Aunque técnicamente fue la función número 112, la noche del domingo el Teatro San Rafael de la ciudad de México preparó sus mejores pays para celebrar las 100 funciones del musical de Broadway Waitress en México. La cifra simbólica sirvió como pretexto perfecto para reconocer el trabajo de una producción que ha sabido ganarse un lugar en la cartelera con voz propia, ritmo propio y una energía profundamente entrañable.
El festejo arrancó desde temprano, con alfombra roja y presencia de distintas figuras del espectáculo como Karla Díaz, Jorge Blanco, Bárbara Carbajal, Miguel Martínez y varios invitados más que se sumaron a la celebración.
Waitress sigue a Jenna Hunterson, interpretada por Aitza Terán, una mesera de un pequeño restaurante atrapada en un matrimonio abusivo y con el deseo urgente de reconstruir su vida. Su talento para hacer pays se vuelve su refugio, su canal creativo y su impulso para imaginar un nuevo futuro, uno donde su bebé y ella puedan estar a salvo.
La obra logra equilibrar el humor con momentos de gran profundidad emocional. Desde los primeros minutos quedó claro que el público estaba completamente entregado. Hubo risas espontáneas, comentarios susurrados entre butacas, reacciones tan genuinas que se integraban a la atmósfera de la función. Inclusive algunas carcajadas por parte de los asistentes llegaban a parecer parte del libreto.
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Uno de los grandes aciertos de esta versión mexicana es la química entre las tres protagonistas. Su relación en escena transmite una amistad real, que se construye desde la sinceridad, el cuidado, la complicidad y el afecto. Esa dinámica vuelve sus personajes profundamente memorables.
Y como bien dijo Paty Cantú al final de la función (quien junto con Karla Díaz, fue madrina de la noche y se encargó de develar la placa conmemorativa), por momentos uno olvidaba que eran actores interpretando un papel. “Me creí por completo a los personajes, así de fuerte es la conexión que logran con el público”, dijo durante su intervención al final de la obra.
La reacción del público fue prueba de eso. Durante toda la función era fácil ver cuerpos inclinados hacia adelante en señal de intriga, amigas que se miraban entre ellas emocionadas con la interpretación de ‘When He Sees Me’ a cargo de Mónica Campos, escuchabas carcajadas durante la interpretación de ‘Never Ever Getting Rid of Me’ de Jonathan Portillo, hubo expresiones de asombro con el dúo que formaron Agustín Ocegueda y Denisha, y lágrimas discretas (o tal vez unos cuantos sollozos) gracias a la interpretación de Gerardo González, quien al final fue abordado por varios fans que esperaban su firma. Fue especialmente conmovedor ver a las tres amigas enamoradas, aunque dos de esas historias amorosas sean un tanto cuestionables, pero eso ya es tema del guión de la historia.
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La placa conmemorativa se develó al final, en un discurso breve pero emotivo. Karla Díaz compartió que había reído, llorado y salido conmovida del teatro, mientras Paty Cantú resaltó la calidad vocal de cada número y la entrega de los músicos en vivo. Ambas coincidieron en que el éxito de esta temporada es reflejo del esfuerzo colectivo detrás del escenario, y desearon que estas funciones sean apenas “las primeras cien de mil”.
Waitress en México es la versión oficial de Broadway traducida al español, pero en escena no se percibe como una réplica, sino como una producción con alma propia. Respeta el espíritu y estructura del original, sí, pero lo que sucede sobre el escenario tiene una fuerza, una entrega y una calidez que hacen que esta versión brille por mérito propio. Si mis expectativas ya eran altas, salí del teatro gratamente sorprendida por lo mucho que las superaron.
Aitza Terán, Denisha, Mónica Campos, Vince Miranda, Mariano Palacios, Jonathan Portillo, Agustín Ocegueda, Gerardo González… todos entregaron actuaciones memorables. Incluso en los momentos donde el foco estaba en otros, las interacciones entre los miembros del ensamble, los detalles al fondo del escenario, la precisión en cada gesto, sumaban muchísimo a la experiencia.
Y sí, urge que suban las versiones de esta producción a Spotify. Porque sí, es Broadway en español, pero también son una experiencia que se queda en el corazón gracias al reflejo de una identidad muy propia.