“No creo en dar mensajes, pero sí en construir un discurso”, David Pablos

El director reflexiona sobre su obra y su nuevo rol como miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Su cine, que ha abordado temas como la trata o la represión de la disidencia sexual, busca entender las heridas del país desde una mirada empática y comprometida.

Por JULIETA CHÁVEZ |

julio 15, 2025

6:44 am

Cortesía

David Pablos es uno de los cineastas mexicanos más consistentes de los últimos años. Desde La Canción de los Niños Muertos hasta El baile de los 41, su cine ha explorado historias incómodas, dolorosas o poco representadas, con una mirada íntima y un compromiso con cómo lo cuenta. Le interesa hablar de la otredad, de quienes rara vez aparecen en el centro de una historia, y lo hace con una sensibilidad que huye del morbo y de los mensajes impuesto, apostando por el discurso y la empatía.

Recientemente fue invitado a formar parte como miembro de la Academia de Hollywood, donde se le reconoce por la industria como un profesional destacado en el ámbito cinematográfico y obtiene el derecho a votar en los Premios Oscar. 

En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, Pablos nos habla sobre lo que implica contar historias desde su México y su contexto, los retos de la industria, sus obsesiones temáticas y su nueva película En el camino, filmada en Ciudad Juárez con actores naturales y centrada en el mundo de los traileros.

Primero que nada, felicitarte por lo de La Academia. ¿Cómo te sientes? 

La verdad es gratificante recibir un reconocimiento por parte de gente de la industria, y que el trabajo sea reconocido. Ante todo, eso es lo que más me alegra, el reconocimiento de colegas y de la industria. Honestamente fue una gran sorpresa, porque yo estaba en ese momento en una reunión y dejé mi teléfono a un lado. De repente cuando lo vuelvo a tomar, tenía muchísimos mensajes y fue así como me enteré, por las felicitaciones de colegas, de amigos. Fue bastante inesperado, una muy, muy grata sorpresa. 

Sí, ¡qué emoción! Para ti como cineasta mexicano, ¿qué significa formar parte ahora de esta institución? 

Si mal no recuerdo, somos cinco mexicanos que estuvimos en esta ocasión. Yo creo que es un reconocimiento de la labor que se ha hecho también. Agradezco que mi voz y mi voto sean escuchados.

Actualmente tenemos el contexto político de todo lo que está ocurriendo con Donald Trump. ¿Cómo te sientes siendo un mexicano representando a tu país? 

Es una pregunta compleja e interesante. Yo creo que como cineasta, más allá de los temas o historias que uno elija, el lugar de origen nos determina, nos marca y ofrece una manera de entender la realidad. Amo este país y hasta ahora todas las historias que he querido contar se sitúan en México, estoy muy orgulloso de las posibilidades que mi país me brinda respecto a las historias que están en el radar. La crisis en Estados Unidos ha afianzado mi sentido de pertenencia e identidad como mexicano y eso me motiva a contar esas historias.

El cine necesita distancia y reflexión para abordar temas tan dolorosos o complejos. Estamos en un momento en que se está asimilando todo lo que está sucediendo. Yo crecí en Tijuana, con un muro al lado y la frontera cerca. Tijuana tiene una gran influencia de Estados Unidos, porque es una ciudad que, para bien o para mal, está en constante diálogo con ese país y se ve marcada por su presencia. Crecí viendo a migrantes esperando cruzar, crecí viendo la patrulla fronteriza y esas imágenes en lo personal me conmueven muchísimo. Por eso tengo una especial empatía por la situación de los migrantes, porque es una realidad muy evidente y tajante de mi ciudad.

Al final, algo que el cine puede hacer es generar empatía. Creo que tiene esa gran posibilidad de conectarnos con los demás, de ponernos en los zapatos de los demás, de entender una realidad a través de otros ojos. No es que crea que el cine resuelve situaciones, tampoco creo que sea un instrumento de cambio, pero al menos nos permite empatizar y eso es muy importante. Nos ayuda a ver estas situaciones con perspectivas distintas y, sobre todo, a humanizar a las personas que están atravesando estos conflictos.

Nancy Talamantes como “Sofía” en Las elegidas (2015) / Cortesía

Sí, completamente. ¿A ti qué te atrae de contar historias que tienen esta base real o histórica? Como hiciste en El baile de los 41 o Las Elegidas.

La razón por la que he escogido hasta ahora las historias tiene que ver con mi manera de conectar con ellas. Sea cual sea la razón que me haga conectar, siempre parte de mi propio bagaje, de cómo yo entiendo ese tema o esa historia y por qué resuena en mí de manera tan profunda, tan contundente. Parte de algo enteramente personal y de alguna inquietud. También son temas evidentemente que a mí me importan.

El tema de la trata, que sin lugar a duda es una de las realidades más dolorosas que se atraviesa en este país y en el mundo, además de que me horroriza y me duele, para mí era importante entenderlo desde una perspectiva que a mí me era familiar. Desde cómo esto sucede en mi ciudad, o el voltear a ver esa otra faceta de Tijuana que mucha gente no quiere ver, quizás esa es una constante [en mi trabajo], ahora que lo pienso en voz alta.

Lo mismo con El baile de los 41. Es una historia que durante muchos años fue parte del imaginario colectivo, pero siempre en la oscuridad, más como algo que se intentaba ocultar. Creo que las historias que resultan dolorosas y que muchas veces no queremos voltear a ver, terminan interesándome por el discurso que se puede generar. Por esa conexión humana que se puede crear con estas historias y lo que genera contarlas desde un lugar donde no se explote de manera morbosa.

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¿Qué responsabilidad sientes o crees que tienes al contar este tipo de asuntos políticos y/o sociales en tus películas? 

Yo creo que sí hay una responsabilidad como autor en cómo manejas un discurso y cuál es el punto de vista. Es distinto decir “discurso” a “mensaje”, porque el mensaje suena a imponer una visión, y yo estoy totalmente en contra de eso. Pero sí creo en tener claridad del discurso, que no siempre está al inicio, se va tejiendo en el proceso creativo. Uno debe saber por qué quiere contar algo, qué le interesa, cómo lo va a formular y desde qué mirada. Ahí hay una gran responsabilidad, porque el trabajo que hacemos puede formar parte de un imaginario colectivo y generar un diálogo con la audiencia.

Sin embargo, lo que pase con la obra una vez que esté en el mundo, ya no está en nuestras manos. Aunque haya un discurso claro, cada quien va a recibir la película como quiera. Parte de lo que significa ser directores es aceptar que por más que tú quieras contener o acotar algo, lo que pueda suceder con el proyecto me va a trascender y te va a trascender, pero hay un punto en el que se pierde el control y eso es lo que más genera vértigo, aunque también es inevitable. 

David Pablo en el set de El baile de los 41 / Cortesía

Sí, completamente. ¿Tú consideras que tus proyectos, no individualmente sino en general, tengan algún discurso en específico? ¿O cada uno es distinto y tiene su esencia? 

Una pregunta interesante, muy buena pregunta. Creo que hay temas que se vuelven una constante. Hay fijaciones y obsesiones personales que son una constante en todo mi trabajo y esto es algo que he ido descubriendo más en retrospectiva. No es que me haya propuesto abordar tales temas o que tenga una visión amplia. Yo me voy por proyectos, por algo en concreto que jale mi atención, que me apasione, que me importe. Sí creo que me gusta contar cosas que para muchas personas pueden ser incómodas, porque me gusta hablar de la otredad, cualquiera que sea.

Me importan las personas que normalmente muchos no quieren voltear a ver. Me importan estas personas que no encajan dentro de un molde. Me interesa contar estos contextos que han sido relegados. Me interesa contar contextos de personas que normalmente no son vistas como una mayoría, y me interesan mucho los contextos que son incómodos, dolorosos. Me interesa voltearlos a ver, pero con empatía. 

Guau, qué interesante. ¿Hay algún tema del que no hayas hablado aún, y que no estés desarrollando todavía, del que te gustaría hablar? 

Hay varios. Tengo en este momento varios proyectos en la mesa, algunos históricos, de hecho. Me ha resultado muy interesante voltear a ver la historia de México, que siempre he pensado, sobre todo a partir de que hice El Baile de los 41, tiene poca visibilidad en el cine nacional. Entiendo por qué y mucho tiene que ver con las dificultades de levantar proyectos históricos que se vuelven más caros y más complejos, pero creo que hay muchas historias muy interesantes que merecen ser contadas. Porque considero es importante ver esa parte de nuestra identidad y nuestra construcción, a partir de un cine histórico. 

Tú como cineasta, ¿qué retos has enfrentado en la industria del cine mexicano? 

Ante todo, creo que este es un oficio de paciencia. Cualquier persona que quiera dedicarse al cine va a tener que poner a prueba la paciencia. Es algo que se tiene que aprender y que se tiene que educar. Los tiempos son impredecibles y es casi imposible, diría yo, planificar algo. Tú puedes tener determinados números de proyectos y uno nunca sabe cuándo va a salir uno. Hay proyectos que traen una estrella y salen de inmediato, hay otros que tardan años. Es un medio donde muy pocas veces los tiempos se van a ajustar a tus deseos o a tus necesidades y tienes que soltar. Por eso, para mí, se ha vuelto importante tener diversos proyectos en el tintero, porque de las cosas más difíciles que existen en este medio es la espera.

Hay demasiados proyectos y pocos recursos. El recurso que se da es insuficiente para hacer una película, aunque sea independiente. Sí tenemos plataformas y la posibilidad de acceder a presupuestos más grandes, pero también tienen sus propios requisitos o intereses. Apuestan, por lo general, por un público masivo. Hay excepciones, obviamente, siempre hay riesgos. Yo creo que para un cine como el que a mí me interesa hacer, que pueda ser accesible para un público masivo pero con un toque autoral, este punto medio siempre es complicado. Por más que uno diga “Ya tengo cierta trayectoria y he hecho tantas películas”, al final, y esto me lo dijo un colega, siempre la lucha por levantar una película es como si fuera la primera vez. La experiencia ayuda, pero el proceso de financiamiento es igual de complejo. Entonces uno tiene que entrenar la paciencia constantemente.

Cortesía

Sí, sí me imagino. ¿Qué piensas actualmente del cine mexicano que se está haciendo en estos últimos años? 

En México tenemos grandes cineastas, hay grandes directores a los que admiro mucho. Creo que es un cine muy rico en el sentido de que hay una gran diversidad y una gran variedad. Hay todo tipo de propuestas y de géneros que ya se están realizando. Me encanta que el género terror también se haya popularizado tanto. Creo que estamos en un gran momento en cuanto a las apuestas que hay y los directores tan sólidos que existen. Se ha forjado una muy buena escuela porque hay mucho talento. El tema es el financiamiento, como siempre, y los fondos que en este momento son insuficientes.

Ahora que eres miembro de La Academia, ¿hay algunos títulos mexicanos que hayas visto este año o algunos que esperes que te gustaría poner sobre la mesa?

Que haya visto este año, La Cocina, creo que es una gran película. Creo que Alonso Ruizpalacios es un gran, gran director, y disfruté mucho verlo con esta última película en un lugar de madurez donde emplea el lenguaje cinematográfico con gran soltura. Siempre he admirado mucho su trabajo, pero creo que se ha ido refinando en cuanto al lenguaje cinematográfico. 

También, para mi, Sujo es una película muy interesante. Astrid Rondero y Fernanda Valadez son directoras muy inteligentes, muy sensibles. Y de las películas mexicanas que más me han gustado en años recientes, Tótem. Yo soy un fan de Tótem. Me parece una película muy bella, muy entrañable, con una aparente sencillez que en realidad es muy compleja. Admiro mucho la manufactura de esa película, porque lograr ese nivel de intimidad es muy difícil. Está muy bien entonada, creo que los actores principales están muy bien entonados. A veces pasa en el cine mexicano que cada actor está en un tono distinto, sean naturales o no, pero creo que todos estos directores que te mencioné y estas películas logran entonar muy bien a todos los actores.

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Sí, Lila Avilés es una gran cineasta, estoy completamente de acuerdo. Regresando un poco más a tus proyectos, vi que estás desarrollando un documental para HBO, ¿qué nos puedes contar sobre eso?

No mucho (ríe), no mucho. Solo diré que es un tema que me interesa mucho y que es importante para mí. Estamos hablando de una serie documental de tres episodios, pero justo estamos definiendo los tiempos y viendo si, para mí, es factible hacerla en este momento. Es un proyecto que desarrollé, que se aprobó, y vamos a ver qué pasa a continuación. 

Lo que te puedo decir más certero es que terminé mi película de traileros, que se llama En el camino, y es una película de la que estoy muy orgulloso. La estamos finalizando, se filmó en Ciudad Juárez, y el 99% del reparto son actores naturales, es gente de allá. Para mí eso fue muy importante, poder castear a personas que realmente habitan estos espacios, que hablan con este acento de Chihuahua, que sus vidas están atravesadas por la realidad de una ciudad tan difícil como es Ciudad Juárez. Y creo que todo eso se transmite en la película. 

La esencia para mí es muy fuerte, por los rostros que la habitan, por estas historias, porque cada cara que está en la película cuenta una historia. En ella tuvimos el apoyo de un fondo francés, que es CNC, y la produjo Animal de Luz, Inna Payán, y también Diego Luna entró como productor con La Corriente del Golfo. Entonces esperemos que pronto se pueda ver.

¡Qué interesante! Me gustaría saber cómo se dio este acercamiento. ¿En qué momento fue que entraste a esta realidad de los traileros? 

Hace muchos años hice una serie documental para el Canal 22. Ahí fue donde me topé por primera vez con el mundo trailero. Había una persona que le interesaba mucho este mundo, y así fue como me acerqué. Primero me pareció muy interesante a nivel visual. Un tráiler me parece una maquinaria muy peculiar, que es en realidad una casa móvil, porque la vida de los traileros es itinerante, es nómada, y en la parte de atrás del tráiler tienen su camarote, su cama… Me pareció fascinante el mundo de las carreteras, las historias de las carreteras, la hermandad que se genera en el camino.

Es un mundo poco hablado por todo lo que implica, por cómo es la vida de un trailero, y también porque en este país es mucho más complejo y difícil. Hay muchos más riesgos, no solo por las larguísimas jornadas de trabajo que no están reguladas, sino también por el tema de la inseguridad, por atravesar un país que está en llamas. Eso me llevó a descubrir todo el tema, que es una realidad, de las adicciones que se dan dentro del mundo trailero por cumplir estas cuotas de trabajo tan difíciles.

También me pareció muy interesante abordar una historia de amor entre hombres, por el homoerotismo en este contexto tan hiper masculino, en el mundo del taller mecánico, de las cachimbas. Me parecía que había una mezcla de elementos muy únicos y que en conjunto resultan aún más fascinantes.

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¿Podríamos saber un poco más de información sobre dónde va a salir y detalles de su estreno?

Todavía no hay información que te pueda compartir al respecto, solo que la estamos terminando. Ya estamos muy cerca de tenerla lista y vamos a ver qué sucede. Estamos empezando apenas a mover la película. El mundo de traileros ha sido muy poco abordado, hay muy pocas películas sobre eso, y menos aún tocando el tema de la homosexualidad y de cómo se vive en un contexto como así. Es un ambiente tan hiper masculino, que también puede llegar a ser muy violento y machista, Me pareció muy interesante abordar una historia así sobre este mundo. 

Ya no diré más, pero el discurso se construyó también a partir de los personajes y de las historias de los personajes, entonces para mí toda esta película gira en torno a la masculinidad, que es un tema también muy importante aquí en México. Creo que hay que hablar más de estas masculinidades y deshacerlas.

JULIETA CHÁVEZ

Redactora

Redactora editorial en The Hollywood Reporter en Español. Ha entrevistado a directores, actores y líderes de opinión, con un foco especial en mujeres, arte contemporáneo y temáticas de género.

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