A inicios del mes de mayo, Honduras estuvo de celebración tras el estreno de Copán: La leyenda, una cinta animada de Level 7 Studios, patrocinada por el Instituto Hondureño de Turismo, que prometía poner en alto el nombre del país y lanzar su cine al mercado internacional.
Con dirección de Ricardo Morales y una duración de 74 minutos, que de acuerdo a los directores tardó 15 años en realizarse, Copán narra la historia de Roberto Agurcia, un arqueólogo retirado que, junto a su nieto Gabo, descubre un portal hacia Xibalbá, el legendario inframundo maya, en las ruinas de Copán. De acuerdo a su sinopsis oficial, “la misión de los protagonistas es descubrir un mundo oculto bajo las pirámides, enfrentándose a la mitología de la cultura maya y descubriendo secretos ancestrales que conectan su historia familiar con la de esta antigua civilización”.
Lamentablemente, la fantasía del país de América Central se destruyó en cuanto el público en general comenzó a asistir a las salas, pues resulta que con el paso de las escenas, se podía notar el evidente uso de inteligencia artificial para animar absolutamente toda la historia.
Lo peor es que los “detalles” que hacían obvia la situación parecen ser imperdonables. Entre ellos se señalan las constantes alteraciones en las facciones de Gabo, los fondos ilegibles y la aparición de una parte de la marca de agua de Gemini, que se puede observar en la esquina inferior derecha en el segundo 0:22 del tráiler.

Otras de las críticas que se realizaron fueron los product-placements forzados que alteraron la narrativa de la historia. Esto se debe a los patrocinadores involucrados en la cinta, entre los que se encuentran Kia, Banco Atlántida, Elvel School, Optica Matamoros, mimos bakery, lienzos, bluebox y Blue Sky, etcétera. Por ejemplo, las libretas del banco, los estuches de lentes de la óptica y el automóvil KIA último modelo que no resulta congruente con el contexto económico del protagonista.
Los padres de familia también comenzaron a quejarse porque muchas escuelas en Honduras —lo cual hace sentido por el patrocinio de Elvel School, una escuela privada bilingüe de la región—, comenzaron a obligar a sus alumnos a asistir a las funciones de la cinta, con motivo de “aprendizaje sobre su cultura e identidad nacional”.
Toda la situación causó un revuelo enorme en redes sociales, porque en Honduras hay talento que pudieron utilizar para poder realizar la cinta de manera satisfactoria, pero con su alternativa para salvaguardar los “bajos costos de producción” sólo lograron demostrar la precarización laboral en la que viven constantemente los artistas.
En cuanto los comentarios comenzaron a salir a la luz, se viralizaron distintas entrevistas con el director y los patrocinadores en los que afirmaban que sí, la cinta se había realizado con dicha herramienta en un intento por economizar el presupuesto que se les fue otorgado. Señalaron que la medida fue necesaria para poder desarrollar de manera completa el proyecto, el cual de otro modo habría sido imposible de realizar, financieramente hablando, para un estudio independiente de la región.
De igual forma, en la descripción del tráiler oficial la producción defendió que Copán: La leyenda es “una poderosa fusión entre inteligencia artificial y animación tradicional, combinando tecnología de vanguardia con dirección artística humana”, reafirmando que, a pesar de no haber trabajado en ella directamente, sí estuvieron involucrados en las indicaciones y que fueron ellos quienes “decidieron dónde debía caer la luz de la luna” y “cuándo el silencio debía pesar más que la música”.
Andrés Ehrler, el ministro de turismo, señaló durante la gala de estreno de la cinta, que los patrocinadores “no solamente están apostándole a un gran soñador, como es Ricardo, sino que también están apostándole a algo más grande y le están apostando a que las comunidades locales de Copán, a que los empresarios de Copán, a que las autoridades locales de Copán puedan tener un mayor dinamismo económico en la zona.”
Finalmente, Morales delcaró en una entrevista con el periodico La Prensa en el que aclaró que de los 15 años mencionados en párrafos anteriores, 10 fueron para la creación de entornos y personajes en 3D utilizando métodos tradicionales, ya que inicialmente la cinta utilizaría esa técnica. Pero, debido al bajo presupuesto, tuvieron que adaptarse para no descartar la idea y, gracias a la llegada de la inteligencia artificial, pudieron completar gran parte del material que necesitaba la película. Asimismo aseguró que le gustaría realizar una secuela de la historia, e incluso realizar más películas con I.A.
Sin embargo, ninguno de los argumentos pareció ser suficiente para los usuarios de internet, quienes aseguraron que, para ser considerado “orgullo hondureño”, debe ser un producto hecho con manos y mentes humanas —más allá de dar simples instrucciones— pertenecientes de Honduras.