Durante seis días, Cartagena no fue solo una postal sino un territorio en disputa simbólica. Más de 200 películas provenientes de 57 países confluyeron en una edición que, más allá de cifras, encontró su verdadero centro en una decisión estratégica: el regreso de la competencia. Ese gesto, aparentemente administrativo, reconstruye el sentido del festival y lo devuelve a una conversación más amplia sobre legitimidad, circulación y descubrimiento en el cine iberoamericano.
El FICCI 2026 no se limitó a exhibir. Se propuso ordenar, jerarquizar y tomar posición. En un ecosistema saturado de imágenes, donde los festivales a menudo oscilan entre vitrina y mercado, Cartagena apostó por recuperar su dimensión crítica. La competencia no solo visibiliza las obras, sino que establece un diálogo entre ellas, las enfrenta y las pone en tensión.

La directora del certamen, Margarita Díaz, lo formuló desde la emoción, pero también desde la política cultural: la competencia como espacio de reconocimiento y como motor para el desarrollo del cine regional. No es un detalle menor. En una industria fragmentada, donde la financiación y la distribución siguen siendo territorios desiguales, el gesto de premiar sigue teniendo consecuencias concretas.
El palmarés de este año parece consciente de esa responsabilidad. En la Competencia Iberoamericana, Lo demás es ruido de Nicolás Pereda se llevó el premio a Mejor Largometraje, consolidando una filmografía que insiste en los márgenes, en lo que queda fuera del encuadre dominante. La interpretación de Teresita Sánchez en esa misma película fue reconocida como una de las presencias más contundentes del festival, en un registro donde el gesto mínimo pesa más que cualquier artificio.
El Gran Premio del Jurado fue para Chicas tristes de Fernanda Tovar, una obra que explora la fragilidad contemporánea y el abuso sexual sin caer en la tentación panfletaria. Mientras tanto, la dirección de Milagros Mumenthaler en Las corrientes confirma una mirada que ha sabido construir un universo propio.
En paralelo, el reconocimiento al documental Nuestra tierra de Lucrecia Martel abre otra línea de lectura: la del cine como documento político. Martel, siempre lúcida, insiste en las fisuras estructurales que atraviesan el territorio latinoamericano.
La competencia colombiana, por su parte, tuvo un claro protagonista: El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar de Deimer Quintero. Su doble reconocimiento (Mejor Largometraje y Premio del Público) sugiere un raro equilibrio entre propuesta estética y conexión emocional. No es frecuente que una misma obra logre habitar ambos espacios sin traicionarse.
También destaca Piedras preciosas de Simón Vélez, que se llevó el Gran Premio del Jurado y el reconocimiento a Mejor Ópera Prima, marcando la aparición de una voz que parece entender el cine como exploración más que como respuesta. En dirección, Las almas ni los ojos de Canela Reyes y César Jaimes confirma que el cine colombiano sigue expandiendo sus formas, lejos de fórmulas previsibles.
En los cortometrajes, Agua fría de Meme Cabello y Antonia Martínez Valls se consolidó como una de las piezas más consistentes del circuito, acumulando reconocimientos tanto en sostenibilidad como en la competencia iberoamericana. Su tránsito entre lo íntimo y lo político dialoga con una generación que ya no separa ambos registros.
El festival también encontró espacio para la memoria. El homenaje a Salvo Basile no fue un gesto ceremonial sino un recordatorio de las estructuras invisibles que sostienen una cinematografía. Productor incansable, su figura funciona como puente entre generaciones y como evidencia de que el cine no es solo autoría, sino también persistencia.
En términos más amplios, esta edición del FICCI deja una sensación clara. La de un festival que decide volver a intervenir. En tiempos donde la exhibición se dispersa en plataformas y algoritmos, Cartagena insiste en la experiencia colectiva, en la conversación posterior y en el roce entre miradas. El cine, como recordó la clausura con la proyección del largometraje ganador, no termina cuando se apagan las luces. Apenas comienza.
Esta es la lista completa de ganadores:

Reconocimiento a la sostenibilidad:
Mención especial – Cortometraje: Montaña luminosa – Dir. Lony Welter (Colombia)
Ganador – Cortometraje: Agua fría – Dir. Meme Cabello, Antonia Martínez Valls (Chile)
Mención especial – Largometraje: Bosque arriba en la montaña – Dir. Sofía Bordenave (Argentina)
Ganador – Largometraje: El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar – Dir. Deimer Quintero (Colombia)
Competencia Iberoamérica – Cortometraje
Mejor Contribución Artística: O mapa em que estão os meus pés – Dir. Luciano Pedro Jr (Brasil)
Mejor Dirección: Pajuyuk – Dir. Ruby Chasi (Ecuador)
Mejor Cortometraje: Agua fría – Dir. Meme Cabello, Antonia Martínez Valls (Chile)

Competencia Colombia – Cortometraje
Premio del Público: Sombras en la niebla – Dir. Pedro Pablo Vega Reyes
Mejor Contribución Artística: Decaer – Dir. Juan Camilo González
Mejor Cortometraje Universitario: Madres de nacimiento – Dir. Gloria Isabel Gómez
Mejor Dirección: Sombras en la niebla – Dir. Pedro Pablo Vega Reyes
Mención especial: Filme pin – Dir. María Rojas, Andrés Jurado
Mejor Cortometraje: Futuros luminosos – Dir. Ismael García Ramírez

Competencia Cine en los Barrios
Mejor Interpretación: Yuri Gomes por Feito pipa – Dir. Allan Deberton (Brasil)
Mejor Largometraje: Si no ardemos cómo iluminar la noche – Dir. Kim Torres (Costa Rica/México)

Competencia Iberoamérica – Largometraje
Mejor Contribución Artística: Equipo de edición de O riso e faca – Dir. Pedro Pinho
Mejor Interpretación: Teresita Sánchez por Lo demás es ruido – Dir. Nicolás Pereda
Gran Premio del Jurado: Chicas tristes – Dir. Fernanda Tovar
Mejor Dirección: Las corrientes – Dir. Milagros Mumenthaler
Mejor Largometraje: Lo demás es ruido – Dir. Nicolás Pereda
Documental candidato al Óscar 2027: Nuestra tierra – Dir. Lucrecia Martel

Competencia Colombia – Largometraje
Premio del Público: El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar – Dir. Deimer Quintero
Mejor Contribución Artística: El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar – Dir. Deimer Quintero
Mejor Interpretación: Manual para invocar fantasmas – Dir. Juliana Zuluaga
Mejor Ópera Prima: Piedras preciosas – Dir. Simón Vélez
Gran Premio del Jurado: Piedras preciosas – Dir. Simón Vélez
Mejor Dirección: Las almas ni los ojos – Dir. Canela Reyes, César Jaimes
Mejor Largometraje: El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar – Dir. Deimer Quintero