El 2024 no fue un año sencillo para Queens of the Stone Age ya que se vieron obligados a cancelar todas sus presentaciones de julio en adelante debido a complicaciones de salud de su vocalista, Josh Homme. Eso sucedió mientras la banda se encontraba de gira por Europa y a tan solo días de filmar Alive in the Catacombs, una grabación desde las catacumbas de París por la que habían estado esperando casi 20 años.
Si bien la agrupación siempre prioriza la salud de sus integrantes, el deseo de parte de Josh y compañía por llevar a cabo el proyecto era tal que decidieron sobreponerse al dolor e interpretar cinco canciones desde lo más profundo de la capital francesa. Utilizando violines, violas, guitarras acústicas y mucho más, la banda logró llevar sus canciones a un estilo más orquestal que les permitió convertir a las catacumbas en las protagonistas de la filmación.
Fueron en total 14 horas las que Queens of the Stone Age pasó en el subsuelo parisino, lo que concluyó en una de las propuestas más interesantes que han presentado en su carrera. Esto no solo se debe a la forma en la que algunos de sus temas fueron reimaginados, sino también al sentimiento que transmitieron con cada nota, siendo una mezcla entre dolor y felicidad conmovedora que se convierte en una declaración de vida de parte de Josh Homme y una celebración para sus compañeros.
Un día después del estreno de Alive in the Catacombs, Troy Van Leeuwen, guitarrista de la banda, se reunió con The Hollywood Reporter en Español para hablar sobre lo que el poder realizar la filmación después de 20 años significó para la agrupación, cómo lograron aprovechar al máximo las catacumbas, el proceso de selección y adaptación de las canciones y los sentimientos que buscaron transmitir con el proyecto.
En el documental Alive In Paris and Before mencionaste que esta era la primera vez que Queens of the Stone Age no eran los protagonistas. ¿Cómo lograron que las catacumbas de París fueran el centro de atención?
Bueno… realmente no tomó mucho trabajo de nuestra parte. Básicamente, desde antes de entrar a las catacumbas sabíamos que queríamos cierto sentimiento en específico. Nosotros tenemos algunas canciones que encajaban con esa energía. Sin embargo, no conocíamos de qué tamaño eran las catacumbas porque nunca antes habíamos estado allí y cuando llegamos nos dimos cuenta de que eran mucho más pequeñas de lo que pensábamos. Así que tuvimos que arreglárnoslas para caber en este reino que abre tu mente hacia la mortalidad que rodea a la vida. Se trataba de una especie de personaje siniestro que nos dictaba qué hacer.
No es común para ningún artista realizar una presentación de ese tipo. ¿Qué crees que hizo que el gobierno de París sintiera la confianza necesaria para dejarlos hacerlo?
Por suerte para nosotros, habíamos pasado mucho tiempo en Francia durante las últimas décadas. Intentamos tocar en cualquier ciudad del país donde sea posible y hemos tenido muy buenas experiencias con el público francés. Hemos grabado muchas cosas allí y cada que salimos de gira tratamos de pasar ahí el mayor tiempo posible.
Una de las cosas que probablemente no sea lo mejor, pero simplemente es así, es nuestra relación con Eagles of Death Metal, lo ocurrido en la sala Bataclan de París (ataque terrorista) y todos los afectados por esa experiencia. Hemos estado en contacto con los sobrevivientes constantemente, pero creo que eso, desafortunada y afortunadamente, creó un puente con el gobierno francés para que al menos consideraran esta idea. Ha sido un camino de planeación bastante largo.

¿Qué tan diferente crees que sonaría y se vería la grabación si no les hubiera tomado 20 años hacerla?
Realmente no lo sé. Eso es lo que es y creo que dimos lo mejor de nosotros para hacerlo sentir especial tanto para el público como para nosotros. Cuando tienes tanto tiempo para planear y pensar un proyecto como este, creo que ayuda a que se logre el sentimiento que se transmite en la pantalla. Hay muchas otras cosas a su alrededor además de la planeación, como el aspecto técnico. La grabación suena tan bien como suena gracias a nuestro amigo Mark Rankin, quien es el ingeniero para nuestros álbumes. Para él fue todo un reto lograr que sonara así y luego, cuando volteas a ver al equipo de filmación y todo lo que técnico que rodea al proyecto, te das cuenta de que es increíble. Terminó siendo una lección de humildad para nosotros.
¿Con 20 años de planeación, recuerdas la primera vez que Joshua Homme compartió esta idea con la banda?
Honestamente no lo recuerdo. Siempre estamos hablando de ideas como esta. Tocamos en una mina de sal alemana hace como 15 años y esa fue una idea que tuvimos. Siempre estamos dispuestos a tocar en lugares interesantes. El año pasado tocamos en un anfiteatro romano en Lyon, Francia y fue una gran experiencia porque pasamos todo el día en este lugar antiguo donde se solían montar obras y se tocaba otro tipo de música. Cuando tocas en un lugar como las catacumbas o el anfiteatro, de cierta forma le muestras tu respeto a la historia. Por eso siempre buscamos sitios interesantes donde compartir nuestra música.
¿Con un repertorio de canciones tan amplio como el suyo, cómo fue el proceso de decidir qué canciones formarían parte de la grabación?
Diría que esa fue la parte más sencilla de todo esto. Hay un puñado de canciones que encajan en ese ambiente. Pensábamos hacer más, pero una vez llegamos ahí abajo concluimos que cinco canciones era una gran cantidad porque, al menos yo, después de cinco canciones acústicas normalmente quiero escuchar algo nuevo. Nunca quisimos pasarnos con los temas, así que escogimos las canciones que sentimos que podrían beneficiarse al ser presentadas desde un ángulo distinto, como utilizando diversas cuerdas (violines, violas, etc.) en vez de guitarras. Se sintió como si hubiera mucho espacio para que experimentáramos teniendo una sección de cuerdas para hacer la mayoría de las melodías. Realmente esa fue la parte divertida: escoger las canciones y arreglarlas de la forma en que lo hicimos.
Sobre todo al inicio son muy perceptibles estos elementos que recuerdan a música europea como guitarras españolas o las cuerdas que pueden tener un estilo celta, de cierta manera. ¿Cómo fue que llegaron a esos sonidos?
Una vez le quitas a nuestra música los elementos de rock, descubres que hay valores orquestales en sus ritmos y melodías. Algo que nos gusta mucho hacer es convertir las canciones en una especie de polka o vals. Por ejemplo, en la versión original del álbum (In Times New Roman…), el tema está en cuatro cuartos, pero en esta grabación está en tres cuartos o seis octavos, no lo sé, es como una baraja de vals. Eso hace que parezca que hubiera un director de orquesta.
Fuimos muy afortunados al tener a los músicos que nos acompañaron en las cuerdas porque hicieron todo a puro oído que es como nosotros tocamos también. No escribimos partituras ni nada por el estilo. Cuando ensayábamos fue un experimento constante el decir cosas como: “vamos a quitar la parte de esa guitarra y haremos que la toque el grupo de cuerdas”.

Una de las principales dificultades a las que se enfrentaron fue la cancelación de sus fechas del 2024 debido a la emergencia que sufrió Josh a tan solo días de la grabación de Alive in the Catacombs. ¿En algún momento sintieron que estuvo en riesgo su realización?
Creo que estuvimos considerando constantemente que tal vez no seríamos capaces de hacerlo porque realmente dependía de la salud de Josh. Él realmente tenía la voluntad más allá de su físico para que sucediera porque era algo muy importante, incluso sobre su propia salud. Nosotros simplemente estábamos ahí para apoyar hasta donde se pudiera y al final logramos sacar tanto como pudimos de ese día de grabación; de ese periodo de 14 horas tocando y filmando. Me recuerda a este escenario en el que quieres superar un reto y tienes todo en contra, pero lo haces de todas maneras y los retos continúan apareciendo. Hicimos lo mejor que pudimos dadas las circunstancias, pero creo que estamos muy contentos con ellos. Es un reflejo de la voluntad de Josh para ver esta idea suceder porque creo que jamás hubiera sucedido si no lo hacíamos ese día.
El dolor de Josh se siente en cada toma, pero al mismo tiempo puedes percibir la alegría de la banda por estar tocando en las catacumbas después de 20 años de espera y creo que eso es en parte por el sonido de las canciones. ¿Estaba planeado así?
Creo que cuando estás en una situación como esta, donde te enfrentas a retos como estos y las cosas se ven oscuras (y así lo estaban) lo que intentas buscar es la luz. Creo que todos nosotros estábamos buscando la luz en las catacumbas con esa situación.
Me parece que necesitas ese balance para lograr que valga la pena. Hubiese sido una tragedia si solo fuese depresivo, lleno de oscuridad y sin esperanza. Siento que la música hace eso para nosotros porque es lo que más amamos hacer, pero realmente nos ayudó en aquel momento porque fue maravilloso escuchar cómo la música llegaba a su núcleo.
¿Esto tiene que ver con el manejo de color que usaron para el video? Porque siempre está en blanco y negro a excepción de cuando están tocando.
Se trata de que la música sea lo que tenga el foco de atención y por eso es a color. Al todo lo demás ser en blanco y negro, se siente como si solo nos estuviera guiando hacia la música. Así que sí, fue intencional.
¿Qué inspiraciones se llevaron de la grabación que probablemente vayamos a escuchar en proyectos futuros de Queens of the Stone Age?
Una de las cosas que me llevo de esta experiencia es que tienes que aprovechar cualquier oportunidad que se te presente porque la vida es corta y la muerte es inminente. Tienes que hacer todo lo que puedas mientras estás aquí.
Lo que aprendí musicalmente, pero también funciona para la vida, es quitar todo lo superfluo e ir directo al grano. La vida se puede entrometer en muchas cosas, pero tienes que saber diferenciar lo que es importante y enfocarte en ello.