Kevin Spacey, alguna vez considerado uno de los intérpretes más cotizados de Hollywood, ha revelado que actualmente no tiene un lugar estable donde vivir como consecuencia del profundo impacto económico y profesional que dejaron las acusaciones de agresión sexual que surgieron en su contra en 2017.
Tras años de procesos judiciales, pérdida de contratos y un prolongado distanciamiento de la industria, el actor describe su presente como una etapa de mucha inestabilidad e incertidumbre, en la que se desplaza constantemente entre hoteles y alojamientos temporales mientras intenta reconstruir su carrera.
El protagonista de Belleza Americana y House of Cards explicó, en una entrevista con The Telegraph, que su situación financiera se deterioró a tal punto que tuvo que abandonar su casa en Baltimore, donde había vivido durante doce años. Según contó, todas sus pertenencias se encuentran guardadas en depósitos y su rutina se limita a transitar residencias mientras busca oportunidades laborales. “Estoy viviendo en hoteles, estoy viviendo en Airbnbs… literalmente no tengo un hogar, eso es lo que intento explicar”, afirmó. A lo largo de estos años, dijo, los gastos relacionados con su defensa legal fueron “astronómicos”, y sus ingresos prácticamente desaparecieron.
Todo esto llega a raíz de los señalamientos hechos por Anthony Rapp, quien lo acusó de haberlo agredido sexualmente en 1986, cuando el actor tenía 26 años y Rapp 14. Esta denuncia detonó una ola de denuncias por parte de más de una docena de hombres que aseguraron haber sido víctimas de comportamientos inapropiados por parte del actor. Spacey ha negado todas las acusaciones e insistido en que los encuentros fueron consensuados.
En los años siguientes enfrentó procesos en dos países. En 2022, un jurado de Nueva York determinó que no era responsable de los señalamientos de Rapp, y en 2023 fue absuelto en el Reino Unido de nueve cargos vinculados a supuestos incidentes ocurridos entre 2001 y 2013. Aun así, la percepción pública y la presión mediática provocaron que los estudios y plataformas cortaran lazos de inmediato.
Netflix anuló su participación en House of Cards y filmó la última temporada sin él. Su papel en All the Money in the World fue completamente regrabado con Christopher Plummer como reemplazo, y un biopic sobre el escritor Gore Vidal quedó cancelado. Desde entonces, Spacey solo ha podido conseguir papeles en producciones independientes de bajo perfil, como The Man Who Drew God, dirigida por Franco Nero y el thriller The Contract, estrenado en 2024, donde interpretó al Diablo. Este año también recibió el Máximo Award for Excellence en el Italian Global Series Festival, un reconocimiento que él mismo interpretó como un pequeño indicio de que su rehabilitación profesional podría estar en marcha.
La entrevista con The Telegraph se realizó en Chipre, donde Spacey participaba en un espectáculo musical de estilo cabaret. Allí habló sobre la posibilidad de reconstruir su vida laboral. Nunca tuvo que declararse en bancarrota, pero asegura que su estabilidad está lejos de recuperarse. “Estamos en contacto con personas extremadamente poderosas que quieren que vuelva al trabajo”, comentó. Confía en que un director de prestigio absoluto podría acelerar su rescate profesional. “Si Martin Scorsese o Quentin Tarantino llaman mañana a Evan (su mánager), todo habrá terminado. Será un honor cuando alguien de ese calibre levante el teléfono”.
🗣️ Kevin Spacey interview: "Even though I tried not to be a jerk, I think that to some degree I always was a jerk"
— The Telegraph (@Telegraph) November 19, 2025
Find out about the Oscar-winning actor's musical comeback tour and how, seven years on, he reflects on the allegations against him ⬇️https://t.co/lq6QCCjhmB pic.twitter.com/nI3YYqpS6O
Pese a los intentos por reinsertarse en la industria, Spacey continúa enfrentando los comentarios y repercusiones de su pasado. Hoy, Spacey reconoce que vive “como al principio”, aceptando todo tipo de trabajos y mudándose según las oportunidades surgen.