Filmada completamente en Guadalajara pero narrativamente situada entre México y Estados Unidos, No se requieren traducciones sigue a Paco y Gabby, dos personas separadas por idiomas, fronteras y sistemas migratorios que intentan construir una relación donde el afecto termina siendo más importante que las palabras exactas. La película, dirigida por Rafael Altamira y escrita por Kelsie McDonald y Cristo Fernández, formó parte de la Sección Oficial Hecho en Jalisco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
La cinta mezcla humor romántico con tensiones culturales y migratorias contemporáneas, mientras explora cómo las relaciones humanas sobreviven incluso cuando las personas no comparten idioma, país o ritmo de vida. En conversación con The Hollywood Reporter, el elenco y el equipo creativo hablaron sobre el origen autobiográfico del proyecto, la representación de Guadalajara y la necesidad de hacer cine romántico desde experiencias culturales propias.
Kelsie, el problema del idioma es algo que a veces genera malentendidos, ruido y distancia. Quisiera que nos contaras cómo trabajaste como actriz esa emocionalidad para poder superar la barrera del lenguaje y acercarte a tu pareja dentro de la película.
KELSIE MCDONALD: Pienso que esta historia es muy cercana a nosotros y a las cosas que enfrentamos en nuestras propias vidas. Especialmente cuando Cristo estaba en Inglaterra o en Estados Unidos, porque nosotros nos conocimos en la universidad, en Londres, en Guildford. Pero también estuvimos en Guadalajara durante la pandemia. Y fue justamente cuando empezó la pandemia que yo realmente no tenía mucho español. Solo un poquito.
Y creo que cuando estás dentro de una relación romántica —o incluso con amigos o con familia— es muy difícil comunicarte en otro idioma. Pero al mismo tiempo también es muy bonito. Siempre es increíble entender otras culturas y otros idiomas porque eso también te ayuda a entender por qué las personas son distintas.
Entonces esta historia está muy cerca de mi corazón porque se parece mucho a nuestra vida. Y también pienso que mientras más personas en el mundo aprendan aunque sea un poquito sobre otras culturas, otras personas y otras maneras de vivir, el mundo va a estar mejor. Por eso fue una experiencia increíble.

Cristo, tú vienes de un reconocimiento internacional muy fuerte. De hecho tengo una gran tentación de preguntarte por Ted Lasso, porque adoro esa serie. Pero quería preguntarte primero cómo trabajaste para que Paco no cargara con esas expectativas externas y pudiera respirar como una presencia autónoma dentro de esta película.
CRISTO FERNÁNDEZ: Muchas gracias, André. Y mucho gusto. Gracias por la pregunta. Pues sí, obviamente Ted Lasso me cambió la vida. Ted Lasso y Dani Rojas me cambiaron la vida completamente. Estoy por siempre agradecido con las oportunidades que me abrió ese proyecto. Y desde ese lugar también sucede mucho de esta película.
Como ya platicó Kelsie, este cortometraje nace cuando nos conocemos en Londres. Ella australiana, yo mexicano. Y además en ese momento estaba ocurriendo el Brexit, que fue un tema político muy complicado, muy lleno de divisiones. Entonces desde ahí ya estábamos hablando sobre fronteras y separaciones.
Luego, durante la pandemia, filmamos una primera parte del proyecto. Después evolucionó, crecimos el valor de producción y también empezaron a aparecer amistades y colaboraciones que llegaron gracias a Ted Lasso y otros proyectos que hice más adelante.
Ahí fue cuando pudimos invitar a Michelle Rodríguez, Daniel Sosa, Alexis “Ojitos de Huevo”, Quique Vázquez y más gente. Entonces sí, definitivamente si no fuera por Ted Lasso, probablemente no estaríamos aquí haciendo esta película.
Pero no creo que eso condicione a Paco como personaje. Cuando veo actores que admiro muchísimo, siempre siento que hay algo de ellos mismos dentro de sus personajes. Aunque se transformen completamente, siempre queda algo personal ahí. Y yo creo que Paco tiene mucho de mí. Igual que Dani Rojas.
Paco está basado en experiencias propias, en vivencias reales. Es alguien curioso, inocente, con buena vibra, alguien que a veces no sabe bien lo que está haciendo, pero igual se atreve y aprende. Y así me sentía yo cuando me fui por primera vez de México a buscar oportunidades en Londres, sin saber hablar inglés y cometiendo errores todo el tiempo. Desde ahí nace Paco.
Alguien que además quiere mostrar Guadalajara, las calles, la comida, la energía mexicana…
CRISTO FERNÁNDEZ: Exactamente. Creo que una de las cosas que más queríamos con esta película era hablar de Guadalajara. Mostrar las calles de Guadalajara, la comida mexicana, nuestra cultura. Y creo que es algo de lo que nos sentimos muy orgullosos.
Además, la película ha tenido muchas evoluciones. Pero hoy se vuelve particularmente importante por todo el contexto político migratorio que estamos viviendo. Aunque también quiero aclarar algo: más que querer hacer una denuncia política, lo que queríamos era hablar desde un lugar muy humano. Desde la idea de que el amor no necesita visas. El amor no conoce fronteras ni divisiones. Y aunque a veces no conectemos desde el mismo idioma, sí podemos conectar desde el amor y desde la empatía.

Paloma, quería preguntarte esto desde tu posición como productora. Producir una comedia romántica hoy implica dialogar con algoritmos, festivales y mercados globales. ¿Cómo protegiste esa identidad cultural de la que habla Cristo frente a fuerzas que constantemente intentan homogeneizar estos relatos?
PALOMA CINCO: Pues sí, No se requieren traducciones es una comedia romántica bilingüe que conecta a México con Estados Unidos. Y es una historia sobre amor, migración e identidad bicultural. Y hablando específicamente desde la producción, fue muy interesante porque aunque la historia ocurre entre Guadalajara y Los Ángeles, realmente filmamos todo completamente en Guadalajara.
Eso implicó ciertos retos, claro, pero también significó muchísimo para nosotros porque es nuestra casa. Conocemos muy bien la ciudad y también tuvimos un equipo increíble. Entonces sabíamos que podíamos aprovechar muchísimo las locaciones para construir la historia. Y además, al final, esta es una película sobre la conexión humana más allá del idioma.
Ese es justamente el tipo de historias que queremos desarrollar y producir desde Espectro MX Films. Nos interesan mucho las historias multiculturales, bilingües. Nos gustan muchísimo la comedia, las películas románticas, los dramas… pero sobre todo historias humanas. Y algo importante para nosotros era que la película no se sintiera como un discurso político sobre la migración.
Claro, el tema hoy está muy presente por todo lo que está ocurriendo especialmente en Estados Unidos. Pero más allá de eso, queríamos que cualquier espectador pudiera identificarse emocionalmente con la historia. Porque vivimos en un mundo multicultural y globalizado donde muchísimas personas han tenido relaciones a distancia, relaciones donde no hablan el mismo idioma o donde tienen que aprender a convivir desde culturas distintas. Entonces la película habla de eso: de conexión humana.
Y en general, ¿qué significó para ti levantar una historia así desde Guadalajara?
PALOMA CINCO: Para mí era muy importante producir una historia que representara esta realidad binacional de una manera auténtica. Y también demostrar que desde Guadalajara se pueden hacer películas con ambición internacional sin perder identidad local.
Jalisco está creciendo muchísimo a nivel audiovisual. Hay equipos increíbles, muchísimo talento, infraestructura… y nosotros queríamos que la película también mostrara eso.
Rafael, el género de la comedia romántica es uno de los más transitados del cine, pero esta película intenta moverse hacia otro lugar. Yo quería preguntarte dónde está esa grieta, ese punto de desviación que hace que la película no simplemente repita fórmulas sino que intente reescribirlas desde un territorio propio.
CRISTO FERNÁNDEZ: Bueno, si no te importa, puedo responder un poquito antes de Rafa. La verdad, gracias por expresarlo así porque creo que la comedia es un género muy complejo. Y en lo personal me ha tocado trabajar con comediantes que admiraba desde niño. Entonces poder trabajar hoy con ellos realmente es un sueño.
Pero sí queríamos replantear ciertas cosas dentro del género. Y creo que todo parte simplemente de querer ser originales. A veces estamos demasiado acostumbrados a los remakes o a repetir estructuras. Y honestamente yo me siento muy orgulloso de mi país y de mi tierra.
Siempre les digo a mis amigos que si yo hubiera nacido dentro de una familia artística o siendo hijo de grandes comediantes mexicanos, probablemente hoy sería “dueño” de cierta parte de la comedia nacional. [Risas] Pero como no vengo de una familia artística, tuve que descubrir todo esto en el camino.
Y creo que justamente por eso hay muchísimas historias que todavía necesitan contarse. Entonces partimos desde ahí: desde querer contar historias nuevas y basadas en experiencias reales. Muchos de los chistes sobre el idioma vienen directamente de cosas que vivimos nosotros. De cuando a mí no me salía bien el inglés o cuando a Kelsie no le salía bien el español. Todo eso terminó entrando en la película.

Ahora sí Rafa, quería preguntarte justamente eso desde la dirección. Porque la película trabaja dentro de un género muy conocido, pero intenta hacerlo desde una sensibilidad cultural distinta. ¿Cómo encontraste el tono correcto?
RAFAEL ALTAMIRA: Sí, totalmente. Creo que lo primero fue entender que no queríamos burlarnos de los personajes ni de las diferencias culturales. Queríamos que la película viniera desde un lugar muy genuino. Porque muchas veces cuando ves películas donde hay choque cultural, el humor termina dependiendo de caricaturas o estereotipos. Y nosotros queríamos evitar eso. Queríamos que el humor naciera de situaciones humanas reales.
Y algo muy bonito era que muchas de esas situaciones ya existían en las experiencias de Cristo y Kelsie. Entonces yo tenía material emocional muy auténtico para trabajar. Había momentos que parecían absurdos o muy cinematográficos, pero que realmente les habían pasado. Entonces el reto fue tomar todo eso y encontrar un balance entre la comedia romántica clásica y algo mucho más íntimo y contemporáneo.
Porque sí, es una película divertida. Pero también habla de la distancia, de la pertenencia y de lo difícil que puede ser construir una relación cuando existen fronteras físicas, emocionales y burocráticas de por medio.
Y además hay una representación muy específica de Guadalajara. La ciudad casi funciona como un personaje.
RAFAEL ALTAMIRA: Sí, completamente. Y eso era muy importante para todos nosotros. Guadalajara no está ahí solamente como fondo visual. Queríamos que la ciudad tuviera personalidad. Queríamos mostrar la comida, las calles, el ritmo de vida, la gente, los colores… pero también evitar una mirada turística superficial. Porque nosotros vivimos ahí. Conocemos la ciudad desde dentro.
Entonces había una intención muy clara de mostrar un Guadalajara contemporáneo, joven, creativo y cinematográfico. Y creo que eso también conecta con algo más grande que está pasando en Jalisco a nivel audiovisual. Cada vez hay más talento, más infraestructura y más ganas de contar historias propias desde aquí.
Kelsie, algo interesante de la película es que no convierte el problema del idioma en tragedia absoluta ni tampoco en simple gag de comedia. Está constantemente moviéndose entre la ternura, la frustración y el humor.
KELSIE MCDONALD: Sí, y creo que eso pasa porque así son realmente las relaciones multiculturales. A veces son increíblemente románticas y hermosas… y cinco minutos después estás completamente frustrado porque no sabes cómo expresar exactamente lo que quieres decir. [Risas] Y creo que eso le pasa a muchísimas personas.
Entonces para mí era importante que Gabby se sintiera real. Que no fuera solamente “la extranjera” dentro de la historia. Ella también está tratando de entender otra cultura, otro idioma y otra manera de relacionarse. Y honestamente creo que eso termina haciendo crecer muchísimo a las personas. Porque cuando vives entre culturas distintas empiezas a entender que no todo el mundo piensa igual, ama igual o se comunica igual. Y eso puede ser difícil, pero también muy hermoso.
Cristo, mencionabas antes el contexto migratorio actual. ¿Sientes que la película adquiere otro significado en este momento político específico?
CRISTO FERNÁNDEZ: Sí, totalmente. Y honestamente creo que por eso también estamos emocionados de presentar la película ahora. Porque aunque no hicimos la película pensando específicamente en responder al clima político actual, inevitablemente termina dialogando con muchas cosas que están pasando. Especialmente con toda esta conversación sobre migración, fronteras y separación entre culturas.
Pero de nuevo: nosotros queríamos hablar desde la humanidad. Porque muchas veces las discusiones políticas olvidan que detrás de todo eso hay personas reales. Hay parejas reales. Familias reales. Historias reales. Y eso era muy importante para nosotros. Recordar que antes de cualquier discurso político, estamos hablando de seres humanos intentando conectarse entre sí.
Paloma, mencionabas hace un momento el crecimiento audiovisual de Jalisco. ¿Qué tan importante era para ustedes demostrar que este tipo de producciones podían levantarse desde Guadalajara sin depender completamente de Ciudad de México o de Estados Unidos?
PALOMA CINCO: Muchísimo. Porque durante mucho tiempo parecía que si querías hacer cine con cierta escala tenías que salir de Guadalajara o trabajar completamente desde otras industrias. Y hoy está pasando algo muy distinto.
Hay equipos extremadamente preparados, casas de postproducción increíbles, fotógrafos, diseñadores de producción, maquillistas, gente de sonido… muchísimo talento. Entonces para nosotros era importante que No se requieren traducciones también funcionara como una muestra de todo eso. No solamente porque somos orgullosamente tapatíos, sino porque realmente creemos que Jalisco se está convirtiendo en uno de los centros de producción más importantes de Latinoamérica.
Y además queríamos que la película tuviera identidad propia. Que no pareciera una copia de una comedia romántica estadounidense, sino una historia nacida desde nuestras experiencias y nuestra cultura.
Rafa, algo interesante es que la película parece dialogar tanto con la comedia romántica clásica como con las historias migratorias contemporáneas. ¿Cómo evitaste que el tono se inclinara demasiado hacia el drama social o demasiado hacia la fantasía romántica?
RAFAEL ALTAMIRA: Creo que justamente entendiendo que la vida real nunca es una sola cosa. Las personas pueden estar pasando momentos difíciles y aun así enamorarse, hacer bromas o vivir situaciones absurdas. Entonces nunca quisimos que la película se sintiera como “un mensaje”. Queríamos que se sintiera como una experiencia humana.
Y también entendimos algo desde muy temprano: el romance solo funciona si realmente crees que estas dos personas quieren estar juntas. Eso era lo más importante. Entonces todo el trabajo de dirección, de fotografía, de actuación e incluso de montaje estaba orientado hacia eso: construir la relación. Porque si el público cree en Paco y Gabby, entonces también va a creer en todas las dificultades que aparecen alrededor.
Kelsie, tú también escribiste la película. ¿Cómo fue estar al mismo tiempo construyendo emocionalmente a Gabby como personaje y además ayudando a estructurar toda la historia desde el guion?
KELSIE MCDONALD: Fue muy intenso. [Risas] Porque muchas veces estábamos escribiendo cosas inspiradas directamente en experiencias personales y luego había que revivir emocionalmente todo eso frente a la cámara. Pero también fue muy bonito porque sentíamos que estábamos construyendo algo muy honesto. Y creo que eso ayudó muchísimo a la película.
Muchas escenas vienen de situaciones reales. De malentendidos reales. De momentos incómodos reales. Incluso de cosas pequeñas, como no entender una palabra o interpretar algo completamente distinto por diferencias culturales. Entonces mientras escribíamos, constantemente nos preguntábamos: “¿Esto se siente humano? ¿Se siente verdadero?”. Y creo que eso termina siendo más importante que intentar hacer algo “perfecto”.
Cristo, hay algo muy bonito en cómo hablas de Guadalajara y de México en general. Se siente un orgullo muy genuino.
CRISTO FERNÁNDEZ: Sí, completamente. Yo amo profundamente Guadalajara. Amo México. Y creo que mientras más viajo y más tiempo paso fuera del país, más me doy cuenta de eso.
Por eso también quería hacer películas aquí. Quería producir aquí. Quería trabajar con equipos mexicanos y contar historias mexicanas. Porque crecí viendo muchísimo cine estadounidense y muchísimo cine internacional, pero también crecí pensando que nuestras historias merecían verse con la misma escala y el mismo cariño. Y honestamente creo que eso está cambiando.
Cada vez más gente está entendiendo que las historias locales también pueden conectar globalmente. Y esa es probablemente la razón principal por la que hacemos esta película.
Y además hay algo muy interesante: ustedes están haciendo una película romántica bilingüe en un momento donde el cine romántico parece haber desaparecido un poco de las salas o haberse desplazado completamente al streaming.
CRISTO FERNÁNDEZ: Sí, totalmente. Y nosotros amamos las comedias románticas. Crecimos viendo ese tipo de películas. Son películas que conectan muchísimo con la gente porque hablan de emociones universales. Pero también sentíamos que faltaban historias donde nosotros pudiéramos vernos reflejados de otra manera.
Historias latinas, bilingües, multiculturales… donde el acento, el idioma o las diferencias culturales no fueran solamente el chiste. Entonces sí, claro que queríamos divertirnos y hacer una película entretenida, pero también queríamos aportar algo desde nuestra experiencia personal.
Kelsie, ¿hubo algún momento específico durante el rodaje donde sentiste que la película realmente estaba encontrando su identidad propia?
KELSIE MCDONALD: Sí. Creo que hubo varios momentos, pero especialmente cuando empezamos a filmar escenas en mercados, en las calles de Guadalajara, en lugares reales llenos de gente. Porque ahí la película dejó de sentirse como una idea abstracta y empezó a sentirse viva. Y además era muy bonito ver cómo el equipo entero estaba tan involucrado emocionalmente con la historia.
Había muchísimo cariño alrededor del proyecto. Entonces creo que en ese momento entendimos que estábamos haciendo algo muy personal, pero también algo con lo que muchas personas podían conectar.
Paloma, como productora, ¿qué tan difícil es hoy levantar una película romántica original cuando gran parte de la industria parece obsesionada con franquicias o fórmulas ya probadas?
PALOMA CINCO: Es complicado. Muy complicado. Porque sí existe una presión constante hacia proyectos que ya tienen una marca reconocible o una lógica más “segura” comercialmente. Pero justamente por eso creo que es importante apostar por historias originales. Y particularmente por historias que tengan una identidad clara.
Porque al final el público también está buscando autenticidad. Está buscando personajes reales, emociones reales. Entonces sí, claro que es un reto financiero y creativo, pero también sentimos que ahí está precisamente el valor del proyecto. En contar algo que nace desde experiencias reales y desde una voz propia.
Rafa, ¿qué esperas que el público se lleve emocionalmente después de ver la película?
RAFAEL ALTAMIRA: Honestamente, espero que salgan con ganas de conectar más con otras personas. Porque vivimos en un momento donde es muy fácil encerrarse dentro de burbujas culturales, políticas o incluso lingüísticas. Y creo que la película intenta recordar algo muy simple: que siempre existe la posibilidad de encontrarse con alguien distinto y aun así construir algo juntos. No importa el idioma. No importa el país. Y eso, para mí, es profundamente humano.
Bueno, muchísimas gracias a todos. Y de verdad, felicitaciones por la película. Y Cristo, antes de despedirnos… ¿Puedes contarme algo sobre el regreso de Ted Lasso?
CRISTO FERNÁNDEZ: Ah, sí, sí vuelve. Ahora con un equipo femenino de fútbol. Sí, es un equipo femenino y habrá muchas sorpresas. Y lo que te puedo platicar es que el compositor principal de Ted Lasso, que se llama Tom Howe, está apoyándonos aquí en nuestra película.
Y también partimos de esa idea: que las películas que queremos hacer desde Espectro MX Films, además de contar historias originales, también sirvan para brindar oportunidades a los demás y complementarnos con gente con experiencia y con caras nuevas. Porque hay muchísimo talento. Entonces tienes a Tom Howe, que es un crack, un titán, trabajando junto a Dani Carrillo, un compositor mexicano de Guadalajara. Entonces sí, para nosotros también era importante construir comunidad alrededor de la película.