplo, ha sido muy importante porque gracias a eso me dedico a ello. También es verdad que hay algo que me da cierta pena de que todo dependa un poco de eso ahora, porque hay gente a la que no le apetece depender de eso, que no le apetece estar tan conectado a una red social para poder demostrar lo que está haciendo y lo que no. Es complicado porque ahora para mí las redes sociales son un poco como el currículum. Es lo primero que buscas; ya ni siquiera buscamos a la gente en Google. Antes se buscaba en la Wikipedia, los portafolios, los videobooks y tal, pero ahora lo primero que hago cuando me hablan de alguien es buscarlo en Instagram. 

La verdad es que siento un poco de envidia de estos actores que no tienen Instagram y tienen una relación inexistente con las redes sociales. Me gustaría no tener que estar pendiente de eso y siento que ahora mismo también ocupan demasiado nuestra mente y nuestro día, nuestro tiempo en las horas muertas. Ya nadie contempla las cosas. Enseguida sacas el móvil y te pones a ver Instagram o TikTok. Es curioso pero sí, diría que a menos que seas una persona que puede permitirse no tener redes sociales en este mundo ahora mismo, que tengas un nombre y una carrera establecida, por desgracia quizá debes tener estas plataformas. 

Creo que es como el Linkedin del mundo del entretenimiento, de ahí salen muchos trabajos también. Me quiero pasar a lo que fue Madres paralelas, tu primera experiencia trabajando con Pedro Almodóvar ¿Cómo recuerdas la primera vez que interactuaste con él? 

Recuerdo que estaba muy nerviosa, me imponía muchísimo. Es de esos nombres grandes en la industria. Como era tan reciente para mí estar dedicada a esto, me seguía impactando, pero ese sentimiento fue muy breve porque enseguida él se mostró muy cariñoso, amable, atento, tierno, y eso me sorprendió todavía más porque de repente fui muy consciente de que una persona así. Quizá en mi prejuicio de no saber nada sobre este mundo, pensaba que quizá era una persona más inalcanzable y más difícil de tratar, pero fue todo lo contrario. Fue tan genuino el cariño con el que me trató, y luego enseguida llegó Penélope [Cruz] y fue otro shock más. La vi a ella también tan tan agradable y tan humilde, muy cariñosa y muy linda, y fue una gozada y salí de ahí diciendo, “Mira, ya no sé si me van a coger o no me van a coger, pero esto que acabo de vivir es una pasada”. 

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

¿Sientes que esa buena conexión que tuviste tanto con Penélope como con Pedro fue clave para que te eligieran para el papel? 

Creo que esto fue después. Sí que es verdad que era lógicamente importante que entre Penélope y yo hubiera química porque nuestros personajes se tiran toda la película juntas. Tenía que haber química y sin duda la hubo. Pero sinceramente creo que pude conseguir este papel gracias a la prueba que hice, que fue muy buena en mi opinión. Parece que está feo que hablemos bien sobre cosas que hacemos bien, pero me sentí muy satisfecha cuando salí de esa prueba, y sobre todo influyó mucho el que yo no sabía que era para una película de Pedro, así que estaba muy concentrada y relajada. No sabía para qué era, pero me gustaba y realmente conecté con el personaje y con el momento y todo fue como cuando se alinean los astros y de repente pasa algo y es mágico. Es algo que a veces está y a veces no está, pero ese día en esa sala y a esa hora pasó, y fue un momento muy bonito. Hubo esa simbiosis y creo que de ahí realmente fue [que me escogieron]. Luego Pedro me ha recalcado alguna vez que esa prueba le impactó mucho. Estábamos un poco de acuerdo los dos en que quizá por ahí pudo ser.

Qué bonito. Al igual que con No matarás tu papel en esta película hizo que te nominaran al Goya, en esta ocasión como mejor actriz de reparto. ¿Qué significan para ti las nominaciones y los premios? ¿Son algo que tú buscas activamente? 

Considero que al final son más importantes los premios para la industria que para nosotros. Es decir, a menos que seas un actor o alguien en la industria que tenga esta ambición y sea algo muy importante para ti, creo que los premios hablan más para el resto que para ti. Por ejemplo, me ha pasado que me hablan de alguien que no ubico y lo primero que te dicen es que ganó un Goya o me dicen, “Queremos a esta actriz porque tiene el Goya de no sé cuántos”, “Queremos a este equipo que es increíble porque además ganó el Goya”, etc. La industria ya te pone una etiqueta de que si ganas un premio, haces muy bien tu trabajo. 

Yo tengo tantos actores, actrices y directores favoritos que no han ganado ningún Goya y son tan buenos que realmente para mí no es algo por lo que quiera dejarme llevar. Soy muy consciente de que es algo importante en la industria, que es algo que te puede dar una imagen hacia el resto, pero yo no me baso en hacer mis trabajos pensando en si me van a dar un premio o no por lo que estoy haciendo. Luego, cuando llegue la temporada de premios, si hay que celebrar que ha habido una nominación, se hará y será maravilloso, y si no ha habido una nominación pues se encajará, pero realmente no siento que para mí sea de las cosas más importantes. Creo que para mí lo importante es poder hacer una carrera con la que yo me sienta a gusto, poder seguir encarnando personajes que no me den igual, que realmente me importe lo que están contando y que estos proyectos sigan llegando. Esa es mi preocupación. 

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

Me quiero pasar ahora a hablar de Amarga navidad, en donde vuelves a trabajar con Pedro Almodóvar. ¿Qué fue diferente en el rodaje de esta película en comparación con el de Madres paralelas

Fue diferente desde el hecho de que pasaron cinco años. Y cinco años, parece poco tiempo, pero como hemos comentado antes, Madres paralelas fue al principio de mi carrera y Amarga Navidad es lo último que he hecho. Se siente como si hubiera pasado toda mi carrera en tan poco tiempo. Ha sido todo lo que he hecho. 

También me siento más adulta, me siento colocada en otro sitio. Cuando empecé tenía 22 años y este año he cumplido 30 años. Ya me siento en otro lugar. Creo que también mi manera de encarnar el personaje esta vez era desde otro lugar. Y con Pedro pasó que él también se dio cuenta de que yo también estaba en otro lugar. Molaba que —aparte de que mi personaje en Madres paralelas también era mucho más joven— mi personaje en Amarga navidad se corresponde más con la edad que yo tengo. Creo que era muy bonito que los dos nos sentíamos que había pasado todo ese tiempo y que quizá él me podía dirigir desde un lugar distinto, sabiendo que está dirigiendo a una actriz y ya no a esta niña que está empezando. Yo también ya tenía un recorrido, entendía más y podía colocar un poco mejor las indicaciones que él me daba.

Ha sido súper bonito encontrarnos en este momento. Estoy muy contenta con el resultado de la película, con el resultado del personaje. Creo que ha quedado una cosa muy fina, muy pequeñita, pero muy bonita. Es muy luminosa y eso es algo que me importaba mucho que pasara. Así que creo que la diferencia ha sido el tiempo y que esa experiencia fue muy buena en Madres paralelas, pero esta experiencia, siendo un personaje más pequeñito, la he podido saborear y disfrutar desde otro lugar, colocándole un poco más y controlando más los nervios.

En estos ocho años de carrera, me imagino que ha cambiado la forma en la que estudias y preparas tus personajes. ¿Cómo es ese proceso para ti hoy en día?

He trabajado mucho con coach. En general, no me he formado mucho porque siento que he encontrado mi manera de trabajar y además empecé a trabajar mucho, así que tampoco había mucho espacio para hacer una formación. Lo que sí que notaba era que yo tenía algunos problemas, sobre todo a la hora de dejar el personaje. Necesitaba ayuda con eso, así que aproveché y me empapé mucho más de cómo se hace el trabajo de creación de personaje desde un punto de vista un poco más técnico. 

Me ayudó mucho trabajar con Yasmina Rincón, que es mi coach con la que preparo casi todos mis personajes. Y la verdad es que siempre que tengo un rodaje miramos un poco por encima qué es lo que necesitamos entender, de dónde viene, un poco el contexto, y después  también con la dirección de la película, con el director o con la directora, se van planteando dudas, y en los ensayos se van generando cosas. Luego, en casa, sigo trabajando. Me ha ayudado eso, tener un poco esta figura, pero también luego yo lo voy aplicando. No siempre trabajo obligatoriamente con coach, pero sí que me ha dado unas bases. Hay personajes que de repente siento que a lo mejor necesito ayuda, pero me ha servido mucho el trabajo que he hecho para luego también seguir trabajando por mi cuenta.

He leído en otras entrevistas que eres muy selectiva con los proyectos en los que vas a participar. Siempre buscas que haya un tema o algún concepto que veas necesario retratar, por así decirlo. ¿Más allá de un equipo liderado por Pedro Almodóvar, que es atractivo para cualquier actor, qué viste en la historia de Amarga Navidad que era necesario de contar? 

Para mí, lo principal y lo más importante en esta película era hablar del duelo. Hablar de cómo se vive un duelo. La película está todo el rato hablando de eso. Todos los personajes tienen su propio duelo y para mí era muy importante encontrar también cuál es el duelo de una persona que tiene una situación horrible. Me preguntaba, “¿Cómo se vive algo así?”, “¿Cómo soportas el dolor?”, “¿Cómo consigues pasar los días del resto de tu vida?”. Eran cosas que me preguntaba muchísimo. “Esta persona, ¿cómo sigue con la vida después de algo así?”. Ese era principalmente el tema que más me tocaba. Además, era muy bonito el guión. Pedro siempre saca libros con los guiones, con fotos del rodaje, storyboards y tal. Es que el guión estaba tan preciosamente escrito, era tan bonito de leer, que era muy fácil entrar en eso y crear y desarrollar esa nostalgia y ese tono del duelo que Pedro va contando en cada uno de los personajes. 

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

Pedro Almodóvar es un director que acostumbra plasmar su identidad y hasta sus vivencias en su cine, y esta película no es la excepción. ¿Pide lo mismo a los actores? ¿Que sus personajes tengan un pedazo de ustedes? 

No, te diría que no, aunque en mi caso, por ejemplo, cuando me llamó para decirme que quería que estuviera en esta peli, él me dijo que él había escrito el tono del personaje inspirado en mí, en cómo era mi tono de voz, cómo yo hablaba, en mi energía que es un poco más baja, que no soy una persona que está como arriba. Y eso era muy bonito porque, joder, que Pedro Almodóvar escriba un personaje inspirado en ti la verdad es un orgullo. Pero también es algo muy complicado porque, claro, cuando tú estás interpretando, a veces intentas huir un poco de ti, de cómo tú eres y de cómo respiras, y cómo es tu tono, etc. De hecho, te diré que es de las cosas que más me cuesta, poder salir de mí. Pero también hay una cosa que me gusta mucho de trabajar, que es cómo puedo implementar estos personajes si fuera yo y busco ahí la verdad del personaje. Es algo que tiene mucho sentido y que puede ser muy orgánico y que te puede dar mucha verdad, pero que a la vez es un poco difícil porque no es que estés siendo tú, porque obviamente hay una trama y un personaje construido, pero es raro. 

Pero no considero que Pedro quiera traer cosas de nuestra personalidad, creo que esto fue más bien una excepción. Por ejemplo, he visto muy marcados los personajes con Bárbara [Lennie] y Victoria ]Luengo]. Realmente están haciendo unos personajes muy bien construidos, muy bien interpretados y con mucho carisma, muy originales. Creo que Pedro tiene un imaginario estupendo y que saca de ahí los personajes, y que luego tiene muy buen gusto y muy buen ojo para elegir a los actores que pueden estar a la altura de interpretar esos personajes. 

Claro, no por nada ha sido catapulta para muchos actores del cine español, ¿no? 

Por supuesto. Es que encima es un director muy particular y que dirige muy bien. Él te va a hacer verte siempre en cosas muy diferentes. A mí eso es lo que me encanta de él, que de repente también te ofrece versiones de actores que a lo mejor estás acostumbrado a ver en algunos registros y de repente los saca completamente y dices, “¡Qué chulada!” y qué oportunidad más guay de poder probar una cosa diferente y arriesgar con ello.

Hablando de probar cosas diferentes, he leído en entrevistas que tienes mucho interés en adentrarte en la comedia romántica. ¿De dónde vienen esas ganas?

Sí, realmente lo de la comedia romántica es un poco la gracia y el chiste de que estoy tan acostumbrada a hacer personajes que están llorando y sufriendo tanto, que me apetece quizá hacer una película donde esté enamorada o tenga una relación un poco más luminosa, con una amistad, una hermana, un hermano, unos padres, no lo sé. Yo he trabajado mucho este género porque es algo que me gusta muchísimo, que nunca voy a querer salir de él, me siento a gusto y que me lo paso bien. Y creo que también me siento cómoda y me encuentro bien haciendo thriller, terror o drama, pero me apetece también contar una historia un poco más luminosa. 

Fotografías por Alejandro Arrias & David Bravo

En otras entrevistas mencionabas también que te encuentras en un momento de introspección y de búsqueda interior. ¿Sientes que eso se ve reflejado en tus papeles más recientes de alguna forma? 

Sí, totalmente. Es lo que más me dice la gente, que de repente hay algo. En esta película especialmente me lo ha dicho muchísima gente, que han visto algo diferente, y eso es súper bonito porque es verdad que el año pasado estaba muy adentrada en esta búsqueda, y ahora estoy disfrutando del resultado de este trabajo interno. Ha sido importante hacerlo y ahora disfruto de lo en paz que me siento. Me siento a gusto, me siento bien y ya no me siento tan perdida como en otros momentos en los que sí que estaba buscando un poco la orientación. Ahora estoy más tranquila, estoy con otra energía y eso se tiene que transmitir desde luego porque la gente lo ve. 

Me cuesta mucho ser objetiva al ver mis personajes porque al final es muy difícil verse siempre a uno mismo. Un día me encanta y de repente otro día lo veo y digo, “¡Ay, esto no me había fijado y no me gusta!”, y al otro día digo, “Bueno, tampoco era para tanto”: Es muy difícil verse y escucharse, pero intento no viciar mucho y no intoxicarme de cómo me puedo ver y también no juzgarme mucho porque a veces hay trabajos que salen mejores, otros que salen peores y nada dicta sentencia. Así que, si me tengo que poner las pilas en algo, siempre lo primero que hago es llamar a mi coach y decir, “Oye, necesito trabajar esto”. Pero sí, sí, considero que se ve desde fuera.


Créditos:
Talento: Milena Smit — @milenasmitm / @cramtalent
Directores Creativos: Alejandro Arrias & David Bravo — @alejandro.arrias / @davidbravobustos
Directora de Arte: Ana Carolina Gonzalez Bortot — @008anadmoda800
Fotografía: Alejandro Arrias & David Bravo — @alejandro.arrias / @davidbravobustos
Asistente de Fotografía: Nano Lopez — @nanolopezz
Productor Creativo: Ana Carolina Gonzalez Bortot — @008anadmoda800
Productor Junior: Carlos Ramirez — @carlosramirez.iii
Asistente de Producción: Icia Vazquez — @iciavazquez
Stylist: Freddy Alonso — @_freddyalonso
Asistente de Estilismo: Andrea Ortiz — @antequeraao
Maquillaje y Pelo: Rebeca Trillo-Figueroa — @rebecatfigueroa
Diseñadora de Producción: Josefina Maiza — @dysomnia.studio
Asistente de Arte: Julieta Lopez — @medicenjuls
Asistente de Arte: Juan Pablo Guastini — @jpgartex
Estudio: Masterpro Studio — @masterprostudio

HARETH PERAZA

Redactor / Community Manager

Redactor y community manager para The Hollywood Reporter en Español. Con una mirada objetiva hacia el entretenimiento, busca desentrañar los procesos creativos y el impacto de cada obra que retrata en sus textos.

SUSCRÍBETE A NUESTRAS EDICIONES

Vive la experiencia completa de The Hollywood Reporter en Español, sin límites y todos los días, en sus versiones impresas y digitales.

MÁS DE HOLLYWOOD REPORTER EN ESPAÑOL

Lo más Popular

newsletter

Suscríbete para nuevas noticias de Hollywood Reporter en Español directo en tu bandeja de entrada

Al proporcionar su información, acepta nuestros Términos de Uso y nuestra Política de Privacidad. Utilizamos proveedores que también pueden procesar su información para prestar nuestros servicios. // Este sitio está protegido por reCAPTCHA Enterprise y se aplican la Política de Privacidad y los Términos de Servicio de Google.

Deberías leer

Síguenos