Durante más de ocho años, Carolina Díaz ha forjado una carrera sólida como creadora de contenido e influencer, a través de proyectos que celebran la creatividad, la autoexpresión y la confianza personal. Hoy inicia una nueva faceta como actriz de doblaje al prestar su voz a Olivia Burke, una carismática y competitiva avestruz, en la adaptación latina de la cinta animada Goat: La cabra que cambió el juego, dirigida por Tyree Dillihay.
Escrita por Aaron Buchsbaum y Teddy Riley, la comedia de acción sigue a Will, una pequeña cabra que aspira a convertirse en una estrella del rugibol, un deporte mixto de alta intensidad, dominado por los animales más rápidos y feroces del mundo. Decidido a revolucionar el deporte, busca demostrar que todos son capaces de formar parte de los mejores equipos.
La incursión de Carolina en la industria cinematográfica no es casualidad. Durante su infancia, le cautivó la posibilidad de imitar y replicar las voces de personajes tan diversos como Isma (Las locuras del emperador) o Lilo (Lilo & Stitch). Más tarde, tras adentrarse en las redes sociales, inició una ardua formación en doblaje.
“Esto es un sueño; he estado buscando una oportunidad por más de cinco años. Conecté mucho con Olivia, estaba destinada a darle voz”, detalla Carolina en entrevista con THE HOLLYWOOD REPORTER en Español. La creativa nos adentra en su preparación para este proyecto, el impacto del doblaje en su carrera y la importancia de escuchar a nuevas voces latinas.

Conocemos tu trayectoria como creadora de contenido, pero quizá no muchos saben que te apasiona el doblaje. ¿Cómo te adentraste en este mundo y cómo llegó a ti el personaje de Olivia Burke?
Es muy gratificante; ha sido un sueño para mí. Cuando empecé a crear contenido en redes sociales, en algún momento pensé que me gustaría darle voz a un personaje, y lo busqué durante más de cinco años. Al inicio tomé cursos y después ingresé a una escuela. Muchos podrían pensar que no hubo una preparación, pero la verdad es que sí, incluso, recibí consejos de expertos.
La verdad es que no esperaba un personaje como Olivia para mi primer doblaje y, si soy honesta, terminé amándolo. Se convirtió en algo muy especial para mí. No te lo voy a negar, hubo castings en los que no me quedé, pero seguí intentándolo para encontrar al personaje indicado.
El doblaje es dar vida. Muchas personas creen que solo se trata de prestar la voz, pero en realidad es actuar como el personaje. Olivia me encanta; siento que conecté muchísimo y estoy segura de que el público también lo hará. Ha sido una experiencia muy bonita.
Interpretas a una avestruz muy competitiva, con rasgos humorísticos. ¿Cómo fue el proceso de adaptar el personaje, construirlo y encontrar el tono adecuado para hacerlo tuyo?
Al inicio fue complicado, porque primero tuve que estudiar al personaje. La imaginaba un poco más temerosa, porque es muy ansiosa, e incluso pensaba en una voz más nasal, así que tuve que modificar la mía. También escuché a la actriz que la interpreta en la versión original, Nicola Coughlan, y ella le da un tono más suave y delicado, muy distinto a como yo la había imaginado. Fue cuestión de estudiarla a fondo y tomarle mucho cariño, porque siento que cuando conectas con un personaje, te esfuerzas todavía más.
¿Qué cualidades compartes con Olivia Burke?
Muchísimas. Yo diría que somos tal para cual. A veces es muy ansiosa, pero también muy divertida; es carrilluda y, al mismo tiempo, competitiva, y considero que yo también lo soy. Siento que compartimos muchas similitudes.
¿Cómo te enteraste de que ibas a darle voz al personaje?
Fue en diciembre. Normalmente voy de vacaciones con mi familia a Tijuana, así que hice la audición antes de irme. Cuando empecé a leer sobre el personaje me encantó y pensé que sería un sueño prestarle mi voz. Al inicio creí que no había quedado, porque me dijeron que la respuesta sería muy rápida, que probablemente sabría al día siguiente. No tuve noticias y me desanimé un poco, pero dos o tres días después me llamaron para decirme que sí había quedado.
Fue una experiencia muy satisfactoria. Trabajar con Xóchitl Ugarte fue increíble y muy especial; siento que hubo una conexión muy bonita. Si soy honesta, en una audición anterior llegué a pensar que ya no lo intentaría más con el doblaje, y cuando esto se concretó supe que debía seguir y que por algo pasan las cosas. El resultado quedó increíble y espero que al público le guste mucho el trabajo.
¿Cómo fue tu experiencia en el estudio?
Es una experiencia única. En el momento en el que entras a la sala te transformas. Te olvidas de todo lo demás, asumes al personaje y te lo crees. El equipo de trabajo es increíble, siempre retroalimentándote. Hicimos un gran equipo y, de hecho, ese también es uno de los mensajes más bonitos que transmite la película: la importancia del trabajo en equipo y de creértela. Definitivamente, es una experiencia que todos deberían vivir en algún momento.
El doblaje latinoamericano le da muchísima vida a los personajes y, en ocasiones, hace que tomen una mayor relevancia en el ámbito cultural.
Siento que todos se van a identificar con algún personaje; es imposible que no sea así. Cada uno es muy distinto y cada actor le dio una vida única a su personaje. Durante mis diálogos, de repente podía escuchar las voces de otros compañeros y, al final, tuve la oportunidad de conocerlos. Entre nosotros también hay muchas diferencias, y eso se refleja en la película. Conecté profundamente con Olivia; estaba destinada a darle voz y ya quiero ver el resultado final.

Antes hablamos sobre uno de los mensajes que transmite la película a la audiencia, pero ¿cuál es la lección más grande que te dejó a ti?
En algún momento pensé que, si no me quedaba con el personaje, tal vez no estaba hecha para esto. Pensé en tirar la toalla, aceptar que quizá era un sueño que no se iba a cumplir y que debía buscar otra cosa. Este proyecto fue una señal para no dejar de intentarlo, para seguir preparándome y continuar construyendo el sueño que tengo desde niña. Quiero llevar el doblaje a terrenos cada vez más profesionales y seguir creciendo.
Olivia, en específico, me enseñó a tener más confianza en mí misma. Todos los personajes de la película pasan por ese momento en el que no terminan de creer en sus habilidades, y creo que esa es una gran lección. En general, espero que las personas empiecen a creer más en ellas mismas, confíen en sus capacidades y luchen por lo que quieren.
Como bien mencionas, el doblaje no solo se trata de prestar una voz, sino también de interpretar y plasmar una intención. ¿Qué impacto ha tenido el doblaje en tu vida? ¿Has pensado en actuar en producciones que te pongan frente a una cámara?
El doblaje significa mucha nostalgia. Por otro lado, es una faceta con la que me desconecto de todo lo demás: entro en un mundo diferente y eso va de la mano con la actuación. No solo se trata de prestar una voz, sino de transmitir una intención que se perciba con solo escucharla. Puedo decir con certeza que el doblaje me ha cambiado mucho; ahora tengo una perspectiva muy distinta.
En cuanto a la actuación, es algo que me encantaría explorar. Me gustan mucho los retos y, si se presenta la oportunidad, me gustaría interpretar a una villana; para mí sería ideal. Sé que aún debo prepararme más en ese ámbito, pero me encantaría hacerlo y podría ser una meta.
En el caso del doblaje, ¿tienes en mente algún tipo de personaje que te gustaría interpretar en el futuro?
Estoy abierta a cualquier personaje, porque siento que será un reto para mí. Por ahora estoy muy emocionada con este proyecto, pero si tuviera que elegir, me encantaría darle voz a una villana o a una princesa.
Recientemente, en Estados Unidos se han impulsado iniciativas para regular el uso de la inteligencia artificial y proteger los derechos de los actores de doblaje. En México, también ha habido propuestas por parte de la ANDA y la Asociación Mexicana de Locutores. ¿Qué opinión te merecen estas iniciativas?
Es un tema delicado. Pienso que la inteligencia artificial puede reemplazar, de cierta manera, muchos empleos, pero no hay nada como la esencia de una persona para darle vida a un personaje, y en el doblaje eso se percibe todavía más. Al final, se trata de una interpretación, así que se vuelve algo complicado.
Entiendo que la IA puede ser útil para resolver muchas otras cosas, pero en un ámbito donde se debe construir una personalidad y plasmar una intención, lo veo muy difícil. Espero que no se pierda esa parte en la que una persona puede interpretar y darle vida a otra.
¿Qué es lo que pocos saben sobre el doblaje de voz y que te gustaría dar a conocer? Lo pregunto porque muchas veces no se valora el trabajo de los actores de doblaje y suelen ser figuras que, en ocasiones, se quedan un poco tras bambalinas.
Me gustaría que la gente supiera que el doblaje lleva tiempo, preparación y estudio. No se trata solo de hablar al micrófono y repetir diálogos; hay todo un proceso detrás. Hay un ingeniero que te acompaña; una directora que te guía para encontrar la intención adecuada y que procura que todas las voces hagan match. Existe una preparación real.
Entiendo que habrá comentarios tanto positivos como negativos. Positivos, por parte de quienes saben que es algo que he buscado durante mucho tiempo; y negativos, porque algunas personas se preguntarán por qué le dieron el papel a alguien nueva o que viene de la creación de contenido. Detrás de este trabajo hay mucho esfuerzo. Personalmente, le puse mucho cariño, empeño y apliqué todo lo que he practicado y estudiado. Sé que todavía puedo mejorar, pero el resultado quedó muy bonito, se trabajó con mucha entrega y mucha intención. Espero que el público se dé la oportunidad de escuchar nuevas voces y que lo disfrute.