La misión Artemis II de la NASA no es solo un nuevo capítulo en la exploración espacial. Es el regreso tangible de astronautas a la órbita lunar, un movimiento que reactiva una ambición que parecía congelada en el siglo XX. Volver a la luna implica volver a poner la vida en juego, asumir riesgos reales y enfrentarse otra vez a la incertidumbre del espacio profundo. Pero mucho antes de que esto fuera posible o siquiera imaginable como proyecto técnico, el cine ya había soñado con ese viaje.
En 1902, Georges Méliès filmó Le voyage dans la lune, una fantasía inspirada en las novelas de los profetas de la ciencia ficción Julio Verne y H.G. Wells, donde un grupo de “astronautas” primitivos, que incluía al presidente de Francia, era lanzado al espacio en una cápsula disparada por un cañón. No había mucha ciencia, pero sí una intuición poderosa: la idea de abandonar la Tierra como un acto de curiosidad y desafío. Desde entonces, el cine ha acompañado cada etapa de la exploración espacial, transformando a los astronautas en héroes, víctimas, científicos, símbolos y, a veces, en simples seres humanos al borde del colapso.
También te puede interesar:
Hoy, con Artemis II en el horizonte, esas imágenes ya no son solo ficción. Estas películas dialogan directamente con ese presente e imaginan qué significa estar ahí arriba cuando ya no hay metáforas que te protejan. Que comience el conteo regresivo…
20. Sergio & Sergéi(2017) Dir. Ernesto Daranas
Ambientada en la Cuba de los años 90, en pleno “Período Especial”, la película conecta a un profesor de marxismo en La Habana (Tomás Cao) con un cosmonauta soviético (Héctor Noas) que ha quedado varado en la estación espacial Mir tras la caída de la URSS. Cao, Noas y Ron Perlman como un radioaficionado estadounidense, sostienen una historia que mezcla humor, precariedad y una melancolía muy concreta. La premisa es tan insólita como efectiva: dos hombres atrapados en sistemas que se desmoronan, uno en la Tierra y otro en el espacio, intentando mantenerse a flote a través de la comunicación. Más que una película de astronautas en el sentido clásico, es una historia sobre el aislamiento, el absurdo de las ideologías y la necesidad humana de conexión. Su valor dentro del género está en cómo aterriza lo espacial en lo cotidiano, usando el cosmos no como espectáculo, sino como espejo de una crisis muy terrenal.
19. Space Cowboys (2000) Dir. Clint Eastwood
Un grupo de pilotos de pruebas ya retirados, que en su juventud fueron apartados del programa espacial, recibe una última oportunidad cuando la NASA necesita experiencia de “la vieja escuela” para una misión delicada. Eastwood, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland y James Garner construyen un equipo que mezcla orgullo, rivalidad y camaradería envejecida. La premisa juega con la idea de redención tardía, pero lo interesante está en cómo confronta el mito del astronauta perfecto con cuerpos cansados y egos intactos. Space Cowboys introduce el paso del tiempo dentro del género, mostrando que el impulso de ir al espacio no desaparece, incluso cuando el cuerpo ya no es joven.
18. Marooned (1969) Dir. John Sturges
Tres astronautas (Richard Crenna, Gene Hackman, James Franciscus) quedan atrapados en órbita cuando su cápsula no puede reingresar, iniciando una cuenta regresiva marcada por el oxígeno limitado. En paralelo, la NASA intenta improvisar una misión de rescate con recursos al límite. Gregory Peck, desde la Tierra, encarna la presión institucional, mientras que los astronautas enfrentan la espera como una condena silenciosa. Marooned destaca por su atención al detalle técnico y por su ritmo contenido, casi claustrofóbico. Además, capturó el miedo real de la era Apolo, no en términos del fracaso espectacular, sino del fallo silencioso que deja a alguien flotando sin salida.
17. October Sky (1999) Dir. Joe Johnston
Jake Gyllenhaal interpreta a Homer Hickam, un joven de un pueblo minero que descubre su vocación científica tras ver el Sputnik cruzar el cielo. Aunque no hay astronautas en acción, sí está el origen del deseo irreprimible de construir cohetes, fallar y volver a intentar. El conflicto con su padre (Chris Cooper), que representa un destino fijo y terrestre versus el apoyo de Miss Freida (Laura Dern), la maestra del chico, quien lo invita a volar, le da peso emocional al relato. Es fundamental dentro del género porque muestra que el espacio empieza mucho antes del despegue en la imaginación, la obsesión y la decisión de no aceptar el lugar asignado. Como complemento ideal, tenemos una excelente pieza de compañía en Hidden Figures, porque mientras October Sky muestra el nacimiento del sueño desde lo individual y lo artesanal, esa película revela el otro lado del mismo proceso: el trabajo colectivo, científico y muchas veces invisibilizado por el machismo y el racismo, que permitió que el sueño de ir a la luna realmente despegara.
16. The Martian (2015) Dir. Ridley Scott
Mark Watney queda abandonado en Marte tras ser dado por muerto y convierte cada problema en una ecuación que puede resolverse. La adaptación del libro de Drew Goddard detalla procesos como cultivar alimentos, generar agua y racionar los recursos. En esa línea, dialoga directamente con la estupenda Robinson Crusoe On Mars (1964) de Byron Haskin, heredando esa idea de supervivencia en soledad que parte del relato de Daniel Defoe, pero llevándola a un terreno mucho más preciso en términos científicos. Matt Damon construye un personaje que no se quiebra, pero tampoco es invencible: su resistencia es mental, basada en método y humor. La película alterna su supervivencia con los esfuerzos en la Tierra para rescatarlo, creando una narrativa de cooperación global. El director de Alien (otra magnífica y aterradora cinta de exploración espacial), redefine al astronauta como un científico práctico, alguien que sobrevive no por la fuerza sino por su pensamiento estructurado.
15. High Life (2018) Dir. Claire Denis
Un grupo de criminales sentenciados a muerte es enviado en una misión hacia un agujero negro, para extraer energía alternativa para la Tierra. Robert Pattinson interpreta a Monte, un joven que intenta mantener cierto control moral dentro de un entorno degradado, donde las relaciones sexuales entre los miembros de la tripulación están prohibidas. La nave es más una cárcel que un vehículo y el espacio se siente sucio, físico y represivo. Denis destruye la imagen romántica del astronauta. Aquí no hay gloria, solo cuerpos utilizados y una misión que parece no tener sentido más allá de la vida de los sujetos de experimentación.
14. Apollo 13 (1995) Dir. Ron Howard
“Houston, tenemos un problema”. La misión que debía ser rutinaria se convierte en una emergencia cuando una explosión deja a la tripulación al borde de la muerte. Tom Hanks, Kevin Bacon y Bill Paxton interpretan a los astronautas que deben improvisar soluciones con recursos mínimos. La tensión no viene del espacio exterior, sino del interior de la nave y de cada decisión técnica. El director de A Beautiful Mind potencia el género desde el fracaso controlado. El objetivo ya no es conquistar, sino sobrevivir y regresar a casa.
13. Contact (1997) Dir. Robert Zemeckis
Jodie Foster interpreta a Ellie Arroway, una científica que detecta una señal extraterrestre y termina siendo parte de un viaje que desafía toda lógica conocida. Aunque su rol no es el de una astronauta tradicional, sí encarna al explorador que cruza un umbral desconocido. La película basada en el libro de Carl Sagan y Ann Druyan, pone en tensión ciencia, política y fe, cuestionando qué significa realmente “viajar”. Es importante porque amplía la idea de exploración: no todo viaje espacial se mide en distancia, también en percepción y en lo que estamos dispuestos a creer.
12. Project Hail Mary (2026) Dir. Phil Lord y Christopher Miller
Un científico convertido en astronauta, Ryland Grace (Ryan Gosling), despierta solo en una nave en el espacio profundo sin recordar quién es ni por qué está ahí. Poco a poco reconstruye su misión que consiste en salvar al universo de una amenaza cósmica que está consumiendo la energía del sol. La película combina estructura de misterio con ciencia dura, apoyándose en la lógica, la experimentación y el aprendizaje constante como motores narrativos. Pero el verdadero giro está en la relación con Rocky, una forma de vida alienígena, que transforma la historia en algo más cercano a una amistad improbable que a una simple misión de rescate. Basada en la novela del autor de The Martian, que narraba un ejercicio de supervivencia individual, aquí la clave es la comunicación y la cooperación entre inteligencias y especies distintas, acercándose a la magnífica Arrival de Denis Villeneuve. La película se apoya mucho en la idea de entender al otro como única forma de avanzar. Gosling construye un protagonista torpe, brillante y profundamente humano, lejos del héroe clásico, mientras que el tono de Lord y Miller equilibra humor, emoción y concepto sin perder claridad. Dentro del género, es importante porque actualiza la figura del astronauta. Ya no es solo un explorador o sobreviviente, sino un mediador, alguien capaz de traducir lo desconocido y convertirlo en alianza.
También te puede interesar:
11. Apollo 10½: A Space Age Childhood (2022) Dir. Richard Linklater
A medio camino entre la memoria personal y la fantasía, la película animada con rotoscopia sigue a un niño que imagina haber sido reclutado por la NASA para una misión secreta antes del Apollo 11. Con las voces de Jack Black (su madre fue una destacada ingeniera aeroespacial) y Zachary Levi, Linklater construye un relato íntimo sobre crecer durante la carrera espacial, mezclando nostalgia, cultura pop y contexto histórico. No hay astronautas en acción “real”, pero sí la construcción del imaginario que los rodea. La cinta del director de Boyhood nos muestra cómo una generación entera proyectó sus sueños sobre los astronautas, mientras miraban al cielo.
10. Silent Running (1972) Dir. Douglas Trumbull
Bruce Dern interpreta a un botánico que cuida los últimos ecosistemas de la Tierra dentro de cúpulas espaciales, hasta que recibe la orden de destruirlos. Decide rebelarse y quedarse solo en el espacio, acompañado únicamente por robots. La película es minimalista, silenciosa y profundamente melancólica. No hay acción en el sentido clásico, sino una sensación constante de pérdida. Es importante porque introduce una mirada ecológica temprana dentro del género y redefine al astronauta como guardián, no explorador. Alguien que ya no busca nuevos mundos, sino salvar lo poco que queda del suyo.
9. Interstellar (2014) Dir. Christopher Nolan
Joseph Cooper, un piloto reconvertido en granjero se une a una misión para encontrar un nuevo hogar para la humanidad, atravesando un agujero de gusano hacia lo desconocido. Matthew McConaughey lidera una historia que mezcla física teórica con vínculos familiares, especialmente la relación con su hija (Jessica Chastain). La película trabaja con conceptos como dilatación temporal y dimensiones superiores, pero siempre aterrizados en decisiones emocionales. Interstellar expande el género hacia lo cósmico sin perder lo humano. El astronauta aquí no solo explora el espacio, también negocia con el tiempo y la pérdida.
8. Sunshine (2007) Dir. Danny Boyle
En un futuro cercano, el sol está muriendo y un grupo de astronautas es enviado con una carga nuclear para reactivarlo. Cillian Murphy, Chris Evans y Rose Byrne encarnan a una tripulación que mezcla perfiles científicos y militares, lo que genera tensiones constantes. La película arranca como ciencia ficción dura, muy centrada en procedimientos y decisiones técnicas, pero poco a poco deriva hacia lo psicológico e incluso lo existencial. Lo interesante es cómo muestra el desgaste mental en misiones largas, donde la presión no viene solo del entorno sino de la convivencia. Sunshine combina rigor, tensión y una reflexión sobre la fragilidad humana frente a escalas cósmicas.
7. Moon (2009) Dir. Duncan Jones
Sam Rockwell interpreta a un trabajador solitario en una base lunar que, a punto de terminar su contrato, empieza a sospechar que algo no encaja. La película dirigida por el hijo de David Bowie juega con la identidad, la memoria y la manipulación corporativa, todo dentro de un espacio reducido y controlado. Rockwell carga casi toda la narrativa, creando una sensación de aislamiento muy concreta. Moon devuelve el género a lo íntimo. No hay grandes misiones, tan solo un hombre enfrentándose a la idea de que su vida puede no ser lo que cree.
6. Ad Astra (2019) Dir. James Gray
Brad Pitt interpreta a un astronauta emocionalmente reprimido que viaja a los límites del sistema solar para encontrar a su padre, desaparecido años atrás. La misión es tanto externa como interna y cada etapa del viaje expone su incapacidad para conectar con otros. La película utiliza el espacio como extensión del vacío emocional del protagonista. Ad Astra porque rompe con la narrativa épica tipo Armageddon y propone algo más introspectivo: el astronauta como alguien entrenado para no sentir, y el costo que eso tiene.
5. Gravity (2013) Dir. Alfonso Cuarón
Sandra Bullock y George Clooney interpretan a dos astronautas que quedan a la deriva tras un accidente en órbita. La película de Cuarón (que debe verse en IMAX 3D), está construida casi en tiempo real, con una sensación constante de peligro inmediato. Bullock lleva el peso emocional, transformando el miedo en impulso de supervivencia. Más allá del espectáculo visual, lo que la hace clave es su precisión en transmitir la vulnerabilidad absoluta del cuerpo humano en el espacio. Aquí no hay margen de error, ya que cualquier fallo es definitivo.
4. First Man (2018) Dir. Damien Chazelle
Ryan Gosling interpreta a Neil Armstrong desde una perspectiva contenida y casi hermética. La película evita glorificar y se centra en el costo personal detrás del logro con sus pérdidas familiares, presión psicológica y un carácter profundamente introspectivo. Las misiones están filmadas con crudeza, mostrando lo frágiles que eran esas primeras naves. Una cinta esencial porque desmonta el mito del primer hombre en la Luna. Aquí, Armstrong no es un héroe o un símbolo, es una persona que carga con silencios y duelos.
3. The Right Stuff (1983) Dir. Philip Kaufman
La película sigue a los primeros astronautas del programa Mercury, pero lo hace desde sus personalidades, no desde la misión. Sam Shepard como Chuck Yeager encarna al piloto puro, casi mítico, alguien que vuela por instinto más que por protocolo. Frente a él, Ed Harris como John Glenn representa al héroe perfecto para la cámara: disciplinado, familiar y políticamente impecable. Scott Glenn (Alan Shepard), Fred Ward (Virgil Grissom) y Dennis Quaid (Gordon Cooper) completan un grupo atravesado por la competencia, el ego y la necesidad de destacar en un entorno donde todos son “los mejores”. Kaufman no los idealiza, sino que los muestra como hombres brillantes, pero también inseguros, obsesivos y profundamente conscientes de su propia imagen. Las escenas domésticas, con esposas sosteniendo la presión mediática, contrastan con el riesgo real de cada vuelo. The Right Stuff define al astronauta como figura pública antes que explorador. Es alguien construido entre el heroísmo, la propaganda y la rivalidad interna. Aquí el espacio es importante, pero lo decisivo son los hombres que compiten por llegar primero… y por cómo serán recordados.
2. Solaris (1972) Dir. Andréi Tarkovski
Kris Kelvin (Donatas Banionis), un psicólogo, llega a una estación espacial donde los tripulantes están siendo afectados por una entidad que materializa sus recuerdos. Más que una historia de exploración esta es una confrontación con la culpa, el duelo y la memoria. El protagonista se enfrenta a una versión física de su pasado, interpretada por Natalya Bondarchuk. Todo un clásico de la ciencia ficción, porque redefine el género desde lo filosófico: el espacio no como frontera física, sino como espejo mental. La novela de Stanislaw Lem tiene otra adaptación dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por George Clooney, más accesible pero menos abstracta, sublime o poética.
1. 2001: A Space Odyssey (1968) Dir. Stanley Kubrick
Una misión hacia Júpiter, guiada por la inteligencia artificial HAL 9000, se convierte en la mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos: Una reflexión sobre la evolución humana, la tecnología y el lugar del hombre en el universo. Los astronautas, interpretados por Keir Dullea y Gary Lockwood, son deliberadamente contenidos, casi deshumanizados, en contraste con la máquina que parece más “viva”. La película rompe con cualquier estructura tradicional y apuesta por la experiencia sensorial y filosófica. La adaptación de la novela de Arthur C. Clarke es la obra más influyente del género porque redefine lo que el cine espacial puede ser. 2001 no es solo un relato, es una idea. Existe una secuela, 2010: The Year We Make Contact, que continúa la historia desde un enfoque más narrativo.
0. Apollo 11 (2019) Dir. Todd Douglas Miller
Construido exclusivamente con material de archivo restaurado, el documental sigue la misión que llevó por primera vez a humanos a la luna. No hay entrevistas ni narrador, todo se cuenta a través de imágenes y audio originales. Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins aparecen como figuras reales, no interpretadas. Una cinta crucial y emocionante porque elimina la mediación dramática y devuelve la experiencia a su forma más directa: lo que pasó, tal y como se registró. Con el perdón de los terraplanistas y demás “teóricos de la conspiración”, esto hay que decirlo: El hombre sí llegó a la luna y tanto Apollo 11 como Artemis II son prueba fehaciente de ello.