¿Es la Navidad como la pintan en las películas y la televisión? ¿Realmente en todo el mundo cae nieve y la gente sale a la calle vistiendo suéteres con renos y pingüinos dibujados? ¡Claro que no! Hay muchísimos países alrededor del mundo cuyas navidades se caracterizan por días soleados, bebidas heladas y visitas a la playa. Siendo de Chile, uno de los países que vive la Navidad en pleno verano, 31 Minutos decidió contar su versión de las fiestas decembrinas en una nueva producción cinematográfica: 31 Minutos: Calurosa Navidad.
Escrita y dirigida por Álvaro Díaz y Pedro Peirano, quienes también dan vida a Juan Carlos Bodoque y Tulio Triviño respectivamente, Calurosa Navidad es el segundo largometraje de 31 Minutos. El proyecto llega 17 años después de su anterior entrega y espera tener un mucho mejor recibimiento. A diferencia de su antecesora —la cual tuvo un paso por la gran pantalla—, esta nueva producción se estrena directamente en streaming gracias a Prime Video.
Conclusión: Los amantes del programa de televisión quedarán satisfechos
Directores y guionistas: Álvaro Díaz y Pedro Peirano
Distribución: Prime Video
Duración: 1 hora y 31 minutos
La película transporta a los personajes del noticiero infantil al pueblo de Titirilquén, una ciudad donde habitan todos los títeres. Con la Navidad a punto de suceder, el poblado enfrenta una fuerte ola de calor que pone la visita de Santa Claus en riesgo. Bufandina Escarcha, quien trabaja directamente en el Polo Norte, realiza una conferencia de prensa donde confirma que no habrá Navidad en Titirilquén debido a que los renos de Santa no soportarían el intenso calor. Ante esta situación, Patana propone que sea el elenco de 31 Minutos quienes viajen hasta el Polo Norte en busca de sus regalos. Juan Carlos Bodoque es quien se ofrece para recuperar los obsequios, lo cual no parece una gran idea debido a su pasado ludópata, pero de todas maneras emprende la aventura. Mientras el conejo rojo recorre el planeta, el resto de integrantes del elenco prepararán un show navideño que intentará mantener al pueblo de Titirilquén con la esperanza de que la Navidad aún puede salvarse.
31 Minutos: Calurosa Navidad no se trata de una historia cien por ciento original. El concepto ha sido utilizado por el colectivo chileno en algunas ocasiones, siendo la primera durante la emisión de segunda temporada, ya que fue la temática de su episodio navideño. Años después, la agrupación adaptó la historia para llevarla a los teatros con un show en vivo que mezcla narrativa y las canciones icónicas de la serie, el cual ha llegado a los escenarios más importantes del territorio hispanohablante, incluyendo festivales como el Vive Latino y las diferentes versiones de Lollapalooza.

Si bien no es un concepto nuevo, tampoco se trata de una historia repetida. Álvaro Diaz y Pedro Peirano se encargaron de adaptar el relato para darle al público una hora y 31 minutos de contenido. A diferencia del show en vivo que la agrupación ha presentado continuamente estos últimos años, el largometraje no utiliza las canciones más populares del programa, como ‘Yo nunca vi televisión’ o ‘Dinosaurio Anacleto’, salvo por una excepción. La cinta retoma algunos temas navideños que la serie ha utilizado y los presenta de forma remasterizada.
Un aspecto que esta nueva versión de la historia de Calurosa Navidad tiene en común con sus antecesoras es el viaje de Juan Carlos Bodoque y su facilidad por sucumbir ante la tentación de las apuestas. El considerado como “el periodista estrella de 31 Minutos” llega erróneamente al Polo Sur para después tomar un tren hasta el Polo Norte, donde recupera los regalos de los habitantes de Titirilquén, los cuales utilizará para apostar en la anual carrera navideña donde competirá Tormenta China, su caballo predilecto, el cual no es muy bueno y terminará haciendo que Bodoque pierda todos los regalos. Aquí es donde se muestra una de las principales diferencias de esta película, que es el papel de Mario Hugo. En esta ocasión, él será el encargado de planear el especial navideño del programa, ya que —según él— de niño era conocido como el “Señor Navidad”. Con su nula experiencia organizando eventos navideños, Mario Hugo logra poner en aprietos a Tulio Triviño, regalándonos algunos de los momentos más divertidos del largometraje.
Al igual que en el show homónimo que 31 Minutos ha presentado a lo largo de estos últimos años, la cinta presenta a Hielito, un muñeco de nieve hecho por Juanín, quien siempre había deseado poder hacer uno con sus propias manos como lo veía en las películas. Cuando toda esperanza parece perdida, Hielito es el encargado de levantar el ánimo del elenco. Él es la parte más tierna del largometraje, teniendo la capacidad de conectar con los más pequeños de la casa, aunque tal vez para los más grandes pueda ser un tanto cursi.
Siguiendo con el estilo de 31 Minutos, las canciones destacan en sobremanera. A lo largo del largometraje encontramos temas navideños como ‘Calurosa Navidad’ y ‘El arrepentimiento de Juan Carlos Bodoque’, los cuales mantienen la calidad a la que la agrupación chilena tiene a su público acostumbrado. Aunque sin duda alguna, quien se roba por completo la película es Julieta Venegas. La cantautora mexicana funge como la gran invitada especial del espectáculo navideño del programa e interpreta una increíble versión del clásico ‘Mi muñeca me habló’, tema original de Flor Bovina, quien aparece un cameo cantando junto a Venegas. Ver a la artista detrás de éxitos como ‘Me voy’ y ‘Eres para mí’ conviviendo con los personajes de 31 Minutos es un momento surreal por lo bien ejecutado que está y su naturalidad. Tanto a la hora de cantar como de interactuar con Mario Hugo, Julieta Venegas parece estar en su elemento.

El largometraje también destaca al momento de presentar y ser una especie de homenaje a todo el universo que 31 Minutos ha estado construyendo a lo largo de los años dándole espacio a personajes que no necesariamente forman parte del elenco en forma de cameos. Algunos tienen participaciones más importantes como Bombi el zombi y el Maguito Explosivo, pero también hay otros que simplemente aparecen en el fondo como muchos más intérpretes de algunas canciones icónicas como Freddy Turbina o el Dinosaurio Anacleto.
A pesar de que todo el diseño de producción es impresionante —desde la creación de los escenarios hasta el uso de todos los títeres— al ver la cinta se extraña la dinámica de 31 Minutos en la que los personajes eran introducidos en un contexto real y los veíamos interactuando con escenarios del mundo cotidiano e incluso con personas. Por el contexto de la historia esto no puede suceder, pero era parte del encanto original de la serie y una de las razones por las que se convirtió en algo tan icónico.
31 Minutos: Calurosa Navidad resultó en un experimento exitoso. Álvaro Díaz y Pedro Peirano no buscaron revolucionar el mundo del cine, sino mostrarle al mundo de lo que 31 Minutos es capaz cuando se le dan los recursos y el tiempo suficiente. No está claro si el programa tendrá más largometrajes después de este, pero realmente sería una pena no explorar más este tipo de producciones.