Crítica: Sin piedad (Mercy)

Chris Pratt y Rebecca Ferguson en Sin piedad, un thriller sobre IA que te hará desear una desintoxicación digital

Por FRANK SCHECK |

enero 30, 2026

10:34 am

Cortesía de Sony

El cineasta Timur Bekmambetov parece empeñado en obligarnos a mirar pantallas incluso cuando vamos al cine. Varias de sus películas —entre ellas Unfriended, Searching y Profile (produjo las dos primeras y dirigió la tercera)— ayudaron a popularizar la tendencia de los llamados filmes “screenlife”, en los que la acción se muestra íntegramente a través de pantallas de uno u otro tipo. En su más reciente trabajo, protagonizado por Chris Pratt como un hombre que enfrenta un juicio por el presunto asesinato de su esposa, Bekmambetov se aparta apenas de ese esquema, aunque el veredicto queda en manos de un juez de inteligencia artificial. Lamentablemente, Sin piedad sigue recurriendo de forma excesiva a imágenes captadas por cámaras de timbres, cámaras corporales, drones, iPhones y demás dispositivos, por lo que debería evitarla cualquiera que sufra de adicción a las pantallas. Es decir: prácticamente todo el mundo hoy en día.

Las notas de prensa celebran con entusiasmo lo “futurista” de esta propuesta, pero la realidad es que todo lo viejo vuelve a ser nuevo. Basta recordar el magnífico thriller de Sidney Lumet The Anderson Tapes (1971), donde gran parte del relato también se construía a partir de material de vigilancia. La diferencia es que Lumet tenía la cortesía de ofrecernos algo más que eso para mirar.

Bekmambetov también ofrece aquí algo más, pero lo que predomina es Chris Pratt atado a una silla durante buena parte del metraje, mientras su personaje, Chris Raven, intenta desesperadamente demostrar su inocencia ante la imperturbable jueza Maddox. Interpretada por Rebecca Ferguson con un hieratismo adecuado, Maddox es una creación de inteligencia artificial, promovida en el pasado por el propio Raven cuando era detective de policía en una Los Ángeles sumida en el caos criminal. La historia se sitúa en el año 2029, apenas tres años en el futuro, lo que evidencia tanto un optimismo ingenuo respecto al desarrollo de la IA como un marcado pesimismo sobre el rumbo de la ciudad.

Raven despierta tras un apagón provocado por el alcohol en la llamada “Silla Mercy”, que convenientemente incluye un mecanismo capaz de ejecutarlo de inmediato si es declarado culpable. No recuerda nada de lo ocurrido la mañana anterior, cuando supuestamente asesinó a su esposa (Annabelle Wallis), pero dispone de 90 minutos para probar su inocencia ante la inflexible jueza artificial, que tiene acceso a todo el material audiovisual almacenado en la nube para respaldar o refutar sus argumentos.

Como si fuera un concursante de ¿Quién quiere ser millonario?, Raven puede “llamar a un amigo” (por videollamada, por supuesto). Contacta a su hija adolescente Britt (Kylie Rogers) para proclamar su inocencia; a su padrino de Alcohólicos Anónimos y amigo Rob (Chris Sullivan) en busca de respuestas; y a su compañera policial Jaq (Kali Reis) para que ayude a encontrar al verdadero asesino. Más adelante se revela que su esposa mantenía una relación extramarital, lo cual, desafortunadamente, solo refuerza el posible móvil del crimen.

El uso constante de imágenes de baja resolución pronto se vuelve agotador, pese al esfuerzo de los tres montajistas acreditados por dotarlas de dinamismo. Hacia el final, Sin piedad incluye una secuencia de persecución entre camiones y autos por las calles de Los Ángeles, muy bien orquestada y emocionante, que se siente como un postre azucarado después de una comida insípida.

Aunque Pratt puede resultar eficaz en el vehículo adecuado (Jurassic World, Guardianes de la Galaxia), depende en gran medida de su fisicalidad atlética. Verlo inmóvil en una silla durante casi 90 minutos, sin poder recurrir al humor que suele matizar sus interpretaciones, termina funcionando más como una demostración de sus limitaciones actorales. Ferguson sale mucho mejor librada, especialmente cuando deja entrever sutilmente indicios de emoción que comienzan a filtrarse en la personalidad calculada y algorítmica de su personaje.

Desarrollada en tiempo real, Sin piedad avanza con un ritmo razonablemente ágil. Pero cuando termina, lo más probable es que el espectador sienta una imperiosa necesidad de apagar todas las pantallas.

Veredicto: Tan emocionante como ver 90 minutos de grabaciones de cámaras de seguridad.

Ficha técnica:

Producción: Atlas Entertainment, Bazelevs

Distribución: Amazon MGM Studios

Elenco: Chris Pratt, Rebecca Ferguson, Kali Reis, Annabelle Wallis, Chris Sullivan, Kylie Rogers

Dirección: Timur Bekmambetov

Guion: Marco van Belle

Productores: Charles Roven, Robert Amidon, Timur Bekmambetov, Majd Nassif

Productores ejecutivos: Mark Moran, Todd Williams

Dirección de fotografía: Khalid Mohtaseb

Diseño de producción: Alec McDowell

Edición: Lam T. Nguyen, Austin Keeling, Dody Dorn

Música: Ramin Djawadi

Diseño de vestuario: Anthony Franco

Casting: John Papsidera

Clasificación: PG-13

Duración: 1 hora 40 minutos

Tráiler:

FRANK SCHECK

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