Verónica Restrepo: los resultados de trabajar desde la pasión y la intuición

Una inspiradora conversación sobre la importancia de no perder la fe durante los procesos más confusos

Por JULIETA CHÁVEZ |

julio 24, 2026

11:15 am

Cortesía

Para Verónica Restrepo, el camino hacia la moda nupcial no fue algo que estuviera completamente planeado desde el inicio. Diseñadora de modas y consultora de imagen, su trayectoria se ha ido construyendo a partir de oportunidades inesperadas, decisiones guiadas por la intuición y una confianza profunda en que cada paso la llevaría hacia donde tenía que estar. Lo que comenzó con un interés por crear prendas personalizadas terminó encontrando su lugar en el diseño de trajes de novio, un trabajo que hoy entiende desde la sensibilidad, la pasión y, sobre todo, el amor.

En conversación con The Hollywood Reporter en Español, Verónica habla sobre los encuentros y coincidencias que fueron acomodando su camino, la importancia de escuchar la intuición y la fe en los procesos que no siempre tienen una dirección clara. También comparte la manera en que su filosofía personal se refleja en su trabajo, creando con dedicación y amor, desde el primer encuentro con el cliente hasta el momento en que una persona se viste para uno de los días más importantes de su vida.

Para conocerte un poco más, Verónica, comencemos con cómo fue tu primer acercamiento a la moda y qué fue lo que te llevó a diseñar moda nupcial.

Estudié Diseño de Modas en una universidad en Estados Unidos que se llama Savannah College of Art and Design, pero siempre supe que no quería diseñar en producción masiva. Quería que lo que hiciera fuera muy personalizado; poder conocer a mi cliente, saber en qué momento se iba a poner lo que yo le diseñara y conocer un poquito más sobre él para saber en qué momentos iba a utilizarlo. 

Un día tuve que venir a Bogotá de viaje y me acuerdo que necesitaba una máquina de coser. Me recomendaron a alguien que hacía marroquinería y me dijo: “Yo te puedo prestar las máquinas”, porque yo estaba haciendo una tarea. Cuando me fui, le mostré todos mis sketches, toda mi colección y, cuando me iba a ir, él me dijo: “Bueno, yo me puedo quedar con tu colección y la puedo mostrar”. Y yo le dije: “Sí, no hay problema, quédate con ella”. Un día me llama y me dice: “Vero, te tengo una noticia. Imagínate que participé con tu colección en un concurso, con tu colección y mis carteras y mis zapatos, y ganamos la oportunidad de participar en la Semana de la Moda de Bogotá, en un desfile”. Entonces me dijo: “La única condición es que se exige que sea hombre y mujer”.

Así fue que hice mi colección de hombre en tres semanas y pedí permiso en la universidad porque tenía que venir a presentar el desfile. Cuando regresé, les entregué todo el material y me llamaron y me dijeron: “Creemos que deberías participar en el concurso con la colección de hombre”. Así fue como empezaron a meterme en el mundo del hombre. Cada vez que algo necesitaban para hombre, me llamaban, o empleadores que necesitaban a alguien para trabajar como diseñador de ropa de hombre, me recomendaban a mí.

¿Qué oportunidades te surgieron a partir de eso? ¿Cómo fue que decidiste quedarte en Bogotá?

Empezaron a hacerme entrevistas de trabajo, todo como con ropa de hombre. Me ofrecen dos trabajos: uno en Nueva York y otro en Chicago. Y ahí tuve que tomar decisiones, pero como tengo dos hijas, yo decía: “Lo que sea que haga, quiero ser yo la que críe a mis hijas. No quiero un trabajo que me absorba completamente en una ciudad tan pesada como Nueva York o como Chicago, donde alguien más va a terminar criando a mis hijas, no yo”. Entonces las rechacé, rechacé las dos opciones, a pesar de que eran uno de los trabajos de mis sueños. Pero dije: “No, definitivamente esto no sería lo que yo quiero con mis hijas”. Y ahí tomé la decisión de irme a vivir a Bogotá.

Después de estudiar Diseño de Modas estudié en el Instituto Marangoni en París y estudié consultoría de imagen. Yo lo que quería era poder diseñar, no en general. Digamos que en Diseño de Modas te enseñan a diseñar muy en general para todo el mundo. En consultoría de imagen lo que hacemos es conocer el tipo de cuerpo, el color de piel, el gusto, el estilo y la ocasión para la que lo va a usar. Entonces ya podemos trabajar y diseñar algo muchísimo más personalizado. Entonces, cuando llegué a Bogotá, dije: “Bueno, de pronto va a ser por asesoría de imagen o va a ser por Diseño de Modas, ropa de mujer. Yo no sabía nada”. Pero el destino sí lo tenía muy claro. Y empezó a mostrarme la moda del hombre. 

¿Crees que estaba escrito?

Sí, pero fue muy difícil. Le pedía mucho a Dios. Un día mi mamá me llamó y me dijo: “Mi amor, me entró un dinero y quiero que lo inviertas. Quiero que lo inviertas en algo”. No era mucho, entonces tenía que ser muy cuidadosa con cómo lo invertía. Me dijo: “Haz lo que sea, pero algo que te genere ingresos”. Y yo dije: “No sé qué hacer, porque si yo me pongo a hacer una colección de chaquetas, la vendo y ya. Pero además no es lo que yo hago, porque todo lo que vendo es a la medida, de cero. Entonces no es lo mismo empezar a ofrecer algo que no es lo que yo estoy tratando de impulsar”. Y se me ocurrió, no sé cómo ni por qué, pero se me ocurrió hacer una colección de chaquetas para alquilar. Las hice y empecé a buscar sitios donde hacen eventos: clubes, hoteles, haciendas, todo. Yo decía: “Pues si alguien les pregunta: ‘¿Dónde puedo alquilar las chaquetas para este evento, para mis invitados?’, que me recomienden a mí y hacemos alianzas”.

En una de esas dije: “Bueno, ¿ahora qué? ¿Quién más?”. Y se me ocurrió. Había una tienda de vestidos de novia muy grande cerca de donde yo vivía y fui. Ahí ni siquiera se me pasaba por la mente lo de los trajes de novio, la verdad. Pero yo dije: “La novia tiene invitados y necesita smokings de alquiler para sus invitados”. Me recibieron los dueños y me dijeron: “Mira, el tema de recomendar a alguien y qué comisión y eso no nos interesa. Pero, si quieres, te podemos dar un espacio en una esquinita donde pongas tu maniquí con uno de tus smokings y nosotros a las novias les damos el brochure con tu información”. Me cobraron un fee mensual y así fue cómo empecé.

¿Cuál fue el momento decisivo en tu carrera que te hizo “casarte” con los trajes de novio?

Recibí una llamada donde alguien me dijo: “Verónica, buenas tardes. Es que necesito una cita contigo para un traje de novio”. Yo soy muy apasionada, muy entregada cuando algo se me mete a la cabeza, y empecé a estudiar, a estudiar y a estudiar, y a prepararme en etiqueta, protocolo y ceremonia. No solamente el novio: el papá del novio, el papá de la novia, los invitados, qué es apropiado y qué no es apropiado. Analizar bien el evento, la hora, el día, si es clima frío o clima caliente, cómo van los invitados. Todos esos aspectos para uno tener en cuenta y poderle decir al novio: “Mira, el traje que a ti mejor te queda, de acuerdo a tu tipo de cuerpo, a tu color de piel, al dress code de los invitados, al lugar de la boda, a la hora y al clima, es este”.

El primer traje de novio que hice fue el de mi cuñado. Justo en ese momento se casaba mi hermana y yo le dije: “Denme la oportunidad. Yo quiero hacerte tu traje de novio”. Y me dijeron: “Pues claro, confiamos 100% en ti”. Y les hice ese traje con todo el amor. Quedó guapísimo mi cuñado y dije: “Definitivamente, esto es lo que me apasiona, lo que me hace feliz, lo que me mueve, me hace vibrar”. Ahí empecé a involucrarme con todo lo que tuviera que ver con novios. Voy a ferias de novios, voy a congresos de bodas, conozco wedding planners, todo lo que sea de novios, porque de verdad esto es lo que me apasiona.

¡Claro! Es un total privilegio poder dedicarte a algo que te encanta. ¿Cómo describirías el sello de tu trabajo?

Yo trato de que los trajes que hago sean modificables o que sirvan para otras ocasiones después. O sea, que quede muy bien como novio, pero que después pueda utilizarlo. Una vez un cliente me agradeció diciéndome “tú no solamente me vendiste un traje. Tú me vendiste seguridad, me empoderaste, me elevaste la autoestima, me hiciste sentir bonito”. Es más, me dijo: “Te voy a confesar algo: yo nunca en mi vida me he sentido guapo. Yo sé que soy feo”, así me dijo. “Pero el día de mi boda yo me puse tu traje y fue como si me pusiera un traje de superhéroe”. Y de ahí entendí que esto va mucho más allá que vender un traje.

Además, esa confianza que están depositando en mí para uno de los días más importantes de su vida no es solamente un traje para ir a la oficina. Es el traje para usar uno de los días más lindos y más importantes. Veo mi trabajo desde otro punto de vista, con tanto amor, con tanta pasión, con tanta gratitud y con tanta satisfacción. Cada cliente al que atiendo no es un cliente más. Es un día demasiado bonito, demasiado especial, en el que están depositando mucha confianza en mí, en mi trabajo y en mi equipo.

Además no soy solamente yo, sino que todos los que trabajamos tenemos que trabajar con mucho amor. No se trata solamente de que al final el traje quedó bien o quedó divino, sino de que la experiencia sea increíble. Que de verdad el cliente, desde el primer día, se sienta importante y sepa que nosotros estamos dándole todo el valor y toda la importancia a esa decisión tan bonita y tan importante que está tomando. Porque está tomando la decisión de formar un hogar. Mucho más allá de solamente una fiesta, es una decisión de vida muy bonita y muy importante. Por eso trabajo con mucho amor a todos mis clientes. 

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¿Qué aprendizaje te han dejado todos estos años de trayectoria?

Muchísimo más allá de lo que me gané económicamente, yo trabajo por una misión y un propósito de vida mucho más especial y más bonito que eso. Y lo mismo con el tema de que ya no compito con nadie. Te lo juro que digo: “Ojalá a todos mis colegas les vaya igual de bien y todos mis colegas hagan lo mismo con todo el amor”.

No quiero ser mejor que nadie, ni la mejor ni nada. Yo solamente quiero seguir disfrutando mi trabajo y haciéndolo con tanto amor y con tanta pasión que el resto fluya bonito alrededor. El resto ya no se trata de ego, ni de qué logré, ni de que vencí, ni de nada, sino de verdad seguir disfrutándolo, seguirme apasionando y haciendo mi trabajo con amor.

Es muy lindo escuchar esta pasión con la que nos cuentas todo esto. A mí me llama mucho la atención que varias veces mencionaste temas de tu intuición, por ejemplo, cuando te fuiste a Bogotá. ¿Crees que tu espiritualidad, de alguna manera, estuvo relacionada con el punto en el que has llegado en tu carrera? ¿Crees que te ha ayudado a estar donde estás?

Mira, lo más importante es la fe: soltar y confiar, y que de verdad tu intuición y lo que te diga tu corazón, por ahí es. Si vibras, si lo haces con amor, si lo haces con pasión y el corazón te dice que por ahí es, yo sí creo que tiene mucho que ver en seguir uno y en que de verdad las cosas fluyan bonito cuando uno lo hace desde el alma y desde el corazón. Independientemente de lo que hagas o a lo que te dediques. Si uno lo hace de la mejor manera, por eso tan importante es prepararse, dar lo mejor de ti, aprender cada día y hacerlo con toda la pasión.

En lo que sea que hagas, van a dar los resultados tarde o temprano. Por eso es importante unca quedarse quieto. Yo decía: “No tengo ni idea de dónde me va a llevar, pero cada día voy a dar un pasito hacia lo que amo”. Tenía la plena convicción, de que si daba todos los días un pasito en esa dirección, al final todo iba a resultar y todo iba a fluir.

Sí, claro. Tiene todo el sentido del mundo. Y ahora también me gustaría que nos describieras un traje de novio que hayas diseñado y que consideres tu obra maestra. ¿Qué fue lo que lo hizo único?

Han habido muchos, y a todos los valoro y a todos les agradezco, pero uno que fue muy importante para mí fue el traje de Jorge Enrique Abello. A él lo veía en una novela y decía: “Él va a ser la imagen de mi marca”. Pero yo no tenía ni el dinero, ni lo conocía, ni los contactos, ni nada. Era una visión y un sueño.

Yo quería vestir gente de la farándula, darles una chaqueta y que la pusieran en sus redes para que empezaran a saber que yo existía. Entonces le dije: “No sé si tú conoces a alguien”. Y me dijo: “Pues yo de farándula no sé mucho, pero ¿como quién? ¿Quién te llama la atención?”. Y yo le dije: “Jorge Enrique Abello”. En eso, me cuenta que lo acababa de conocer el fin de semana y que lo llamaría para preguntarle.

Después me llama y me dice: “Vero, hablé con Jorge Enrique y me dice que, por favor, le mandes unas muestras de tu trabajo y tu portafolio, y él mira a ver si le gusta”. Le mando unas chaquetas, le mando mi portafolio y me llama mi amigo y me dice: “Vero, Jorge Enrique te manda decir que es un honor para él que lo hayas escogido como la imagen de tu marca”. Pero yo no lo había dicho tal cúal, no tenía la plata para pagarle lo que él cobra.

Un día me fue a visitar a la tienda y yo estaba muerta de la vergüenza porque pensé que él iba a decir que le hice perder su tiempo, que le dijeron mentiras. Cuando llega yo le digo: “Mira, te voy a decir la verdad. El mensaje era diferente. Yo solamente puedo darte unas chaquetas, algo, y que tú pongas en tu Instagram. Pero yo no puedo pagarte lo que yo sé que cuesta ser la imagen de una marca”. Y le conté mi historia. Cuando terminé, me dijo: “Mira, Vero, te voy a decir una cosa. Yo siempre he pensado que tú tienes talento”. Estaba muy admirado con la calidad. Me decía: “Parece europeo. Los terminados, la horma, cómo se sintió cuando me puse tu chaqueta”.

Y me dijo: “Yo siempre he defendido que nosotros, los artistas que tenemos la oportunidad de apoyar talentos, los debemos apoyar cuando están empezando, no cuando ya llegaron a la cima. Yo te voy a apoyar y te voy a impulsar, y no te voy a cobrar ni un peso. Voy a ser la imagen de tu marca y vamos a hacer las fotos con Hernán Puentes, que es mi fotógrafo y es uno de los mejores fotógrafos de Colombia”. No me cobró. Hicimos unas fotos espectaculares y eso fue muy importante.

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Wow, casi como un milagro de película. 

Sí, ese sí fue de verdad… Después nos hicimos amigos y también me amisté con la que era su novia. Y, un día, me llama y me dice: “Verito, te cuento que me caso y quiero que tú me hagas el traje de novio”. Era un voto de confianza demasiado grande el que él estaba depositando en mí. Yo sabía que cualquier otro diseñador se moría por hacerlo. El solo hecho de que él decidiera hacerlo conmigo era un honor demasiado alto. Y lo hicimos. Le hicimos el traje de novio. Fue de verdad un éxito. Todo el mundo tuvo que ver. Todo el mundo me llamaba y me decía: “Vero, divino. ¡Cómo se ve de bien Jorge Enrique!”. Ese yo creo que fue uno de los que más confió en mí cuando todavía estaba empezando y todavía nadie más me conocía.

Qué bonita historia, me encanta escuchar como te riges por esto de que, sea como sea, vas a terminar en donde tengas que terminar, todo se te ha ido alineando muy bien. Ya nada más para terminar, me gustaría saber, ¿cuáles son los elementos clave en tus diseños que definirías tú como tu firma en los trajes de novio?

Mira, impecabilidad. Somos muy cuidadosos con los terminados, porque yo creo que ahí está la diferencia. De verdad, que no se vean errores, que se vea, a pesar de que todo esto es a mano, muy impecable.

Personalización. También el hecho de que yo no quiero uniformar a todos los novios. No quiero que todos se pongan mi estilo, mi gusto o lo que yo creo que se deben poner, sino poder tener la sensibilidad de encontrar, para cada novio, dependiendo de su estilo, su gusto, su tipo de cuerpo y su color de piel, cuál es el traje ideal con el que yo sé que ellos van a sentirse felices. Entonces es, de pronto, también desconectarme un poquito de mí. A veces digo: “Es un traje que yo elegiría otro”, pero conectarme con la esencia de mi cliente para que logremos llegar a un traje que de verdad lo represente y que refleje todo lo que él de verdad es y lo que está sintiendo, y lo pueda también reflejar en su exterior.

Y yo creo que cada traje debe ser único. Que de verdad ellos sientan que no es un traje que hicimos en serie o que a todo el mundo le estoy poniendo el mismo, sino que de verdad sientan esa uniqueness, eso único en cada uno y esa esencia única, para que cada cliente, para que cada novio, sienta su traje muy propio.

¡Me encanta! ¿Algo más que quieras agregar?

Creo que traté de transmitirte que las cosas, cuando se hacen con amor y con pasión, desde el corazón, salen mejor. Porque no es solamente al cliente. Es con amor a mi equipo, con amor a la gente que trabaja conmigo, con amor a todo lo que esté envuelto en el tema de mi trabajo y de mi vida. Yo creo que eso se siente y con eso vibramos. Y cuando uno hace las cosas así, independientemente de lo que hagas, puedes vender empanadas, pero si haces tus empanadas con todo el amor del mundo, el resultado siempre va a ser algo bonito y positivo.

JULIETA CHÁVEZ

Redactora

Redactora editorial en The Hollywood Reporter en Español. Ha entrevistado a directores, actores y líderes de opinión, con un foco especial en mujeres, arte contemporáneo y temáticas de género.

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