El cine mexicano vive una transición significativa. Con la llegada de la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, así como del estímulo fiscal que propone aplicar un 30% de descuento en el ISR a las producciones que se realizan en el país, el sector pronostica un amplio crecimiento, incluso, a pesar de los retos que aún enfrenta la industria en materia de distribución y exhibición.
Como cada año, el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), bajo la coordinación de la Secretaría de Cultura, publicó el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025, un documento que no solo permite analizar el desempeño del cine nacional durante ese año y en periodos anteriores, sino también vislumbrar cuáles son los asuntos pendientes del panorama cinematográfico nacional.
En el ámbito de la producción cinematográfica, se contabilizaron 864 cortometrajes y mediometrajes mexicanos en alguna etapa del proceso de producción; es decir, 36 filmes más que en 2024. Los estados que más produjeron estos formatos fueron la Ciudad de México, Jalisco, Guanajuato, Puebla y Michoacán. Del total, 582 corresponden a ficción, 186 a documental, 70 a animación y 26 a cine experimental. De ellos, 217 estuvieron dirigidos por mujeres, 616 por hombres y 31 por ambos géneros.

En cuanto a los largometrajes, se registraron 235: 40 en rodaje o con rodaje terminado, 54 en postproducción y 141 terminados. En este último rubro, algunos aún no se estrenan y otros más fueron presentados en festivales, salas comerciales, plataformas digitales u otros espacios de exhibición. La ficción continúa predominando en este formato con 140 títulos, seguida de 86 documentales, cuatro producciones experimentales y cuatro cintas de animación.
Del total de largometrajes, 108 corresponden a óperas primas, 70 a segundas y terceras obras, y 57 a cuartas obras o posteriores. Sobre el financiamiento, 97 recibieron algún tipo de apoyo público, principalmente de Eficine (28%), Focine (23%), ECAMC (3%) y otros provenientes de entidades federativas, universidades públicas, dependencias gubernamentales e instituciones culturales. Las entidades con mayor número de rodajes fueron la Ciudad de México, Jalisco, Baja California, Estado de México, Guanajuato y Nuevo León.
En 2025, el costo promedio de las películas mexicanas fue de 15.04 millones de pesos. Este año, si una producción desea ser acreedora del beneficio fiscal propuesto por Claudia Sheinbaum, su inversión deberá ser de al menos 40 millones de pesos en el caso de largometrajes de ficción o animación y capítulos de series. Para los documentales, el mínimo será de 20 millones de pesos, mientras que para los procesos de animación, efectos visuales y postproducción será de 5 millones.

Las coproducciones continúan fortaleciendo la industria mexicana. El año pasado se registraron 63 alianzas con 27 países, entre ellos España (19), Estados Unidos (19), Argentina (10), Francia (7), Alemania (4) y Perú (4). Del total de largometrajes, 52 fueron dirigidos por mujeres, 169 por hombres y 14 fueron codirigidos por ambos géneros.
Los datos reflejan que el cine mexicano debe reforzar la participación de las mujeres en la industria. Se registraron 72 mujeres en la actividad de dirección, 90 en guion, 48 en cinefotografía y 154 en producción. Del total de largometrajes dirigidos por mujeres, 39 corresponden a óperas primas, 17 a segundas o terceras obras y 10 a cineastas con más de cuatro películas. Mientras que el 47% se desempeña dentro de la ficción, el 49% lo hace en el género documental. Asimismo, 41 de estas producciones contaron con algún apoyo público.
En cuanto a las narrativas, se contabilizaron 17 películas sobre mujeres, feminismo y perspectiva de género: 11 documentales y seis ficciones; cinco se realizaron en coproducción con otros países y 12 contaron con apoyo público. Las temáticas se centraron en la migración, identidad y derechos humanos; memoria, resiliencia, verdad y justicia; violencia de género y demandas sociales; cuestionamiento de los roles de género y del trabajo; maternidad, cuerpo y salud reproductiva; vejez, vínculos familiares y cuidados; sexualidad y vínculos afectivos; comunidad y relación de las mujeres con el espacio público, así como redes de apoyo y autocuidado.

Respecto a las nueve obras de los pueblos originarios y comunidades afrodescendientes registradas, tres estuvieron a cargo de realizadores pertenecientes a estas comunidades y cuatro incluyeron diálogos total o parcialmente en lenguas originarias. Ocho fueron documentales y una, de ficción; cuatro se llevaron a cabo en coproducción con otros países y seis contaron con apoyo público.
Por otra parte, se identificaron 12 películas sobre diversidad sexual: seis de ficción, cinco documentales y una experimental. Destacan cintas como En el camino, de David Pablos; La divina tragedia, de Sergio Tovar Velarde; La vida después de Enrique, de Marco Cano; Liminal, de Rodolfo Graziano; Papá Melissa, de Sophia Stieglitz; y Soy Mario, de Sharon Kleinberg.
El cine dirigido a infancias y adolescentes solo registró dos producciones; sin embargo, se filmaron cinco películas sobre esta temática. Del total, hay cinco de ficción, un documental y una animación. Con narrativas sobre la imaginación como herramienta creativa, así como la amistad y la solidaridad, se presentaron filmes como Llegaron con el viento, de Rodrigo Plá; Mi amigo el sol, de Alejandra Pérez; La gran familia, de Matías Meyer; Vimos pasar el cometa, de Carolina Platt; y Voy a pasármelo mejor, de Ana de Alva.

De los 234 largometrajes registrados en proceso de producción en 2023, la información actualizada indica que, de los 42 títulos que se encontraban en rodaje o con rodaje terminado, nueve permanecen en el mismo estatus, 12 pasaron a postproducción y 21 se concluyeron. De los 49 largometrajes en etapa de postproducción, nueve permanecen en el mismo estatus y 40 ya se finalizaron.
La producción de series continúa reforzando el panorama audiovisual nacional. En 2025, se contabilizaron 66 series mexicanas en proceso de producción y estrenadas: seis en rodaje o con rodaje concluido y 60 terminadas. De ellas, 46 corresponden a ficción, 18 a documental y dos a animación. Además, 48 series estuvieron disponibles en plataformas de streaming, como Yellow (Silvana Aguirre y Sofía Auza), Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero (María José Cuevas) y Los Colorado (Gabriel Riva Palacio y Rodolfo Riva Palacio).
De acuerdo con el anuario, en México participaron 17 mil 830 personas en actividades de producción cinematográfica: 6 mil 783 mujeres y 11 mil 047 hombres. El 87% se involucró en la realización de largometrajes y el 13% en cortometrajes y mediometrajes. En el caso de los largometrajes, la participación de las mujeres fue del 36%.

En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, Yalitza Aparicio, nominada al Óscar, habló sobre la importancia de que la industria y las audiencias reconozcan la producción de cortometrajes: “Me parece que es un sector poco valorado, aunque tiene el mismo grado de importancia y se produce con la misma entrega. Para muchos es su ópera prima, y se realizan con menos presupuesto y tiempo. Muchos actores se suman a estas producciones, pero la distribución y la difusión siguen siendo un reto. Es cuestión de que los volteemos a ver, porque hay una lista inmensa de cortos maravillosos”.
Sobre la exhibición en salas y complejos cinematográficos, el panorama es desolador y los números hablan por sí solos. En 2025, se estrenaron 429 películas y se contabilizaron 186 millones de boletos vendidos. El cine mexicano registró 93 títulos, 9.1 millones de asistentes y 4% de los ingresos totales en taquilla. Campeche reportó la menor cantidad de estrenos nacionales (24) y la Ciudad de México la mayor oferta (89).
Las películas mexicanas más taquilleras fueron: Mesa de regalos, de Noé Santillán-López, con 1.9 millones de espectadores, seguida de Mirreyes contra Godínez: Las Vegas, de Chava Cartas, que alcanzó 1.1 millones. En contraste, los títulos extranjeros más exitosos en taquilla fueron Lilo y Stitch, de Dean Fleischer Camp, con 17.3 millones de boletos vendidos, y Una película de Minecraft, de Jared Hess, con 10 millones.

Los meses con más afluencia en cines fueron febrero, marzo, agosto y diciembre, mientras que los géneros preferidos de la audiencia fueron la animación, la comedia, el drama y el documental. Sorpresivamente, el romance y la aventura no generaron una alta demanda comercial. Otros títulos taquilleros fueron Soy Frankelda (Arturo y Rodolfo Ambriz), ¡Qué huevos, Sofía! (Carlos Santos), Mamá reinventada (Bonnie Cartas), Loco por ella (Rodrigo Nava), No me sigas (Ximena y Eduardo Lecuona), Desastre en familia (Manuel Caramés) y Tormento (Olallo Rubio).
Algunas cintas como Amores Perros (Alejandro González Iñárritu), Sujo (Astrid Rondero y Fernanda Valadez), El callejón de los milagros (Jorge Fons), El compromiso de las sombras (Sandra Luz López Barroso), Veneno para las hadas (Carlos Enrique Taboada) y La cocina (Alonso Ruizpalacios) ampliaron su exhibición o fueron reestrenadas en salas comerciales, lo que sumó 9.1 millones de boletos vendidos.
Otro rubro importante que arroja el anuario es la presencia digital de las películas mexicanas. De las 93 cintas estrenadas en salas comerciales, todas se difundieron en YouTube a través de materiales promocionales, mientras que 63 incorporaron redes sociales o sitios web en sus estrategias de lanzamiento. En contraste, 30 estrenos no emplearon ninguna red social en sus campañas de promoción.

Pero existen otros factores aún más determinantes en la baja afluencia de público a las salas que proyectan cine mexicano. Por ejemplo, de mayo de 2024 a junio de 2025, el 35.3% de la población de 12 años y más no asistió a eventos culturales (muestra de 71 millones de personas). De este total, 30.3% no asistió al cine debido a que no se enteró o a que no hubo proyecciones de películas en su localidad, mientras que el 26.1% no acudió porque no le gusta o no es de su interés.
En México hay 934 complejos de exhibición comercial y 801 espacios alternativos de exhibición, cuatro menos que el año anterior. Es decir, existe aproximadamente un cine o espacio por cada 76 mil habitantes.
En el rubro de los festivales, se contabilizaron 292 muestras y eventos cinematográficos en el país, 15% más que el año anterior. El 30% no tuvo una temática específica, el 17% estuvo dedicado a cortometrajes, el 14% a una región o cultura y el 8% a terror o fantasía. En cuanto a la modalidad de asistencia, el 81% se realizó de manera presencial y el 19% de forma híbrida.

Se otorgaron 625 premios a producciones mexicanas en 96 festivales y certámenes cinematográficos con sede en 24 estados y seis eventos itinerantes. El 68% correspondió a hombres y 32% a mujeres; es decir, 377 hombres recibieron 491 premios, mientras que 183 mujeres obtuvieron 227 preseas. La directora más premiada fue Zyanya López Arámburo, por su cortometraje Capítulo 4. Por debajo del agua.
El cine mexicano también se vio en las plataformas. Un total de 5 mil 273 películas estuvieron disponibles en alguna de las 32 plataformas digitales que operan en el país. De los 93 títulos estrenados en salas, 38 estuvieron disponibles en línea. En el caso de las series, se contabilizaron 60 estrenos, 13% más que en 2024. Algunas de las más vistas fueron Chespirito: Sin querer queriendo, Mentiras: La serie y 90 minutos. En lo referente a la televisión pública, se transmitieron 7 mil 635 películas mexicanas.
En el extranjero, Comscore registró que las películas mexicanas tuvieron presencia en salas comerciales de 45 países. En total, hubo 194 estrenos correspondientes a 71 largometrajes, dado que algunos títulos tuvieron lanzamiento en más de un país. El número de estrenos aumentó 12%, mientras que el número de títulos registró un incremento del 42%. La cinta mexicana con más lanzamientos internacionales fue el documental Depeche Mode: M, de Fernando Frías, seguida de Kenia Os. La OG, de Ana Nube, Kenia Os y Gastón Etchechoury.
España concentró la mayor cantidad de estrenos comerciales de cine mexicano (29). A la lista se suman Argentina (12), Colombia (10), Estados Unidos (9), Costa Rica (8) y Panamá (8).

El cine mexicano ganó 173 premios en diferentes festivales y certámenes alrededor del mundo. En total, fueron galardonadas 75 películas en 28 países: 47 largometrajes y 28 cortometrajes. Las naciones donde más distinciones se obtuvieron fueron Argentina (40), Estados Unidos (30) y España (29). Algunas de las más premiadas fueron El jockey, de Luis Ortega, y Arillo de hombre muerto, de Alejandro Gerber.
De los 173 premios, 54 corresponden a películas dirigidas por mujeres, 117 a cintas dirigidas por hombres y dos a obras codirigidas por ambos géneros. Mykaela Plotkin, Laura Casabé, Mayra Hermosillo, Mariana Rondón y Marité Ugás fueron algunas de las cineastas con mayor número de galardones.
¿Cuáles siguen siendo los temas pendientes para impulsar el cine mexicano? La distribución y la exhibición. Si bien, en 2021 comenzó la recuperación del número de estrenos mexicanos en salas, y en 2024 se alcanzó un total de 112 títulos, 2025 frenó ese crecimiento.

La Ley Federal de Cinematografía y el Audiovisual busca garantizar que el 10% de la exhibición en salas corresponda al cine nacional, con una permanencia mínima de 14 días; sin embargo, la realidad es que muchas producciones no logran consolidarse en el ámbito comercial.
Directores Audiovisuales en México, una sociedad de gestión colectiva que representa legalmente a las y los directores de obras audiovisuales en el país, enfatiza que “producir más no garantiza visibilidad ni sostenibilidad comercial. Para el cine mexicano, el desafío no solo está en el financiamiento o la producción, sino en el acceso real a las pantallas, la duración de la exhibición y la construcción de audiencias”.
Aunque esta iniciativa de distribución representa un paso significativo, distintas voces invitan a replantear los modelos de exhibición para fortalecer, de manera concreta, la presencia del cine nacional en un mercado cada vez más competitivo. Sin una estrategia efectiva de exhibición, el crecimiento de la producción cinematográfica difícilmente se traducirá en una industria sostenible.
Por lo tanto, la pregunta que sigue vigente es: ¿por qué el público mexicano no ve cine nacional?