Durante la presentación de su largometraje documental Nuestra Tierra en la 82ª edición del Festival de Cine de Venecia, la directora de cine argentina Lucrecia Martel tomó su tiempo de hablar durante la conferencia de prensa para denunciar la devastación que atraviesa Palestina, al mismo tiempo que “reivindicó el valor del cine como herramienta para narrar las injusticias del presente”.
Martel confesó que en otro momento de su vida ella había deseado jubilarse, viviendo calma, pero le ha tocado vivir otro tiempo. Dirigiéndose a las audiencias más jóvenes, invitó a la reflexión en cuanto a la aspiración de la tranquilidad personal, pues para ella resulta una ilusión frente al contexto mundial actual. “A diario vemos imágenes y sonidos de Palestina, un país que está siendo devastado, un pueblo devastado”, declaró.
Al ser una historia sobre violencia contra pueblos originarios en Argentina que estuvo desarrollándose durante 14 años, con el apoyo de materiales de archivo, documentos judiciales, entrevistas y filmaciones del juicio, la directora confesó que todo el proceso la llevó a entender las raíces históricas y coloniales que explican la persistencia del racismo en Argentina. “Esta película aborda los mecanismos racistas de nuestra lengua materna, que niegan a muchos el acceso a un espacio vital”, señaló.
Asimismo compartió su pensar respecto a los dilemas éticos del cine documental, donde siempre, como realizadores, existe la duda sobre si se están aprovechando del dolor ajeno para mostrar una realidad mediante una película. Pero también aseguró que, por la capacidad de poder entender a los otros, es necesario asumir dicho riesgo tanto histórico como político. “Por protegernos a nosotros mismos no dejemos de correr el riesgo histórico que es acercarse a tratar de entender a los otros, y a través de los otros a nuestros países y a nosotros mismos”.
Entre otros tópicos de los que habló, estuvo latente su crítica en la tendencia contemporánea de encasillar muchos de los relatos actuales en voces homogéneas, donde “las mujeres hablan solo de mujeres, los hombres de hombres y los pueblos indígenas sólo de sí mismos”. “El cine entró en zona de impotencia. Es indispensable asumir el riesgo de conversar con los otros y cometer errores en esa conversación”, siendo una de sus declaraciones más potentes sobre la comunidad cinematográfica.
Con su mirada crítica y documental Nuestra Tierra, Lucrecia Martel propone un análisis más profundo y neutral en nuestra sociedad. Su voz, siempre tan sincera y valiente, brinda una perspectiva realista de problemáticas importantes. Sus recientes palabras se vuelven un incentivo más que necesario durante el contexto global actual en el que estamos viviendo.