El mundo está acostumbrado a ver grandes producciones épicas provenientes de Estados Unidos, como El Señor de los Anillos y Game of Thrones. Ahora, Alemania presentará un proyecto similar en La guerra de los reinos, pero con una ventaja particular: realmente se grabó donde su historia supuestamente sucede, dándole un sentimiento de realismo que siempre se aprecia en una serie de esta clase.
El próximo 14 de diciembre, la serie llegará a Universal+ en todo Latinoamérica. De cara a su estreno, Rosalinde Mynster, quien interpreta a la valquiria Brunhild, se reunió con THE HOLLYWOOD REPORTER en Español para desmenuzar lo que hay detrás del programa y las piezas de realidad que podemos encontrar en la fantasía.
Para empezar, La guerra de los reinos es una gran historia de fantasía. ¿Cómo crees que el público logra conectar con estos personajes que vienen de una época completamente distinta y quizás incluso de un mundo totalmente diferente?
Definitivamente es difícil entender de qué manera es mágica [Brunhild], cuáles son exactamente sus poderes. Pero junto con los directores intentamos que la magia y el mito se conectaran con algo moderno, o ni siquiera moderno, sino simplemente con las emociones humanas más comunes. Para mí fue muy importante entrar de verdad en su temperamento. Ella tiene muchísimo carácter, y ser auténtica en sus emociones era algo esencial para mí. Se volvió muy claro que lo que la hace diferente es que venga de otro mundo, que sea muy antigua y muy sabia; es que es casi animal. No tiene estas ideas modernas sobre el ego, la codicia o el deseo de poder. Ella está simplemente muy presente, casi como un animal. Es como si estuviera percibiendo el mundo y viviendo sus propias emociones de una forma muy pura. Eso fue lo que definimos como la magia. Y en todo lo demás, yo intenté retratarla como una mujer muy poderosa que no se disculpa por quién es. Ella jamás se disculparía por sí misma. Eso es algo muy inspirador.
¿Y qué tan distinto fue para ti prepararte para un papel como este en comparación con otros? ¿Qué crees que hace que los roles en este tipo de proyectos audiovisuales sean únicos de alguna manera para una actriz?
He hecho muchos proyectos de época a lo largo de mi carrera y cada vez es una gran oportunidad para poner nuestro propio tiempo en perspectiva y observarlo con distancia para entender de dónde venimos, por qué llegamos a ser quienes somos y cómo la sociedad se ha ido transformando hasta convertirse en lo que es hoy. Este tipo de preguntas siempre son muy importantes.
Me gustaría hablar sobre cómo va a recibir el público esta nueva serie. Para empezar, ¿crees que las personas que van a ver La guerra de los reinos lo harán porque, de alguna manera, quieren escapar de su propia realidad?
Sí, creo que esa es una de las grandes razones por las que la gente ve fantasía. A mí me encanta la fantasía y es algo que siempre quiero ver. También me gusta mucho la ciencia ficción. Me encanta escapar a estas otras realidades, pero también creo que solo funcionan de verdad cuando nos hacen reflexionar sobre nuestra propia realidad. Tiene que haber una conexión. No puedes escapar por completo, porque entonces te empiezas a desligar de los personajes. Necesitas sentir que los entiendes y que los conoces. Y creo que eso pasa justamente con esta serie. Tienes el drama, los dragones y la fantasía, pero siempre están las emociones muy reales de las personas y sus propios recorridos.

Te puede interesar: House of the Dragon ha sido renovada para una cuarta temporada
Esta serie llega en un contexto donde el público está acostumbrado a grandes producciones como La guerra de los reinos, pero que normalmente vienen de Estados Unidos. Sin embargo, esta viene de Alemania. ¿Crees que esta serie hará que más personas se acerquen a producciones de esa región?
Eso espero. En el norte de Europa tenemos mucho que ofrecer en lo que respecta a nuestra industria cinematográfica, y a veces también tiene que ver con el idioma. Todos tendemos a mirar hacia Hollywood. A nivel personal, me resulta muy inspirador ver cosas de otros países, de México y de muchos otros lugares, para conocer otro lenguaje cinematográfico y otro tipo de cultura. De verdad espero que esto ayude a que a la gente le parezca más normal ver algo en un idioma distinto al inglés.
Totalmente. Ahora que hablas del idioma, creo que la actuación ayuda a romper esa barrera de alguna forma, porque puedes entender la emoción de un actor o una actriz más allá del idioma que estén hablando. ¿Crees que la actuación va a ser una parte importante para que esta historia cruce fronteras y llegue a muchos países distintos?
Tiene mucho que ver con la expresión facial. Es muy importante poder conectar con la experiencia humana y con las emociones humanas, para que aunque sea un universo de fantasía y venga de otra parte del mundo, aun así puedas identificarte con eso. Creo que eso es lo que hace tan poderosas a la ficción y al arte en general. Podemos identificarnos con personas que no son como nosotros o con personas que vivieron hace mil años. Nos damos cuenta de que formamos parte de una experiencia humana compartida.
La serie va a ser comparada con otros proyectos audiovisuales como El Señor de los Anillos o Game of Thrones, y eso es inevitable. No solo por los temas que abordan, sino también por la novela en la que se basan, El cantar de los Nibelungos. ¿Qué crees que va a hacer única a La guerra de los reinos en ese sentido?
Creo que es muy interesante que esta saga se esté haciendo en la parte del mundo de donde realmente es originaria. El Señor de los Anillos, Game of Thrones y muchas otras historias de fantasía se inspiraron en esta novela. Es la saga original de la que todo lo demás parte. Aquí realmente puedes experimentar algo que está mucho más cerca de la fuente real que lo que vemos en otras historias. Puedes ver la pieza original y además vivirla en el norte de Europa, donde se supone que ocurre, y no en Nueva Zelanda. Esa autenticidad por sí sola va a ser muy gratificante para el público.

Una de las cosas más atractivas de la serie es tanto la producción como el diseño de vestuario. ¿Cómo fue tu experiencia la primera vez que llegaste al set y viste los escenarios donde iba a desarrollarse la historia?
Siempre es algo emocionante y fascinante. Por eso me encanta hacer cine y trabajar en teatro porque construimos estos mundos y todos somos adultos jugando un gran juego. Decimos que vamos a trabajar y en realidad solo estamos jugando y disfrazándonos. Estoy muy agradecida de tener un trabajo así. Es realmente divertido.
Siempre me deja maravillada lo talentosas que son las personas que construyen los sets y crean los vestuarios. Tienen una habilidad impresionante. Hicieron un trabajo increíble. Para una actriz significa mucho estar en un entorno que se siente real, porque eso hace que yo me sienta más real dentro de mi personaje.
Por último, quiero hablar sobre cómo se retrata el poder en la serie, porque es uno de los temas principales y también una de las principales causas del conflicto. Y aunque la historia ocurre en una especie de era medieval, si es que podemos llamarla así, ¿crees que la manera en que el poder se muestra en la serie se puede relacionar con cómo ese mismo concepto sigue siendo una gran fuente de conflicto en el mundo actual?
Sí. Creo que ese es un gran análisis. Eso espero. En todo el mundo vemos estas luchas de poder en este momento, por eso Brunhild es un personaje tan inspirador para mí. Ella realmente tiene el poder en sus propias manos y solo responde a lo que considera que está bien y lo que está mal. En muchos gobiernos y en muchos escenarios geopolíticos, se puede percibir que los políticos dicen una cosa y hacen otra. O hacen algo y dicen que es por una razón, cuando en realidad tiene que ver con el dinero. Es muy difícil encontrar personas en el poder que tengan una verdadera visión, personas que de verdad quieran mejorar la vida de la gente y no solo conseguir más acceso al dinero. Actualmente estamos gobernados en gran medida por multimillonarios, y mucho de ese dinero es heredado. Cuando miras estos relatos antiguos de reyes y reinas, es lo mismo. Nacen con poder, no lo consiguen por experiencia propia. Y eso es un problema, porque significa que quienes tienen poder nunca han vivido sin tenerlo. En realidad no saben sobre qué es lo que tienen poder.