Tini Stoessel volvió a la actuación con Quebranto, una producción original de Disney+ que marca un antes y un después en su trayectoria. Tras más de diez años enfocada en la música, la artista argentina retoma su faceta de actriz con el papel de Miranda Sanguinetti, una joven adoptada que viaja a México en busca de sus orígenes.
“Lo último que hice fue Violetta, hace más de 10 años. Cuando me enteré de esta historia yo venía pasando por un proceso personal en el que necesitaba un respiro de la música. Si no frenaba no iba a ser sano, y básicamente fue la decisión más sabia que pude tomar”, cuenta Stoessel durante el segundo roundtable de The Hollywood Reporter en Español. “Para mí fue lindo poder ser sincera con la gente, porque para mí Un mechón de pelo terminó siendo uno de los proyectos más especiales para la gente también. Ese álbum, esas canciones, los videos… De alguna manera me empecé a dar cuenta de que hay muchas personas que pasan por situaciones similares, cada uno con diferentes historias, obviamente, pero sí creo que fue necesario, que lo tenía que hacer. Contemplando esa situación, apareció un momento lindo para pensar en hacer un proyecto, una serie, volver a la actuación después de tanto tiempo, tener este sentimiento de equipo, lo lindo de mirar al costado y que terminó la escena y ponerte a hablar desde lo humano con los chicos, fue algo que me abrazó un montón y me gustó mucho.”

Interpretar a Miranda supuso para Tini un proceso de espejo personal. “Hoy lo pensaba: esa primera escena en la que Miranda tiene un ataque de ansiedad me hizo acordar a mí en algún momento de mi vida. Ella lo venía normalizando y nunca lo había contado. Era simplemente: ‘Me pasa esto, me quedo sin aire, igual intento seguir’. Conecté desde ahí con el personaje. Desde algún lado terminé de sanar porque me hizo acordar mucho a lo que viví. Por más que hoy vuelva a tener un ataque de pánico o ansiedad, ahora tengo herramientas para abarcarlo distinto. Me enseñó a no volver nunca a ese lugar: hablar antes, contar con alguien, ir a terapia, abrirme. Porque cuando explotas, la factura es mucho más grande que si hubieras hablado antes. Desde ese lado el personaje me acompañó mucho.”
La actriz también encontró paralelismos entre Miranda y su propia experiencia en la música: “Nunca me pasó así de quedarme sin aire, de quedarme sin ningún tipo de registro para poder hacerlo y tener que salir, pero sí me pasó de salir rota”. Para Tini, la vulnerabilidad también es parte del camino hacia la reconstrucción: “En algún momento es necesario explotar para resurgir, para reencontrarse y volver a abrazarse. Para poder amar lo que ella ama, que en este caso es la música, es tocar, y ella necesitaba romperse por completo. Y se rompe. Pero creo que se encuentra con una Miranda mucho más poderosa y fuerte sobre el final, por más malas cosas que le hayan sucedido al personaje.”
La historia coloca a Miranda en medio de dos relaciones transformadoras. “Al principio sentíamos que el amor distraía a Miranda, porque ella tenía un foco muy claro. Pero con Leo encuentra un lugar de cuidado genuino que no tenía con sus padres. Con Javier, en cambio, lo usa como un canal para entrar en la familia y, sin querer, termina enamorándose. Son dos relaciones totalmente opuestas”, explica Stoessel.

“Cada uno de los dos llenaba un vacío distinto en Miranda: uno desde la comprensión, el otro desde lo carnal y visceral. Ahí está el triángulo amoroso”, resume.
La serie también conecta con Tini a través de la música. La canción “The Scientist” de Coldplay se convirtió en un himno dentro de la trama. Stoessel, que recientemente colaboró con la banda británica en una versión de WE PRAY, afirma: “Esa canción siempre le aporta un color diferente. No todo puede irse a lo oscuro, y ‘The Scientist’ trae esa luz”.
El rodaje le dejó memorias tanto intensas como divertidas. Una de las más recordadas fue el reto de pronunciar una palabra clave: “Lo de Cuautla fue tremendo porque no era una escena relajada. Veníamos de una situación muy tensa entre los personajes y yo tenía que decirlo seria, enojada. Y yo solo pensaba: ‘por favor, no te rías’. No podía evitarlo.”

También hubo momentos de catarsis emocional en el set. “Me sorprendió mucho la escena cuando Miranda conoce a su mamá. La reacción que quedó fue de un ensayo de cámara, y la usaron porque fue tan real: pena, miedo, angustia, no entender qué le habían hecho a esa mujer. Fue muy fuerte. Y lo lindo fue la fiesta final, todos celebrando abrazados. A veces terminas un proyecto y no hay tanta conexión, pero acá cerramos con una energía increíble.”
Otra escena la marcó de manera inesperada: “Hubo otra con Jorge en la que terminé con un ataque de pánico real. Lo encarné tanto que seguí en esa emoción y la cámara me siguió. Fue muy loco y quedó muy potente.”
El nivel de realismo de las escenas de acción también fue un desafío para ella: “Yo nunca había estado cerca de escenas de acción. Me impactó lo real que se siente: balazos, caídas, todo ensayado, pero con fuerza y riesgo. En una escena de incendio, Bernie me dijo: ‘quiero que sientas que se está incendiando todo’. Y realmente lo prendieron. Eso ayuda mucho a actuar, porque lo vivís de verdad. Terminé rompiendo un vidrio sin querer, llena de sangre de utilería. Fue muy intenso.”
Para Tini, el gran mensaje de la serie es universal: “No quiero que suene a cliché, pero siento que el mensaje es que nunca es tarde para cambiar tu destino y tomar las riendas. Que no te sientas solo, que hables, que pidas ayuda. Creo que a Javier no le hubiera pasado todo lo que le pasó si hubiese podido hablar con alguien. Lo mismo con Leo, cargando culpas. Todos los personajes tienen esa represión. Si hubieran hablado, todo hubiera sido más sencillo.”

Al cierre, la artista celebra también el momento de la industria audiovisual en español: “Me emociona ver producciones en nuestro idioma en plataformas globales. Sentir que lo nuestro está normalizado y es parte del consumo cotidiano es algo que celebro muchísimo.”
Con Quebranto, Tini Stoessel no solo regresa a la actuación, sino que ofrece una interpretación profundamente personal, atravesada por sus propias experiencias de vida y emociones. Una vuelta que sus seguidores esperaban y que confirma su versatilidad como artista.