A lo largo de cuatro décadas, John Leguizamo ha interpretado personajes muy distintos, y ha buscado que su lugar en Hollywood le permita hablar sobre la representación latina, la migración y la política de Estados Unidos. Lo ha hecho de forma directa, aunque tomar una postura pueda alejar a una parte del público o cerrarle algunas puertas en la industria. Recientemente, pidió a quienes apoyan a ICE que dejaran de seguirlo y de ver sus películas: “Si siguen a ICE, dejen de seguirme”.
La primera vez que llegó al set de La odisea en Marruecos, Leguizamo se encontró con cientos de personas, extras vestidos con armaduras griegas, una cámara IMAX y Christopher Nolan dirigiendo desde un caballo en medio de un enorme estanque. Todo era gigantesco, pero su interpretación de Eumeo se construyó desde un lugar mucho más personal: la lealtad de un hombre que ha dedicado su vida a Odiseo. Leguizamo cuenta que pudo llegar a esa vulnerabilidad gracias a la forma de trabajar de Nolan, un director que permanece detrás de la cámara, cuida a sus actores y busca que cada escena se sienta real.

Para John, La odisea cobra una fuerza especial en el mundo actual. En la ley de Zeus, tema recurrente en la historia que habla del deber de dar alimento, refugio y protección al extranjero, Leguizamo encuentra una idea que sigue siendo urgente. La historia habla de la guerra, el desplazamiento, el regreso a casa y las consecuencias de vivir rodeados de violencia. Para él, Homero también habla de nuestro presente y de la necesidad de recibir con dignidad a quienes buscan un lugar seguro más allá de las fronteras.
Nos sentamos con John Leguizamo para hablar sobre la etapa que atraviesa, que él mismo describe como el punto más alto de su trayectoria. El actor recuerda la llamada de Nolan, el trabajo físico y emocional que requirió Eumeo y la experiencia de formar parte de una producción que le permitió sentirse reconocido de una manera especial.
Felicidades por tu trabajo en La odisea. La película es una locura.
¡Gracias! Filmarla también fue una odisea.
Después de 40 años de carrera, ¿qué sentiste al recibir la llamada de Christopher Nolan para ofrecerte el papel?
¡Uy, qué dicha! Uno se siente muy valorado y respetado. Después de 40 años en la industria, saber que la gente reconoce que has contribuido al arte te hace sentir validado.
Siento que este es el punto más alto de mi carrera: ser reconocido por un director y escritor increíble, y que me diera un papel tan hermoso, emocionante y lleno de corazón. Es uno de los personajes más importantes y decisivos de la película.
Nolan te lo describió como uno de los personajes más leales de la literatura occidental.
Sí. Cuando te lo presentan así, uno dice: “¡Guau! El personaje más leal de toda la literatura occidental”. Sientes una responsabilidad enorme de personificar ese papel, traerlo a la realidad y hacerlo sentir humano. Darle corazón, piel y sangre. Hacer que cobre vida.

¿Te identificaste con esa lealtad?
Sí. Yo soy una persona leal a más no poder. Siempre lo he sido.
No sé si es porque crecí en el barrio o porque es algo muy latino, pero para nosotros la lealtad es muy importante, tanto en nuestras comunidades como en nuestra cultura. Y como en Hollywood la lealtad casi no existe, para mí se vuelve todavía más valiosa.
Está esa expresión de “You went Hollywood” —“Te volviste Hollywood”—, que se refiere a la gente que deja de ser leal. También creo que es algo muy neoyorquino y muy importante en la vida. Si uno quiere tener amigos y familiares leales, tiene que ser recíproco. La lealtad es una de las cosas más importantes que existen.
Eso es parte de lo que Homero intenta decir con la obra. Hay muchísimas lecciones sobre la tentación, el desperdicio del tiempo, el espíritu guerrero y el peligro de perder de vista el objetivo. La lealtad es otra de esas enseñanzas increíblemente valiosas para la vida de cualquier persona.
La película también aborda la ley de Zeus, que exige recibir con comida y refugio a viajeros y desconocidos. ¿Cómo crees que resuena ese principio en el mundo actual?
Fue un antecedente de la Biblia: tratar al prójimo como si fuera parte de tu familia, como si fueras tú mismo, como uno quisiera ser tratado por los demás. Es una lección muy importante para estos tiempos tan difíciles.
Uno tiene que darle todo lo que tiene al extranjero: comida, posada, amistad y amabilidad. Es muy bonito que los griegos tuvieran esa filosofía hace 3,000 años. Era una ley muy importante.
¿Qué puede decirle La odisea a una audiencia que sigue viviendo entre guerras, desplazamientos y personas que intentan regresar a casa?
El mensaje de La odisea y el de Homero siguen siendo importantes porque la historia ha sobrevivido durante 3,000 años. Se ha reescrito una y otra vez porque es el fundamento de toda la literatura occidental. Todo parte de La odisea.
Eso se debe a que habla de temas que nunca dejan de ser humanos. El hombre no aprende; seguimos cometiendo los mismos errores terribles. Es una gran lección para recordarnos la importancia de ser generosos, mantenernos abiertos, no ser xenófobos, acoger a los extranjeros y promover el amor, no la guerra.

¿Cómo te sientes al representar a la comunidad latina en una película con un mensaje como este?
Es muy emocionante porque las personas negras y latinas normalmente somos borradas de las películas de época. Pero Chris Nolan es un innovador, un visionario, un vanguardista. Es un profeta, un profeta total.
Que me incluyera en un papel tan importante, siendo latino y representando a nuestra comunidad de una manera mucho más positiva que en los papeles que antes nos daban, es un regalo, una bendición y un milagro.
Anthony Quinn participó en otra adaptación de La odisea en 1954. ¿Sientes una conexión con él y con los actores latinos que abrieron camino en estas grandes producciones?
Por supuesto. Siento una conexión con todos los actores que estuvieron antes que yo. Estoy parado sobre sus hombros. Estoy aquí gracias a ellos, porque fueron los pioneros.
Pienso en Rita Moreno, Desi Arnaz, José Ferrer y en tantos actores que vinieron antes que yo. Ellos me ayudaron a llegar hasta este punto. Me siento muy agradecido porque dieron esa lucha y nos ayudaron a llegar hasta aquí.
Dijiste que nunca te habías sentido tan vulnerable como interpretando a Eumeo. ¿Qué hizo que este personaje fuera tan intenso para ti?
Nolan crea un set muy protegido y seguro. Es muy respetuoso del proceso creativo. Nos sentamos a trabajar una escena solamente el director y los actores, como debería ser. Hablamos de ella, la leemos y la construimos juntos.
Él no se limita a decirte: “Párate aquí, ve para allá”. Crea un ambiente muy orgánico y creativo. Solo busca la verdad de la escena, que es lo que nosotros, como actores y artistas, realmente queremos. Además, está detrás de la cámara. Hoy en día muchos directores ya no lo están, y tener al director ahí te hace sentir realmente visto y acompañado.
Gracias a eso tuve la confianza de llegar a un lugar cercano al quiebre emocional o nervioso. Mi personaje vive con una enorme humildad porque todo lo que conoce gira alrededor de Odiseo. Ha dedicado su vida a él. Odiseo prácticamente lo trató como a un padre, mientras que Eumeo lo ve como a un hijo sustituto.
Pensé en las peores cosas que podrían pasarles a mis propios hijos y llevé eso a la escena. Pude entrar en una vulnerabilidad inmensa, en un dolor profundo y completamente desgarrador.

¿Qué escena te gustaría que el público recordara de Eumeo?
La escena en la que tiene un sueño febril después de ser golpeado por unos bandidos. Odiseo está con él, aunque Eumeo no está completamente seguro de que realmente sea Odiseo.
Al mismo tiempo, ese extraño le recuerda el sentimiento que tenía por ese hijo sustituto. Entonces confiesa que Odiseo fue la única persona a la que realmente amó.
La transformación física incluyó envejecimiento, cabello decolorado y lentes de contacto que prácticamente te impedían ver. ¿Cómo fue ese proceso?
Los lentes de contacto fueron pintados a mano por un experto en Los Ángeles. Creo que solo hay una persona en el mundo que puede hacerlos. Estudiaron las cataratas y pintaron los lentes para recrearlas.
Con un ojo no podía ver absolutamente nada; con el otro apenas distinguía la luz y algunas formas. Prácticamente no veía. Después me arrugaron el rostro con pegamento, me pusieron ojeras muy marcadas, manchas de la edad y vello adicional en las cejas.
La decoloración del cabello tomó dos días, cinco horas cada día. También me decoloraron las cejas; se quemaron un poco y terminé con costras. A eso se sumaban alrededor de cuatro horas diarias de maquillaje para convertirme en el personaje. Pasé casi dos meses usando esos lentes entre 14 y 16 horas al día, prácticamente sin poder ver.
¿Esa limitación visual te ayudó a conectar con la humildad y el aislamiento del personaje?
Sí, muchísimo. Aunque también estaba un poco desesperado porque no podía usar el teléfono, llamar a nadie, leer ni escuchar música. No podía hacer nada. Casi me llevó a la locura, pero creo que eso también le sirvió mucho al personaje.
¿Hubo algún momento en el que realmente comprendiste la magnitud de la producción?
Muchos. El primer día, en Marruecos, iba a hablar con Chris sobre el personaje. Llegué al set y había como mil camiones, mil tráilers, cientos de personas del equipo y muchísimos extras. Todo el mundo llevaba armaduras griegas. Parecía un sueño.
No se sentía real. Pregunté, “¿Dónde está Chris?”, y me dijeron: “Está en aquel caballo”. Me llevaron hasta un caballo gigantesco, dentro de un enorme agujero lleno de agua. Chris estaba ahí con unos 20 actores y una cámara IMAX. Pensé, “¡No! ¡Dios mío! Esta película es una locura”.

Matt Damon ha dicho que hacer esta película fue como filmar siete películas en una. ¿Cómo lo viste enfrentar a un personaje tan exigente como Odiseo?
Filmó en seis países diferentes. Tenía que estar en la mejor forma física de su vida para interpretar a Odiseo, uno de los grandes guerreros de su época. Tenía muchísima presión, pero era muy disciplinado. No comía carbohidratos, hacía ejercicio todos los días y casi no salía con nosotros porque tenía que mantenerse concentrado.
Aun así, siempre estaba de buen humor, siempre tenía un chiste y era muy generoso. El primer día que filmé, todos me dijeron, “Buen trabajo”, se fueron a almorzar y olvidaron que yo no podía ir a ninguna parte sin ayuda.
Matt regresó por mí y me llevó a comer porque yo ni siquiera podía ir solo al baño. Cuando llegaba al hotel, tenía que acostarme porque no podía caminar por la habitación ni hacer prácticamente nada.
Esa cercanía parece haberse reflejado en la relación entre sus personajes.
Sí. Yo soy muy de método y creo que Matt, por ser tan buen actor, también entra un poco en ese método.
En medio de una producción tan monumental, ¿cómo lograban conservar la intimidad de los personajes?
Eso es Chris. Lo consigue porque, cuando estamos haciendo una escena, siempre está detrás de la cámara. Hoy muchos directores ya no hacen eso; se van al video village, a mirar el monitor. Pero él no.
Está detrás de la cámara, como lo hacían los grandes directores: John Ford, Federico Fellini, Ingmar Bergman o François Truffaut. Así se trabajaba antes, y eso crea una intimidad increíble, además de una sensación de seguridad y confianza entre el director, los actores y todo el proceso creativo.
Has trabajado con muchos directores. ¿Qué tuvo de diferente trabajar con Nolan y qué te pidió para este personaje?
Él pide una cosa por encima de todo: realidad. Quiere verdad y honestidad en la actuación, y eso me encanta. Quiere que uno lo entregue todo.
Además, escribió un guion magnífico. Ahora mismo estoy releyendo La odisea, y lo que hizo con ese guion es una genialidad. Es espectacular. Creó para mí un personaje emocional y profundamente leal, pero también un hombre que lidera a otros hombres. Él es quien dirige la casa cuando Odiseo no está.
Con Chris uno puede llegar a muchos niveles porque él te ayuda a encontrarlos. No le importa si una escena no sale después de 40 tomas; al día siguiente hace otras 40. Tiene una paciencia infinita, algo increíble y muy poco común. Para crear arte se necesita la paciencia de un dios.
¿Qué nueva perspectiva te ha dado releer La odisea después de participar en la película?
Estoy leyendo de nuevo la traducción de Daniel Mendelsohn, que me encanta. Voy en el libro 16. Es buenísimo leerla después de hacer la película porque ahora tengo a todos los personajes identificados visualmente. Es mucho más fácil seguir la historia, porque el libro tiene muchísimos personajes.
También puedo ver cómo Chris simplificó algunas cosas para una audiencia moderna, pero sin volver la historia más tonta. Al contrario, la hizo mejor. Yo creo que es mejor que el libro.

Han surgido críticas alrededor de las decisiones tomadas al adaptar y traducir la obra, pero sigue siendo una película para entretener a una audiencia contemporánea…
Claro. Es una película moderna. Nosotros ya no pensamos como pensaban los griegos. Si alguien quiere la versión de Homero, ahí está el libro. Pero esta es una película para el público de hoy.
Creo que ya se han vendido alrededor de 300,000 ejemplares adicionales de La odisea. Esta película volvió a despertar el interés por la literatura y por la importancia de las humanidades en las escuelas.
Es un filme muy poderoso, especialmente en estos tiempos tan difíciles. Nos recuerda la ley de Zeus, tiene un mensaje contra la guerra y habla de lo que les sucede a los soldados y a las sociedades cuando viven únicamente para la guerra, de cómo eso destruye el tejido social.
También nos recuerda qué es lo más importante en la vida de una persona: su familia y sus amigos más cercanos.
Antes de Eumeo interpretaste a Pablo Escobar. Son dos personajes moralmente opuestos, aunque ambos están atravesados por la lealtad. ¿Cómo fue pasar de uno al otro?
Pasaron muchos meses entre un personaje y el otro, así que tuve tiempo para prepararme y cambiar completamente.
Pero es interesante vivir primero en los zapatos de Escobar y después en los de Eumeo. Para Pablo, la lealtad lo era todo. Claro que él no la devolvía de la misma manera, pero esperaba una lealtad absoluta de los demás. Al final, lo más importante para él también era la familia.
Por eso Homero es tan brillante: explora las condiciones humanas más importantes.
Pablo espera lealtad, pero no la devuelve. Odiseo espera lealtad y también la ofrece. Por eso es un protagonista virtuoso. Pablo, en cambio, es un antagonista.

Después de tantos personajes y de una carrera tan extensa, ¿qué lugar ocupará Eumeo dentro de tu trayectoria?
Eumeo es uno de los personajes más importantes de mi carrera. Es el cenit, el punto más alto.
Llegar hasta aquí y trabajar con el director más importante de este siglo es increíble. Significa que ha visto mi trabajo, ha visto mis películas y le gusta mi actuación. Es algo muy bonito, un gran piropo.
¿Qué otros proyectos te emocionan especialmente?
Mi obra de teatro, The Other Americans, está basada en una tragedia real y cuenta con un elenco completamente latino. También está The Exorcist, que se estrena el próximo año.
Además, publicaré mi primer libro infantil. Lo escribí porque Michael Hagen, director ejecutivo de Scholastic, me dijo que menos del 5% de los libros ilustrados para niños tienen como protagonista a un niño latino. Es mucho más fácil encontrar ilustraciones de un animal que el rostro de un niño latino.
Las infancias latinas representan casi el 30% de los estudiantes de las escuelas públicas de todo el país. Si un niño no puede verse reflejado en esos libros, ¿cómo va a construir su autoestima? ¿Cómo va a sentirse valorado? ¿Cómo va a imaginar un futuro exitoso para sí mismo? ¿Y cómo van los demás a conocerlo y respetarlo?
Por eso escribí este libro: para ayudar a impulsar ese cambio. Se llama Kiki and the Can y Scholastic lo publicará el 4 de agosto.
Historia : Pablo Monroy @pablomonroy___
Fotografía : Evelyn Freja @evelynfreja / Universal Pictures
Productor Ejecutivo : Alejandro Ortiz @xalejandro.ortiz
Producer : Daniela Martin @shesdaniela
Styling by Stephanie Tricola | @stricola
Grooming : George Kyriakos at Honey Artists. | @stylebookings @honeyartists
Location: Noho Photo Studio NYC | @nohophotonyc