Andy García vuelve a lo esencial en la segunda temporada de Landman de Taylor Sheridan

El actor Andy García reflexiona sobre su nuevo personaje en Landman y sobre lo que todavía le sorprende del oficio.

Por ANDRÉ DIDYME-DÔME |

diciembre 10, 2025

2:31 pm

Cortesía de Getty Images

Andy García habla con la calma de quien domina su oficio, pero sigue encontrando misterio en él. Con la segunda temporada de Landman, creada por Taylor Sheridan, el actor explora con su personaje de Gallino, un terreno que combina poder, vulnerabilidad y los códigos del mundo del petróleo. En esta conversación, García repasa el origen de su personaje, su método y el lugar donde, según él, reside la verdadera belleza de la actuación: En el proceso.

A lo largo de tu trayectoria has encarnado figuras memorables. Todavía recuerdo esa aparición tan potente en Los Intocables. ¿Qué te convence hoy de aceptar un papel como este, cuando ya atravesaste tantas etapas del oficio?

Bueno, Taylor Sheridan. Cuando un actor ve la calidad que tiene él como escritor y como director… Me di cuenta de que era un privilegio poder trabajar con él. Él no había escrito todavía el personaje cuando nos reunimos. Me dijo que era fanático mío, incluso desde hace muchos años, y que era fanático de una película que hice con Hal Ashby que se llamaba 8 Million Ways to Die. Yo hacía un personaje del mundo de la droga, y mucho más joven, claro; A él le encanta esa película, su energía. Me dijo: “Esa fue la primera vez que te vi”.

Entonces quería escribir este personaje. Me comentó que en Texas, en la zona donde se desarrolla la serie, había toda una cultura vinculada a carteles de la droga, todo eso que yo, sinceramente, no conocía. Y me dijo: “Quiero que tú seas este personaje, alguien que tiene un pie en la sociedad, pero también otro bajo tierra, en el underground”. Me apunté enseguida por la calidad de trabajar con él.

Cortesía de Paramount+

Recuerdo también esa película de Hal Ashby. Es maravillosa. Ahora, en Landman interpretas a un hombre que entiende cómo funciona el poder. ¿Qué dimensión del personaje te interesaba revelar que quizá no estaba explícita en la página?

Es que Taylor escribe tan bien que todo está ahí. Todo está clarísimo. Por supuesto, uno como actor lo hace personal. Un actor puede tomar ese papel y hacerlo de una manera; yo lo hago de otra por quién soy, de dónde vengo, mi personalidad, cómo interpreto una situación. Pero todo está ahí, porque él es un gran escritor. Y lo sigo diciendo porque es la realidad.

Pensando en que Taylor Sheridan escribe estos personajes, ¿qué descubriste en este rol que conectara contigo, tanto en lo actoral como en lo personal?

Todos los personajes que uno interpreta hay que personalizarlos. Hay que encontrar dentro de ti quién es esa persona. Uno no es matón, por ejemplo, pero hay que ver por qué el personaje mata, cuáles son las razones, qué situaciones lo llevan ahí. Así uno puede llegar a una base emocional, una conexión.

Intelectualmente uno usa su imaginación. Como decía el gran maestro Sanford Meisner: “Hay que vivir con verdad dentro de circunstancias imaginarias”. Uno tiene que imaginar esas situaciones y esos personajes. Cada actor tiene su propia imaginación e historia de vida para encontrar ese fondo, ese caldo, para trabajar el personaje.

Es como decidir si en el caldo vas a dejar las papas y sacar la carne, o dejar la carne y sacar las papas. A veces dices: “A este personaje le voy a poner un poco de pimienta”, y a otro no. Pero el caldo es el mismo y hay que buscarlo adentro.

Después de tantos años frente a la cámara, ¿qué te sigue sorprendiendo del oficio? ¿Qué sigue siendo un misterio que intentas descifrar cada vez que actúas?

A mí me encanta actuar y hacer cine. Me encanta jugar con los actores, trabajar con el elenco. Eso es lo más bonito para mí. Y si estoy dirigiendo —acabo de terminar una película que dirigí y estoy editándola ahora, se llama Diamond— también me encanta dejar la cámara y contar la historia.

Cuando no diriges, ayudas a contar la historia como actor junto al director. Sabes más o menos cuál es la idea y puedes sugerir cosas. El director puede decir: “Hagamos eso” o “Eso no me funciona, pero lo que dijiste me dio otra idea”. Y de ahí sale algo. Ese caldo que todos estamos cocinando juntos… ahí está la diversión.

Ahí es donde se crea la memoria. A veces uno hace un proyecto y las memorias de hacerlo son mejores que el proyecto terminado. Porque intervienen muchas manos: editores, el director que lo lleva a otro lado, o el estudio que cambia cosas. Pero las memorias no te las pueden cambiar. Para mí, ahí está la belleza: en el proceso creativo, en el arte.

Tráiler:

ANDRÉ DIDYME-DÔME

Editor de Cine y TV

Psicólogo y comunicador, se desempeña como editor de cine y TV para The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone en Español. Ha realizado las críticas de más de 2000 películas y series para las dos revistas, escrito diversos artículos de análisis y opinión y ha entrevistado a más de 200 figuras del cine y la TV.

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