Mariela Garriga llega a uno de los momentos más relevantes de su carrera con el estreno de Zeta en Prime Video, un thriller de espionaje que la coloca al frente de una producción internacional y confirma su crecimiento dentro de la industria hollywoodense. En la película interpreta a una agente enigmática, altamente analítica y siempre dos pasos adelante, un personaje que, más allá de la acción, está construido desde una complejidad emocional poco habitual dentro del género.
El proyecto también marca una diferencia en términos de representación. Su personaje no responde a las dinámicas tradicionales en las que las figuras femeninas dependen de una guía masculina para desarrollarse, una decisión que dialoga con la forma en la que Mariela ha pensado su trayectoria en los últimos años.
Nacida en Cuba y con una carrera construida entre distintos países, la actriz ha enfrentado los desafíos habituales para las intérpretes latinas en circuitos internacionales, desde el encasillamiento hasta la necesidad de buscar constantemente que se valore su lugar dentro de la industria. Es así que ha optado por elegir proyectos con criterio, desarrollar material propio y asumir un rol activo en la construcción de su carrera, entendiéndola más allá de lo creativo.
En entrevista con The Hollywood Reporter en Español días antes del estreno de Zeta, Mariela habla de las decisiones que han definido su camino y de la responsabilidad que implica abrir espacio para narrativas más amplias sobre las mujeres latinas. También comparte una serie de aprendizajes que han redefinido su forma de trabajar y de sostener una carrera a largo plazo. Desde la importancia de confiar en el instinto y saber decir que no, hasta entender la carrera como una estructura que requiere estrategia, equipo y dirección.
Mariela, ya pronto estrenas Zeta como protagonista. ¿Qué fue lo que más te enamoró de este proyecto y de tu personaje?
Me enamoró de este proyecto el mundo del espionaje, que es muy misterioso. Cuando leía que iban a misiones, viajaban a diferentes países y conocían agentes de otros lugares, me parecía demasiado divertido. Pero además, debajo de la acción y la investigación, estos personajes tienen un bagaje emocional y un pasado que los hace actuar como lo hacen hoy. Eso les da mucha más profundidad a nivel emotivo de lo que se suele ver en muchas películas de acción y me atrajo bastante. De mi personaje, me gustó que es una mujer muy independiente, extremadamente independiente, inteligente, analítica, con un instinto muy desarrollado. Por eso siempre está dos pasos adelante de los demás. Me encantó interpretar a una mujer brillante, cuyo objetivo nadie conoce realmente. Eso fue lo que me atrajo en general. Y también que, a diferencia de muchas películas de acción donde la mujer es fuerte pero tuvo un mentor hombre, este no es el caso. No hay un hombre que la descubra o la entrene. Me parecía bastante original que ella no necesitara eso para llegar a ser quien es. Eso fue lo que terminó de convencerme, la cereza del pastel.
Sí, claro, qué padre. Eres de Cuba, ¿cuál fue el momento más complicado en este proceso lejos de tu país? ¿Qué te ha motivado a seguir, considerando que has construido una carrera muy sólida?
La estamos construyendo. Lo más difícil es estar lejos de tu familia. Eso es muy duro. También, que a veces culturalmente no entienden tu punto de vista. Por ser de un país específico o latinoamericana, te ven con ciertos estereotipos. Y es difícil conseguir personajes que representen no solo a la mujer que estamos acostumbrados a ver en cine y televisión, sino a las mujeres que realmente somos. Es difícil cambiar la mentalidad de quien crea los proyectos. Me ha costado mucho. He tenido que estudiar y prepararme muchísimo para que, cuando llego a un lugar, se me tome más en cuenta. No solo como mujer o como latina, sino como profesional de esta industria. Siento que nosotras, sobre todo en Latinoamérica, tenemos que estar triplemente preparadas para demostrar que merecemos estar ahí y que podemos aportar. Es una lucha constante, muchas veces silenciosa. A veces ni te das cuenta de que la estás enfrentando, pero está ahí.

Sí, claro. Ese ha sido un tema muy presente en los últimos meses, la representación de las actrices latinas en la industria. Quería preguntarte, ¿crees que haya alguna decisión, por pequeña que sea, que haya cambiado el rumbo de tu trayectoria para llegar a donde estás ahora?
Sí, tanto consciente como inconscientemente. Al inicio de mi carrera tomé decisiones sin darme cuenta, guiada por el sentido común, la lógica y mis instintos. Siempre he escuchado mucho mis instintos, y me ha funcionado. Cuando los niegas, no te sientes bien después. Siempre he querido hacer lo que mi instinto me indica. Si algo parece un buen proyecto pero algo dentro de mí dice que no, prefiero no hacerlo. No siempre sé por qué, pero confío en eso. De forma consciente, también ha sido importante decir que no a cosas que parecen atractivas. Hay muchos análisis que tienes que hacer para construir tu carrera de forma estratégica, no solo desde la pasión. Esto es una industria, es un trabajo y también es un negocio, además del arte. Tienes que tener presente esa parte de cómo construir una carrera y entender lo que hay detrás, más allá de lo artístico. Eso incluye decidir tener un equipo que te entienda, te apoye y no te diga que sí a todo. En los últimos años, la decisión más grande ha sido verme como la CEO de mi propia empresa. Considerar a todas las personas que trabajan conmigo como parte de ese equipo, como si fuera una start-up. Todos tenemos que estar alineados. Y esa ha sido una de las decisiones más importantes, porque las cosas no se construyen solas. No puedes hacerlo todo por tu cuenta. Para un actor, que se involucra mental y emocionalmente en un personaje, hay muchas cosas externas que generan ruido en el día a día. Si tienes un equipo que te respalda, todo fluye mejor.
Claro. ¿Cómo aprendiste eso? Porque mencionabas que tuviste que entender que esto no es solo una pasión, sino también un negocio. ¿Cuándo te diste cuenta?
Aprendí muchísimo de Tom Cruise y de su carrera. Me enseñó mucho sobre cómo tomar las riendas de tu propio camino. Muchas de esas decisiones ya las tomaba por instinto, pero cuando tienes a alguien con tanta experiencia que te guía, que de cierta forma actúa como mentor desde su experiencia, entiendes mejor cómo manejar tu carrera. Y en español la palabra “negocio” suena diferente que en inglés “business”, como industria. Casi que en español, cuando lo dices, me siento mal, “negocio”. Pero es así, como ser una emprendedora de tu propia carrera y tomarla en tus manos, decir, ok, esta es la carrera que quiero, sé qué es lo que quiero y qué es lo que tengo que hacer para lograrlo. Entonces empiezas a construir un team, empiezas a rodearte de gente que te ayude, para que luego, cuando llegue el momento de interpretar, estés completamente libre para entrar en ese personaje. Y eso, como te dije, empecé a hacerlo hace unos años, pero cuando trabajas con personas en la industria que tienen muchísima experiencia, te das cuenta de qué funciona y qué no funciona. Realmente no tenemos el poder de todo, pero siempre dicen que el actor es la última rueda del carro, porque es quien no toma decisiones. Todo el mundo toma decisiones por ti. Son mínimas las decisiones que tomas para el personaje. Pero si estás seguro de lo que quieres, puedes sentirte más dueño de tus decisiones en tu carrera, sentirte mejor y no sentirte esclavo de lo que te dicen los demás, de la carrera que los demás quieren que tengas.
Me encantó eso, me encantó esa frase. Y, por ejemplo, ahora hablando de Tom Cruise, ¿cómo fue para ti regresar a casa, ya sea a Cuba o a donde vives actualmente? ¿Qué fue lo primero que pensaste después de todo lo que habías vivido? ¿Cómo fue procesar el haber participado en un proyecto de esa magnitud?
Bueno, fue por fases. Yo fui a una audición de un día y medio a Londres. Estaba en Los Ángeles y fui por un día, me quedaba dos días en Londres. Y al final me aprobaron ahí, me dieron el personaje ahí, y me tuve que quedar un mes y medio en Londres. Entonces no regresé a casa. Tuve que compartir todas las emociones con mi marido y con mi equipo por FaceTime, por WhatsApp call. Hasta brindé con mi equipo. Pero fue una experiencia muy inmersiva, esa primera parte, porque luego trabajamos juntos por tres años. Ese primer mes y medio fue como que me desconecté. Estaba escribiendo mi serie, porque también escribo, y tuve que parar todo lo que estaba pasando en mi vida, tanto profesional como personal, para enfocarme en lo que requería estar en un proyecto así. Entrenamiento, aprender todo lo que ellos trabajan y estar a la par, al mismo nivel de energía. Y cuando regresé a casa después de ese mes y medio, fue cuando me di cuenta de la magnitud del proyecto en el que estaba. Porque mientras lo hacía, no. Sí brindé ese día y todo, pero estaba tan cansada con el jet lag que esa noche dormí como 12 horas. Con Tom Cruise, yo le decía, “no me digas que eres Tom Cruise porque me pongo nerviosa”. Es que todo fue tan fluido, tan orgánico. Sí, es mi compañero de trabajo, sé quién es, pero no estoy pensando todo el tiempo con quién estoy hablando o trabajando. Eso lo piensas cuando estás sola. Cuando regresas a casa, ahí te das cuenta de la magnitud y la responsabilidad de trabajar en un proyecto así.
Qué chistoso que le dijeras eso. También vas a aparecer en un proyecto de Mel Gibson, el de María Magdalena. ¿Qué te interesaría explorar en este personaje?
En La resurrección, llevo cinco meses filmando y sigo explorando. Porque de María Magdalena hay muchas versiones. En la historia se ha contado muchísimo, entonces es uno de los proyectos en los que más investigación he hecho, antes y durante la filmación. Es mucha responsabilidad representar a una mujer con ese peso histórico, y además cada quien tiene su propia versión de ella.
Sí, claro.
Cada persona a la que le preguntas piensa algo diferente, por todo lo que se ha escrito y todo lo que se ha dicho. Entonces el reto ha sido encontrar mi propia Magdalena, sin importar todas las versiones escritas, tomando solo lo que me parece adecuado para la historia que se está contando, y crearla a ella y su por qué. Entregarme al 150% y estudiar todas sus facetas, no solo la parte de la historia que se cuenta, sino quién es ella cuando no está en esa escena en específico. Entre una escena y otra, qué le pasó. Estudiar esos momentos, porque para mí ella era una visionaria, una mujer muy adelantada a su época, entonces quería que eso se pudiera ver. Vamos a ver cómo queda la película.
Ay, seguro genial, pero qué importante, me encanta. Mencionas que también escribes y tienes dos guiones que ya se están moviendo. Sé que no puedes revelar demasiado, pero ¿qué temas te gustaría contar en estas historias o qué podríamos ver?
Sí, precisamente tengo más guiones, pero estos son los que estoy defendiendo más en este momento. Son historias desde el punto de vista femenino. Una de ellas es con chicas muy jóvenes de diferentes partes del mundo, entonces es un proyecto sin fronteras, muy universal, inspirado en una historia real. Quería explorar esa etapa de cuando sales de casa siendo muy joven, adolescente. Son chicas con las mismas oportunidades y dificultades, pero que escogen caminos diferentes, algunos peligrosos y otros que las llevan a convertirse en mujeres exitosas, teniendo las mismas condiciones porque viven en la misma casa. Quiero mostrar esa versatilidad entre las mujeres, cómo crecen juntas cinco o seis chicas en esa casa. Es una historia muy fuerte, no te puedo decir el tema central, pero está inspirada en algo real, es una historia moderna y es una serie que va a viajar por el mundo. Me pasé un año y medio escribiéndola con otra escritora de Roma, italiana. Y la otra es la historia de una madre en busca de sus hijos, todo lo que puede sufrir una madre por no poder llegar a donde viven sus hijos. También está inspirada en una historia real.
Muchas mujeres. Me encanta eso.
Si no nosotras para escribir esas historias, ¿quién?
Justo acabamos de sacar un podcast sobre ese tema.
Sí, se está mejorando, se están haciendo cosas, pero todavía falta mucho camino.

Ahora, ¿qué significa para ti ser una mujer latina construyendo una carrera tan grande en esta industria?
Siento la responsabilidad porque no soy la única, somos muchas ahora, y conozco muchísimas actrices latinas que admiro y que me encantan como seres humanos. Pero aunque somos más, sigue siendo una responsabilidad. Tenemos que seguir abriendo camino, insistiendo, rompiendo, para que algún día sea normal que seamos latinas, italianas o de cualquier parte del mundo. Somos seres humanos y todas tenemos historias diferentes que contar. No cerrarnos en un estereotipo por venir de un lugar específico. Esa es la mayor dificultad para las latinas, que nos estereotipan muchísimo, sobre todo en Estados Unidos. Está mejorando, pero todavía falta. Muchas compañeras y yo tenemos la responsabilidad, consciente o no, de seguir abriendo esa puerta, de normalizar nuestras historias en Latinoamérica, en Estados Unidos y en Europa. Que se nos vea como seres humanos y no como un tipo de personaje. La que limpia, la que vende droga, la chica sexy. Si vienes a Latinoamérica, eres la chica sexy. En Europa fue una de mis batallas más fuertes. Yo estudié teatro para hacer otro tipo de personajes, y empecé a decir que no. No, no, no. Así es como logras llegar a los personajes que realmente quieres.
Sí, claro, ir construyendo tu propio imaginario en los demás.
Sí.
Me encanta, Mariela. ¿Algo más que quieras agregar? ¿Algún mensaje?
Bueno, la película sale el 20 de marzo en Prime, también en México, toda Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. Que se conecten en Amazon y la vean. Todo es inesperado, todo va cambiando constantemente, entonces entretiene mucho. No la he visto aún, pero sé la historia. Van a ver a un Mario Casas, un Luis Saera y una Mariela que nunca han visto. Estamos en la acción, en las favelas de Brasil, en Estonia con la nieve, en Río con el Cristo, con peleas y escenarios espectaculares. Más allá de la historia, visualmente es muy bonita. Hay muchas peleas, muchos disparos. Pero además, los personajes tienen un porqué. No es solo la misión, cada uno tiene su historia personal. Es una película que va a divertir mucho, que va a gustar. Espero que la vean. Y para cerrar, en esta carrera de actriz hay una parte muy importante de la que no se habla, y es la familia. Nosotras, sobre todo las mujeres, tenemos que aprender a encontrar el balance entre la vida privada y la carrera. Decimos que podemos con todo, y sí, muchas veces es verdad. Yo soy la primera que lo dice. Pero también hay momentos en los que tienes que parar. En estos últimos años, aunque mi vida ha sido muy agitada, he intentado darle más espacio a mi vida personal. Porque ese es el ancla emocional que necesitas para salir adelante. El trabajo va y viene, pero la vida personal hay que construirla, encontrar ese balance y cuidarte. Porque pasé mucho tiempo sin dormir. Siempre quería dar más y más. Y hubo un momento en que dije, ¿sabes qué? Tengo que darme más tiempo para dormir. Necesito dormir, porque así voy a funcionar mejor. Pensando en la longevidad de la carrera. No solo en el ahora, sino en dónde quiero estar en unos años y cómo puedo cuidar mi salud y mi bienestar para lograrlo. Y no es solo ser un buen actor o una buena empresaria. Es también saber cuidar tu salud mental, física y a tu familia, a tus seres queridos. Tener ese punto seguro en tu vida es importante, creo.
Sí, sí, cien por ciento. Justo yo últimamente me decía eso, porque también soy de las que quieren hacer todo y tener todo bajo control. Y hay momentos en los que me digo, tranquila, Julie, no tienes que ser la mujer maravilla, y eso me tranquiliza mucho.
Exacto, yo también. Es como ser control freak. Pero he aprendido a soltar un poco, a dejar ir. Seguir enfocada, pero no sentirme culpable si no logro hacer algo. Antes llenaba mi agenda con cosas que físicamente no eran viables. Quería hacerlo todo. Aprendí a priorizar y a soltar un poco. Porque uno dice que la vida es corta, pero la vida es larga. Tenemos tiempo para hacer las cosas y qué mejor que hacerla lo más llevadera posible. Hay que disfrutar el proceso, disfrutar todo lo que uno hace, porque a veces vamos tan rápido y queremos abarcar tanto que no lo disfrutamos. Es un ejercicio que estoy haciendo, y que invito a todos a hacer también, a aprender a disfrutar cada paso. Para que, pase lo que pase con el resultado, te hayas disfrutado el camino mientras intentabas lograrlo.