Christopher Nolan habla de cómo La Odisea despertó su apetito por el horror, de hacer “la película definitiva sobre un perro” y del reestreno de The Prestige

El guionista y director, que desafió las expectativas de taquilla con el mayor estreno mundial de su carrera, aborda el mensaje de advertencia de la película y la verdadera razón por la que siempre entrega sus proyectos por debajo del presupuesto

Por BRIAN DAVIDS |

julio 22, 2026

9:34 am

Christopher Nolan Josh Telles/PMC

Si alguien se ha ganado la confianza del público, ese es Christopher Nolan.

Desde hace más de 25 años, el cineasta británico-estadounidense ha ofrecido de manera constante espectáculos visuales inolvidables y películas que invitan a la reflexión. Tras el triunfo de Oppenheimer en los Premios Oscar, donde obtuvo siete estatuillas, incluidas las de Mejor Película y Mejor Director, la decimotercera cinta de Nolan, La Odisea —el primer largometraje de ficción filmado por completo con cámaras IMAX— no es la excepción a su costumbre de crear blockbusters que invitan a la reflexión.

Tras recibir una aclamación casi universal por parte de la crítica y del público, la adaptación que Nolan hizo del antiguo poema griego de Homero —que narra el peligroso viaje de diez años del héroe griego Odiseo (Matt Damon) para regresar a casa tras la Guerra de Troya— debutó con una recaudación de 264 millones de dólares en la taquilla mundial, estableciendo el mejor fin de semana de estreno global de la carrera del director y elevando su recaudación acumulada a más de 6,200 millones de dólares. En Estados Unidos recaudó 124 millones de dólares, el mejor estreno de Nolan fuera de la franquicia de Batman, con el 23.8 % de esa cifra proveniente de las salas IMAX.

Después de conocer La Odisea durante una obra escolar en la primaria, Nolan estuvo cerca de llevar la obra de Homero a la pantalla durante el breve periodo en que participó en el desarrollo de Troy (2004). Permaneció el tiempo suficiente en el proyecto como para imaginar el Caballo de Troya, el engañoso regalo de Odiseo que cambió el rumbo de la guerra, encallado en la playa de Troya, una inquietante imagen recurrente que establece en los primeros 30 segundos de La Odisea.

Pero no fue sino hasta que Nolan se puso manos a la obra y comenzó a escribir que se dio cuenta de cuántos rastros de La Odisea había incorporado inconscientemente en todas sus películas. En consecuencia, su filmografía también está entretejida a lo largo de su versión de La Odisea.

Verán al Alfred Borden (Christian Bale) de The Prestige, al Cobb (Leonardo DiCaprio) de Inception y a los soldados aliados de Dunkirk luchando por regresar con sus familias. Notarán a una figura fantasmal observando su propio hogar, al estilo del Cooper (Matthew McConaughey) de Interstellar y del Bruce Wayne (Bale) de The Dark Knight Rises. Al igual que este último, presenciarán otro salto de fe para liberarse de una especie de prisión. Verán a Odiseo cuestionar sus recuerdos fragmentados de una manera que recuerda al Leonard Shelby (Guy Pearce) de Memento. Y, al igual que Selina Kyle/Catwoman en The Dark Knight Rises, otro personaje interpretado por Anne Hathaway será testigo de la impresionante habilidad con el arco de un recluso.

Lo más notable es que esta epopeya mitológica de Nolan se siente en sintonía con los temas apocalípticos presentes en sus otras dos películas de esta década, Tenet y Oppenheimer. El Caballo de Troya representa para Odiseo lo que la bomba atómica fue para J. Robert Oppenheimer (Cillian Murphy), ya que ambos hombres temen que su extraordinario ingenio haya destruido no solo las reglas de la guerra, sino también la sociedad civilizada.

Nolan, quien nunca suele definir explícitamente el significado de sus películas, admite que cualquier coincidencia surgió después del hecho. “Ahora que miro hacia atrás, después de terminar La Odisea, hay paralelismos interesantes [con Oppenheimer]”, dice Nolan a The Hollywood Reporter. “Intento que cada película que hago me deje con inquietudes temáticas y preguntas que permanezcan un poco abiertas para mí y, con suerte, también para el público. Son cosas que quiero seguir explorando sin ser demasiado consciente de ello”.

La Odisea subraya la importancia de la ley de Zeus, también conocida como la Regla de Oro: tratar a los demás como te gustaría ser tratado. Aunque la película concluye con una nota de advertencia sobre lo que puede ocurrir si no prestamos atención a las lecciones de la historia, Nolan parece creer que nuestra mejor naturaleza terminará prevaleciendo.

“El hecho de que exista un respeto mutuo es, hasta cierto punto, lo que define a la civilización. No creo que sea algo que pueda imponerse por completo, por ejemplo, mediante un marco religioso”, afirma Nolan. “Creo que tiene que ser algo innato en nosotros para que pueda ser tan predominante y eficaz como lo ha sido durante miles de años”.

A continuación, Nolan también habla sobre la incorporación relativamente reciente a su hogar que inspiró el momento más desgarrador de La Odisea, así como de los detalles del próximo reestreno de The Prestige.

***

Tu breve paso por Troy puso en marcha esta idea hace décadas, pero en años recientes también moderaste sesiones de preguntas y respuestas de las dos películas de Dune, así como de Gladiator II. Esas películas contienen elementos de La Odisea. ¿Esas conversaciones influyeron de alguna manera en que finalmente asumieras este proyecto?

La verdad es que no lo sé de manera consciente. El extraordinario trabajo de Ridley Scott y Denis Villeneuve en la construcción de mundos —esa capacidad del cine para abrir una ventana hacia otro mundo— siempre resulta inspirador. Al abordar el universo de La Odisea y de la mitología griega, uno está enfrentándose, muy específicamente, a un enorme ejercicio de construcción de mundos. Así que disfrutar del trabajo de otras personas en ese ámbito sin duda forma parte de lo que hace que este proyecto resulte tan emocionante.

Christopher Nolan en el set de La Odisea. Universal Pictures

¿Eres competitivo con tus colegas cineastas? 

Por supuesto. De la manera más amistosa posible, sí existe un espíritu competitivo. Cuando ves algo en el cine que te inspira, quieres intentar descubrir qué podrías aportar tú a partir de eso. Para mí, la forma más saludable de competir es hacerlo con todo el cine: con la historia del cine, así como con mis contemporáneos. En realidad, se trata de mirar hacia atrás y encontrar inspiración en el pasado. El cine mudo siempre ha sido una gran fuente de inspiración para mí, pero también recuerdo haber ido de niño a ver la versión restaurada de Lawrence of Arabia cuando se reestrenó en 1987. Es una epopeya absolutamente impresionante. Esas experiencias se quedan contigo. Y si puedes emprender algo en esa misma línea, aportar algo a esa conversación o brindar ese tipo de experiencia al público actual, es una ambición divertida. 

No bromeabas cuando dijiste que La Odisea está presente en todo tu trabajo. Así que, a su vez, todos tus otros trabajos también están presentes en tu versión de La Odisea. Quizá el paralelismo más significativo sea que Odiseo (Matt Damon) y J. Robert Oppenheimer (Cillian Murphy) comparten un arrepentimiento similar por la influencia que tuvieron en la guerra y por lo que desataron en el mundo. ¿Ves tus dos películas más recientes como obras complementarias?

Ahora que miro hacia atrás, después de terminar La Odisea, creo que hay paralelismos interesantes. Intento que cada película que hago me deje con inquietudes temáticas y preguntas que permanezcan un poco abiertas para mí y, con suerte, también para el público. Son cosas que quiero seguir explorando sin ser demasiado consciente de ello. Al intentar contar La Odisea para un público contemporáneo y examinar la historia arqueológica y el colapso de la Edad del Bronce, sí, creo que hay paralelismos irresistibles. 

Mi algoritmo en redes sociales no ha dejado de mostrarme fotos tuyas paseando a tu perro durante los últimos años.

Lo siento. (Ríe.)

¿Cómo influyó el hecho de haberte convertido recientemente en dueño de un perro en el conmovedor momento de la película que involucra al perro de caza de Odiseo?

Es curioso cuando miras las películas que has hecho y cómo reflejan tu propia vida. Te casas y luego haces una película en la que esa relación es importante. Tienes hijos y, de pronto, te encuentras haciendo películas sobre intentar regresar a casa con ellos. Yo nunca había tenido un perro y, hace unos años, adoptamos el primero justo cuando nuestros hijos se iban a la universidad. Les molestó un poco. Siempre habían querido un perro, pero nunca pudimos tener uno porque viajábamos demasiado. Y cuando llegué a La Odisea, me di cuenta de que es la película definitiva sobre un perro. Así que, sin duda, estaba mucho mejor preparado para afrontar la película definitiva sobre un perro después de haberme convertido en dueño de uno.

El mundo no deja de pedirte que hagas una película de horror, pero buena parte de La Odisea incorpora varios subgéneros del horror.

Iba a decir que ya no necesitan rogarme que cuente una historia de horror. Solo compren un boleto. (Ríe.)

¿Ya saciaste esa necesidad o La Odisea sólo despertó aún más tu apetito por el género?

Definitivamente despertó aún más mi apetito. Pero siempre he creído que el horror, como género, debe abordarse con mucho cuidado desde un punto de vista conceptual. Es decir, tienes que tener una idea extraordinaria. Cuando ves una película como Obsession, ahí hay una idea extraordinaria. Esa película funciona de maravilla. No se trata del aspecto técnico. No se trata de satisfacer alguna inquietud técnica que yo tenga. Se trata de la historia. Así que siempre estoy buscando.

El énfasis que pone la película en la ley de Zeus y en quienes la explotan me recordó, en un nivel temático, a la película danesa de terror Speak No Evil (2022). Básicamente trata de cómo nuestro estricto apego a las normas sociales y a la cortesía puede llevarnos al peligro. No sabemos a quién le estamos abriendo la puerta, ni quién nos la está abriendo a nosotros. En términos generales, ¿eres optimista y crees que la Regla de Oro siempre prevalecerá?

Lo soy. Es interesante que hagas ese paralelismo con Speak No Evil, porque es una película muy oscura. De hecho, yo veo La Odisea en términos más luminosos que esa. El hecho de que exista un respeto mutuo es, hasta cierto punto, lo que define a la civilización. No creo que sea algo que pueda imponerse por completo, por ejemplo, mediante un marco religioso. Creo que tiene que ser algo innato en nosotros para que haya sido tan predominante y tan eficaz durante miles de años.

Gracias al nuevo blimp de sonido, finalmente pudiste filmar una película completa con cámaras IMAX. De cara al futuro, ¿qué otros avances te gustaría ver en ese sistema de cámaras?

Ya había experimentado con cámaras IMAX en The Prestige el año anterior, pero fue realmente en The Dark Knight cuando tomamos lo que hasta entonces era terreno exclusivo de los documentalistas y lo incorporamos a la maquinaria de Hollywood. Un equipo de cámara de Hollywood trabaja de una forma muy distinta a uno de documental. Así que, en esa película, pudimos introducir muchas mejoras: diferentes lentes, nuevas formas de hacer el enfoque y distintos sistemas internos de monitoreo. Con los años, ese proceso ha continuado, sobre todo gracias a la colaboración entre IMAX y Panavision para desarrollar una mayor variedad de juegos de lentes, lentes más luminosos y cosas por el estilo. En realidad, se trata de conseguir que el cuerpo de esos lentes funcione de manera eficiente con los sistemas de control de enfoque que utilizan los asistentes de cámara en Hollywood. Todo eso es un poco arcano y técnico, pero siempre está evolucionando.

La posibilidad de que IMAX haya logrado desarrollar un sistema para encapsular la cámara y hacer que sea prácticamente silenciosa representa un gran avance. Pero estoy seguro de que todavía puede perfeccionarse. Sé que Hoyte van Hoytema y su equipo ya les han dado mucha retroalimentación sobre las nuevas cámaras que construyeron y sobre el nuevo sistema de blimp. Los sistemas de cámaras evolucionan constantemente y, en general, esa es la razón por la que las principales compañías llevan tanto tiempo desarrollándolos. Es muy difícil saber cómo mejorar algo hasta que sales al campo y lo pones a prueba. Nuestro compromiso con IMAX y su nueva cámara Keighley fue utilizarla en esta producción y someterla a una prueba exhaustiva en condiciones reales, en paralelo con las demás cámaras.

El director Christopher Nolan (izquierda) con el cinematógrafo Hoyte van Hoytema en el set de La Odisea. Universal Pictures

Durante años trabajaste con muchos de los mismos colaboradores hasta que la incorporación de Hoyte van Hoytema marcó el primer gran cambio. ¿El éxito de esa transición hizo que fuera más fácil incorporar después a otros nuevos colaboradores, como el compositor Ludwig Göransson, la editora Jennifer Lame y la diseñadora de producción Ruth De Jong?

No se me ocurre una forma diplomática de responder a eso, salvo decir que siempre existe un equilibrio entre querer trabajar con las mismas personas, con quienes ya tienes una familiaridad que hace todo más sencillo, y al mismo tiempo querer nuevas ideas y perspectivas frescas. Siempre he intentado encontrar ese equilibrio de distintas maneras y en diferentes momentos. He tenido muchísima suerte con todos los miembros del equipo con los que he trabajado, empezando por Wally Pfister, quien fue mi director de fotografía durante muchos años. Después decidió dedicarse a la dirección, y fue entonces cuando empecé a trabajar con Hoyte. Pero siempre se trata de encontrar ese equilibrio, y creo que en esta película lo logramos muy bien.

Robert Pattinson te regaló un libro con los discursos de Oppenheimer al terminar el rodaje de Tenet, y ese fue uno de los primeros dominós que cayeron en el camino hacia Oppenheimer. ¿Sintió mucha presión al pensar en el regalo de fin de rodaje de La Odisea, considerando que el anterior terminó convirtiéndose en una película?

(Ríe.) No, definitivamente no hubo nada parecido. ¿Me regaló Rob alguna novela de terror de Stephen King que pudiera convertirse en una gran adaptación? Lamentablemente, no fue el caso. Pero fue un placer volver a trabajar con Rob y siempre le estaré agradecido por el regalo que me dio al terminar Tenet.

Reestrenarás The Prestige en enero de 2027 para conmemorar su 20.º aniversario. Aunque cuatro películas juntos ya es bastante, ¿existe la posibilidad de que tú y Christian Bale vuelvan a reunirse en un proyecto?

Oh, por supuesto. Es uno de los grandes actores de su generación y he tenido experiencias extraordinarias trabajando con él. Me entusiasma mucho que The Prestige vaya a reestrenarse, porque creo que contiene una de las actuaciones más infravaloradas de su carrera. Me hace mucha ilusión poder acercarla a una nueva generación de espectadores.

De hecho, vamos a realizar ampliaciones a 70 milímetros. Wally Pfister la filmó en 35 milímetros con lentes anamórficos e hizo un trabajo increíble. El otro día proyecté una copia en 35 mm para revisarla y su fotografía es sencillamente extraordinaria. El diseño de producción de Nathan Crowley también es impresionante. Así que la película se verá absolutamente hermosa ampliada a 70 milímetros, y comenzaremos ese proceso en las próximas semanas.

Tu lealtad hacia los actores va más allá de las grandes estrellas. Pienso en intérpretes como Josh Stewart, Sean Avery y el fallecido Larry Holden.

En realidad, lo único que intentas hacer es elegir a las mejores personas para cada papel. De hecho, trabajo con el mismo director de casting desde Memento, John Papsidera, quien es uno de los mejores en su campo. A lo largo de los años me ha presentado a actores maravillosos, sin importar el nivel de fama que tengan. Cuando trabajas en las complicadas condiciones de estas producciones de gran escala, hay mucha presión sobre los actores con papeles más pequeños, especialmente en jornadas enormes en las que gran parte del tiempo se dedica a las estrellas y a todos los aspectos técnicos del rodaje. A ellos los lanzan directamente a lo más difícil y tienen que cumplir. Por eso, encontrar actores realmente extraordinarios para interpretar papeles pequeños es parte del genio de John.

Christopher Nolan en el set de La Odisea. Universal Pictures

A pesar de la enorme escala de tus películas, casi siempre entregas tus proyectos por debajo del presupuesto y antes de lo previsto. Con frecuencia cubro grandes producciones que son exactamente lo contrario.

(Ríe.)

¿Cuál es el secreto, considerando que no es algo habitual en la industria?

Bueno, no es algo habitual porque cada equipo de producción aborda el proceso de manera distinta en cuanto a sus prioridades y a las decisiones que toma a partir de ellas. Lo que comprendí muy pronto fue que, si me mantenía dentro del presupuesto y cumplía con el calendario, recibía menos interferencias. No les daba a los demás un motivo para entrar en pánico. Es entonces cuando empiezas a tener gente respirándote en la nuca y cuestionando todo lo que haces. Si consigues mantenerte del lado correcto de esa línea, obtienes un tipo distinto de libertad creativa. En otras palabras, hacer cine siempre implica compromisos creativos, y yo prefiero hacer esos compromisos en mis propios términos. Parte de esos términos consiste en respetar el presupuesto y el calendario. De esa manera, esas decisiones quedan en tus manos, aunque eso implique hacer concesiones. No todos los cineastas lo ven así, y eso es completamente válido. No existe una forma correcta o incorrecta de hacer una película. Esa es la realidad.

***

La Odisea ya se encuentra en cartelera en cines de todo el país.

BRIAN DAVIDS

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