Quebranto: una serie de identidad, lealtad, amor y supervivencia

Sus protagonistas, Tini Stoessel, Jorge López, Martín Barba, y el director Bernardo de la Rosa, nos sumergen en el universo de la nueva emocionante serie de Disney+

Por PABLO MONROY |

agosto 28, 2025

1:24 pm

Fotografías por Jesus Soto Fuentes

La producción audiovisual latinoamericana atraviesa un momento sin precedentes, tanto por la calidad como por la diversidad de historias que se están contando. Quebranto, la nueva producción de Disney+, es ejemplo de esto: un thriller dramático que combina secretos familiares, heridas personales y búsquedas de identidad, además de un equipo conformado por mexicanos, argentinos y chilenos, entre otros. Bajo la dirección de Bernardo de la Rosa Villarreal, la serie reúne a sus protagonistas Tini Stoessel, Jorge López y Martín Barba, tres intérpretes que encarnan personajes al límite, marcados por el dolor y la necesidad de encontrar respuestas.

Unos días antes del lanzamiento de la serie, parte del talento frente y detrás de cámaras que hizo posible Quebranto, se dio una cita con THE HOLLYWOOD REPORTER en Español para realizar el segundo roundtable de la publicación, en el que conversaron a fondo sobre lo que conllevó la realización de esta producción. 

Para Jorge López, su personaje es el reflejo de una herida heredada. “Javier Lara Castillo es el nombre de mi personaje. Es heredero de la familia Lara Castillo. Mi padre está muerto, se crio en Chile porque fue exiliado de la familia, desterrado. Yo vuelvo a México en busca de respuestas, para aclarar qué pasó, por qué a mi padre lo desterraron y, también, ¿por qué no decirlo?, vengarme por lo que le hicieron. En el transcurso de la serie conoce al personaje de Miranda, que también está buscando respuestas sobre su origen. Ambos se fusionan en esa búsqueda de identidad y generan un vínculo quebrantado, por así decirlo”.

Miranda, en cambio, representa la fragilidad y el descubrimiento. “Mi personaje es Miranda Sanguinetti. Ella tiene 23 años y es una chica adoptada que siempre tuvo la necesidad de saber quién la había tenido. Nunca había podido encarar ese tema en la familia desde un lugar adulto. En la serie lo hace, con las herramientas que tiene, y emprende ese viaje. Entiende que nació en México y, a partir de ahí, como dice Jorge, se desencadenan un montón de cosas. En su cabeza era simplemente saber un nombre, el barrio, las amigas… pero nunca se espera todo lo que conlleva descubrir quién era su mamá, que está viva y todo lo que le sucedió. Es un personaje que termina creciendo de repente, encontrando personas que la ayudan en el camino”, explica Tini Stoessel.

La tercera pieza de este rompecabezas de protagonistas es Leonardo Gutiérrez, interpretado por Martín Barba. “Mi personaje es Leonardo Gutiérrez. Es un guardaespaldas, exmilitar, que está pasando por un mal momento. Está saliendo de una depresión, obligándose a vivir y a trabajar para poder ver un poco de luz cada día. Conoce a Miranda en su llegada a México y la conduce en toda la investigación sobre sus orígenes”.

El tono de Quebranto oscila entre el thriller y el drama íntimo. De la Rosa explica: “Al final del día es un thriller, y el género siempre tiene esta parte de suspenso. No podíamos hacer algo hiperoscuro, pero sí planteé desde el inicio que todos los personajes partían de estar rotos. A partir de esa oscuridad van avanzando y conociendo la verdad”.

El director subraya que el guion fue, y siempre es, un organismo vivo: “Cuando te llegan guiones, empiezas a imaginar miles de cosas, pero poco a poco van cambiando. No hay una sola visión: está la del director, la de la plataforma, los productores… y luego la de los actores, que también aportan. Es algo vivo que se va transformando y agarrando vida propia. Desde que lo lees, hasta que lo produces, lo filmas y luego lo montas, cambia por completo. Y siempre para bien. Es un proyecto bastante ambicioso, con un talento increíble, y mucha gente detrás que le puso corazón y alma durante meses”.

Para Stoessel, Quebranto significó volver a actuar después de más de una década, algo que emocionó a su gran base de fans, quienes esperaron con ansias la llegada de estos seis episodios. “Lo último que hice fue Violetta, hace más de 10 años. Cuando me enteré de esta historia yo venía pasando por un proceso personal en el que necesitaba un respiro de la música”, dice la superestrella argentina. “Si no frenaba no iba a ser sano, y básicamente fue la decisión más sabia que pude tomar. Para mí fue lindo poder ser sincera con la gente, porque Un mechón de pelo terminó siendo uno de los proyectos más especiales para mí y para la gente también. Ese álbum, esas canciones, los videos… De alguna manera me empecé a dar cuenta de que hay muchas personas que pasan por situaciones similares, cada uno con diferentes historias, obviamente, pero sí creo que fue necesario, que lo tenía que hacer. Contemplando esa situación, apareció un momento lindo para pensar en hacer un proyecto, una serie, volver a la actuación después de tanto tiempo, tener este sentimiento de equipo. Lo lindo de mirar al costado, que terminó la escena, y ponerte a hablar desde lo humano con los chicos, fue algo que me abrazó un montón y me gustó mucho”, reflexiona. 

“Siempre supe que quería volver a actuar, pero no sabía cuándo. La música también te quita mucho tiempo: giras, shows, videos, escribir un álbum, grabar canciones, hacer promoción, viajar. Cuando decidí tomarme un tiempo para mí, apareció este proyecto y sentí que llegó en el momento justo. Me daba miedo porque hacía mucho que no estaba frente a una cámara, pero lo sentí como un desafío muy grande, y estoy feliz del momento en que decidí hacerlo. Me acompañó también en un proceso personal y me ayudó a sanar en gran parte”, agrega. 

La actriz y cantante encontró un espejo personal en Miranda, un personaje complejo y valiente, pero también frágil y vulnerable: “Hoy lo pensaba: esa primera escena en la que Miranda tiene un ataque de ansiedad me hizo acordar a mí en algún momento de mi vida. Ella lo venía normalizando y nunca lo había contado. Era simplemente, ‘Me pasa esto, me quedo sin aire, igual intento seguir’. Conecté desde ahí con el personaje. Desde algún lado terminé de sanar porque me hizo acordar mucho a lo que viví. Por más que hoy vuelva a tener un ataque de pánico o ansiedad, ahora tengo herramientas para abarcarlo distinto. Me enseñó a no volver nunca a ese lugar: hablar antes, contar con alguien, ir a terapia, abrirme. Porque cuando explotas, la factura es mucho más grande que si hubieras hablado antes. Desde ese lado el personaje me acompañó mucho”.

Al ser cuestionada sobre si en su carrera musical, Tini había vivido un momento similar al que vive Miranda sobre el escenario, asegura que no le ha sucedido de la misma manera, pero sí logró identificarse con el suceso de alguna manera. “Nunca me pasó así de quedarme sin aire, de quedarme sin ningún tipo de registro para poder hacerlo y tener que salir, pero sí me pasó de salir rota”. Asegura que en algún momento es necesario explotar para resurgir, para reencontrarse y volver a abrazarse. “Para poder amar lo que ella ama, que en este caso es la música, es tocar y ella necesitaba romperse por completo. Y se rompe. Pero creo que se encuentra con una Miranda mucho más poderosa y fuerte hacia el final, por más malas cosas que le hayan sucedido al personaje”.

La historia de Quebranto ubica a Miranda en medio de dos vínculos que la transforman, y cuya tensión se siente en cada escena que comparten. Para Martín Barba, el encuentro entre Leo y Miranda tiene algo de destino: “Yo creo que es un poco de las dos. Creo que, Leo, al principio, se relaciona con Miranda como una forma de huir, porque lo mandan a cuidarla. Después, como todo en la vida, siento que estaban destinados a conocerse y sanarse mutuamente. Soy romántico [risas]”.  

Por su parte, Tini Stoessel detalla esa dualidad: “Al principio, sentíamos que el amor distraía a Miranda, porque ella tenía un foco muy claro. Pero con Leo encuentra un lugar de cuidado genuino que no tenía con sus padres. Con Javier, en cambio, lo usa como un canal para entrar en la familia y, sin querer, termina enamorándose. Son dos relaciones totalmente opuestas”. 

Para López, la historia fue otra; su personaje nunca era consciente de estar inmerso en un triángulo. Permanecía enfocado en sus propios conflictos familiares, y finalmente se enamora profundamente de Miranda. “Al principio, era una ayuda, él también la usaba, pero terminó desencadenando que se enamoraran. Eso le cambió el juego, porque no lo esperaba. Sus planes se salieron de control”. 

“Cada uno de los dos llenaba un vacío distinto en Miranda: uno desde la comprensión, el otro desde lo carnal y visceral. Ahí está el triángulo amoroso”, concluye De la Rosa.

La historia de Quebranto también se narra a través de su música, creada por el gran Camilo Lara, la mente detrás del Instituto Mexicano Del Sonido, y por Luisa Almaguer, una de las artistas más interesantes y propositivas de la música mexicana actual, su trabajo aporta dinamismo y tensión a cada escena, pero también hay una canción de Coldplay que cobra una gran importancia para la trama. “Camilo y Luisa hicieron el score, buscando un tema principal que fuera la paleta de toda la serie: drama, thriller, suspenso, amor. Queríamos también un leitmotiv para Emiliano y su madre. Revisamos muchas canciones emblemáticas de los 2000, de distintos géneros, hasta llegar a Coldplay. ‘The Scientist’ no es un tema para bailar, pero tiene algo visceral y memorable. Se convirtió casi en un himno para la historia”, señala De la Rosa.

Stoessel, quien además colaboró con la banda británica recientemente en una versión de ‘WE PRAY’, coincide en que ese tema es clave: “Esa canción siempre le aporta un color diferente. No todo puede irse a lo oscuro, y ‘The Scientist’ trae esa luz”. “Es optimista, tiene dulzura dentro de lo malo”, añade el director.

El rodaje estuvo lleno de situaciones intensas, e incluso cómicas. “Recuerdo dos momentos: el primero, el más divertido, fue cuando Tini tenía que decir ‘Cuautla’. Le costaba muchísimo y se ponía nerviosa, respiraba hondo porque sabía que venía la palabra… ¡y no le salía! Estuvimos 40 minutos riéndonos sin poder grabar”, cuenta Martín Barba.

“Lo de ‘Cuautla’ fue tremendo porque no era una escena relajada. Veníamos de una situación muy tensa entre los personajes y yo tenía que decirlo seria, enojada. Y yo solo pensaba ‘Por favor, no te rías’. No podía evitarlo”, recuerda Stoessel. El director ríe al evocarlo: “Ese día nos reímos 40 minutos sin parar. Me quité los audífonos y me puse a reírme con ellos. Fue imposible seguir hasta que se les pasó”.

López también guarda recuerdos divertidos: “Hubo momentos de tentada en escenas muy dramáticas. Recuerdo una en una ambulancia, yo iba a preguntar ‘¿Está todo bien?’, y Martina me empuja de sorpresa. No me lo esperaba, nos tentamos y terminamos en comedia cuando era pura tragedia. Bernie se enojó porque teníamos poco tiempo”.

Pero no todo fueron risas. Hubo momentos que los marcaron. “Me sorprendió mucho la escena cuando Miranda conoce a su mamá. La reacción que quedó fue de un ensayo de cámara, y la usaron porque fue muy real; pena, miedo, angustia, no entender qué le habían hecho a esa mujer. Fue muy fuerte. Y lo lindo fue la fiesta final, todos celebrando abrazados. A veces terminas un proyecto y no hay tanta conexión, pero acá cerramos con una energía increíble”, comparte Tini.

“Lo que me llevo es esa frescura de poder improvisar”, dice López. “Martina tiene esa cosa de romper y llevarlo a otro lugar, y yo disfruto mucho jugar en ese código. Hay mucho de eso en la serie, texto, sí, pero también improvisación y apropiación. Eso la hace especial”.

Fotografías por Jesus Soto Fuentes

De la Rosa recuerda una de las escenas más intensas, cuando se le revela la verdad a la madre, que duraba casi 12 minutos: “Decidí no cortarla y dejar que fluyera. La tensión fue tan fuerte que hasta el fotógrafo me miraba sorprendido. Al terminar, todo el set se quedó en silencio. Supimos que lo habíamos hecho bien”.

Sobre la escena, la argentina agrega que desde el momento en el que sucedió se dieron cuenta de que tenían algo especial entre manos, algo que en postproducción podría tomar aún más fuerza. “Cuando pasa eso sin edición, sin música, sin nada, es lo máximo. Si lográs conmover en crudo, después con montaje y música la emoción crece mucho más”, señala Stoessel. “El primer termómetro es cuando el equipo técnico se conmueve”, agrega López.

También existieron momentos en los que la emoción se volvió real. “Hubo otra escena con Jorge en la que terminé con un ataque de pánico real. Lo encarné tanto que seguí en esa emoción y la cámara me siguió. Fue muy loco y quedó muy potente”, dice Tini. El director confirma que notó algo distinto, pero dejó correr la cámara porque estaba siendo algo real, algo supremamente poderoso.

El rodaje también exigió compromiso físico. “En una escena de acción me rompí la mano. Tenía que pegarle a una marca, le pegué al árbol y seguí. Terminé con la mano como un jengibre. Teníamos un plan para cenar y yo terminé en el hospital”, cuenta Jorge López.

“Antes de empezar el rodaje me inscribí a un curso de escolta. Quería entender la mentalidad de alguien que trabaja con armas. Me ayudó mucho a escuchar historias reales de militares, a sentir esa adrenalina. Luego, en el set, fue muy distinto: cámaras, coreografía, repeticiones. Hice mucho ejercicio, hasta medio día corriendo detrás de una moto. Pesaba cada gramo de proteína”, relata Barba.

Para Tini, ver de cerca esas escenas fue impactante: “Yo nunca había estado cerca de escenas de acción. Me impactó lo real que se siente: balazos, caídas, todo ensayado, pero con fuerza y riesgo. En una escena de incendio, Bernie me dijo: ‘Quiero que sientas que se está incendiando todo’. Y realmente lo prendieron. Eso ayuda mucho a actuar, porque lo vivís de verdad. Terminé rompiendo un vidrio sin querer, llena de sangre de utilería. Fue muy intenso”.

“Las escenas de acción tienen su complejidad. Se hacen poco a poco, con mucha preparación del equipo de stunts. A veces los actores hacían cosas que no estaban planeadas y la escena se desviaba, pero eso le daba más fuerza. Lo importante era que lo sintieran real”, asegura el director.

Más allá del suspenso, Quebranto transmite una reflexión sobre las heridas y la importancia de hablar. “No quiero que suene a cliché, pero siento que el mensaje es que nunca es tarde para cambiar tu destino y tomar las riendas. Que no te sientas solo, que hables, que pidas ayuda. Creo que a Javier no le hubiera pasado todo lo que le pasó si hubiese podido hablar con alguien. Lo mismo con Leo, cargando culpas. Todos los personajes tienen esa represión. Si hubieran hablado, todo hubiera sido más sencillo”, reflexiona Stoessel.

“La serie toca temas duros: la trata de mujeres, la ansiedad en adolescentes, que incluso pueden llegar a cortarse. El mensaje es que si no hablas y no buscas ayuda, no avanzas ni te curas. Quedarte solo en la oscuridad no sirve. Con ayuda es mucho más fácil salir”, añade De la Rosa.

Para López, la soledad encubierta es un aspecto fundamental en la serie. Cuando la soledad es mal llevada puede destruirnos, pero si se maneja bien es capaz de dar paso a transformaciones poderosas. “Aprender a ser amigo de uno mismo. Nadie te lo enseña en el colegio ni en tu casa. Cuando los personajes hacen clic consigo mismos, algo se transforma en alentador dentro de este drama. Es un quebranto [risas]”.

Los actores de Quebranto aprovecharon la ocasión de este encuentro para dialogar también sobre el momento que vive la industria audiovisual en español. “El contenido latinoamericano está en un momento muy fuerte. Pero deberíamos arriesgarnos más en las temáticas y ser fieles a nuestra identidad, en lugar de adaptar formatos ajenos”, reflexiona López. “El público debe consumir más en español. Quebranto demuestra que podemos hacer series con la misma calidad que cualquier producción internacional”, señala Barba. “Me emociona ver producciones en nuestro idioma en plataformas globales. Sentir que lo nuestro está normalizado y es parte del consumo cotidiano es algo que celebro muchísimo”, concluye Tini Stoessel.


PABLO MONROY

Editor

Periodista y líder de opinión en cultura iberoamericana. Editor en The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español, con más de 200 entrevistas a artistas de renombre y piezas periodísticas de alto impacto.

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