Humberto Flores Jáuregui dirige Una torreta en llamas, cortometraje de ficción que recientemente recibió una nominación al Ariel, el máximo galardón que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).
Filmado en Xico Viejo, Veracruz, el cortometraje cuestiona lo que significa ayudar en tiempos convulsos. Después de un violento enfrentamiento, un soldado herido es rescatado por Yolanda, una campesina que vive en las montañas. Mientras decide si debe ayudarlo, arriesgando sus vidas, su nieta Alejandra intenta acercarse a él para confirmar sus propias sospechas.
El filme es protagonizado por Michelle Martínez Hernández, Guadalupe Ortíz, Jesús Estrada Escobedo y Ernesto Meléndez.

Una torreta en llamas es una producción independiente de Contratiempo Cine. Antes de su estreno internacional en el Festival Internacional de Cine de Huesca, el proyecto fue seleccionado para la colección Latin American Talents de Bogoshorts, dentro del Short Film Corner | Rendez-vous Industry del Festival de Cannes.
Desde entonces, ha formado parte de la selección oficial de múltiples encuentros cinematográficos como el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, Festival Internacional de Cine de Morelia, Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, GIFF, Shorts México y otros espacios en España, Colombia, Argentina, Indonesia e Inglaterra.

El cortometraje cuenta con la producción de Mónica Velasco y la producción ejecutiva de Sergio Martínez Esqueda. La dirección de fotografía es de Bruno Herrera, la dirección de arte de Tanya Sánchez, el diseño sonoro de Rubí J. Pérez y el montaje de Flores junto a Manuel Acuña. Mayra Díaz se encargó de la producción en línea y Natalia Martínez del casting.
Para Humberto Flores Jáuregui, la nominación representa un nuevo reconocimiento dentro de una trayectoria que ya había llamado la atención con títulos como David (Por Ahora), Entambado y Cinco de Junio, cortometraje seleccionado en Tribeca y acreedor a una Mención Especial en Morelia.

Actualmente, el director desarrolla Adiós al vacío, su primer largometraje de ficción. Escrito junto a Karla D. Oceguera, la historia sigue a Manuel, quien viaja a la capital para conocer a su padre, pero cuando lo encuentra, descubre que ha muerto. Sin otro lugar a donde ir, intenta saber más de él a través de la familia que dejó atrás: Sofía y Ana, viuda e hija.
Una torreta en llamas compite por el Ariel junto a Azul, Crónica menor, Oc ni temiki (Sigo soñando) y Techiq.