Natalia Reyes: “Las historias que más nos transforman son las que nos obligan a mirar aquello que preferiríamos evitar”

La actriz colombiana celebra su primera nominación al Ariel mientras consolida una carrera que transita con naturalidad entre Hollywood y el cine latinoamericano.

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

julio 21, 2026

1:58 pm

Cortesía

Desde que irrumpió en el panorama internacional con Terminator: Dark Fate, Natalia Reyes ha construido una carrera guiada menos por el tamaño de las producciones que por la profundidad de los personajes. Lejos de instalarse en una zona cómoda, la actriz bogotana ha alternado grandes franquicias con películas independientes que exploran la memoria, la violencia, el desarraigo y las fracturas sociales de América Latina. Ese camino acaba de recibir uno de sus reconocimientos más importantes: su primera nominación al Premio Ariel como Mejor Actriz por Aún es de noche en Caracas, la película dirigida por Mariana Rondón y Marité Ugás que también figura entre las producciones más nominadas de la edición 68 de los galardones del cine mexicano. Conversamos con Reyes sobre este momento de su carrera, la importancia del cine iberoamericano y el lugar que ocupan hoy las historias que nacen desde la sensibilidad antes que desde el espectáculo.

Primero que todo quisiera felicitarte por tu nominación al Premio Ariel por Aún es de noche en Caracas. ¿Qué representa para ti este reconocimiento?

Mi primera nominación a los Ariel llega de una manera muy especial: un reconocimiento en México, un país en el que he trabajado, donde tengo muchos amigos y al que le tengo un amor especial. Ser nominada junto a enormes actrices que admiro y con un proyecto tan importante como Aún es de noche en Caracas, en el que México nos acogió generosamente, como siempre, a varias nacionalidades para contar una historia urgente y en un momento en el que Venezuela —la verdadera protagonista de esta película— necesita ser vista y abrazada. No podría estar más agradecida.

Cortesía de Cinecolor

Después de trabajar en producciones tan grandes como Terminator y luego regresar constantemente al cine independiente latinoamericano, ¿qué encuentras en estas películas que quizás no aparece en las grandes producciones?

Creo que no las veo como caminos opuestos. Para mí siempre se trata de las historias y de los personajes. Evidentemente las grandes producciones tienen unos alcances enormes y unas posibilidades técnicas maravillosas, pero el cine independiente tiene una libertad muy especial. Hay una posibilidad de explorar personajes más complejos, más contradictorios, más humanos. Y eso como actriz siempre resulta profundamente estimulante.

Además, siento que en Latinoamérica estamos viviendo un momento muy interesante. Hay cineastas que están encontrando formas muy propias de contar nuestras realidades, sin intentar parecerse a nadie. Eso me entusiasma muchísimo porque creo que allí hay una identidad cinematográfica muy poderosa.

Muchas de las películas que has hecho recientemente parecen interesarse por personajes que viven procesos de pérdida, desplazamiento o reconstrucción. ¿Qué te atrae de ese tipo de historias?

Creo que son historias profundamente humanas. Todos, de alguna manera, atravesamos procesos de transformación, de pérdida o de búsqueda. Lo interesante es cuando una película logra hablar de algo muy específico y termina conectando con cualquier espectador, sin importar de dónde venga.

Me interesa mucho cuando un personaje está obligado a redefinirse. Ahí aparecen las contradicciones, las dudas, las zonas oscuras y también la posibilidad de descubrir algo nuevo sobre uno mismo. Como actriz, esos procesos son muy ricos porque nunca permiten respuestas fáciles.

En América Latina parece existir una generación de cineastas que está apostando por relatos mucho más íntimos y personales. ¿Sientes que el público también está cambiando su manera de acercarse a ese cine?

Sí, yo creo que el público también está cambiando. Hoy tenemos espectadores mucho más curiosos, que gracias a las plataformas y a los festivales tienen acceso a cinematografías que antes eran muy difíciles de encontrar. Eso hace que también exista una mayor disposición para descubrir otras formas de contar historias.

Al mismo tiempo, creo que el reto sigue siendo enorme. Hay películas maravillosas que todavía encuentran muchas dificultades para circular y llegar al público. Por eso es tan importante seguir defendiendo esos espacios donde el cine independiente puede existir, encontrarse con los espectadores y generar conversación.

¿Qué tan importante sigue siendo para ti alternar proyectos internacionales con historias profundamente latinoamericanas?

Es muy importante porque siento que una cosa alimenta la otra. Trabajar en proyectos internacionales me ha dado herramientas, experiencia y otra perspectiva sobre la industria, pero volver a América Latina siempre representa volver a historias que conozco profundamente, a personajes con los que comparto una sensibilidad muy cercana.

No siento que tenga que escoger entre un camino y otro. Me interesa seguir transitando ambos espacios siempre que encuentre proyectos que me emocionen y que tengan algo que decir.

Cortesía de Netflix

En varias oportunidades has hablado de la importancia de la vulnerabilidad en el trabajo del actor. ¿Cómo dialoga esa idea con un personaje como Adelaida?

Creo que no existe otra manera de acercarse a personajes así. Uno tiene que estar dispuesto a abrirse completamente, a no protegerse demasiado. Si el actor intenta controlar todo el tiempo lo que muestra, el personaje pierde verdad.

Con Adelaida había mucho dolor contenido, pero también mucha dignidad. Eso era muy importante para mí. No quería construir una víctima, sino una mujer que sigue encontrando la manera de avanzar incluso cuando todo alrededor parece derrumbarse.

En un momento en el que la industria parece privilegiar cada vez más las franquicias y los grandes espectáculos, ¿qué lugar crees que ocupa hoy el cine independiente?

Yo creo que sigue siendo absolutamente necesario. El cine independiente es un espacio donde todavía es posible asumir riesgos, experimentar y contar historias que quizás no tendrían cabida dentro de otros modelos de producción.

Muchas veces esas películas son las que terminan proponiendo nuevos lenguajes, nuevas maneras de mirar el mundo. Después algunas de esas ideas llegan incluso al cine más comercial. Por eso pienso que es un ecosistema que hay que cuidar muchísimo.

¿Sientes que ese tipo de cine también obliga a los actores a asumir una responsabilidad distinta frente a las historias que cuentan?

Sí, completamente. Yo creo que cuando una historia nace desde una necesidad genuina de hablar de una realidad específica, uno como actor también adquiere una responsabilidad muy grande. No se trata solamente de interpretar un personaje, sino de entender el contexto, de acercarse con mucho respeto a las personas cuyas experiencias están siendo representadas y de asumir que el cine también puede abrir conversaciones importantes.

No creo que una película cambie el mundo por sí sola, pero sí puede cambiar la manera en que alguien mira una realidad que desconocía. Y eso ya es muchísimo.

Cortesía de Netflix

Después de tantos años de carrera, ¿qué sientes que hoy buscas como actriz cuando lees un guion?

Cada vez me interesa menos si un personaje es “protagónico” o no. Lo que busco es que tenga humanidad, que exista una posibilidad de descubrir algo mientras lo interpreto. Me gustan los personajes que tienen contradicciones, que no están resueltos, que se equivocan y que obligan al espectador a hacerse preguntas.

También me interesa mucho trabajar con directores que tengan una mirada clara. Cuando uno siente que está en manos de alguien que sabe exactamente qué quiere contar, el proceso creativo se vuelve mucho más enriquecedor.

¿Hay algo que hoy te ilusione especialmente de este momento que estás viviendo profesionalmente?

Me entusiasma seguir pudiendo moverme entre distintos tipos de proyectos y distintos países. He tenido la fortuna de trabajar en industrias muy diferentes y cada una me ha enseñado algo. Pero, sobre todo, me emociona seguir encontrándome con historias que me conmueven, que me retan y que me permiten crecer como actriz y como persona. Al final, eso es lo que siempre he buscado: seguir aprendiendo.

Muchas gracias, Natalia.

Gracias a ti. Fue una conversación muy bonita.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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