Originario de Bogotá, Colombia, Diego Aldana creció rodeado de telas, máquinas de coser y mesas de corte. Proveniente de una familia con una larga historia en la industria de la moda, el diseñador convirtió desde muy pequeño su fascinación por el movimiento, el volumen y las formas en el sello de una propuesta que apuesta por el drama, el color y las siluetas extraordinarias.
Ahora, el creativo encargado de Diego Aldana Design, se encuentra actualmente trabajando en su colección Primavera-Verano 2027, para la que ha tomado como punto de partida la arquitectura y las formas de flores como los tulipanes y las hortensias. En entrevista con The Hollywood Reporter en Español, el diseñador colombiano habla sobre los retos de construir una marca propia, la importancia de aprender a poner límites en su trabajo y la manera en que sus emociones (especialmente las más difíciles) se han convertido en una de sus mayores fuentes de inspiración.
¿Cómo fue el punto de partida de Diego Aldana Design?
Todo esto es intravenoso, porque toda mi familia se ha dedicado a trabajar con moda desde diferentes ángulos. Mis abuelos tenían un taller muy grande acá en Bogotá, Colombia, de confección, donde hacían ropa en masa, como pantalones, ropa deportiva, etcétera. Todas mis tías estudiaron en escuelas de moda acá en Bogotá, mi mamá también trabajó con moda, mi papá igual, cada uno desde su campo. Entonces, como que todo esto es intravenoso.
Mis tías viven en Estados Unidos y ellas trabajan con diferentes diseñadores y hacen samples, hacen colecciones, hacen un montón de vainas para otras marcas. Toda mi familia ha trabajado en el negocio de moda y por eso lo llevo en la sangre. Crecí jugando debajo de las máquinas, de las mesas de corte, del papel, de las telas. Entonces, digamos que desde muy temprano yo dije: “Quiero ser diseñador. ¿Cómo lo voy a hacer? No tengo ni idea”. Pero, digamos que desde muy chiquito supe que lo mío era la moda, lo que yo quería hacer.
Hay muchas historias de personas que siguen los pasos de sus papás. ¿Cómo fue que te diste cuenta de que esta decisión la estabas tomando por genuino amor a la moda y a la ropa, y no simplemente por seguir los pasos de tu familia?
Tuve muchos acercamientos muy puntuales y uno de estos fue el movimiento de las cortinas. Me acuerdo que en la casa en la que yo vivía había muchas cortinas de velo, de tela, que se arrastraban por el piso y con el viento se movían. Yo me sentía fascinado con su movimiento. También me acuerdo que veía cómo se movían las bolsas plásticas de rayas azules con blanco, que eran muy delgaditas, en las que uno compraba cualquier cosa. A mí me fascinaba el movimiento de esas bolsas de plástico. Entonces, yo jugaba con eso. Por eso creo que sí era un tema personal. No era tanto como el querer seguir los pasos de mi familia, sino como que en realidad sentía una conexión con el movimiento de las cosas.
¿Y cuáles fueron los aprendizajes más grandes que te dio tu familia para incursionar en esta industria?
Definitivamente el trabajo duro. Eso fue lo que más me inculcaron todos mis familiares. Hay que trabajar duro, hay que trabajar fuerte. Si tú quieres algo, tienes que empeñarte, tienes que ser constante, tienes que ser disciplinado, y creo que esos fueron los aprendizajes más grandes: la disciplina, la constancia y el trabajo duro.

Escuchando lo que mencionas sobre el movimiento de las bolsas y de las cortinas, ¿qué elementos de tu historia crees que estén más presentes en tu trabajo?
Que tienen que existir las sirenas. Eso siempre fue un tema para mí, lo aplico a muchos vestidos que hago. Es parte importante de mi esencia. El volumen me gusta muchísimo porque también he sentido mucha fascinación por la antigüedad, por Versalles, por la corte de Luis XIV, Luis XVI. A mí me parece fantástico, por eso es súper fuerte en mi ADN y lo aplico siempre en mis diseños. Es mi sello.
¿Y por qué las sirenas?
No sé. Yo crecí viendo en Disney La Sirenita, la veía todo el tiempo. Eso me inspiró muchísimo y siempre sentí una fascinación. Decía “wow, me encanta la cola, me encanta cómo se mueven las aletas”. Siempre le presté mucha atención al movimiento. Entonces, siempre lo apliqué en los vestidos. Y, sobre todo, en los vestidos de corte de sirena. A mí me fascinan los vestidos de corte de sirena.
Son divinos, sí, 100 %. ¿Y por qué crees que te inclinaste a esta corriente de diseño mucho más vibrante y contemporánea?
Coco Chanel siempre decía que la moda de día es oruga y de noche es mariposa. Entonces, de noche puedes jugar más, puedes ser más divertida. La mayoría de mis diseños están pensados para ocasiones especiales, para fiestas, para momentos muy significativos en la vida de cualquier mujer y cualquier hombre, porque también hago piezas de hombre.
Pero mi enfoque está más hacia la mujer. Así podemos jugar más, puede haber más drama, puede haber más movimiento, puede haber más volumen, más colores. Si te diste cuenta, utilizo muchísimos colores en la ropa. Eso me permite divertirme un poquito más, porque si tú te vistes de forma casual o de diario, pues uno vive más relajado: unos jeans, una camiseta y para de contar, o ropa muy plana. En cambio, en la noche, con la celebración, tú puedes jugar más y sacar a relucir el alter ego. Esos elementos te ayudan a potenciar todo lo que tienes dentro.
Claro. Y antes, ¿habías jugado o experimentado con alguna otra corriente del diseño?
En la última colección que hice, que se llama Aurora, hice un par de piezas más casuales, que fueron unos hoodies, tal vez unos turtlenecks, tal vez unas piecitas básicas de Mayatex para poder mezclar y jugar con otro tipo de ropa. Pero definitivamente, la gente, para lo que me busca y lo que más les gusta de mi marca, es ser extra, es tener todo este drama, todas estas piezas con tela, porque quiero muchísima tela en mis vestidos. Entonces, yo creo que sí lo he intentado, me ha funcionado, pero me buscan por un tema específico, y es que quieren ser súper extra y verse fabulosas para una alfombra roja, para una fiesta, para un cumpleaños, para unos quince, para lo que sea.
¿Hay algún diseño en especial que hayas hecho que conserves en tu memoria?
Hay muchísimos, pero hay uno de la última colección también que te decía. Se llama Eclipse. Es un vestido que está inspirado en el eclipse. Digamos que tiene mucho de todo, tiene todo este tema emocional mío, porque siempre trato de meter mis emociones en lo que hago y sacar muchas cosas de ahí. Entonces, tiene estas faldas que son amplias, con cortes, con recogidos, con volumen, que se arrastran, y en los hombros tiene como un fruncido que me llama mucho la atención y hace que la cintura se vea muy pequeña. Siento que, aparte de ser dramático, logra destacar muchísimo el cuerpo de la mujer.
¡Qué lindo! Me llama mucho la atención esto que dices sobre las emociones. ¿Cómo reflejas en tus diseños, o cuál has notado que es la diferencia entre un diseño que viene desde una emoción positiva, y otro que viene con una emoción negativa? ¿Cómo lo reflejas en la ropa?
Yo creo que casi todo lo que he hecho viene de emociones negativas.
¿En serio?
Sí. De tristeza, de tusas, de dolor, de poder extrañar mucho a alguien. He tenido mis momentos de tristeza o he tenido esta sensación de que me hace falta algo, me enfoco mucho en ver el cielo. El cielo me inspira mucho. La luna, para mí, es fantástica; me parece como un universo ajeno, pero también la siento muy cercana. Siento que puedo hablar con ella, siento que me llena de muchas cosas. Yo creo que soy lunático.
Entonces, de ahí, de esa tristeza, de ese desamor, por decirlo de alguna forma, es que sale lo mejor. Yo siento que me sale mejor de lo malo que de lo bueno. De todo lo malo que me pasa me salen cosas buenísimas.
Eso lo he escuchado de muchísimos artistas. Incluso a mí, al momento de escribir, luego me lleva más inspiración, y a muchos les lleva más inspiración de las tristezas que de las felicidades.
Lo mejor que me puede pasar es que me entusen, que estén sufriendo por amor a mí. Eso me parece lo máximo, porque ahí me salen cualquier cantidad de cosas, ideas, propuestas. De hecho, tengo un top de una colección que se llama Top 9, porque cuando estaba entusadísimo me decían: “Creo que las puedo canalizar y sacar de esto un top, sacar una falda”. Y así, literalmente, salió una colección que se llamó Nocturnal, por toda esta noche, por las nubes, por el cielo, por las estrellas, por la luna.
Es que sí, los corazones rotos son grandes musas.
Totalmente, totalmente. Esa es mi musa más grande: mi corazón. ¿Quién sabe por qué? Tal vez porque son momentos en los que estás como muy metido en tu cabeza y de ahí empiezan a salir muchas cosas. Aparte es que no puedes avanzar. Si tú eres un artista, si tú te dedicas a trabajar con arte, con pintura, con escritura, con lo que sea que esté dentro del arte, tú no puedes avanzar si te sientes mal. Necesitas vivir ese momento y yo creo que por eso es que uno puede sacar tantas cosas de ahí.

Sí, 100 %, y aparte la felicidad se procesa diferente. Viene de otro lado más externo y la tristeza es más interna.
Exactamente, tal cual.
Pero bueno, ¿cuáles crees que han sido los mayores retos que has tenido al sostener tu marca, una marca propia?
Yo creo que el tema tributario para mí ha sido brutal. O sea, es una cosa que yo no entiendo. Yo sumo con los dedos, soy pésimo para matemáticas, pésimo para todo ese cuento. Para mí es supremamente difícil, porque tú sabes que o uno es artista, o uno es matemático, o uno es físico. Y yo no sé ni siquiera cómo hice para salir del colegio. O sea, yo salí del colegio, no sé, porque ya me tocaba salir del colegio, porque era malísimo.
Yo, en el colegio, pintaba en mis cuadernos, pintaba carteras, pintaba zapatos, pintaba vestidos, y eso era lo único que a mí me importaba. Yo no pensaba en otra cosa que no fuera eso. Entonces, claro, o sea, para mí el tema tributario ha sido tenaz. O sea, me he ganado cualquier cantidad de multas, cualquier cantidad de cosas, porque no sé, porque no entiendo, ni quiero entender tampoco.
Tú dices “mi trabajo es el diseño, no los números”.
Exacto. Ya, yo me rindo. O sea, he tenido, no sé, ochenta contadoras y todo ha sido un desastre, pero es tal la pasión que siento por mi trabajo y por lo que yo hago que no me rindo. A veces como que mi papá me dice: “Oye, ¿y si piensas en otra cosa? O sea, no sé, ¿y si te vas para otro lado?”. Porque obviamente no todo es color de rosa. Siempre hay altos y bajos y, cada vez que vas creciendo es más responsabilidad, son más procesos, son más cosas, es más gente. Entonces, yo creo que el reto para mí, el más grande, ha sido el tema tributario. De resto, creo que lo puedo ir piloteando todo.
Sí, claro, lo demás sale porque sale, pero son procesos tan minuciosos que hasta dan miedo, ¿no? Paralizan un poco.
Sí, además yo siento mucha conexión con mis clientes. Las mujeres que compran Diego Aldana son mujeres que aman la marca, que se sienten completamente identificadas, que les gusta lo que hago, que les gusta quién soy yo. Entonces, por ejemplo, cuando me piden cosas a la medida, no permiten que otra persona haga las pruebas, más que sea yo, porque a ellas les da seguridad que yo las vea, les da seguridad que yo les haga las correcciones, les da seguridad que yo les indique cuál es el largo ideal de la manga, del pantalón, del vestido, de lo que sea, ¿sabes?
La gente que me compra se siente muy conectada conmigo. De hecho, tú eres mexicana, ¿no? Yo estoy vistiendo en este momento a Natalia Téllez. Estoy enamorado, no sabes. Divina mujer, sí. Ella es lo máximo, súper querida, y todo esto que te estoy diciendo, ella me lo dice. Esa es la sensación que yo quiero lograr en la gente que usa mi marca. Y Natalia me ha parecido fantástica, te digo, y se ve brutal con mis vestidos.
Pero bueno, hablando de complicaciones que has tenido, ¿cuál crees que es el error que tú has cometido en tu carrera que más te ha impulsado o que más te ha enseñado?
El error que más he cometido es ser permisivo, porque a mí me gusta complacer a la gente, a mí me gusta que la gente se sienta completamente satisfecha con lo que yo hago y con lo que se va a poner. Una vez me pasó algo súper particular, y es que hice una alfombra roja a los Grammys y vestí a una presentadora de Telemundo, me acuerdo. Planeamos todo un vestido, buscamos la tela más espectacular. Ella decía que quería drama, pero también se quería sentir súper sensual, porque ese es su ADN. Y le mandé un vestido que era completamente transparente, como en una pedrería con un forro. Y cuando le llegó, me dijo que no le mataba tanto, que si le dejaba hacerle algunas modificaciones y le dije que sí.
Entonces, ella le puso unas copas súper chistosas al vestido y le cambió la parte de abajo, para que no se le viera el panty. Tú no sabes, me cercenaron en todas las cosas que tenían que ver con moda, en un programa muy famoso acá en Colombia también. Pero, obviamente, la gente no tenía ni idea de que yo no había propuesto ese forro. Pero, por ser permisivo y por ser complaciente, ese fue un tema. Me ha tocado ponerme más estricto con la gente, porque al final del día el diseñador soy yo, y el que pone la cara y del que hablan es de mí.
Sí, el nombre que respalda el diseño es el tuyo al final del día. ¿Y cómo manejas eso? ¿El saber que toda esa atención mediática viene hacia ti? ¿Te genera algún tipo de presión en cuanto a tus diseños o es algo completamente independiente con lo que tú tienes que lidiar aparte?
¿Sabes qué? Yo trato de no tomarme las cosas tan personales. Voy como con calma. Sí veo que está siendo fuerte el tema de los comentarios, que me pasa seguido, trato de no verlo, porque la gente siempre tiene una opinión para dar. Positiva o negativa, pero siempre la gente tiene una opinión. Cada quien tiene su perspectiva. No todos vemos las cosas de la misma forma ni del mismo color. Tal vez lo sufra un día, pero sigo adelante y aprendo. Porque uno no se puede quedar llorando sobre la leche derramada.
Sí, 100 %. ¿Y ahorita estás trabajando en alguna colección nueva?
Estoy planeando la colección de primavera-verano 2027, pero espero poder sacarla en septiembre-octubre. Yo no voy muy alineado con el calendario de moda, como las grandes marcas, porque trabajo con mi marca y diseño también para otras de diseñadores colombianos. Entonces, pues, con ellos creo colecciones, porque ellos sí sacan súper juiciosos primavera, verano, otoño, invierno, resort, y pues, como son marcas muy grandes, entonces ellos necesitan obviamente apoyo de otros diseñadores. A mí me contratan para que haga las colecciones de ellos, claramente súper pensadas con su ADN, con su filosofía y con todo, como ellos ven la moda.

¿Ya tienes algún concepto de cómo va a ser esa colección? ¿Hay algo en lo que te estés basando para crearla?
Sí, estamos viendo varias cosas. Bueno, de eso no puedo hablar mucho porque después me pillan de quién es y yo soy anónimo, porque no es mi marca, entonces creo que eso sí no lo puedo decir.
¿Y de la tuya, de la que estás preparando para 2027?
Tengo muchas influencias de arquitectura. Me gustan muchísimo las flores. La gente identifica mucho mis vestidos con flores. Siempre trato de sacar o de abstraer las formas y los colores de las flores. Esa es mi base inicial para esas colecciones y, en especial, para estas estoy trabajando con tulipanes y hortensias.
¡Qué lindo! Y ya para finalizar, para ti como diseñador, ¿qué es la moda?
Para mí es 100 % comunicación. La moda es pura comunicación. Tú, con un vestido, con una camiseta, con pantalón, con lo que sea que te pongas, le parezca a la gente bonito o no le parezca bonito, estás comunicando algo. Estás comunicando tu estado de ánimo, estás comunicando parte de tu personalidad, de lo que te gusta, de lo que no te gusta, de cómo te sientes, de cómo te quieres mostrar al mundo.
Y yo creo que todos tenemos una conversación diaria frente al espejo y tomamos esa decisión crucial de cómo queremos que la gente nos perciba. Digamos que, antes de poder conocer a alguien, tú tienes como una percepción de esa persona solo con verla. Es como tú quieres que la gente te perciba y cómo puedes tú comunicar tus gustos personales sin necesidad de decir nada.