Durante los últimos años, el público, la crítica y la Academia se acostumbraron a ver al menos un actor nominado al Óscar por haber protagonizado un biopic o película biográfica. Esto significa que fueron nominados por interpretar a una persona que existió en la vida real. Algo similar sucedía con la categoría a Mejor Película, aunque sin tanto éxito. Sin embargo, en esta edición de la entrega de premios el biopic brilla por su ausencia a pesar de haber contendientes que parecían serios.
Como cada año, el 2025 también tuvo su buena dosis de películas biográficas. Dejando fuera A Complete Unknown —sobre Bob Dylan— y Better Man —sobre Robbie Williams—, las cuales realmente se estrenaron a finales de 2024, el año únicamente tuvo dos biopics que hicieron ruido. La primera es The Smashing Machine, cinta dirigida por Benny Safdie. El largometraje cuenta la historia de Mark Kerr, un peleador de artes marciales mixtas que debe encontrar un balance entre su vida profesional y personal, así como aprender a perder. La segunda es Deliver Me From Nowhere, la cual retrata como Bruce Springsteen desarrolló su álbum Nebraska.
Durante su paso por festivales, ambas películas recibieron buenos comentarios. Sin embargo, con el paso del tiempo, las dos cintas fueron olvidadas por el público. A pesar de tener a Dwayne Johnson —uno de los actores más taquilleros de Hollywood— como protagonista, The Smashing Machine únicamente recaudó poco más de $21 millones de dólares alrededor del mundo. Aunque tal vez el caso más clave fue el de Deliver Me From Nowhere ya que tenía detrás a Searchlight Pictures, división de The Walt Disney Company. La película únicamente recaudó $45 millones de dólares, registrando pérdidas de $10 millones.
La propia industria también se olvidó por completo de estas dos producciones. Tras la ovación de 15 minutos que The Smashing Machine recibió en Venecia, se hablaba de Dwayne Johnson como un serio contendiente en la temporada de premios. Pero al final del día solamente fue considerado en los Globos de Oro. Y es exactamente lo mismo que sucedió con Jeremy Allen White, quien dio vida a “El Jefe” en Deliver Me From Nowhere. Las dos producciones tampoco fueron consideradas en otras categorías importantes como Mejor Película, Mejor Dirección o Mejor Guion Adaptado.

Solo una “película biográfica” de 2025 tuvo éxito y fue Marty Supreme, de Josh Safdie. La cinta se convirtió en la más taquillera de A24 con una recaudación superior a los $160 millones de dólares. Aunque realmente no es un biopic como tal, sino una adaptación ficcionada de la vida del jugador de ping pong Marty Reisman. El largometraje y la actuación de Timothée Chalamet —que pasó de ser el favorito a ni siquiera estar en la contienda por el Óscar— se toman muchas libertades para contar esta historia.
El fenómeno del biopic —sobre todo musical— comenzó tras la salida de Bohemian Rhapsody, que repasa la historia de Queen, en 2018. Desde entonces, el género se ha apoderado de los premios de la Academia con nominaciones para cintas como Elvis en 2022, aunque también ha habido espacio para películas biográficas no musicales, como Oppenheimer, King Richard y Los dos papas.
El éxito no solo se queda en la categoría a Mejor Actor, ya que varias actrices también han sido galardonadas por interpretar a personajes de la vida real. Tal es el caso de Kristen Stewart por dar vida a la Princesa Diana en Spencer, Anna de Armas por hacer lo mismo con Marilyn Monroe en Blonde y Jessica Chastain, quien se llevó el Óscar en 2021 por su actuación en The Eyes of Tammy Faye.
2024 puede ser el año en el que los biopics estuvieron en su apogeo con cintas como Bob Marley: One Love y Back to Black, enfocada en Amy Winehouse. Ninguna de las dos fue considerada en los premios de la Academia. Sin embargo, vieron buenas taquillas con recaudaciones de más de $180 millones y $50 millones de dólares respectivamente. Ese fue el mismo año en que A Complete Unknown y Better Man llegaron a las salas de cine. A su vez, Sebastian Stan estuvo nominado por dar vida a un joven Donald Trump en The Apprentice. Lo mismo sucedió con Timothée Chalamet como Bob Dylan.

La realidad es que el género ha estado presente desde hace mucho tiempo. Tan solo unos cuantos años antes de que Rami Malek ganara el Óscar por interpretar a Freddie Mercury, Eddie Redmayne ganó la estatuilla por dar vida a Stephen Hawking en La teoría del todo. Un año después, el mismo Redmayne fue nominado por La chica danesa y Michael Fassbender por encarnar a Steve Jobs. Por esa época, también se reconoció el trabajo de Margot Robbie en I, Tonya, Leonardo DiCaprio en El lobo de Wall Street, Meryl Streep en Florence Foster Jenkins y muchos más. Años atrás también se premió a Jamie Foxx por su papel como Ray Charles.
De cara al futuro, el género del biopic aún tiene grandes apuestas que no solo podrían ser fuertes contendientes en la temporada de premios, sino también en las taquillas. Una de ellas es Michael, que retratará la vida de Michael Jackon. Pero en un lado más ambicioso se encuentra Sam Mendes con su mini universo cinematográfico de The Beatles. Cuatro películas interconectadas, cada una contando la vida de uno de los integrantes del cuarteto de Liverpool. Cada filme llegaría a cines con una semana de diferencia, por lo que pretende ser más que un gran estreno y convertirse en todo un evento cinematográfico.
¿Fue el 2025 un mal año para el biopic? Sí. ¿Eso significa que está en decadencia? Aún no. El género ha sido pieza fundamental del cine durante todo el siglo, pero los hábitos de consumo pueden cambiar. El desempeño de las producciones enfocadas en Michael Jackson y los Beatles será clave para determinar el futuro de esta clase de cintas. Ambos proyectos contarán la historia de algunas de las figuras más importantes de la historia de la música, por lo cual podrían mover masas a las salas de cine. Pero si esto no sucede, quizás sea tiempo de dejar descansar al género.