Álex Perea y el peso de mirar al abismo en El Mochaorejas

El actor mexicano Álex Perea se adentra en uno de los capítulos más violentos de la historia reciente del país

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

febrero 4, 2026

11:44 am

Cortesía de ViX

Con más de dos décadas de trayectoria en cine, televisión y series, Álex Perea ha construido una carrera marcada por la constancia y la búsqueda de personajes complejos. Desde aquel niño que jugaba canicas en Zurdo hasta papeles que lo han colocado en el centro del drama social mexicano, Perea ha sabido mantenerse vigente en una industria que cambia rápido y olvida aún más rápido.

Hoy, su nombre vuelve a colocarse en una conversación incómoda pero necesaria gracias a El Mochaorejas, una serie de ViX que revisita los secuestros que marcaron a México en los años noventa. En ella interpreta a Chaneque, un personaje que se mueve dentro de una lógica criminal tan violenta como precaria, y que obligó al actor a caminar una línea muy fina entre la verdad histórica, el cuidado emocional y la responsabilidad ética.

En esta entrevista, Álex Perea reflexiona sobre el impacto psicológico de encarnar la violencia real, el trabajo actoral detrás de personajes que no deben ser glorificados, la influencia de compartir escena con Damián Alcázar y el papel de la ficción como advertencia social en un país donde la herida sigue abierta.

¿Cómo fue tu primer acercamiento a un guion tan crudo y delicado como el de El Mochaorejas?

Fue complicado desde el inicio. Tuvimos la fortuna de contar con guiones muy bien investigados por el equipo de Carlos BarbaSano, que buscaban ser lo más cercanos posible a los hechos reales que ocurrieron en los noventa. Eso los hacía muy violentos y duros. El gran reto era cómo crear a estos personajes sin romantizarlos, hacerlos verídicos, reales, pero sin convertirlos en algo aspiracional. No queremos volver a vivir esa violencia nunca más.

Cortesía de ViX

Hablas de no romantizar. ¿Cómo se trabaja eso desde la actuación?

Con mucho trabajo de mesa y muchas conversaciones. Fue un proceso complejo, pero también muy interesante a nivel actoral. Había relaciones entre los personajes que ni siquiera estaban del todo claras para nosotros al principio. Yo, por ejemplo, interpretaba a Chaneque, hermano de la amante de Daniel Arizmendi, y no sabíamos exactamente desde dónde se relacionaban. Entonces hablaba mucho con Damián Alcázar: ¿mi vínculo contigo es miedo?, ¿respeto?, ¿admiración? Todo eso se fue construyendo poco a poco.

Cortesía de ViX

Cuéntanos de Chaneque. ¿Cómo lo entiendes tú como actor?

Es un personaje muy complejo. Al inicio parece secundario, pero poco a poco empieza a ganar peso dentro del grupo criminal. Daniel Arizmendi ve en él a alguien rápido, que piensa y decide con agilidad. Eso lo lleva incluso a participar en negociaciones telefónicas. Pero al mismo tiempo es un personaje lleno de carencias, de pobreza, con pocos recursos emocionales e intelectuales. Vive rodeado de una violencia brutal, reacciona a ella, pero también la normaliza. Eso es muy fuerte.

Interpretar secuestros, mutilaciones y asesinatos implica una carga psicológica enorme. ¿Cómo lo manejaste?

Yo siempre digo que todos deberíamos ir a terapia, no solo los actores. Yo tengo terapeuta y creo que es fundamental. A mí me costaba mucho trabajo porque sabías que lo que estabas leyendo y actuando había pasado de verdad. La violencia, la crueldad, las cosas tan terribles que vivieron las víctimas… eso pesa. Como actor es importante hacer tu trabajo, pero también saber salir del personaje, deslindarte emocionalmente cuando termina el proyecto.

¿Crees que la serie funciona también como un documento histórico y una advertencia social?

Totalmente. Estos hechos hay que visibilizarlos para que no se repitan. No desde el morbo, sino desde la memoria. Para que las nuevas generaciones entiendan lo que pasó y para que esta violencia no vuelva a tener cabida. Es una forma de decir: esto ocurrió, fue terrible y no queremos volver ahí.

Cortesía de ViX

Llevas muchos años de carrera. ¿Qué te ha permitido mantenerse vigente en una industria tan cambiante?

He tenido mucha fortuna, pero también he sido muy perseverante. Empecé muy niño y siempre he intentado no quedarme en un solo lugar. He hecho telenovelas, sí, pero también cine, series, proyectos distintos. Me interesa contar historias que digan algo. Trabajar con gente como Damián Alcázar o Luis Estrada te marca mucho y te exige crecer.

Justamente, ¿qué te deja trabajar nuevamente con Damián Alcázar?

Muchísimo. Lo admiro como actor y como persona. Es alguien sencillo, generoso, pero con una profundidad actoral enorme. Lo que más aprendo de él es cómo crea personajes realmente distintos, no solo desde el vestuario, sino desde la psicología, la voz, el cuerpo. Eso me inspira, porque lo que busco es crear personajes, no interpretarme a mí mismo.

Después de habitar un universo tan violento y real, ¿qué te deja esta serie como persona?

Me deja una reflexión. Me obliga a preguntarme qué puedo aportar yo para que este país y este mundo sean mejores. Creo que estas series nos permiten mirar el abismo, pero también reconocernos como seres humanos y generar empatía. Ojalá sirva para no olvidar y, sobre todo, para no repetir.

Tráiler:

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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