María Castellá: “Actuar es lo que más me gusta en la vida y eso nunca va a cambiar”

La actriz mexicana reflexiona sobre su formación teatral, la experiencia de filmar Vainilla y el orgullo de representar a México en la Mostra de Venecia

Por VALENTINA VILLAMIL |

septiembre 11, 2025

3:49 pm

Daniel Anguiano

María Castellá no suele romantizar su profesión. Prefiere hablar de procesos, las decisiones que ha tomado y las herramientas que estas le han dejado. Su amor por la actuación empezó en los fines de semana de cine con su padre; luego con una obra escolar de La Bella y la Bestia en la que interpretó a Babette; y, más tarde, con sus compañeros de universidad cuando empezaron a pedirle que estuviera frente a la cámara en sus proyectos personales. “De la noche a la mañana decidí que quería intentar ser actriz”, recuerda. Incluso, audicionó para la Casa del Teatro y quedó el mismo día. “En cuanto pisé ese lugar me di cuenta que era el lugar al que pertenecía”.

Su formación teatral moldeó su criterio y su energía en escena. Le enseñó a administrar el riesgo frente a un público, a aceptar que una función puede salir “increíblemente bien o increíblemente mal” y, aun así, sostener la propuesta. Pero pasar del escenario a la cámara exigió algunos ajustes. “Aprender a modular la energía es muy diferente en el teatro al cine”, dice. “Tiene que ver con casi esconder lo que le está pasando al personaje. La cámara es tan sensible que lo va a detectar si lo estás pensando”. Esa metodología gestual —y la comprensión del encuadre, el lente y hasta la lógica del casting— se volvió una segunda alfabetización profesional. “También fue entender la industria y el negocio. Y no tomarlo como algo personal si te dicen que no”.

Sin embargo, hay una disciplina que la acompaña desde la infancia y a la que admite deberle su desempeño en la actuación. “Lo más interesante para mí es que eso me lo dio el ballet”, afirma. “El cuerpo tiene intuiciones, tiene pulsiones, guía muchísimo en una escena. Me dio las bases de un cuerpo disponible”. Estas habilidades resurgieron este verano en Londres, durante un intensivo en la Royal Academy of Dramatic Arts, centrado en Shakespeare. “Me repetían: ‘qué interesante fisicalidad tienes’. Mi trabajo empezó por lo corporal y después me fui acercando al texto”. Y eso, quizá, sea el mayor secreto de Castellá. La corporalidad es su método.

La actriz mexicana acaba de terminar de rodar Cocina Con-fusión, una comedia para Amazon que se ambienta en el mundo culinario profesional. Interpretó a una chef y abordó el papel desde la disciplina del oficio. “Es una industria muy competitiva, que tiene poca apertura para las mujeres, y yo quería proponer eso para mi personaje: que se ha ganado un lugar en la cocina”, señala. “Es una comedia que quedó muy entrañable, es una comedia que te hace sentir bien”, afirma, y se permite un gesto de complicidad con el director Noé Santillán-López, con quien repite colaboración. “Es un director muy genial con el cual tengo muchas ganas de seguir trabajando”.

Daniel Anguiano

Cambiando el tono entre sus proyectos está Vainilla, ópera prima de Mayra Hermosillo, filmada en 2023 y afinada durante un año de work-in-progress antes de su estreno. Castellá interpreta a Alicia, la madre joven de la protagonista, en una historia situada en Torreón a finales de los ochenta e inicios de los noventa, contada desde la mirada de una niña, Roberta. “Es la historia de siete mujeres que hemos terminado viviendo juntas y todas somos familia”, explica. “Reciben una noticia que les va a cambiar la vida y, desde la perspectiva de cada una, intentan salvar lo que pueden”. El proyecto, llega con un carácter autobiográfico de Hermosillo, un aspecto que a ojos de Castellá, lo hace muy significativo. “Estamos contando su historia y la de su familia. Cualquier cineasta que se atreva a contar su historia me parece de una valentía que no muchos tienen”. 

Ese contraste entre proyectos es también lo que mantiene a Castellá en movimiento. De la comedia ligera de Cocina Con-fusión pasó al terreno íntimo de Vainilla, donde el trabajo con las emociones y los vínculos familiares exigía otro tipo de entrega. “Me gusta saber que tengo la capacidad de reconocer que seguramente me voy a equivocar mil veces en los rodajes o en ensayos, pero afortunadamente hasta ahora he trabajado con directoras y directores que me permiten jugar mucho”, dice. “Sobre todo en la comedia, si decido subirme mucho de tono o proponer y proponer, funciona. Me encanta porque no hay límite a lo que puedas proponer, siempre con congruencia.”

Ese margen luego se redujo al preparar a Alicia, un personaje que pedía contención y profundidad. Para dar vida a cada uno de los miembros de la familia de esta historia, se dedicaron meses de trabajo pensados para crear vínculos antes del rodaje y que estos mismos se sintieran en pantalla. “Hubo mucho trabajo de mesa. Meses leyendo y trabajando el guión, sesiones con Mayra, con mi hija, con mi tía, con mi mamá. Nos hizo partícipes del proceso de callbacks de las niñas y trabajamos con ellas en taller”, recuerda.“Para acceder a esa delicadeza o esa introspección, hubo mucho trabajo de por medio”.

Estos esfuerzos llegaron al Festival Internacional de Cine de Venecia donde Castellá y el equipo buscaron que la película conectara con audiencias fuera de México. “Tenemos la oportunidad de representar a nuestro país, pero también a las mujeres de nuestro país y a la filosofía que más me importa en este momento de mi carrera, que es hacer cine en familia”, dice. “Espero que llegue a los ojos correctos, a los corazones correctos y que el público se pueda identificar con esta historia que es profundamente conmovedora”.

Con más de una década de trayectoria, la mexicana reconoce que la experiencia le ha dado algo que antes no tenía: perspectiva. “Durante mucho tiempo creía que era un problema conmigo”, dice sobre los inevitables rechazos con los que todos nos topamos en el camino. “Ahora pienso que todo lo que ha sucedido y lo que no ha sucedido ha sido perfecto en el tiempo que ha tenido que suceder”. Hoy habla de paciencia sin confundirla con pasividad, y entiende que su carrera avanza a su propio ritmo. 

Incluso, el “hacer cine entre amigas” con Hermosillo y Natalia Plasencia, la han impulsado a perder el miedo a escribir y desarrollar sus propios proyectos. Su paso por la Royal Academy of Dramatic Arts en Londres nuevamente llega a la conversación, tachándola de la lista como un sueño cumplido. “Hace unos años seguramente no me hubiera atrevido por miles de cosas”, admite. “Ahora volver a estudiar algo que me cuesta trabajo y descubrir que me fascina, es increíble. También me gusta volver a aprender algo desde cero, a pesar de que tenga 34 años”.

Después de su paso por Londres, se quedó con la sensación de ocupar un espacio que históricamente no estaba a disposición. “Los actores y las actrices latinoamericanas tenemos muchísimo que ofrecer”, sostiene. “Somos extraordinarios porque hemos vivido circunstancias extraordinarias”. Celebra el momento de visibilidad, pero no lo da por resuelto. “Seguimos en la lucha de que nuestras historias sean contadas desde una perspectiva feminista y desde la vida como nosotras la hemos vivido. Ya era hora: nuestras voces merecen ser escuchadas”.

En su lista de pendientes como creadora, asoman los coming-of-age —con humor ácido, incluso con tintes de terror— y más comedias oscuras. “Al crecer nadie la tuvo fácil, es un valor universal. Me gustaría ver más coming-of-age latinoamericano. Me gusta que nos podamos reír de las cosas que duelen”. Mientras tanto, el calendario inmediato está lleno con el estreno de Vainilla y su paso por festivales, el regreso a Ciudad de México, la filmación de Los Iluminados con el director Alexandro Alderete (“una locura maravillosa”, como adelanta) y nuevas páginas en blanco. 

“Ha sido un año de sueño. Ha sido un año complejo dentro de rodajes… pero me siento muy agradecida por las oportunidades y los ‘sí’ que he tenido este año. Me siento con el corazón muy lleno”, dice sobre su 2025. “Me siento más tranquila, más agradecida y con muchas ganas de crear mis propios proyectos. Actuar es lo que más me gusta en la vida y eso nunca va a cambiar”.

VALENTINA VILLAMIL

Redactora Senior

Redactora senior en The Hollywood Reporter en Español y Rolling Stone. Ha retratado a un centenar de artistas con relatos donde convergen música, cine, televisión y moda.

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